• El equipo de El Diario en alianza con Cotejo Info realizó un trabajo especial sobre la crisis del gas en Venezuela. Se detallaron datos, cifras de producción, índice de distribución, además de la perspectiva de expertos en la industria petrolera sobre el debacle en el suministro de gas para la población venezolana

Caracas es la ciudad de los contrastes. El entorno cambia al recorrer la metrópoli, la urbe se desvanece y la cantidad de edificios se reduce y dan paso a un cambio drástico en el paisaje. En Palo Verde las residencias de colores tenues se transforman con el tono ladrillo natural de los bloques que forman las fachadas de las casas de la barriada más grande de Venezuela y una de las más grandes de América: Petare. 

Las personas saben que hay una pandemia que obliga a la población a extremar sus cuidados, pero la necesidad de subsistir económicamente los lleva a ignorar cualquier medida de bioseguridad. En José Felix Ribas, una de las zonas más grandes de Petare, los días pasan y con ellos los esfuerzos diarios de una población que sortea los embates de una crisis insostenible. Buhoneros, comerciantes y trabajadores, todos salen a las calles para sobrevivir económicamente.

Las casas de bloques, sin pintar ni frisar, ocupan gran parte de José Felix Ribas. En cada sector la crisis le roba la tranquilidad a los lugareños, el cansancio se deja ver en sus rostros, pero no están dispuestos a quedarse de brazos cruzados. Al recorrer las calles se observan las aceras abarrotadas de bombonas de gas. Los dueños de los cilindros esperan pacientemente, casi que resignados, el momento en que llegue el camión del gas. No saben cuándo llegará ni cuántas bombonas pueden recargar, lo que sí saben es que los días pasan, el gas no llega desde hace tres meses y las personas deben encontrar la manera de cocinar. 

Desde lo más alto de Petare, en la Zona 10 de José Felix Ribas, se pudiera respirar un aire fresco dada la altura y la cercanía con el cerro Ávila. Pero no es así, el aire se contamina con el olor fuerte de la leña quemada. Es el precio que los habitantes deben pagar para poder cocinar ante la falta de gas. 

Venezuela es el octavo país en el mundo con reservas probadas de gas natural. Rusia e Irán encabezan esta lista. En Suramérica, el país se ubica por encima de Bolivia. La cifra aproximada de la reserva es 201,5 billones de pies cúbicos (dato oficial hasta el año 2019, según Gaceta Oficial No. 41.648), pero atraviesa una escasez de gas sin precedentes.

Alexandra Avaristo carga una enorme olla donde cocina granos y comida que rinde para cerca de 85 niños de la Zona 10. Baja las empinadas escaleras que dan acceso a su hogar y se dirige a un sitio cercano, con edificaciones abandonadas,  y con maleza por doquier. Allí, entre el monte y las paredes semiconstruidas, arma su fogón improvisado. Con una puerta de carro vieja y una lámina de zinc sostenida con dos pedazos de bloques, evita que la brisa apague la llama. Sobre dos bloques coloca una rejilla y debajo de ella toda la leña y trozos de madera que consigue por la calle. Una vez encendido el fogón, se dispone a cocinar la comida que repartirá entre los niños de la zona y su hogar.  

“Yo no estoy cansada de servir a la comunidad, pero me siento agotada. Físicamente y mentalmente.”, comenta Avaristo en entrevista para El Diario y en alianza con Cotejo Info.

Foto: Víctor Salazar / @Vaskdc

Ella cuenta solo con dos bombonas y, cuando tiene gas, le duran entre ocho y quince días. Pero debido al suministro inconstante y escaso del servicio le ha tocado usar leña, como la única manera de cocinar. El gas llega cada tres meses, aproximadamente, y esta escasez suma a la comunidad un problema más ante la falta de servicios públicos.

Sin respuesta. Las comunidades de Petare esperan desde hace cuatro meses el suministro de gas.

Avaristo tiene 38 años viviendo en José Félix Ribas. Creció en la Venezuela productiva, donde conseguir el gas y la gasolina no era un dolor de cabeza para los habitantes. Pero por su mente nunca pasó que le tocaría, en algún momento, armar un fogón entre la maleza para poder cocinar. 

¿Quién se iba a imaginar que uno iba a estar cocinando a leña, enfermándose sus pulmones? Nadie. A nosotros no nos ayudan en nada”, comenta.

Ella ha tenido que elegir entre cocinar en leña y cuidar su salud, pero la crisis la llevó a tomar la primera opción. El humo le afecta más que a cualquiera porque es asmática, sin embargo, se sienta diariamente al lado del fogón y aviva las llamas con un pedazo de cartón mientras espera que la comida esté lista. 

