• La página web del Vaticano confirmó la noticia. La Arquidiócesis de Caracas convocó una vigilia a las 8:00 pm de este viernes 19 de junio en cada uno de los hogares venezolanos. Las campanas de las iglesias católicas sonarán a esa hora en todo el país

Un largo proceso que inició hace más de 70 años en Venezuela finalmente muestra sus resultados. Este 19 de junio el Vaticano confirmó que el doctor José Gregorio Hernández Cisneros se encuentra entre los nuevos beatos de la Iglesia católica.

“Los decretos promulgados hoy por la Congregación para las Causas de los Santos con la autorización del papa Francisco, llevarán a la beatificación a tres Venerables Siervos de Dios que vivieron en el siglo XIX, por el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión”, dice una nota publicada en la página web de la Santa Sede.

El texto refiere que en audiencia con el cardenal Angelo Becciu, el papa Francisco autorizó los decretos que le darán a la Iglesia católica cuatro beatos que representan a Sudamérica y a Europa “con su anhelo de servicio a los pobres, la nación y los jóvenes”, se lee en una nota publicada por la Santa Sede en su página web. 

Foto: Getty Images
La Iglesia de Venezuela, de Latinoamérica y de todo el mundo se alegra porque ha sido anunciado el reconocimiento de un milagro que permitirá la próxima beatificación de uno de los laicos católicos más célebres de dicho país. Se trata de José Gregorio Hernández Cisneros, nacido el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, en el estado andino de Trujillo, fallecido en 1919 en Caracas tras un accidente de coche a la edad de 54 años. José fue el primero de seis hermanos. Se graduó en medicina en Caracas y profundizó sus estudios en París, Berlín, Madrid, Nueva York. Se convirtió en profesor universitario y científico: fue uno de los primeros en introducir el microscopio en el país y fundó la cátedra de bacteriología en la universidad de la capital venezolana. Una fe viva lo acompañaba siempre: para él la medicina era una misión, sobre todo para los más necesitados. A menudo compraba medicinas para sus pacientes y en lugar de pedirles dinero por la consulta, se la daba. De hecho, en su Venezuela natal es conocido como el «médico de los pobres». Así lo describe Vatican News en su comunicado.

Una vigilia para celebrar

El administrador apostólico de la Arquidiócesis de Caracas, cardenal Baltazar Porras, convocó una vigilia para este viernes 19 de junio a las 8:00 pm en cada hogar venezolano.

«Las campanas de las iglesias van a sonar. Con una vela y la bandera (de Venezuela) estemos allí para que nos sintamos unidos», dijo en declaración a los medios.

El jueves 18 de junio la beatificación de José Gregorio Hernández fue aprobada por una plenaria de cardenales y obispos que se celebró en Roma, Italia, y solo faltaba la aprobación del papa para concretar el proceso.

En 1986 inició el proceso de beatificación del médico venezolano, cuando fue declarado Venerable por el papa Juan Pablo II. Pero ya en 1947 se habían comenzado a introducir documentos y recopilar escritos para su causa.

El 9 de enero de 2020, a las 9:00 am hora de Roma (Italia), la Comisión de Médicos de la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano aprobó el presunto milagro que le faltaba al “Médico de los Pobres”. Esta acción lo coloca a un paso de su beatificación.

La buena nueva

Tras conocer la noticia, el obispo de Margarita, monseñor Fernando Castro, contó en exclusiva para El Diario que ahora las autoridades de la Congregación del Culto Divino y la Arquidiócesis de Caracas deben acordar la ceremonia solemne en la cual se declarará beato de la Iglesia católica al “médico de los pobres”.

“Es una gran alegría para todo el país, para toda la Iglesia. Se ha divulgado a través de los medios unas oraciones, unas vigilias, para la acción de gracias. De tal manera que no nos quedemos solo por la alegría que tenemos por un hombre tan importante, excelente, gran ciudadano, gran médico, excelente servidor de todos. Elevemos nuestra acción de gracias a Dios en momento, dijo la autoridad eclesiástica”, añadió.

Castro mencionó que la noticia llega en un momento oportuno para la población, en vista de la pandemia por covid-19. “Que Dios nos proteja a todos y que el doctor José Gregorio Hernández continúe su intercesión por cada uno de nosotros”, dijo.

Este es un paso muy importante el que se ha dado hoy porque ya el camino está expedito para proceder a la beatificación. Demos muchísimas gracias a Dios porque él ha puesto su dedo, ha puesto su mano para que, a través del doctor José Gregorio Hernandez, pueda verse la mano de Dios en algo inexplicable, un milagro, ocurrido aquí en Venezuela en una niña que no tenía ningunas esperanzas de recuperación. Monseñor Fernando Castro, obispo de Margarita.

El milagro que lo condujo a la beatificación

La niña llamada Yaxury Solórzano Ortega fue abordada, junto con su padre, por antisociales el 10 de marzo en Mangas Coveras (estado Guárico) para robarles la moto. Uno de los sujetos accionó su pistola y el proyectil impactó en la zona temporoparietal derecha (área de la cabeza) de la pequeña, dejándola gravemente herida.

