• Darwin González, alcalde del municipio Baruta; Elías Sayegh, alcalde del municipio El Hatillo; y Gustavo Duque, alcalde del municipio Chacao, conversaron desde sus despachos en exclusiva con El Diario sobre la propuesta de que sus entidades pasen a formar parte del Distrito Capital. Una discusión que, con históricos conflictos políticos, evidencia la poca planificación de la ciudad capital

Un día antes de instalarse la Asamblea Nacional (AN) del chavismo, una declaración de Jacqueline Faría, entonces jefa de gobierno del Distrito Capital, revivió viejos y profundos conflictos territoriales del Área Metropolitana de Caracas. La también diputada adelantó que presentaría ante ese órgano la propuesta para que Caracas abarque cinco municipios que actualmente conforman el estado Miranda: Baruta, Chacao, El Hatillo, Sucre y Los Salias. Los tres primeros, además de concentrar casi la mitad de los ingresos económicos y buena parte de la densidad poblacional mirandina, son los bastiones electorales más importantes de la oposición al chavismo.

La propuesta ya crea divisiones incluso dentro del chavismo. “A Miranda nadie la divide. Cualquier postura individual no contará con nuestro apoyo y no sucederá. Vamos a seguir trabajando para mantener a Miranda unida”, respondió este jueves 28 de enero Héctor Rodríguez, gobernador de la entidad y uno de los pocos liderazgos jóvenes del régimen chavista. 

Por su parte, Faría, quien fue sustituida en el cargo este jueves por Nahum Fernández, no ha informado si efectivamente el asunto se debatirá en el hemiciclo de la AN oficialista. A pocas horas de haber asumido, se desconoce la posición que tomará al respecto el nuevo jefe de gobierno del Distrito Capital. Tampoco la de José Vicente Rangel Ávalos, alcalde del municipio Sucre; aliado del régimen.

Sectores de la oposición, sin embargo, activaron una importante maquinaria de presión para rechazar la propuesta de Faría. Pero, más allá de la negativa, algunos dirigentes aprovecharon la oportunidad para retomar una demanda que data desde 2015 y que el chavismo había evitado dar: recuperar la Alcaldía Metropolitana, figura de elección popular que el régimen desmanteló para crear el Gobierno del Distrito Capital, cuya autoridad la elige el presidente, es decir, Maduro.

En entrevistas exclusivas para El Diario -antes de la sustitución de Faría en la jefatura de Gobierno-, los alcaldes Darwin González, de Baruta; Elías Sayegh, de El Hatillo; y Gustavo Duque, de Chacao, denunciaron la inconstitucionalidad de la eventual medida y las posibles consecuencias que esto podría acarrear. Se trata, pues, de un asunto en el que confluyen la ilegalidad, los diferentes intereses políticos y las verdaderas necesidades de planificación de la ciudad.

Obedecer la Constitución

Foto: José Daniel Ramos

El primer inconveniente que denuncian los alcaldes para defender su negativa a la propuesta de Faría es de carácter constitucional. Una medida así, coinciden, sería violatoria del artículo 18 de la Carta Magna, el cual hace mención a un sistema de gobierno municipal de dos niveles para Caracas, que integre los municipios del Distrito Capital con los correspondientes del estado Miranda. Dicha ley, que debe establecer “su organización, gobierno, administración, competencia y recursos”, debe garantizar “el carácter democrático y participativo de su gobierno”.

Es esta última frase el principal argumento jurídico de los alcaldes. Al no ser el Gobierno del Distrito Capital una instancia elegida por la población, entienden que deja de ser democrática y participativa. De allí la ilegalidad también de la eliminación de la Alcaldía Metropolitana, la cual fue eliminada sin previa consulta a los ciudadanos a través de un referendo.

“Además de eso”, agrega Sayegh, “en la disposición transitoria primera, la Constitución dice que esa ley especial que crea el segundo nivel debe respetar la integridad territorial del estado Miranda. Nosotros hemos dicho con total respeto, y sin ánimos de ofender a nadie, que actualmente el Gobierno del Distrito Capital no es democrático ni participativo, y la propuesta que hace Faría no respeta la integridad territorial del estado Miranda. El principio fundamental de la democracia es la separación de los poderes públicos”.

Foto: José Daniel Ramos

La unanimidad en el discurso en cuanto a la ilegalidad de la medida cambia, sin embargo, según el enfoque de la discusión: la legitimidad del órgano de donde saldría. Es decir, de la cuestionada AN del chavismo, desconocida por buena parte de la comunidad internacional. Tanto Sayegh como González y Duque forman parte de lo que ellos mismos denominan “la alternativa democrática”, un sector opositor que, contrario a los principales partidos políticos de la oposición, apoyan la participación en las distintas elecciones convocadas por el régimen de Maduro.