No esconde el miedo. Cada vez que debe encender la leña con gasoil o gasolina siente temor. Su brazo muestra las evidencias de los accidentes que ha sufrido con el fuego. Desde hace más de un mes y quince días ella se para en la calle y espera que pase algún camionetero que le pueda regalar un poquito de gasoil para cocinar. 

Foto: Víctor Salazar / @Vaskdc

El rostro de Alexandra Avaristo luce cansado, las ojeras marcan el contorno de sus ojos y el agotamiento se le nota al hablar. Pero ella no pierde el ímpetu de seguir reponiéndose ante cada vicisitud. 

Pdvsa Gas Comunal asegura que actualmente operan en el país 65 plantas de llenado de gas natural del petróleo (GNP), de un total de 91 plantas en el territorio nacional. Se cuenta con una flota de 448 chutos, 325 cisternas y 2.539 camiones para el despacho de bombonas a granel, para una atención de 4.694.673 familias al mes. Sin embargo, la planta de fraccionamiento criogénico Jose, en el estado Anzoátegui, es la única que intenta cubrir la demanda de gas propano del país. Esta planta tiene una capacidad de producción de 220.000 barriles de gas propano diario, pero actualmente produce 15.000.

Las precariedades entre las casas de zinc 

Un poco más alejado de José Felix Ribas, en el barrio Unión de Petare, la situación es un poco más precaria. Ya las fachadas de las casas no están cubiertas por el color ladrillo de los bloques, sino por láminas de zinc. El pavimento no existe en los recovecos de Ciudad Tablita, un sector en el que las carencias están a la orden del día.

Para llegar ahí hay que subir unas escaleras empinadas. A los lados se observan las viviendas improvisadas con láminas de zinc superpuestas entre sí, cumpliendo las funciones de paredes. Otra lámina hace las veces de puerta, brindándole a la vivienda un poco de privacidad. Carteles desgastados con la cara del expresidente Hugo Chávez se pueden observar en varios hogares colocados en las ventanas como cortinas. Los niños corren y juegan a lo largo del rocoso camino de tierra. A las 9:00 am de un lunes ninguno de ellos está estudiando. 

Foto: Víctor Salazar / @Vaskdc

La casa de Ana Isabel Ponce está hecha de zinc y tablas. Consta de cuatro espacios: sala, dos cuartos y la cocina. Pero el lugar más importante para la familia de esta mujer de 68 años de edad es el terreno que tienen detrás de su casa. Ahí su hijo y sus nietos arman el fogón y cocinan en leña todo lo que la familia va a consumir. 

Ponce tiene varias condiciones de salud como diabetes, hipertensión y una operación de la vista, enfermedades que se intensifican con el humo generado por la leña quemada. Al menos siete niños viven en esa casa. Algunos con problemas cardiovasculares, asma, sinusitis y otras afecciones. Desde hace más de tres meses a esta comunidad no le llega el suministro de gas y, como en muchas otras zonas de Petare y del país, les tocó usar la leña como una alternativa. 

Foto: Víctor Salazar / @Vaskdc
Todo lo cocinamos ahí, la pasta, el arroz, los granos, lo que sea. Nos sentimos angustiados todos los días porque nos levantamos pensando dónde vamos a conseguir leña. Los niños son los que la buscan por allá arriba en el monte, corriendo peligro de que los pique un animal”, comenta Ponce.

El fogón de su familia está en un terreno elevado en la parte de atrás de su casa. Dos bloques sostienen una rejilla que es donde ponen las ollas para cocinar. “Todas mis ollas están negras por culpa de esa leña”, dice riéndose sin perder el sentido del humor. 

Un niño de 12 años de edad ayuda a su abuela con el fogón. Con habilidad busca los trozos de leña apropiados y los ubica debajo de la rejilla. En un recipiente de refresco cortado por la mitad almacenan la gasolina que usan para encender la llama. El humo negro invade rápidamente el lugar, penetra la nariz y empaña la vista. El olor es muy fuerte, pero la familia ya está acostumbrada. 

Foto: Víctor Salazar / @Vaskdc

“Esta es una de las épocas más horribles de Venezuela. Nunca imaginé que pasaríamos por esto. Estamos casi que en la ruina. Ahorita casi no se puede ni comer”, dice al tiempo que frotaba sus manos arrugadas por la edad. 

