• La joven carabobeña explicó para El Diario que su menina está dedicada a todas las venezolanas que carecen de educación, salud pública, protección y planificación familiar. Esta obra forma parte de la tercera edición de Meninas Madrid Gallery | Foto: @valentinagarte

Como una artista tranquila, a quien también le gusta experimentar nuevas corrientes. De esta forma se describe Valentina Giuffrida. El trabajo de esta venezolana es variado, pero usualmente suele tener un trasfondo político o social. Independientemente de los colores que emplea, intenta plasmar un “arte protesta” en cada una de sus creaciones.

Meninas Madrid Gallery. Rinde homenaje al cuadro de Diego Velázquez, pintado en el Siglo de Oro español. Realizada en óleo sobre lienzo, es una de las obras pictóricas más impotantes del mundo del arte.

Su obra bautizada “El Grito de Roraima” se exhibe desde el 15 de octubre de 2020 en la Plaza Mayor de Madrid, España, durante la tercera edición de Meninas Madrid Gallery, organizada por el artista plástico venezolano Antonio Azzato. Esta busca un reclamo para disfrutar de la ciudad en condiciones seguras y apostar por la hotelería y el comercio.

La exposición se extenderá hasta el 15 de diciembre de este año y presenta 40 esculturas ubicadas en sitios emblemáticos de Madrid; diferentes artistas, pintores, escultores, diseñadores e inclusive actores decoran una menina con mensajes y puntos de vista personales.

Giuffrida explica en exclusiva para El Diario que “El Grito de Roraima” está dedicado a todas las venezolanas que carecen de educación, salud pública, protección y planificación familiar. Lo califica como un llamado a la conciencia y de atención, para que su grito sea escuchado.

Cada artista tiene el poder de expresar un sentimiento, y yo quería manifestar el sentimiento de ‘El Grito de Roraima’, un grito por todas las mujeres que hoy sufren de malas situaciones, como la falta de educación sexual o la mala atención en los embarazos, debido a la mala gestión política, social y económica de Venezuela”, opina la joven carabobeña.

Creación de “El Grito de Roraima”

El proceso de selección para tener una menina en la Plaza Mayor de Madrid no fue sencillo, comenta. En tres propuestas plasmó una obra que, además de ser estéticamente bella, debía estar vinculada con una causa social.

“El Grito de Roraima” quedó seleccionado porque, a través de una colorida guacamaya, enfoca la situación que viven las mujeres en la Gran Sabana. “Son personas que nadie les escucha, que nadie sabe sobre ellas ni lo que están viviendo en este momento”, asegura.

Los materiales que utilizó en su obra fueron acrílicos con barniz. Aclara que la menina ya venía hecha, ella no la construyó, así que solo la pintó por encima. “Las de vidrio las pintas con acrílico, las barnizas y listo. Fueron cinco días de elaboración de pintado y dos de barniz”, complementa.

Giuffrida afirma que está orgullosa de representar a Venezuela en otras latitudes. Siente que tiene un compromiso con el país, en ser una voz de liderazgo femenino. Su sueño es convertirse en una artista mundialmente conocida.

“Para mí, esta oportunidad significa que los sueños sí se hacen realidad. Podemos ser personas y ciudadanos en el mundo, más que inmigrantes. Como venezolanos podemos aportar al mundo muchas cosas grandes si nos lo proponemos y trabajamos duro. Yo salí de Venezuela queriendo representar a Venezuela en el arte”, dice.

Los inicios de Giuffrida

Foto: Instagram

Valentina Giuffrida hace una retrospectiva de su vida. Recuerda que su interés en el mundo artístico empezó desde que era muy pequeña. Primero estudió música, luego se inscribió en una academia de pintura cuando tenía unos 12 años de edad. 

Ahí como que no pude parar. Me llamó mucho la atención la pintura, las artes plásticas y las manualidades. Todo eso se me daba muy bien”, relata con un tono de voz dulce y calmado.

En su adolescencia se atrevió a trabajar como profesora en la Academia Giovanni Battista Scalabrini, ubicada en su natal Carabobo, donde dictó clases de dibujo y pintura a niños entre tres y 15 años.

Luego de graduarse de bachiller, la muchacha de cabello castaño y estatura baja estudió arte, mención Diseño Gráfico, en la Universidad Arturo Michelena. Sin embargo, en octubre de 2018 migró a España y no pudo culminar la carrera.

Giuffrida cuenta que tenía como meta recibir mejores oportunidades y crecer como artista en un país sin tanta turbulencia política, económica y social. Además, las condiciones en las que se encontraba la universidad para ese momento, a su parecer, no eran favorables.

“En la universidad no me estaban enseñando lo que yo quería aprender. Por eso paralicé mi carrera y la dejé. Creo que todo artista tiene que pasar por Europa en algún momento de su vida, y qué mejor momento para independizarme que este”, argumenta con firmeza.

En su etapa como estudiante estuvo involucrada en temáticas sociales. De hecho, los primeros murales que pintó fueron en honor a los jóvenes caídos en las protestas antigubernamentales de 2017 y el empoderamiento femenino.

Previamente, en 2016, participó como artista expositora en el primer festival intercolegial de humanidades y en concursos de pintura rápida organizados por la Alcaldía de Valencia y la Alcaldía de Naguanagua.

Las influencias de Giuffrida

Foto: Instagram

Varios artistas han servido de inspiración para el trabajo de Valentina Giuffrida, como el pintor, serígrafo y escultor brasileño Romero Britto. También menciona a Óscar Olivares, quien ha sido pilar en su formación; a Eduardo Sanabria, conocido como EDO Ilustrado; el maestro Carlos Cruz-Diez y la música de Simón Díaz.

No tengo ningún otro oficio, soy simplemente artista. Antes tenía otros trabajos que no estaban relacionados con el arte, pero ahora solo me estoy dedicando a esto. También me gustaría estudiar Comunicación Social y probar muchas ramas del arte, como la actuación. Un poco de teatro me encantaría”, confiesa.

La valenciana de 21 años de edad se muestra algo nostálgica por su país, a pesar de que lo visitó entre febrero y marzo de 2020. Reconoce que echa de menos a sus familiares, amigos y seres queridos. “Obviamente, también extraño la playa, porque yo me crié yendo mucho para allá”, agrega.

La joven artista cree que siempre va a tener la oportunidad de regresar a Venezuela, pero tiene el dilema de cuándo lo hará. “Si yo tomara la decisión de volver, mi aporte sería la educación. A través de un pensamiento europeo, enseñaría cómo se puede vivir del arte, cómo es artísticamente el mundo y cómo se maneja todo esto. Quiero enseñar todo lo que he aprendido aquí”, sentencia.

Valentina Giuffrida admite que tiene un sentido atrevido en el mundo artístico, de probar, viajar y desplazarse de manera constante. Le gustan las leyes y que cada situación se dé correctamente. Se siente incómoda cuando se ve atada. Por eso se considera una persona libre, honesta y testaruda, que siempre dice lo que piensa. “El Grito de Roraima” es una muestra de ello.

Noticias relacionadas