• Desde el Centro de Salud Humanitaria de una de las universidades más importantes de Estados Unidos, y del mundo, abrieron una convocatoria para el personal de salud venezolano que se encuentren en condición de refugiado en Colombia, Ecuador, Perú y EE UU. Foto: AP

La Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins (JHSPH) en alianza con el Centro de Salud Humanitaria (CHH), en Estados Unidos, anunció un programa de becas para miembros del personal de salud que se encuentren en condición de refugiados en todo el mundo, incluyendo a profesionales de Venezuela.

El programa, que se realiza en honor al médico y exdirector ejecutivo de la Organización Mundial de Salud (OMS), Peter Salama, busca apoyar y formar a profesionales de la salud que han sido desplazados de su país de origen debido a los conflictos en sus naciones como Afganistán, Myanmar, Sudán del Sur, Siria y, también Venezuela.

En Venezuela, más de 5.180.615 venezolanos han salido del país y están en condición de migrantes, refugiados o solicitantes de asilo, de acuerdo con cifras de la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Paul Spiegel, director del Centro de Salud Humanitaria de la Universidad de Johns Hopkins (CHH), indicó para El Diario que la beca se creó en el año 2017 para refugiados. Por ello se cubren los costos de una maestría en Salud Pública por un período de 11 meses.

Requisitos para la beca de Salud Humanitaria:

  • Ser de un país de ingresos bajos o medianos (PIBM), según lo define el Banco Mundial:  https://data.worldbank.org/income-level/low-and-middle-income ;
  • Ser capaz de hablar, leer y comprender inglés con fluidez para poder participar activamente en un programa académico en este idioma. 
  • Haber completado al menos una licenciatura, con un sólido historial de desempeño académico exitoso. 
  • Participar profesionalmente en emergencias o desastres de salud humanitaria durante más de dos años. Y planificar continuar trabajando en estos contextos después de completar el título.

Spiegel especificó que Venezuela fue tomada en cuenta por ser uno de los cinco países con mayor cantidad de desplazados y refugiados en el mundo durante el año 2019, de acuerdo con cifras de la Acnur. 

En ese sentido, el directivo añadió que, desde la Universidad de Hopkins, son conscientes de las trabas y dificultades de los venezolanos al emitir y renovar un pasaporte. Por lo que solo será necesario que el estudiante pueda viajar o estar en Estados Unidos.

En este punto, el gobierno de Estados Unidos reconoce la extensión de validez de los pasaportes venezolanos que hayan caducado para entrar a su territorio y realizar la emisión de visas. El Departamento de Estado de ese país informó, desde el pasado 8 de junio, que la decisión obedece a un decreto impulsado el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, en el que se se aprobó la extensión por cinco años de los pasaportes luego de se fecha de expiración. Exhortando así a los más de cincuenta países que lo reconocen como mandatario interino, a aceptar tales documentos como válidos.

En Venezuela, por ejemplo, millones de personas tienen pasaportes vencidos porque la agencia que los emite tarda mucho en entregarlos. Somos conscientes de los desafíos de la documentación para muchos refugiados en todo el mundo. Sin embargo, para viajar a los Estados Unidos y participar en este programa, el estudiante necesitará aunque sea un pasaporte y visa válidos. A pesar de esto, intentamos ser lo más flexibles posible. Por ejemplo, dos estudiantes tardaron más de lo esperado en recibir una visa, por lo que comenzaron en el primer trimestre en septiembre, en lugar de la hora de inicio típica de la maestría que inicialmente se comienza en el período de verano, en julio”, explicó el directivo de la CHH.

Formar líderes en salud humanitaria

El estudiante no necesita ser médico, dice Paul Spiegel para aclarar que la beca está destinada a cualquier licenciado en el área de la salud. El programa, hasta el momento, ha recibido cuatro solicitudes de refugiados sirios (tres médicos y un farmacéutico), además de un médico refugiado de Sudán del Sur. Sin embargo, añade que, los estudiantes fuera de la profesión médica son elegibles para esta beca siempre que cumplan con los requisitos de admisión y becas. 