Cuando hay electricidad utilizan un tostiarepa para cocinar, pero los constantes cortes de luz hacen que esta opción no sea viable. Hay una sillita al lado del fogón, ahí el hijo de Ponce se sienta mientras espera que la comida esté lista. En ese espacio al aire libre cocinan, tienden la ropa y usan el baño, el cual fue construido con láminas de zinc de forma improvisada. 

Los ambientes de ese hogar están divididos con cortinas, no paredes. Al cruzar una de las cortinas que funciona como puerta se entra a la cocina. Un espacio pequeño y oscuro, con muy poca ventilación. Ahí cuentan con una cocina, que en los últimos meses ha sido poco usada, un fregadero, una nevera y una pequeña mesa. Justo al lado de la nevera reposan las dos bombonas vacías que la familia espera recargar en algún momento. 

Foto: Víctor Salazar / @Vaskdc

Dos casas más allá, Jhonny Rangel, hijo de Ana Isabel Ponce, debe sortear la crisis a pesar de tener una discapacidad que le dificulta la movilidad de la pierna izquierda, secuela de  varios impactos de bala. Para llegar a su vivienda hay que bajar unas empinadas escaleras, al final de ellas reposan al menos 10 recipientes con agua almacenada, debido a que el suministro de agua es casi inexistente. Su casa está hecha de bahareque al borde de un barranco. Desde ahí se observa una pequeña parte de Petare. 

El gas tampoco llega a su casa. Por esta razón improvisó un fogón en un pequeño espacio al lado de su hogar, que comparte con su esposa. Con una rejilla y varios pedazos de bloque arma su cocina a leña.

Todos los días tengo que salir por ahí a buscar leña para poder cocinar un arroz o algo. Yo ahorita no tengo un trabajo fijo y tengo que resolver. Yo trabajo por ahí para que me paguen con comida”, dice Rangel desde el pequeño espacio que separa su casa del barranco.

La discapacidad que tiene en la pierna no le impide cumplir con sus responsabilidades. Diariamente sale a buscar cualquier trabajo que pueda realizar para obtener algo de ingresos y alimentos. Con su bastón se apoya para subir las escaleras de la comunidad, cargar agua y, cuando llega, las bombonas de gas. Él se siente igual a todos los demás, a pesar de su condición. Pero su fortaleza a veces se quiebra y la angustia generada por las carencias lo agobia. 

Foto: Víctor Salazar / @Vaskdc

“A veces yo me siento aquí a pensar y lo que hago es llorar porque me siento demasiado presionado”, expresa. Desde ese pequeño espacio donde cocina, mientras Rangel aviva la llama del fogón y mira hacia el barrio, con el Ávila de fondo, solo piensa en la crisis del país y lo difícil que es para el venezolano cubrir sus necesidades básicas. 

Pero Rangel no deja que la frustración lo consuma. El cansancio de su rostro viene acompañado de una sonrisa amable y empática. A pesar de las vicisitudes, le pone buena cara a las adversidades, pero sí espera que el futuro sea más alentador. 

Foto: Víctor Salazar / @Vaskdc

Petare es conocida por ser la barriada más grande del país. Desde lo alto se observan los contrastes de una ciudad. Los edificios y avenidas se desvanecen entre los bloques y recovecos. En este barrio los habitantes se enfrentan al control de peligrosos grupos delictivos, pero también a la incertidumbre y la angustia de tener que resolver sus necesidades día tras día sin apoyo ni respuesta, solo acompañados de la esperanza de un mejor mañana. 

La crisis del gas doméstico en las regiones

Para realizar este balance de las regiones, colaboraron los periodistas responsables del Observatorio Venezolano de Fake News: Elvis Rivas (Mérida), Ana Carolina Arias (Nueva Esparta), Yamile Jiménez (Táchira), Verónica Bastardo (Bolívar), María Elena Velazco (Carabobo) y Mariángel Durán (Lara).

Patrones detectados

1. Usuarios de Lara, Táchira y Carabobo denuncian que pagaron bombonas de gas a empresas estatales hace 6, 4 o 3 meses y no han recibido el despacho.

2. En las entidades analizadas existen comunidades que llevan entre 10 y 3 meses sin recibir despacho de gas.

3. Usuarios denuncian discriminación en el despacho y distribución de gas licuado. Sucede en Lara, Carabobo.

4. En los sectores rurales o populares de las ocho entidades analizadas cocinan con leña.

5. Se han registrado focos de protestas en demanda de gas en las ocho regiones.

El equipo de Cotejo.info en alianza con El Diario compiló información sobre la crisis generada por la escasez de gas doméstico en ocho ciudades del interior del país: Barquisimeto, Valencia, Ciudad Guayana, Margarita, Maturín, Mérida y San Cristóbal. También entrevistó a varios expertos vinculados con el sector de hidrocarburos.