Cuatro beatos venezolanos. José Gregorio Hernández se convirtió en el primer beato varón de Venezuela. Le anteceden tres mujeres: la madre María de San José Alvarado nacida en 1875 fue beatificada el 7 de mayo de 1995; la madre Candelaria de San José, nacida en 1863, nombrada beata el 24 de abril de 2008; y la madre Carmen Rendiles Martínez, nacida en 1903, cuya beatificación ocurrió en Caracas el 16 de junio de 2018

Tras el incidente, trasladaron a la niña –que tenía en ese entonces 10 años– a bordo de una lancha hasta San Fernando de Apure (estado Apure) donde la ingresaron en el hospital Pablo Acosta Ortiz cuatro horas después de haber recibido el disparo, según refiere el monseñor Ramírez Padilla citando al portal JoséGregorio.org.

A pesar de su estado crítico, la institución médica no contaba con neurocirujanos por lo que la pequeña pasó 48 horas a la espera de una intervención. En ese tiempo, de acuerdo con testimonios médicos, la niña tuvo una considerable pérdida de masa encefálica.

La madre de Yaxury, al saber que iría a operación con pronóstico reservado, pidió al doctor José Gregorio Hernández que intercediera por su pequeña. Él le comentó, según el monseñor Ramírez Padilla, “no te preocupes, que tu hija va a salir bien”. 

Yaxury Solórzano Ortega

Luego de la intervención, los doctores le expresaron que la niña presentaría discapacidad a futuro, en lo motriz, lingüístico, visual y pérdida de visión por el severo daño cerebral que sufrió. No obstante, luego de 20 días de la operación, la menor de edad quedó completamente sana.

La comisión médica (de la Santa Sede) confirmó que no hay explicación médica para lo que se estudió con lo el caso de Yaxury Solórzano “por lo cual se presupone la intervención de Dios a través de José Gregorio”, dijo monseñor Fernando Castro, consultado por El Diario antes de la beatificación.

Ahora a la espera de la canonización

La canonización se conoce como la declaración oficial del papa de la santidad de un beato. Con esto se autoriza que se le pueda rendir culto en toda la Iglesia católica.

Para ello, se requiere que la Congregación para la Causa de los Santos del Vaticano examine y apruebe un segundo milagro que haya sido posterior a la fecha de beatificación de José Gregorio Hernández.

Este proceso, confiesa monseñor Castro, suele durar más tiempo, pues pese a todos los milagros que le son atribuibles al Venerable, la Santa Sede cuenta con rigurosos mecanismos para evaluar sin un tiempo determinado.  “Pueden pasar días, meses e incluso años ”, argumenta.

Los otros dos beatos

Este 19 de junio también se conoció la beatificación de Mamerto Esquiú, un argentino que perteneció a la Orden de los Frailes Menores y fue nombrado obispo de Córdoba tres años antes de su muerte en 1880.

“El milagro reconocido por su intercesión se refiere a la curación, científicamente inexplicable, de una niña que padecía osteomielitis”, según detalla Vatican News.

De igual forma, el alemán Francisco María de la Cruz que fundó la Sociedad del Divino Salvador y de la Congregación de las Hermanas del Divino Salvador será beatificado.

“Durante sus años de estudio y luego durante un viaje a Tierra Santa, desarrolló una idea muy antigua de fundar una organización que uniera a los católicos de todos los niveles para defender y propagar la fe. Esta misión lo llevó a la India, a distintas partes de Europa y a América, hasta su muerte el 8 de septiembre de 1918 en Suiza”, de acuerdo con el sitio web de la Santa Sede.

¿Por qué el doctor José Gregorio Hernández es venerado?

Por su rectitud, su bondad y su atención médica desinteresada a los enfermos. Nacido en el pueblo de Isnotú, en Trujillo, se graduó de bachiller en Filosofía 1884 y luego como doctor en Medicina en 1888.

En su pueblo natal se encuentra un santuario con su nombre. Allí, miles de feligreses que desde ya lo consideran santo, acuden para pedirle por la sanación de familiares o amigos enfermos, así como agradecer por los favores recibidos. Muestra de esa gran devoción queda registrada en las miles de placas en honor al “Venerable”, al “Médico de los Pobres” o al “Siervo de Dios”, como también se le conoce.

Su inesperado fallecimiento poco después de las 2:00 pm del 29 de junio de 1919 aún causa gran conmoción. Ese mismo día, pero 31 años antes, se había recibido como doctor en Medicina por la Universidad Central de Venezuela (UCV). De vuelta al fatal suceso, José Gregorio Hernández transitaba por la esquina de Amadores de La Pastora, en Caracas, cuando fue atropellado por el automóvil de Fernando Bustamante.

Pese a sus esfuerzos por mantener el equilibrio luego del impacto con el guardafangos, su cuerpo pegó contra un poste metálico y cayó de espaldas golpeando la base de su cráneo con el borde de la acera. En su lecho de muerte solo se le escuchó decir “Virgen Santísima”.

“José Gregorio Hernández fue venerado desde el mismo día de su fallecimiento. Cuando su cuerpo era trasladado hacia el Cementerio General del Sur, por miles de personas, los venezolanos entendieron que allí no reposaba un cadáver, sino un ideal”, manifestó el monseñor Castro.

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