Duque, de Chacao, habla de una AN falta de representatividad opositora, mas no se refiere a un problema de ilegitimidad. “Hay una Asamblea Nacional que está ahí, que lamentablemente por la oposición en general (…) probablemente no representa a la mayoría de los venezolanos”, dijo. Sayegh, más cauto, habla de un Parlamento “de facto”, con legitimidad de desempeño más que de origen. González prefirió no emitir comentarios al respecto.

Municipios Chacao, Baruta, Sucre, El Hatillo y Los Salias incorporados al Distrito Capital
Animación: José Daniel Ramos @danielj2511

Reacomodo político

Superada la barrera constitucional y con la territorial en incógnita por falta de detalles, la propuesta de Faría parece obedecer más bien a motivaciones políticas. En primer lugar, opina Darwin González (Baruta) que, al ser estos tres municipios donde gobierna la “alternativa democrática” unos bastiones opositores, la pretensión sería “quitarle la posibilidad de, el día de mañana, recuperar la gobernación de Miranda”.

Darwin González, alcalde del municipio Baruta
Foto: José Daniel Ramos @danielj2511

Para las elecciones regionales del año 2012, últimos de estos comicios con datos en la página del Consejo Nacional Electoral (CNE), estos municipios fueron claves para que la oposición recuperara la gobernación mirandina. El 81.83% de los baruteños votaron por Henrique Capriles, entonces candidato opositor a gobernador. En los otros dos municipios la tendencia fue muy similar: ganó con el 84.20% en El Hatillo y 84.62% en Chacao. Incluso Capriles venció al candidato oficialista Elías Jaua en el municipio Los Salias, con el 77.20% de los votos, y en el municipio Sucre con el 54.95%.

Sayegh también se refiere a un control político. “Tenemos una autonomía y ahora va a estar supeditada a un órgano que estará por encima de nosotros, entonces te das cuenta que hay una intención clara de que haya un control político. Y es una intención que se ha mostrado varias veces, que es la de centralizar. Eso es lo que probablemente pueda haber detrás de esta propuesta”, comentó el alcalde de El Hatillo.

Duque, en cambio, espera que se trate de una motivación “personal” de Faría.

En un contexto preelectoral en 2021 o 2022 para alcaldes y gobernadores, una medida de esta envergadura podría reconfigurar el panorama político dentro de la oposición. “Hemos visto que a raíz de esta declaración se han activado muchos factores políticos que estaban esperando alguna noticia, movimiento, para querer hacer nuevamente política en Venezuela. Yo creo que ese es el camino (…) Esa es nuestra intención”, dijo el alcalde de Chacao.

Sin embargo, la estrategia de Duque, defensor de la vía electoral a pesar de las denuncias de otros líderes de oposición de no contar con garantías, no cambiaría si se llegase a extraer estos municipios de Miranda para anexarlos al Distrito Capital. “Nosotros vamos a seguir luchando en todos los aspectos. Nuestra lucha principal es la de ocupar todos los espacios desde el punto de vista electoral”, aseguró el alcalde de Chacao.

Foto: José Daniel Ramos

Los tres alcaldes confirmaron que irán por la reelección en sus respectivos municipios.

Pero hasta allí no llegan las motivaciones políticas dentro de las palabras de la exjefa de gobierno del Distrito Capital. De hecho, este podría ser el primer paso del régimen de Maduro para mermar las figuras de los municipios y avanzar en el control político-territorial del país a través de un sistema comunal.

Este objetivo lo trazó el chavismo en el año 2010, cuando Diosdado Cabello presidía la AN, con la aprobación de las leyes orgánicas del poder popular, de comunas, del sistema económico comunal, de contraloría popular y de planificación popular. Esto, según explica Eugenio Martínez, especialista electoral y analista político de El Diario, involucraría también la modificación o interpretación del artículo 16 de la Constitución. Este establece, entre otras cosas, la división territorial por municipios y la autonomía y descentralización de los mismos.

“Esta estructura va a convivir con la actual división político-territorial del país, hasta que las comunidades organizadas en esta nueva estructura terminen desplazando a lo que se conoce como municipios en cascarones vacíos, instancias de gobierno que probablemente solo quedan para dedicarse al ornato de la ciudad. La orden de Maduro de posponer las elecciones hasta 2022 apunta en esta dirección”, analizó Martínez.