Alta demanda. 93,2% de los hogares dependen del gas doméstico, según el Observatorio Venezolano de Servicios Públicos.

En Barquisimeto y el resto del estado Lara, la crisis del gas data del año 2015. Un trabajo publicado por Cotejo.info en noviembre de 2019 expone que la escasez y las dificultades para el despacho de bombonas a la población se mantenía pese a que la Gobernación del estado Lara había asumido el control del servicio de distribución cuatro meses antes.

Las bombonas de gas dejaron de ser despachadas en muchos sectores del área metropolitana de Barquisimeto y Cabudare desde marzo de 2020. Felipe Fernández explica que cuando el gobierno nacional creó la empresa Gas Lara, la modalidad para el despacho implica un pago previo vía transferencia o depósito.

En marzo realicé el pago de dos bombonas de 18 Kg. cada una y no he recibido el despacho. Llamé casi a diario a la empresa y la respuesta siempre fue que debía tener paciencia y esperar. Siete meses después (en octubre) sigo sin respuesta”, detalló Hernández.

La cuenta oficial en Instagram de Gas Lara expone la realización continua de operativos de recarga de gas licuado mediante el uso de una planta móvil de llenado. En julio anunciaron la incorporación y funcionamiento de una segunda planta. Sin embargo, de acuerdo a las denuncias de los usuarios que comentan cada publicación, se observa que estos operativos no llegan a todas las comunidades locales.

Por su parte, en las comunidades carabobeñas prevalecen las denuncias sobre una prolongada escasez de gas que suma entre 4 y 6 meses. La periodista María Elena Velazco señala que se han registrado protestas en zonas como La Manguita y en la parroquia Miguel Peña, donde “las cocinas eléctricas o los improvisados fogones a leña, ahora forman parte de la rutina doméstica”.

El 15 de octubre los habitantes del barrio La Manguita denunciaron, durante una protesta, que el gas “habría llegado a la residencia en la que viven los médicos provenientes de Cuba que laboran en el Centro de Diagnósticos Integral (CDI) cercano a la zona”, según reseña el portal La Razón.

En varias zonas de Valencia indican que a pesar de haber hecho el pago del servicio hace más de tres meses, aún no llegan las bombonas correspondientes. El 10 de octubre, la Gobernación de Carabobo informó que se produjo un incendio que afectó la unidad de fraccionamiento de craqueo catalítico (FCC) en la refinería El Palito.

Protesta por falta de gas en el estado Monagas. Foto: Jeferson Civira

Para el momento, se detalló que tomaría entre 25 y 28 días reactivar las producciones de gasolina y gas en el estado. Sin embargo, José Parada, exjefe del Estado Mayor del Gas y la Gasolina, estimó que los trabajos que se ejecutan en esa refinería se extenderían hasta el 19 o 24 de octubre, aproximadamente, para dar paso al reinicio de la producción de  gas y gasolina. Aseveró que “en diciembre todos los hogares carabobeños tendrán gas doméstico a su disposición”, según nota publicada por El Carabobeño.

En Carabobo también se detectaron denuncias de distribución discrecional de gas. Solo ciertas comunidades reciben el beneficio.

En la ciudad de Mérida el suministro de gas doméstico también es deficiente. Autoridades afirman que 35% de la distribución corresponde a la empresa del estado «Nevado Gas», la cual apenas atiende a 25% de sus suscriptores. 65% restante depende de la empresa privada, reseña el periodista Elvis Rivas.

Ninguno de los dos sectores  -público y privado- satisface la demanda local. El gobernador del estado Mérida, Ramón Guevara,  ha dicho que 40% de la población cocina con leña y ha denunciado la deforestación de zonas boscosas, incluso en parques nacionales, por parte de las comunidades.

Se estima que entre 70 y 80% de las comunidades del Táchira no cuentan con el servicio. Hay sectores en San Cristóbal que tienen más de un año sin recibir el servicio, a pesar de que lo pagaron y entregaron los cilindros a la empresa de gas comunal. En el interior del estado el gas prácticamente desapareció, en las zonas rurales solo utilizan leña para cocinar.

Vecinos de diferentes sectores dicen en las protestas que la crisis se agrava cada día más con los reiterados cortes de energía que impiden a las familias preparar los alimentos con cocinas eléctricas.

Los reportes de San Cristóbal y Mérida indican que es común ver en las calles a personas ofreciendo leña para la venta. En la capital de Táchira  se han registrado accidentes por la manipulación de la leña y el fuego. También existen en este estado “mafias del gas y mercado negro”.

