“Hay una diferencia entre sentirse bien y sentirse vivo” y en Bly Manor es difícil hacer la distinción. 

Una casa de campo a las afueras de Londres llamada Bly Manor es el escenario de esta nueva temporada de la serie The Haunting Anthology (Antología: La maldición). Esta historia es distinta e independiente a la de la primera temporada: The Hauting of Hill House (La maldición de Hill House).

Y a pesar de que son dos relatos diferentes, varios miembros del elenco anterior han vuelto para encarnar a otros personajes. Victoria Pedretti, Oliver Jackson-Cohen y Henry Thomas son algunos de los que vemos desde el primer momento.

Pero también contamos con la aparición de nuevos actores en esta fantasmagórica familia. T’Nia Miller, Amelia Eve, Rahul Koli, son increíbles. Ni hablar de los niños Benjamin Evan Ainsworth y Amelie Bea Smith, quienes son junto a Pedretti los protagonistas de la historia.

La famosa serie de Netflix, que trata sobre casas embrujadas y las personas que viven en ellas, estrenó el 9 de octubre esta segunda temporada. La nueva y escalofriante historia trata de una institutriz que se muda a una casa de campo para educar a unos niños huérfanos.

El creador de la serie, Mike Flanagan, asegura , que la principal diferencia entre La maldición de Hill House y esta segunda temporada, es la relación entre los habitantes de cada casa.

“En Hill House vimos a una familia muy unida, en Bly Manor tenemos una familia que se crea a partir de desconocidos”. Por supuesto, lo que tienen en común es el ser atormentados por fantasmas.

Flanagan asegura que La maldición de Bly Manor es una adaptación donde combinaron Otra vuelta de tuerca de Henry James con muchos de los otros cuentos de fantasmas de este escritor americano. 

Es de Otra vuelta de tuerca, adaptada varias veces a series y películas a lo largo de los años, de donde sale la historia de la institutriz y los niños en una casa antigua donde parecería que hay fantasmas.

Y digo parecería porque el autor se encargó de terminar la historia de tal manera que los críticos y el público se peleaban por saber si realmente había fantasmas o no en la casa. Nadie sabe si las apariciones que la institutriz veía eran espectros reales o imaginaciones suyas. 

La maldición de Bly Manor no solo juega con este concepto sino, también, con otro aún más peligroso. Porque si de algo se trata esta serie, es de un romance gótico. O varios. 

Pero… ¿Qué es un romance gótico? 

“Cuando lees la palabra ‘romance’ aparecen imágenes en tu mente. El romance gótico es algo muy distinto. Tiene que ver con el misterio y la perdición, con sentimientos muy apasionados que te arrastran hacia lo más oscuro de la naturaleza humana”, son las palabras de Flanagan para describirlo. 

Y no le falta razón. 

Cuando hablamos de literatura gótica nos remontamos por definición al siglo XIX, donde las historias estaban llenas de monstruos, noches de tormenta y la muerte siempre al acecho. La manera más adecuada para describir a un romance gótico es “empieza mal y termina peor”. 

Hay muchos ejemplos famosos de este tipo de relaciones. Drácula y su obsesión con Mina en la novela de Bram Stoker, el monstruo de Frankenstein queriendo desesperadamente una pareja en la historia de Mary Shelley, la tormentosa relación de Laura y Carmilla de Sheridan Le Fanu. Y así, muchos más. 

Incluso en nuestros días, Bella Swan y Edward Cullen de Crepúsculo, escrita por Stephenie Meyer, es una pareja que podría perfectamente encajar en este molde. Ahora, que los ejemplos sean “Monstruo – Persona” no quiere decir que un amor gótico no podría darse entre dos humanos.

La literatura gótica busca la belleza en la oscuridad y por eso, estos son amores retorcidos y apasionados. Es lo que llamaríamos un romance tóxico, o una relación apasionada destinada a fracasar.

El romance gótico y el amor verdadero no son lo mismo

“No entiendo cómo la gente confunde amor con posesión. Son completamente contrarios”, dice Dani Clayton, el personaje que interpreta a Victoria Pedretti en la serie. Y tiene razón.

El amor es la entrega absoluta al otro. Es la dedicación completa e incondicional a la persona que amas. 

Un pequeño ejemplo: si amas a tu mascota, un pequeño pajarito que tienes entre tus manos, lo vas a soltar para que vuele y sea libre. Si vuelve es porque él quiso, no porque lo obligaste a quedarse a tu lado. Un amor gótico sería aquel que aprieta tanto al pajarito entre sus manos que lo mata para que no vuele y jamás se aparte de su lado, o para protegerlo y que vuele en el medio de una tormenta. 

En Bly Manor, el amor verdadero y el romance gótico flotan en el aire. Pero para Trevor Macy, el productor ejecutivo de la serie, “el amor es difícil de separar del miedo”. 

En el primer episodio, Owen (Rahul Koli) dice que “realmente amar a otra persona es entender que el trabajo que requiere estar siempre a su lado vale la pena a pesar del dolor que implicará perderla”, hablando de los matrimonios que llegan a verse separados de sus seres queridos por la muerte. 

Uno cuando se casa no se detiene a pensar en esto. Uno no se casa pensando en divorciarse. Uno dice “hasta que la muerte nos separe” sin preocuparse, porque crees que la muerte tardará en llegar.

Hasta que llega. 

¿Qué pasa cuando el amor abraza a la muerte?

