Son muchas las personas que olvidaron el VIH durante la pandemia, mientras que muchas otra piensan que la prevención de otras infecciones quedó para después. Otro número importante continúa diciendo que el VIH/Sida es sinónimo de promiscuidad, homosexualidad, libertinaje y muchas otras cosas más; pero somos muy pocas las que sabemos que el estigma y la discriminación se profundiza con la ausencia de información. 

Acción Solidaria cumplió 25 años este 2020 y, sin duda, el trabajo que realizan a favor de la prevención, no discriminación y por hacer posible el acceso al derecho a la salud en Venezuela es admirable. Hoy continúan llevando mensajes de prevención y de solidaridad a todos los rincones de Caracas con su campaña “Todxs tenemos razones”. 

Cada año, el 1° de diciembre, en el mundo se conmemora el Día Mundial del Sida. Un día para para apoyar a quienes viven con el VIH y recordar a las que han fallecido, pero sobre todo para ser solidarios, empáticos y responsables en todos los ámbitos en los que nos desenvolvemos. 

¿Cómo estamos en Venezuela?

Según cifras Onusida, el año pasado, 65.000 de 110.000 personas registradas no recibieron tratamiento antirretroviral y para nadie es un secreto que son muchos los venezolanos con VIH que forman parte de la migración forzada desde hace más de cinco años a causa de la intermitencia de la entrega de estos medicamentos esenciales para vivir. 

Ahora bien, en materia de discriminación que es justamente el tema central de este artículo, podemos decir que al menos en medios de comunicación digital continuamos viendo con asombro titulares como “Enfermos de sida luchan por tener acceso a medicamentos”, o “pacientes VIH positivo huyen del país”. Y tal vez muchos se preguntarán qué es lo discriminatorio de que te llamen “enfermo o paciente” y es precisamente la marca de la muerte que llevan estos términos. 

Pensemos en que la discriminación es una forma de violencia contra las personas y el periodo de la cuarentena pareciera que solo debe preocuparnos lo que sucede con quienes contraen el virus que ha originado la pandemia por covid-19, pero la realidad es que quienes viven con VIH en un país con una crisis de derechos humanos y una emergencia humanitaria compleja saben bien que las medidas impuestas para evitar la propagación también les estigmatiza, discrimina y además los invisibiliza. Al punto de quedar en el olvido y que nadie se pregunta: ¿qué pasa con esas más de 70.000 personas que viven con VIH en el país? Y, ¿cómo impactó la pandemia por covid-19 junto a las distintas condiciones sociales y económicas que han deteriorado la calidad de vida de todos los venezolanos? 

La solidaridad como premisa 

Desde que formo parte de Acción Solidaria me esfuerzo día tras día en entender que la realidad de las personas con VIH si la visibilizamos de manera adecuada y pertinente, no debería ser distinta a la de ninguna otra persona. El respeto, la empatía, la educación y la formación en temas de prevención son características indispensables para saber que sí podemos contribuir en dar una respuesta efectiva ante la propagación del virus. 

La responsabilidad es nuestra, como ciudadanos, como educadores y como formadores de una sociedad, que debe ser más humana y experta en identificar cuándo la discriminación continúa propagándose una y otra vez en todos los espacios. 

Para finalizar, no se puede dejar de mencionar que a propósito de la conmemoración del día de dar respuesta contra el sida, la Red Venezolana de Gente Positiva publicó un comunicado donde visibiliza la grave situación de las personas con VIH en Venezuela durante 2020.

El texto expresa su preocupación por “el sufrimiento humano y los mayores riesgos de vulnerabilidad e inseguridad a las personas con VIH de todas las edades y distintas orientaciones sexuales en el país como resultado del fracaso de la gestión pública de la respuesta oficial al VIH”.

Este análisis también dio a conocer que el desabastecimiento de antiretrovirales, la discriminación, estigmatización y desatención por parte del Estado venezolano a las personas con VIH continúa profundizándose durante la emergencia humanitaria compleja y la pandemia por covid-19. 

No podemos olvidar tampoco el tema de la criminalización de la solidaridad y el trabajo de las organizaciones de derechos humanos quienes han denunciado una y otra vez la grave situación que se vive en el país en temas de derechos al acceso a la salud y a la vida. El Estado no solo obstaculiza sino que persigue y hostiga a quienes defienden, educan, previenen y dan respuesta efectiva al VIH y eso es algo que debemos tomar en cuenta en la búsqueda de solidaridades y apoyos para quienes viven con el virus. 

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