Protesta por falta de gas en el estado Trujillo. Foto: Cortesía

La periodista Yamile Jiménez dice que las autoridades niegan la venta extraoficial de gas. “Para nadie es un secreto que hasta en las plantas de llenado venden el gas a 1.000 y 2.000 pesos el kilo. Otros ‘contactos’ ofrecen las bombonas ya llenas, el pago debe ser en pesos o dólares. Incluso los mismos choferes de los camiones despachan directamente el gas a grandes comercios y empresas por altas sumas de dinero. La mayor parte de la población no puede pagar este servicio en el mercado negro y debe sufrir las consecuencias de la escasez”.

En Puerto Ordaz el acceso al gas, tanto en bombonas individuales como el suministro para conjuntos de apartamentos, se ha visto limitado desde la primera mitad del año. En marzo, poco antes de iniciar la pandemia en Venezuela, los colegios públicos de la ciudad presentaban dificultades para mantener activos los comedores, una de las limitaciones era la falta de gas.

La situación se agravó a medida que avanzaba el 2020, en mayo el director ejecutivo de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv) denunció que la planta de fraccionamiento que abastece de gas doméstico a todas las plantas de distribución del país estaba paralizada.

Los guayaneses -como muchos venezolanos- optaron por recolectar ramas cerca de sus hogares para cocinar con leña, explica la periodista Verónica Bastardo. Juana Vera, de 82 años de edad, es una de las afectadas. Comenta que cocina con un par de hornillas eléctricas desde hace cinco meses. “Solo han hecho un operativo en ese tiempo y no pude comprar porque no aceptaban las bombonas de 43 Kg.”, la distribución de gas se realizó por medio de la Unidad de Batalla Bolívar-Chávez (UBCh) , convocaron a las personas a una plaza del sector, retiraron sus bombonas (de 10 y 18 kg) y se las devolvieron llenas 2 semanas luego”.

José Ernesto Rivas, periodista del Correo del Caroní que ha dado cobertura a la situación del gas en la ciudad, comenta que guayaneses denuncian la existencia de un mercado negro de bombonas de gas en el Mercado de Chirica (San Félix), pueden conseguirse entre 30 y 70 dólares.

Una denuncia común es que los cuerpos de seguridad permiten la venta de bombonas en este mercado, los funcionarios están al lado de quienes venden y no hacen nada”, menciona.

Rivas explica que, como en otros estados del país, el suministro de gas pasó a manos de la gobernación, pasó de Pdvsa a Bolívar Gas. En febrero trabajadores de Pdvsa Gas denunciaron acoso laboral.

Residentes de distintos sectores de Puerto Ordaz denuncian la falta del servicio. En Alta Vista están desde finales de septiembre en lista de espera, la urbanización Villa Victoria no ha tenido acceso a gas desde diciembre (de 2019) y Ventuari estuvo cinco meses sin el servicio, surtieron y otra vez esperan por la recarga. Riberas del Caroní protestó porque no tienen suministro de gas desde junio.

El 15 de octubre, el gobernador del estado, Justo Noguera, anunció por medio de su cuenta de Instagram la llegada de seis cilindros de transporte con gas para las plantas de Caicara del Orinoco, Ciudad Bolívar, Unare (Pto Ordaz) y Chirica (San Félix), “pese al bloqueo y sanciones del imperio norteamericano”.

La periodista Diana Martínez envió su reporte sobre Caracas y apunta que la crisis del gas es “una calamidad” para quienes surten los cilindros con el sistema GLP a granel. Hasta 20 días se han quedado sin gas las personas que dependen de la distribución de Pdvsa Gas Comunal (GLP), quienes además exige pagos con una anticipación de una y dos semanas para fijar fechas de los despachos.

Foto: José Daniel Ramos

El llenado de bombonas en la ciudad capital puede costar entre 30 y 100 dólares en el mercado negro. Por lo que muchos caraqueños han optado por utilizar cocinas eléctricas o leña en sectores populares. Las personas que cuentan con gas directo han reportado que en horas específicas el flujo de gas es tan escaso que cocinar puede volverse una hazaña de varias horas.

La crisis del gas en Nueva Esparta existe desde el año 2017. Hace tres años comenzaron a registrarse problemas en el suministro de gas doméstico por las dificultades en el acceso de los repuestos para  los camiones, explica la periodista Ana Carolina Arias. Los usuarios debían ofrecer una regalía a los choferes para lograr una entrega a domicilio, ya que las rutas empezaron a disminuir; acudir directamente a las dos únicas plantas de llenado que funcionan en la isla de Margarita, también era una opción que incluía una cola.

