• Músicos, productores y periodistas coinciden en que la ausencia de bandas locales es una de las fallas de la producción. Sin embargo, se prepara un trabajo audiovisual sobre la historia del rock en el país

Las discusiones comenzaron apenas se anunció que Netflix estrenaría el 16 de diciembre una miniserie documental llamada Rompan todo: La historia del rock en Latinoamérica, un título ambicioso.

Fue a principios de diciembre cuando se publicó el tráiler y el afiche promocional, que generó molestia en muchos, que preveían un énfasis exacerbado en artistas mexicanos y argentinos como Soda Stereo, Café Tacvba, Maná, Molotov, Fito Páez, Charly García, así como menciones a los chilenos de Los Prisioneros y los colombianos de Aterciopelados. 

Una vez disponibles los seis episodios de Rompan todo en la plataforma, unos confirmaron sus sospechas, mientras otros celebraron la miniserie, que tuvo en la producción ejecutiva a Gustavo Santaolalla, músico y productor de varias de las agrupaciones que salen en el documental, y una pieza fundamental en la industria del rock en español.

En Venezuela, periodistas, melómanos, músicos y productores cuestionaron la ausencia de bandas nacionales como Sentimiento Muerto, Desorden Público, Zapato 3, Los Amigos Invisibles, Caramelos de Cianuro o Dermis Tatú. 

Los Amigos Invisibles es actualmente una de las bandas venezolanas con más recorrido internacional. Crédito de LBM Comunicaciones

Hablan los músicos

Julio Briceño, cantante de Los Amigos Invisibles, desestima esos reclamos. “El documental está bastante completo. Habla de los artistas o bandas más grandes de la región. No comparto mucho con esos que preguntan en las redes dónde están los venezolanos. Fue a partir del 2000 cuando se empezaron a internacionalizar algunos, pero de resto, fuimos cero a la izquierda para el mercado latinoamericano. Siempre sonaron más los argentinos, mexicanos y españoles. Los grupos venezolanos eran relevantes en el mercado del país. No me quita el sueño para nada no estar ahí”. 

El bajista José Rafael Torres agrega: “Mientras en Argentina y en México el rock movía masas, en Venezuela siempre fue elitista. En Argentina Charly García llenaba un Luna Park y en México su versión de Woodstock congregó a 250.000 personas. MTV Latino surgió de la rentabilidad de estos mercados y ahí nos coleamos de a poquito algunos otros países. En Venezuela hubo y hay mucho talento en el rock, pero no bajaba de la clase media”.

A ambos lo secunda el baterista, Juan Manuel Roura, pero hace una salvedad: “Lo único que podría criticar es que aún cuando las coyunturas políticas de alguna forma influyen en el arte, creo que se le da mucho protagonismo a ese aspecto en lugar de dar espacio a otros artistas que fueron leyenda en sus países”. 

Zapato 3 recientemente anunció el estreno online de su concierto Asfalto. Cortesía Evento y Medio

Una opinión contraria es la de Jaime Verdaguer, tecladista de Zapato 3. Apenas vio Rompan todo, escribió en Facebook que es cierto que las bandas de rock venezolanas no tuvieron la misma proyección de las argentinas y mexicanas, pero que eso no se debe a que eran de menor calidad o creatividad.

“Sino a los ejecutivos de las disqueras, y no de las venezolanas que apostaron a un mercado netamente tropical, sino de los ejecutivos de las disqueras de Argentina y México que se negaron a promocionar bandas venezolanas y esto lo digo con propiedad. Leí las cartas en las que negaban la distribución de discos de Zapato 3 en esos países. Pero eso es pasado. Esta era una magnífica oportunidad para reconocer a nivel internacional la labor y su aporte a la música de bandas excelentes”, indica antes de mencionar a varias agrupaciones, incluso más recientes como Los Mesoneros o Viniloversus. 

El músico considera además que el título le quedó grande a la miniserie documental. “Yo la hubiese llamado Gustavo Santaolla y su aporte a la música latinoamericana, o algo así. Hubiese sido mucho más acorde y más creíble”. Y no solo echa de menos la ausencia de artistas venezolanos, sino de figuras como Robi Draco Rosa. “Como músico me siento ofendido”, afirma vía telefónica. 

Tampoco Pablo Dagnino de Sentimiento Muerto ha sido indiferente. Cuando se le pregunta por su opinión sobre Rompan todo, mantiene lo expresado en Facebook. 

“Los documentales  de rock son buenos. Todos aportan una parte de la historia. Es imposible en una sola obra documentar todo. ¿Qué interesa documentar? El trópico es para la música tropical… prejuicios, negligencias. ¡Qué importa! Siempre está implícito lo que se sabe y lo que se desconoce. Siempre es así.  Cada quien que eche el cuento desde su verdad y cero rollo. A mí, que me dejen tranquilo en mi fosa común, junto a mis héroes anónimos, rockeando hasta el final por amor a la música”, escribió justo un día después del estreno de Rompan todo.

Dermis Tatú es una de las agrupaciones de culto del rock venezolano. Cortesía Centro Cultural Chacao

Otras visiones

Para la periodista y locutora Pata Medina, Rompan todo es un meritorio documento histórico que enaltece de alguna manera el rock latinoamericano, aunque para no generalizar, también podría decir que que se trata del rock desde la perspectiva de Gustavo Santaolalla.  Además, afirma que hay que tener presente que si se pide un presupuesto para una obra a exhibir en Netflix, hay que saber cómo vender las ideas. “El rock, por muy irreverente que sea, si quiere llegar más allá, hay que saber venderlo a los empresarios. Quizá la palabra no es ser complaciente, pero ceder un poco, ser más inteligente. No siempre la irreverencia hace que las cosas trasciendan”. 