Algunos dirían que el amor muere, otros dirían que la muerte se enamora. En teoría no dejas de amar a alguien solo porque murió. Lo que nos inspira a escribir elegías y poemas para los difuntos no es la muerte en sí, sino el amor que sentimos hacia esa persona a pesar de que ya no está ahí.

¿Pero realmente no está ahí? Es decir, ¿cuántas historias no hemos visto de personas que perdieron a una pareja, volvieron a casarse y la pareja anterior revive o no estaba realmente muerta y vuelve a reclamar su relación? 

¿Qué haces en un escenario así? El matrimonio dice que la muerte es lo que te separa de tu pareja. No creo que haya una fórmula matemática para saber cuánto tiempo puedes guardarle luto o cuándo vuelves a buscar el amor. ¿Hay reglas para saber de quien puedes enamorarte o no luego de enviudar? 

Es clásico de historias como esta plantear la duda de si es posible el amor entre vivos y muertos. 

Y esta serie va mucho más allá. Duda de si algo es realmente amor si te arrastra hasta la muerte. O si  algo que durante siglos ha estado buscando a esa persona que ama y no lo ha podido encontrar, está muerto o no.

Hasta preguntas difíciles como, ¿se puede dejar de amar a una persona porque murió? 

Si conviven dos almas juntas en el mismo cuerpo y una de esas ama a otra persona, ¿qué pasa con la segunda alma? ¿La ama también?, son escenarios que La maldición de Bly Manor nos muestra durante los nueve episodios de la temporada.

Las historias de fantasmas y de amor son lo mismo

Los recuerdos son como el agua. Pueden evaporarse tan rápido que perfectamente olvidamos qué desayunamos hace dos días. Si son líquidos, fluyen dentro de nosotros con facilidad, como el recuerdo de tu fiesta de cumpleaños, la última vez que saliste con tus amigos o las experiencias que más te dan vida, como la sangre que corre por tus venas y te oxigena.

Pero también pueden ser sólidos. Pueden ser como granizo que cae del cielo y te golpean, te atormentan y no te dejan en paz. Se convierten en un saco de pesados cubos que no te dejan avanzar o una avalancha que te entierra en esas cosas que más quisieras olvidar. 

Para Mike Flanagan, los fantasmas son “expresiones de heridas emocionales y psicológicas que cargamos los vivos”. Es esa persona que ves en todas partes porque jamás le dijiste lo que sentías, o la que te hizo o le hiciste tanto daño que no puedes verte al espejo sin verla ahí también. 

Los recuerdos, como los fantasmas, pueden atormentarte. Y Flanagan asegura que de eso se trata La maldición de Bly Manor. “Si algo quiero que se lleven los fanáticos de esta temporada es la idea de que cuando nos enamoramos, creamos un fantasma. Creamos algo que nos va a perseguir por el resto de nuestros días”. 

Estamos destinados a morir, pero también a amar

La muerte es esa promesa que se le cumplirá a todo ser humano. Es el estado más permanente de cualquier ser orgánico. Una vez muertos, lo estaremos en el pasado, en el presente y en el futuro de los que nos rodearon en vida.

A menos que nos convirtamos en un fantasma para ellos. Digamos entonces que seguiremos existiendo, pero bajo otros términos y condiciones. 

Parecería entonces que el pasado vive en el presente, a pesar de que ya sucedió. Es como una fotografía que siempre llevas en el bolsillo, no importa que te cambies de pantalón.

Y no sé si sería más aterrador que la fotografía cambie o no dependiendo de cada vez que la mires.

Pero lo que sí sé, es que este desorden temporal está presente en La maldición de Bly Manor. Flanagan lo explica con claridad: “en la serie el pasado tiene eco en el presente y el tiempo no pasa como piezas de dominó cayendo una detrás de la otra, sino como una explosión de confeti”. 

Si todo está pasando al mismo tiempo, como papelillo que cae del cielo, ¿cuándo una persona pasa de estar viva a muerta? Es difícil decirlo. Pero si el amor siempre existió, no importa que los papeles comiencen a volar o ya hayan caído al suelo, este seguirá ahí.

La nostalgia es anhelar el pasado, la esperanza es emocionarse frente al futuro, pero en la base de esto está el amor, y este es tan trascendente que no entiende de tiempos ni espacios.

El amor es la fuerza más poderosa de todo el universo. Nos mueve a hacer cosas extraordinarias o espantosas, todo bajo su nombre. El amor a Dios, a la familia, a una pareja, al trabajo, son cosas que nos transforman. 

El humano es un ser social por naturaleza: necesita conocer gente. Y necesita ir más allá. Amar y ser amado. Ya dijimos que el amor es la entrega absoluta al otro. No en vano decimos que el corazón se nos acelera cuando vemos algo que amamos. Es la prueba de que nuestro pulso, nuestra existencia, está dedicado única y exclusivamente a eso. 

Entre más amamos a algo o a alguien, más nos hace sentir vivos. Y a veces, amar puede ser difícil, así como estar vivo no es fácil. Pero el amor nos da fuerzas y no hay fantasma que no le tema.

Es como encender una luz en una habitación llena de sombras. Por eso decimos “almas en pena” para referirnos a los fantasmas que siguen vagando por ahí. Podría resumirse en que son almas que siguen buscando a quien amar, y cuando lo encuentren, podrán descansar en paz.

La maldición de Bly Manor no tiene tapujos en decir que como seres orgánicos estamos destinados a morir. Pero la condición de estar muerto es que en algún momento estuvo vivo. Y amar es vivir. 

Así que amemos, hasta nuestro último aliento, y habremos vivido bien. 

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