• Una foto de la fe que le tienen al futuro beato venezolano, tomada por el médico y fotógrafo Juan José Meignen, fue ganadora del proyecto The Other Hundred Healers y es exhibida actualmente en Hong Kong 

“Cuando yo iba a nacer a mi mamá la mandaron a quirófano de emergencia, porque no encontraron pulso en el bebé. Médicamente no sé qué diagnóstico le dieron a mi madre. Pero ella me cuenta que me encomendó a José Gregorio Hernández”, dice hoy, a sus 34 años de edad, el doctor Meignen, quien confiesa que después de esa anécdota, siempre se sintió atraído por la medicina.

De hecho mi mamá me puso Juan José por José Gregorio Hernández”, agrega con vehemencia.

En Venezuela resulta casi un denominador común la devoción por el médico, académico y científico, fallecido en 1919, al que aún después de su muerte refieren como refugio espiritual en las adversidades. 

Una imagen, captada por el lente del Dr. Meignen el 23 de julio de 2020 fue la ganadora en octubre de un proyecto de fotoperiodismo único en su tipo que celebra diversos actos de curación de todo el mundo durante la pandemia global: “Los otros cien sanadores” (The Other Hundred Healers). Ahora es exhibida en Hong Kong.

Desde mediados de 2019, Meignen incursionó en otra de sus pasiones: la fotografía. Fue precisamente una asignación para uno de los cursos en los que se inscribió, a propósito de haberle comprado una cámara profesional a su esposa, la que lo motivó a asistir al centro de salud para tomar algunas imágenes con su cámara.

“Mi esposa también es médico. Ella hace guardia cada 15 días en el Hospital José María Vargas. Un día decidí acompañarla a quirófano para tomar fotos. Pero antes de entrar, vi al doctor Juan Pedro Marín en el altar con un paciente.  El lenguaje de aquella escena era único porque el paciente estaba acompañado por un doctor, que eso es muy atípico, siempre van solos con sus familiares. El paciente estaba con su médico, con los ojos cerrados pidiéndole a José Gregorio Hernández”, dice. 

Foto: Cortesía

Se trataba de un hombre, que, a las horas sería operado de cáncer de estómago. “Desde que empecé el posgrado en enero de 2019 suelo llevar a los pacientes críticos, con su previa autorización, a que le pidan a José Gregorio Hernández por su sanación. Con este paciente se entabló una empatía muy grande, incluso desde el primer momento, cuando estaba en preparación para ser llevado a quirófano por cáncer de estómago. Se le hizo una gastrectomía total y un anastomosis. Un sábado en el mes de julio, luego de hacerle su cura diaria, le comenté si quería ir a donde van los pacientes, donde está José Gregorio Hernández, y él accedió, Allí fue donde nos encontró el Dr. Meignen”, explica Marín, uno de los protagonistas de la foto. 

Doctor Marín. Foto: Cortesía

Meignen, traumatólogo y cirujano ortopédico graduado de la Universidad Rómulo Gallegos, explica que el fin de la fotografía fue mostrar que religión y medicina pueden ir de la mano. “Esa capilla fue hecha por los pacientes. Las figuras son hechas en su mayoría por niños. Yo en ese momento quería mostrar era al dr JGH. De hecho vemos una sombra. Intencionalmente yo coloqué un flash frente a JGH y le dio una sombra muy bonita, es lo que llamamos en fotografía pintar con luz. Fue intencional poner el flash en ese lugar. Aunque al final les pedí que posaran para la foto, para replicar con la escena que yo vi, lo que quería mostrarle a las personas era ese cierto halo de divinidad, mostrando la sombra de JGH y la iluminación del paciente”, explica. 

Para su sorpresa, luego de publicar esa imagen en su cuenta en Instagram, la fotografía se hizo viral y la compartieron varios medios, a propósito del anuncio que se había dado días atrás de la beatificación para 2021 del también llamado “Médico de los pobres”. Fue así cómo lo contactaron y le propusieron postular la foto para el concurso. 

Arte y fe

“Los otros cien sanadores” es la primera colección de foto-historias inspiradoras de 100 países del mundo entero, que representa la gente que ha curado sus comunidades mediante actos altruistas de cariño, amabilidad y compasión. El proyecto fotográfico amplía la definición de ‘curar la sociedad’ durante un tiempo de “trauma social” reconociendo las contribuciones de personas muy diferentes: voluntarios, profesores, jefes de comunidades, médicos y paramédicos. 

“Para mí creo que Juan quiso retratar la complicidad entre el médico y el paciente, la confianza, que un paciente le puede tener a un médico. Esa espiritualidad y armonía. A veces no solo se trata que nosotros como residentes operemos a mucha gente sino la empatía, la espiritualidad”, dice el dr. Marín, quien además se confiesa devoto del doctor José Gregorio Hernández. “Incluso recuerdo que cuando estaba en pregrado, antes de cada parcial, yo me encomendaba a JGH; que fuera él quien me guiara en cada una de mis respuestas, tanto en mis exámenes escritos como en mis exámenes verbales”, señala. 

La primera muestra de esta serie fotográfica la realizaron a finales de octubre en Hong Kong y permanecerá hasta finales de año. Para 2021 esperan replicarla en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. 

Ellos por ser un fotoperiodismo mundial, donde convergen muchas culturas, ellos no sabían quién era José Gregorio Hernández y ellos solo se preguntaban ¿qué hacía Chaplin en la foto?”, recuerda jocosamente Meignen.

Para el artífice de esta imagen ganadora, el mensaje trasciende lo religioso y lo artístico y apela a lo emocional. “Muchos pacientes con enfermedades terminales ponen su fe en José Gregorio Hernández, esos momentos tan difíciles. Y es importante que crean en algo para afrontar la enfermedad, a parte de todo el tratamiento que reciben, es importante que tengan fe. Su ánimo influye en su recuperación. Yo creo que el país va a mejorar cuando se respeten las creencias de las personas y también el arte de las personas”. 

Tanto para Meignen como para Marín, los médicos venezolanos tienen algo en común con el doctor José Gregorio Hernández: era un médico que se avocaba 100% a sus pacientes. “Cuando vas a otro país, un médico te opera y después no sabes quién te operó”, dice Meignen. 

Son miles los favores y gracias que los devotos refieren a Dios, bajo intercesión de José Gregorio Hernández. Sin embargo, solo uno ha sido comprobado por la Santa Sede y es el que lo eleva a los altares el próximo 2021.

“Más allá de una figura de curar o ayudar, tenemos que demostrarles a nuestros pacientes que siempre tenemos algo más allá que ofrecerles, además del conocimiento médico. Se trata de espiritualidad, de sentimientos y de valores porque, en cierta forma, eso es lo que convence a un paciente que ciertamente le vamos a poder ayudar. De esa forma podemos brindarles seguridad, para que en nuestro proceder, con los gajes del oficio, ciertamente, lo podemos ayudar. Creo debemos mostrarnos todos tal cual como somos, con esa esencia, con ese jugo que nos hace ser característicos, y que ciertamente nos diferencia en cualquier parte del mundo, no solo los médicos sino cualquier profesional que sea venezolano”, sentencia Marín. 

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