Debido a la escasez de cilindros, el cliente debía llevar su bombona vacía para obtener la recarga. La declaración del Estado de Emergencia en Venezuela por la llegada de la pandemia causada por la covid-19 ocasionó el cierre de las plantas de llenado y la distribución comenzó a realizarse exclusivamente a través del programa CLAP.

A diario se registran denuncias y protestas públicas por la característica excluyente de esta medida implementada en Nueva Esparta, dado que el CLAP no abarca a toda la población y el despacho hacia el resto de los sectores es muy distanciado en el tiempo. El hecho también ha generado el incremento de personas cocinando a leña.

Otra consecuencia de la deficiencia es el mercado negro alrededor del suministro. En la actualidad el llenado de una bombona de Pdvsa Gas se cotiza en 7 dólares y el llenado del cilindro de la empresa privada «Tricada» desde ocho dólares el cilindro de 8 kg y 10 dólares el de 18 kg. Los lugares donde venden gas funcionan libremente, aunque amparados en la venta de otros rubros, pero públicamente se da la llegada y salida de los camiones con bombonas.

En Maturín, estado Monagas, se han registrado recientemente fuertes protestas por la escasez de gas. El martes 20 de octubre se conocieron reportes en redes sociales sobre manifestaciones en los sectores Cocuizas, Cortijos, Santa Mónica; en las comunidades Guaritos III Canal 90 y Urbanización San Rafael. El miércoles 21 se repitieron las manifestaciones en 10 sectores de Maturín: Redoma La Floresta, Redoma Los Cortijos, Vía La Pica, Boquerón/Godofredo, Guanagunay, Zona Industrial, La Puente, Plaza Piar, La Cruz y Brisas del Aeropuerto.

Déficit en la producción  

Antero Alvarado, director regional en Gas Energy LA, explicó que la producción de gas en Venezuela no es suficiente para cubrir la demanda nacional. Alvarado señala que 89% de la población venezolana depende del gas propano (gas en bombona) para cocinar. La demanda de gas propano para el año 2019 era de 60.000 barriles de propano, lo que deja solo 25% de producto disponible para el mercado interno. 

Foto: José Daniel Ramos

La producción actual de gas no cubre la demanda nacional y no existe una distribución equilibrada del mismo. El Observatorio Venezolano de Servicios Públicos (OVSP) dijo en su último informe trismestral de 2020 sobre la situación de los servicios en el país que 93,2% de los hogares dependen del gas doméstico. La bombona de gas es la modalidad más utilizada por 81,7% de los consultados y el gas directo solo beneficia a 18% de los encuestados. Entre las acciones para mitigar la escasez figura en primer lugar el uso y adquisición de una cocina u hornilla eléctrica (39,3%), y en segundo lugar el uso de leña (33,2%).

El panorama del gas se asemeja a la crisis de la gasolina que ha afectado al interior del país, zonas fronterizas y, más recientemente, a Caracas. Ante la agudización de esta problemática el régimen de Nicolás Maduro optó por importar combustible proveniente de Irán debido a la paralización constante de la producción nacional. 

Alvarado señala que a pesar de las semejanzas entre la crisis de la gasolina y la del gas existen grandes diferencias. Durante el primer semestre del año 2020, con la agudización de la escasez de gasolina, iniciaron las importaciones de combustible desde el Medio Oriente, eso ha servido de paliativo para la problemática. Sin embargo, la demanda de gas se intenta cubrir solo con producción interna. 

El economista Rafael Quiroz afirma que el panorama para los próximos meses en la producción y distribución de gas no es alentador y es posible que se agudice la crisis. Las razones se remontan a al menos siete años atrás cuando, a su juicio, Pdvsa debió realizar las inversiones oportunas en toda su infraestructura para optimizar la producción. 

El especialista precisa que la falta de inversión en la infraestructura gasífera aunado a la creciente demanda nacional generó la crisis de producción que hoy atraviesa el país. “La demanda del consumo del mercado nacional de gas rebasó las condiciones de producción a las que nunca habíamos llegado. Ese fue el gran inconveniente que tuvo el sector gasífero de Venezuela”, explica Quiroz. 

Vinculados

No se puede separar la producción de gas con la producción de crudo. Cuando en el país comenzó a descender la producción de petróleo, al mismo tiempo desciende la producción de gas, esto se debe a que 90% del gas que existe en el país es asociado, es decir, es un tipo de gas que coexiste en los yacimientos junto a las reservas de petróleo.

