• Las fallas en las vías y en los servicios básicos desmejoran la calidad de vida de los ciudadanos en Caracas

Una calle llena de huecos, una acera levantada, maleza que crece entre grietas y charcos de agua que abarcan varios metros cuadrados son una descripción que podría representar muchos espacios de Caracas. Una ciudad que, aunque denominada burbuja cuando se compara con otros estados, está llena de espacios en franco deterioro. Aun así hay ciudadanos cuyas voces no cesan en sus denuncias en busca de mejorar su calidad de vida.

La zona de La California es, hoy en día, el recuerdo de una mejor época. Desde la década de 1940 se asentaron varios desarrollos residenciales y comerciales dándole a la zona un estatus de clase media que se mantuvo por muchos años.

La crisis, pasando transversalmente por todos los estratos sociales, ha afectado las diferentes áreas en el país. Mucho de este deterioro es físico haciendo que sus habitantes contrasten la ciudad en la que vivieron, hace varias décadas, con la que ahora existe y en la que se sienten cada vez más presos dentro de sus viviendas.

“Por varias semanas los vecinos hacían guardias nocturnas para poder vigilar si alguien se metía al edificio por los árboles”, comenta Belkys Seijas, residente desde hace varias décadas en la zona para El Diario.

“Esto cambió mucho, tenemos un módulo que los mismos vecinos construimos y ahora está abandonado, teníamos muchos beneficios que ya son un momento en el pasado, acá estamos es sobreviviendo”, agregó la jubildada del gremio de la  salud.

La calidad de los servicios

¿Papelón, jugo de tamarindo, té de manzanilla?, No, es agua, con la creciente escasez y falta de regularidad en el suministro los habitantes de la zona se enfrentan con una sustancia que no es apto para su consumo, pero que contrasta con el agua que se desperdicia en la calle en botes. “Nosotros hemos denunciado sistemáticamente cada una de las afecciones que tiene nuestra comunidad, algunas son escuchadas, otras son simplemente ignoradas”, relata René Cedillo, miembro de la junta de vecinos de La California.

“Intentamos solucionar con lo que tenemos, unos ponen los materiales, otros ponen la mano de obra, pero no es suficiente”, pues asegura que muchos de los problemas necesitan de soluciones institucionales y aunque se resuelven con “paños de agua caliente” es cuestión de tiempo antes de que vuelva a desarrollarse el problema.

Debido a la pandemia por covid-19 se intentó que el Centro de Atención Pediátrica y Psicológica (Capas) fuese  un espacio centinela para tratar a los pacientes con el virus pero la organización vecinal presionó para evitarlo. “Imagínate, la mayoría de las personas de esta comunidad son adultos mayores y de la tercera edad, es un riesgo muy grande tener un espacio así aquí”. 

La viralidad de un video en donde una serie de niños se bañaban en un hueco, de varios metros de profundidad, en plena avenida Francisco de Miranda hizo que  que las autoridades dieran respuesta inmediata al problema. De esta manera los vecinos utilizan este espacio virtual para generar las denuncias e intentar que los organismos competentes logren solucionar el problema que los afecta.

“Nos hemos organizado para documentar todos los problemas que nos afectan”, expresa Cedillo: “Es lo único que podemos hacer para intentar lograr una mejoría en nuestra comunidad”.

Las altas rejas, los enormes portones y las calles cerradas son el paisaje que se une a la falta de mantenimiento de La California. Los habitantes ansían un cambio y aunque hacen lo posible para “sobrevivir”, les ha tocado adaptarse a estos tiempos tumultosos. Esperan respuesta de las autoridades para resolver sus problemáticas, mientras tanto siguen siendo una voz que lucha por mantener su territorio.

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