“Esperamos que los estudiantes utilicen el conocimiento y las habilidades aprendidas durante la maestría para ser futuros líderes en salud humanitaria. Ya sea en su país de origen o en otro lugar. Sin embargo, reconocemos que la vida es complicada para todos, y en particular para los refugiados. Por lo tanto, no hay obligaciones para el estudiante después de graduarse de JHSPH”, dijo.

Además, la beca también es válida para aquellos estudiantes venezolanos que actualmente residen en Colombia, Ecuador y Perú o aquellos ciudadanos que se encuentran bajo Estatus de Protección Temporal, refugiados o solicitantes de asilo en Estados Unidos. 

Entre los requisitos para poder aplicar a la beca, el aspirante deben tener al menos dos años de experiencia en alguna carrera relacionada con la salud. También se exige que el estudiante presente una declaración personal, currículum vitae, tres cartas de recomendación y tener los recursos económicos para costear la inscripción al programa (600 dólares).

Cuando el personal de salud tiene que migrar

“La crisis humanitaria en Venezuela y el colapso del sistema de salud han generado una peligrosa situación que favorece una rápida propagación del virus en la población en general. Condiciones de trabajo inseguras para el personal de salud y un alto índice de mortalidad entre pacientes que necesitan tratamiento en hospitales”, afirmó la Dra. Kathleen Page, médica y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins y los Centros Johns Hopkins, el pasado 26 de mayo.

El sistema de salud de Venezuela ha colapsado. La escasez de medicamentos e insumos médicos, la interrupción del suministro de servicios públicos básicos en centros de salud y la emigración de trabajadores sanitarios, provocó una reducción progresiva de la capacidad de proveer atención médica.

La primera variante se asienta en la falta de personal. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2014 había 66.138 médicos en Venezuela, según información oficial. De esta población, la Federación Médica Venezolana (FMV) advierte que habrían emigrado al menos 30.00 profesionales de la salud en Venezuela. 

Foto: EFE

Datos de la organización Médicos Unidos por Venezuela señalan que más de la mitad de los especialistas necesitados para cada servicio se han ido de los hospitales. 

“El déficit de especialistas es de 57 % en todo el país y 83 % de los médicos recién graduados piensa emigrar. Esperan a terminar su carrera para irse”, expresó el doctor Jaime Lorenzo, director ejecutivo nacional de Médicos Unidos, en el año 2019.

En cifras 67% de los quirófanos de cada hospital se encuentran cerrados y el déficit de material médico-quirúrgico ronda el 80%.

De hecho, en noviembre y diciembre de 2019, un equipo de Human Rights Watch (HRW) y los Centros de Johns Hopkins (CHP) realizó entrevistas telefónicas a profesionales de la salud en 14 hospitales públicos de Caracas, la capital del país, y cinco estados (Anzoátegui, Barinas, Bolívar, Lara y Zulia). 

Todos los hospitales, salvo uno, brindaban atención de alta complejidad. Las conclusiones de esa investigación, que se realizó en antes de la pandemia, demuestran que el sistema de salud venezolano es particularmente precario. No tiene las condiciones para lidiar con el covid-19. Ambas organizaciones expresaron su preocupación por lo habitual que puede ser en los centros de salud el agua, el saneamiento e higiene. 

Los profesionales médicos y de enfermería entrevistados dijeron que prácticamente no hay jabón ni desinfectante en sus clínicas y hospitales.

Actualmente la tasa de mortalidad de la covid-19 es incierta. Los investigadores apuntan en el estudio que es muy probable que en Venezuela la tasa de mortalidad termine siendo mayor a la media, ya que no hay capacidad para brindar atención de alta complejidad debido a la falta de equipos básicos para radiografías, análisis de laboratorio, camas de terapia intensiva y respiradores.

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