La desinversión ha sido uno de los principales problemas en la producción de gas, sin embargo los expertos consultados coinciden en que la gran brecha que existe entre el costo de producción y el precio de venta en el mercado interno es una de las principales causas del desplome de la industria petrolera. 

Una bombona de gas tiene un precio al público de 0,3 dólares (135.000 bolívares aproximadamente), por ende no cubre los costos de producción y de la aparatosa distribución que implica el gas propano al país. Rafael Quiroz señala que Pdvsa pierde al menos 5 millardos  de dólares anuales por el mal manejo de la ecuación entre costos y precios. Ivan Freites señaló que hasta hace siete años Pdvsa producía 150 millones de dólares diarios, actualmente produce 1.000.000 de dólares diarios. 

Ante la escasez, el gas también se abrió paso en el mercado negro. En varias zonas del país, las personas cobran al menos 15 dólares por recargar una bombona, lo que equivale a 7.620.000 bolívares. Para Antero Alvarado el mercado negro es una arista que se debe considerar.

Lo que paga la gente en el mercado negro no remunera al que hace la inversión aguas arriba. Ese dinero se lo queda un intermediario. No es lo mismo pagar 15 dólares por una bombona en Colombia que pagarlos en Venezuela, porque en Colombia ese dinero remunera las inversiones que hace el privado mientras que aquí en Venezuela no remunera la inversión que hace Pdvsa sino que es un margen que se lleva el intermediario”, explicó.

Además de la desinversión y la brecha entre los costos de producción y los precios de venta, Ivan Freites destaca otros problemas de índole empresarial que han contribuido a la crisis en la industria petrolera. Señala que desde que Pdvsa asumió el control de la distribución de gas en el año 2008 iniciaron una serie de problemas debido a un mal manejo de las políticas internas de la empresa a manos del Estado. 

Freites afirma que “el Estado es un mal administrador”. A su juicio el estado en que se encuentran actualmente las instalaciones de la industria se debe a la desinversión y a la politización del sector petrolero. El secretario sindical señala que la inclusión de personas que no estaban calificadas para gerenciar filiales fue un factor que influyó en las políticas administrativas. Otro aspecto importante es la fuga de trabajadores de Pdvsa durante los últimos años. Muchos se han desincorporado de la empresa debido a las condiciones laborales a las que son sometidos, mientras que otro tanto se encuentra jubilado. En concreto, Pdvsa solo cuenta con el 10% del capital humano necesario para su operatividad. 

Foto: José Daniel Ramos

La crisis del gas tiene alternativas similares a la de gasolina. Los expertos coinciden en que Venezuela debe optar por la importación de gas propano mientras se repotencia la industria petrolera en Venezuela. Antero Alvarado afirma que para lograr un aumento en la producción de propano se debe privatizar parte de la infraestructura de Pdvsa en el oriente del país, pero aclara que para lograr eso debe existir un mejor ambiente de negocios en Venezuela. Mientras esto se logre se debe importar gas para cubrir la demanda nacional. 

El economista Rafael Quiroz señala que para recuperar la industria y reconstruirla se requieren no menos de 250 millardos de dólares para un plazo de 10 años, estimando una inversión de 25 millardos de dólares anuales. “Este dinero no lo tienen ni Pdvsa ni el Estado”, precisa.

Para lograr la recuperación de la industria los expertos señalan que es menester el concurso del capital privado. Quiroz afirma que se requiere de inversión privada extranjera, más que nacionales, para levantar las infraestructuras y la producción. 

Antero Alvarado asegura que una solución a largo plazo es la distribución masiva de gas metano en el país. Este tipo de gas es de producción abundante. Solo 7% de la población venezolana recibe gas metano según datos de Regional Gas Energy LA. 

¿Qué diferencia el gas metano del gas propano?

El gas metano se distribuye mediante gasoductos, por esa razón solo una pequeña porción de la población se beneficia de este tipo de gas. Sin embargo, implementar una infraestructura masiva de distribución de gas sería una solución a largo plazo que ahorraría los costos y la aparatosa logística de distribución de bombonas de gas propano.

En Venezuela se impulsaron varios proyectos de exploración y extracción de gas en el país como Cardón IV, en el estado Falcón, y el proyecto Mariscal Sucre, que pretendía extraer gas en los yacimientos de Paria, Dragón, Patao, Mejillones y Río Caribe. En el caso de Cardón IV las empresas ENI de Italia y Repsol de España descartaron que se pueda alcanzar la meta de 1.600 millones de pies cúbicos por día que se planteó alcanzar para el año 2021. Mientras que el proyecto Gran Mariscal Sucre se encuentra “prácticamente paralizado”, afirmó Freites. 

