• El reciente informe “una espada de doble filo” de la ONG World Vision International presentó datos sobre la escasez de alimentos, el aumento del trabajo infantil, el matrimonio infantil, la violencia doméstica y el abandono de los niños venezolanos desde la llegada de la pandemia. Foto: EFE

Los primeros casos de covid-19 en Venezuela se confirmaron en marzo. Ya en ese momento el país sufría los embates de la inflación y fallas en los servicios básicos. Dificultades diarias que se han convertido en rutina para casi cualquier familia venezolana. Con el inicio de la cuarentena por la pandemia, tanto en el país como en el exterior, muchas personas perdieron sus empleos. Con ello empeoró una situación que ya era compleja. 

La escasez de alimentos, medicinas y agua potable es una realidad que se vive en los hogares de la mayoría de los venezolanos. Llevar el sustento al hogar para muchas familias es una tarea imposible y las necesidades básicas de los niños se ven afectadas. 

La ONG World Vision, una organización humanitaria enfocada en la niñez que implementa programas en Venezuela y en los seis países (Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú) que reciben más refugiados provenientes de Venezuela, realizó su primera encuesta relacionada con la pandemia en el mes de agosto.  En ella se exponen las necesidades que viven los niños venezolanos refugiados y los que permanecen en el país.

Primer semestre de la cuarentena: niñez venezolana en riesgo 

Para estudiar el impacto de la pandemia en la protección de la niñez, la organización realizó una encuesta en el mes de agosto en 420 hogares del Distrito Capital y el estado Miranda. Las preguntas se centraron en los riesgos durante la pandemia.

De acuerdo con los resultados obtenidos, los problemas que ponen a la niñez en mayor riesgo están asociados con la escasez de alimentos, el aumento del trabajo infantil, el matrimonio infantil, la violencia doméstica y el abandono. 

El informe detalló que 21% de los encuestados reconoció que sabían de menores que habían sido separados de sus padres en los últimos seis meses, lo que coincide con el comienzo de la cuarentena. 51% de los padres se mudaron a una ciudad o a otro país para buscar una mejor calidad de vida, mientras que 13% envió voluntariamente a sus hijos a vivir con familiares y amigos.

Foto: EFE

Debido al abandono que padecen estos niños, el cierre de las escuelas, la falta de servicios sociales y el aumento de la pobreza, alrededor de 12% de los encuestados manifestó estar al tanto de los niños involucrados en trabajos que se consideran difíciles y peligrosos para poder sobrevivir. 20% cree que la cantidad de menores que trabajan aumentó debido a la pandemia. Entre los trabajos infantiles se encuentran: el doméstico, las ventas ambulantes y venta de drogas.

Uno de los puntos más preocupantes del informe de la ONG es el aumento del matrimonio infantil y la violencia sexual o de género durante la pandemia. El 12% conoce casos de menores de edad que viven en unión consensual o en matrimonio con adultos. 49% respondió que la pandemia había provocado el incremento del matrimonio infantil.

Las víctimas de violencia de género, específicamente las niñas y las adolescentes, son particularmente vulnerables en Venezuela. 19% de los encuestados admitió que el número de incidentes de violencia sexual o de género se ha intensificado en esta cuarentena, detalla el informe. 

Los niños venezolanos refugiados no escapan de la crisis

La encuesta de World Vision International incluyó a 392 niñas, niños y jóvenes que actualmente viven en Venezuela y en seis países vecinos en América Latina: Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú. De esa muestra, 57.6% de los niños tenía menos de 11 años de edad, 32.8% estaba entre los 11 y 15 años de edad y 9.6% tenía entre 16 y 18 años de edad. 

Foto: Acnur

El estudio indica que los principales efectos, producidos o intensificados por el covid-19,  que sufren las familias y los niños refugiados venezolanos son: la pérdida de ingresos, el desalojo por falta de pago, la separación familiar y, como consecuencia de esos factores, el retorno forzoso a Venezuela. A estos se agregan las dificultades para manejar los protocolos de bioseguridad en medio de los procesos (a menudo irregulares) de migración forzada. 

Los resultados de los países de la muestra evidencian que aunque 36% de los niños se quedan en casa durante la cuarentena, más de 40% lo hacen en viviendas temporales o alquiladas. Por lo que corren el riesgo de desalojo. Uno de cada cuatro niños ha sido separado de sus padres durante la pandemia. Uno de cada tres ha estado viviendo con un solo padre.

Además, la mayoría percibe que su situación familiar se ha deteriorado en relación con los ingresos, la provisión de alimentos y los productos de higiene. Un tercio de los encuestados dijo que se acuesta sin comer; 20% no tiene suficiente agua y jabón para satisfacer sus necesidades de higiene durante la pandemia; 34% no tiene acceso a servicios de salud y 63% no asiste a la escuela, señala el informe. 

En Colombia, el país con mayor población de refugiados venezolanos, 70% de los encuestados dijeron que no tienen acceso a servicios médicos. Nueve de cada 10 afirmaron tener mayores dificultades para obtener alimentos.

Estos casos demuestran lo vulnerables que son estas familias y la niñez venezolana que carecen de protección, seguridad, educación y salud. Además son víctimas de una elevada discriminación en medio de la pandemia por su nacionalidad y situación migratoria, una de las circunstancias que más les afecta, ya que conlleva graves consecuencias para su desarrollo psicológico y emocional, indica Word Vision.

Noticias relacionadas