Subraya que Netflix tiene un sinfín de documentales sobre artistas como Beyoncé, Taylor Swift, Shawn Mendes o Travis Scott, con una maquinaria para hacer producciones de este tipo sin muchos contratiempos. “Y entre tantas posibilidades es genial tener esta obra en la que le vemos la cara a Cachorro López, Cheo Pardo o Héctor Castillo, así aparezcan cinco segundos. Es un documento que debe ser visto más allá de que hayan obviado cosas. Siempre estas producciones tendrán la perspectiva de quien lo haga”, señala Pata Medina, quien también resalta el hecho de que se esté hablando sobre rock a partir de Rompan todo en momentos en los que otros géneros suelen ser tendencia. 

Pregunta a quienes cuestionan el documental que si bien hay bandas  venezolanas entrañables y respetadas en el exterior, si hay alguna con el peso en otros países como las que salen en Rompan todo. “Es verdad, salen Los Redondos, pero son de un país como Argentina en el que tienen una hinchada de fútbol”. 

Pata Medina invita a ir más allá de la crítica y hacer el trabajo pertinente a músicos, cronistas, periodistas y demás personas vinculadas al rock venezolano. Se refiere a recuperar los archivos y reconstruir la historia. “Rompan todo abre las puertas a otras cosas. No lo veamos como un documento definitivo. Eso es lo bonito, que ahora se podrán ver los diferentes puntos de vistas que surjan”. 

Pata Medina invita a no ver Rompan todo como un documento final. Cortesía de Pata Medina

Félix Allueva es el fundador de la Fundación Nuevas Bandas, también es el autor de varias publicaciones que registran la historia del rock venezolano. La más reciente es el libro Rock Vzla, 1959-2019, que se presentó en enero de 2020. 

Conoce a Gustavo Santaolalla, a quien invitó al país en el año 2002 para que conociera el festival que organiza. También ha recorrido América Latina para recabar información sobre las bandas de la región. “Desde Tijuana hasta la Patagonia recopilé durante 15 años material que publicaré en algún momento”, dice. 

Por eso, advierte, es un tema sensible para él. Reconoce que es imposible abarcar todo el género en la región en tan solo seis capítulos. Tendrían que ser por lo menos treinta.

“Una de las primeras fallas es el nombre. Tal vez era más acorde titularlo la historia del rock latinoamericano, dos casos: México y Argentina. Ambos países influyeron en buena parte de la región, pero hubo manifestaciones autónomas e importantes en cada país de América Latina y el Caribe. Había que conceptualizar mejor, pero es necesario tener en cuenta que hubo razones económicas, comerciales, históricas y políticas en este caso”. 

Cita a Wara, banda boliviana que considera de una de las mejores propuestas de rock progresivo de los años setenta y que definió el sonido del altiplano. “En Centroamérica también hubo proyectos importantes, y ni hablemos de un país como Brasil”. 

Gustavo Santaolalla en Plaza Venezuela durante una de las visitas del músico argentino. Cortesía  Fundación Nuevas Bandas

Sobre las agrupaciones venezolanas entiende a quienes justifican las ausencia de bandas locales con el argumento de la poca presencia en otros mercados, especialmente porque acá no ha habido una capacidad importante de consumo, pero pide no olvidar que en Venezuela desde 1959 se ha hecho rock de manera constante. “Hablamos además de buena calidad. Hay excelentes expresiones en todas las épocas. Si nos vamos a referir solo a las dinámicas comerciales, el documental tendría que explicar que se trata de un análisis desde el punto de vista del mercado y no histórico”. 

Félix Allueva sin embargo hace una acotación. Asevera que Venezuela tiene un peso en el rock de la región. “Por ejemplo, el rock en España de los años sesenta se ve afectado por el rock venezolano. Los Impalas invadieron España. Fue tan importante que allá creyeron que era una banda española. En los setenta Los Claners también fueron allá, como muchas otras que llegaron a grabar con Mike Kennedy de Los Bravos”. 

El gestor cultural afirma que el mejor rock progresivo de los años setenta fue hecho en Venezuela, con Vytas Brenner como referencia para la región y una propuesta todavía insuperable. “Podemos hablar de una potencia de sonido con todos nuestros grupos regados por América Latina”.

Sobre las razones políticas, señala que Rompan todo hace énfasis en las dictaduras de Chile y Argentina, así como en la situación de México. “Por ningún lado se menciona que hubo otras dictaduras. En Cuba el rock fue reprimido desde la llegada de la revolución. Fue brutal. Músicos detenidos, metidos en campos de reeducación. Incluso, las voces de la revolución se cuidaban para no ser censuradas. Por ejemplo, Silvio Rodríguez no podía hablar de sus influencias de Los Beatles. También podría mencionar Nicaragua o la misma Venezuela”.

Concluye con un punto en el que coincide con Pata Medina. Insta a que más que quejarse por lo que hizo Gustavo Santaolalla y su equipo en Rompan todo, hay que dar una respuesta desde los distintos países de la región.

“Hay que hacer un trabajo audiovisual. Sí puedo adelantar que he sido contactado por una empresa para registrar la historia del rock venezolano en un documental. No puedo dar más detalles, pero se está trabajando en la estructura”.

Desorden Público también es otro de los grupos que constantemente se presenta en varios países. Cortesía Arepa Music

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