El Complejo Industrial Gran Mariscal de Ayacucho (Cigma), en la población de Güiria, estado Sucre -cuya placa fundacional se develó el 22 de septiembre de 2006 por parte del fallecido presidente Hugo Chávez y Rafael Ramírez, ministro de Energía y Petróleo- nunca se cristalizó. La inversión fue de 13 millardos  de dólares. Entre sus objetivos destacaba la atención de los estados Nueva Esparta, Anzoátegui y Monagas, luego el gas se incorporaría a la red de abastecimiento nacional e internacional, con miras a un mercado enfocado hacia América del Sur. Este gas iría al consumo doméstico y especialmente al sector industrial (petroquímico, eléctrico y siderúrgico).

Foto: José Daniel Ramos

Todos los proyectos que se destinaron para la producción y exploración de hidrocarburos en el país fueron muy ambiciosos en sus objetivos a largo plazo, explica Quiroz, y que no correspondían con la realidad. El proyecto Mariscal Sucre pretendía generar una producción diaria de 400 millones de pies cúbicos de gas diario mientras que Cardón IV pretendía generar 1.600 millones de pies cúbicos para el año 2021. 

José Miguel Faría, ingeniero de petróleo, aseguró que la crisis de la gasolina y la del gas tienen semejanzas “bastante análogas”. Señala que ambas crisis se deben a una mala praxis y políticas públicas erradas que han generado la compleja situación en la industria petrolera. 

Sin gas. ¿Cuándo comenzó la crisis? 

La industria petrolera venezolana atraviesa una crisis histórica. La producción de la gasolina se ha visto afectada y el régimen de Nicolás Maduro se ha abocado a buscar soluciones paliativas para sortear la escasez, como por ejemplo la importación de combustible desde Irán. Sin embargo, la crisis de la gasolina es solo una de las caras de los numerosos problemas que enfrenta la industria petrolera en la  producción, distribución y comercialización. 

Caída libre. Entre 2018 y 2019 la producción interna de gas cayó 40%, según cifras manejadas por investigadores del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA).

La caída en la producción de gas es un problema que viene afectando al país desde hace varios años en paralelo con la disminución de la producción petrolera. Según los informes de gestión anual de Pdvsa, para el año 2015, Pdvsa Gas (filial de la estatal petrolera encargada de la refinación del gas natural) registró una producción neta de gas natural de 5.296 mmpcd, en 2016 tuvo una producción de 7.926 mmpcd mientras que en el año 2017 obtuvo una cifra neta de producción de 592,8 mmpcd lo que implica una caída en la producción de 89%. A partir de 2017 Pdvsa dejó de emitir informes de gestión anuales. 

Cuadro de cifras de producción de cada año de acuerdo a los informes de gestión de Pdvsa

2010 – 6.961 mmpcd
2011 – 7.125 mmpcd
2012 – 4.456 mmpcd
2013 – 7.395 mmpcd
2014 – 7.422 mmpcd
2015 – 5.296 mmpcd
2016 – 7.926 mmpcd
2017 – 592,8 mmpcd

Pero las cifras negativas en Pdvsa no empezaron en 2017. Expertos afirman que es un problema que se remonta a la década anterior. El secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros y Gasíferos, Ivan Freites, explica que se trata de una problemática que se viene presentando desde el año 2008 con la estatización de las empresas de distribución de gas. 

De acuerdo con la afirmación de los expertos la desinversión en la industria petrolera ha acarreado la situación crítica que atraviesa el sector. Pdvsa se enfrenta a las exigencias propias de la demanda de gasolina y gas con una capacidad de producción deficitaria. La resolución de ambos problemas pasa por la inversión, con capital privado, en las infraestructuras de la industria para estimular la producción. 

Actualmente la inversión en la industria no ha sido la prioridad sino que el régimen ha optado por solventar momentáneamente la deficiencias en la distribución con la importación de combustible, sin resolver el problema base. En el caso del gas, se presentan los mismos problemas de fondo (falta de inversión, baja producción, solo una planta activa con poca capacidad de cubrir la demanda nacional). La diferencia radica en que no se ha tomado la decisión de importar gas propano para estabilizar el suministro nacional. Mientras no se tomen acciones para solventar la depreciación en la producción y distribución, con el pasar de los meses, la crisis del gas puede agudizarse a niveles similares o superior que la gasolina. 

Este texto de El Diario y Cotejo Info fue editado por Irelis Durand, Yazmely Labrador, Javier Cedeño y José Gregorio Silva.

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