• El pasado 22 de septiembre falleció el artista venezolano que acudía a las protestas con una figura de José Gregorio Hernández de su autoría. Foto: Javier Cedeño Cáceres

Al llegar a una protesta en Caracas, la presencia de Francisco Javier García Graterol, artista de 45 años de edad, destacaba. Aunque no hacía mucho ruido ni posaba con grandes pancartas, era difícil ignorarlo. La razón era que siempre iba acompañado por el “Goyo tricolor”, una figura de José Gregorio Hernández que había creado como un estandarte para representar su lucha. 

Francisco exigió durante varios años el derecho a la salud de los pacientes oncológicos venezolanos. Uno de ellos era su mamá, Consuelo Graterol, quien el pasado 24 de junio perdió la batalla contra el cáncer de pulmón. 

Desde que Consuelo fue diagnosticada, Francisco dedicó su tiempo a darle una mejor calidad de vida, aunque eso implicara salir a las calles a gritar por sus derechos. 

El “Goyo tricolor», su fiel acompañante, fue el producto de su fe y las clases de arte que recibió en El Taller de Zulay, un espacio en el que fue acogido como parte de la familia. 

La emblemática figura vestía un traje blanco, su cara estaba pintada con la bandera de Venezuela y sus manos permanecían atadas con una cadena dorada. Bajo sus pies, reposaba la frase “Canta lo que quieras cantar, a todo gañote”. Además, sobre su cabeza se leía una pancarta con distintos mensajes.

salud en Venezuela
Foto: Javier Cedeño Cáceres
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Francisco era como un niño, muy generoso, atento y proactivo. Siempre quería estar en las exposiciones, participar en la organización y ayudar a sus compañeros. Además, era chef y cada vez que teníamos una reunión él se esmeraba por regalarnos algo de lo que hacía”, aseguró Zulay Mendoza, profesora de arte de Francisco, en exclusiva para El Diario.

Una despedida inesperada

Zulay y sus alumnos recibieron el 22 de septiembre de 2020 una noticia impactante, de la que no logran reponerse. Francisco, quien apenas tenía 45 años de edad, falleció de forma inesperada, tres días después de haber ingresado a la Emergencia del hospital Vargas de Caracas. 

La causa de su muerte -indicó la profesora- es difícil de explicar, pero la conclusión es que sus valores decayeron tanto hasta que su cuerpo colapsó. 

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Aparentemente cayó en un estado depresivo y nadie lo supo. Después de la muerte de su mamá lo vi muy delgado y se lo comenté, pero él me dijo que estaba bien y me dio mucha pena, porque yo estaba muy acongojada por la pérdida y él era el que me daba fuerza porque me repetía que esas son cosas que pueden pasar”, explicó la artista.

Tras la muerte de su madre,  Francisco se aisló y alejó un poco de sus seres queridos, mientras su salud se deterioró. Arturo Alvarez, quien fue su compañero de vida, atendió a Francisco para buscar su mejora, pero no logró recuperarse. 

Una lucha incansable por la salud

En el año 2017 Francisco García comenzó a asistir a las manifestaciones políticas que se desarrollaron en Caracas. La figura del “Goyo tricolor” llamó la atención en varias oportunidades de periodistas y fotógrafos que cubrían las protestas. 

Su mensaje siempre fue en busca de la libertad y la democracia. Cada vez que habló frente a las cámaras aprovechó para mencionar la falta de medicamentos que agobiaba a los pacientes crónicos venezolanos. 

En 2019 se plantó frente a la sede principal del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS). Allí exigió la dotación de quimioterapias para el hospital oncológico Luis Razetti de Caracas. 

Marcha por la salud
Foto: Javier Cedeño Cáceres

Su mamá, Consuelo Graterol, era paciente de ese centro de salud y en ese momento la situación del recinto hospitalario era insostenible. 

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Él siempre demostró su valentía y su espíritu luchador. Le dije muchas veces que me sorprendía como su escultura del ‘Goyo tricolor’ aguantaba gases lacrimógenos, perdigones y recorrer toda Caracas sin romperse”, expresó a El Diario Layda Cruz, estudiante del Taller de Zulay.

El recuerdo

Activistas, estudiantes y artistas que compartieron con él, tanto en el taller como en las manifestaciones, expresaron su pesar ante la prematura despedida de Francisco García. 

“Nosotros le íbamos a preparar una exposición individual en el teatro, donde estudió actuación, pero en ese momento fue diagnosticada su mamá y dejó todo el trabajo plástico por dedicarse a la salud de su madre. Ahí comenzó a demostrar su enorme fortaleza, luchó por sus derechos y por conseguir los que necesitaba su mamá”, explicó Zulay Mendoza. 

La profesora señaló que, mientras luchaba por la salud de Consuelo, Francisco se encontró con muchos pacientes que necesitaban una mano amiga y aseguró que él se las dio. 

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Sin conocerlos ni saber quiénes eran, él los ayudó para conseguir los mismos recursos que encontró para su mamá. Siempre estaba pendiente de las señoras sobrevivientes de cáncer que habían perdido un seno y estaba desarrollando un proyecto para pintarlas que no se pudo concretar”, agregó.

Adriana Marín, estudiante de Arte, compartió con el equipo de El Diario lo que escribió sobre Francisco en su diario personal tras conocer la noticia de su fallecimiento. 

“A Francisco lo conocí en el taller. Fue la primera persona en dirigirme la palabra y ofrecerme una silla a su lado para trabajar. Así era él, una de las personas más amables, cariñosas, atentas, luchadoras y desinteresadas que he conocido en mi vida”, plasmó Marín en su diario. 

En esas páginas, la compañera de Francisco también redactó un poco sobre cómo fue la experiencia del artista en las manifestaciones de la mano del “Goyo Tricolor”. 

Un artista que luchó por la salud de los venezolanos
Foto; Adriana Marín

Quienes conocieron a Francisco García lo recuerdan como una persona que luchó hasta el final por quienes lo necesitaban, con su voz y su figura del “Goyo tricolor” que siempre llevó a las protestas de muchos venezolanos. 

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