Necesidad evidente

A pesar de la negativa de anexar sus municipios al Distrito Capital por el trasfondo político que conlleva, los alcaldes coinciden con Faría en la necesidad de establecer un segundo nivel de gobierno que coordine y planifique el Área Metropolitana de Caracas. Es, de hecho, una deuda que desde hace décadas remarcan los especialistas en urbanismo, incluso antes de la eliminación de la Alcaldía Metropolitana.

“Independientemente de cómo se haga la distribución de las jurisdicciones políticas, es evidente que falta una instancia de coordinación operativa de planificación y de servicios que tiene que abarcar todo lo que realmente funciona a partir de la ciudad”, comentó para El Diario el diseñador urbano Enrique Larrañaga.

Las consecuencias de no tener esa coordinación mayor, dicen los alcaldes, repercute en la gobernabilidad de los municipios. En el caso de El Hatillo, Sayegh comenta que, a pesar de la unificación de criterios con el resto de los alcaldes de la “alternativa democrática”, faltan políticas que organizaba la ahora extinta Alcaldía Metropolitana.

“El tema del transporte público es absolutamente dramático. Hace cinco años nuestro municipio era atendido por más de 130 unidades de transporte público, hoy no llega ni siquiera a 30. El Hatillo está hoy casi incomunicado o aislado del resto de la ciudad”, comenta el alcalde de esa entidad. “Debe haber una autoridad central que homogenice la visión de la ciudad”, añade.

Elías Sayegh, alcalde del municipio El Hatillo
Foto: José Daniel Ramos @danielj2511

Darwin González también se refiere a la vialidad como uno de los aspectos claves para retomar un segundo gobierno de mandato siempre y cuando sea bajo la figura de Alcaldía Metropolitana. “Todos los puntos que son limítrofes entre los municipios tienden a ser muy descuidados. Una de las cosas que buscaba cuidar eran esas zonas, que no estaban muertas o abandonadas, sino que estaban pendientes”.

Como la vialidad, los alcaldes también mencionan aspectos de seguridad, de estandarización de la ciudad en cuanto al urbanismo y, muy especialmente, a los servicios públicos como el agua.

“Nosotros (los alcaldes) debemos tener conexiones directas y comunicaciones con Hidrocapital. Es decir, hay una coordinación que debería apartar la política. Esas políticas públicas debemos coordinarla entre toda el Área Metropolitana, pero es una ambición que tenemos. Lamentablemente en tres años nos ha tocado a los alcaldes generar las comunicaciones directas con estas instancias”, explica Duque.

Foto: José Daniel Ramos

Repensar la capital

Aunque para los alcaldes las declaraciones de Faría fue una oportunidad para resaltar la necesidad de una Alcaldía Metropolitana, para Larrañaga supone además una ocasión para que se discuta, sin intereses políticos, el verdadero tamaño que debe tener la capital venezolana.

Para el diseñador urbano, se debe clarificar la propuesta de la exjefa de gobierno del Distrito Capital. Es decir, si se trata de una eliminación de los municipios como tal o solo se trata de una integración a la capital para su mejor funcionamiento. “Son dos modelos radicalmente distintos”, dijo. En caso de que se trate del segundo modelo, sin embargo, Larrañaga considera que todavía faltarían otras consideraciones urbanísticas.

“Me llama la atención que alguien que venga de ser jefa de gobierno del Distrito Capital sea la que está reflotando esta intención, pero aparentemente con la idea de que el Distrito Capital absorba varios municipios. Va también hasta Los Salias, no llegan hasta Los Teques, hasta el municipio Guaicaipuro y no van ni a Los Valles del Tuy ni a Guarenas, Guatire. Si tú quieres reconocer la verdadera escala de la nueva Caracas, tendrías que llegar hasta ellos. Y tampoco toca lo que ahora llaman el estado La Guaira”, comentó el diseñador urbano.

Lo que propone Larrañaga, pues, es estudiar la posibilidad de conformar una gran capital que conforme Distrito Capital, Miranda e incluso Vargas. El fundamento tiene que ver con incluso las características demográficas que comprenden toda esta zona.  

Municipios de Miranda y Vargas incorporados al Distrito Capital
Animación: José Daniel Ramos @danielj2511

“Caracas -y en eso estoy hablando de La Pastora, como de Petare, La Trinidad o Altamira-, recibe el agua, fundamentalmente, de Los Valles del Tuy, y una vez que le ensuciamos la echamos al Guaire, que pasa por los Valles del Tuy y termina llegando a Barlovento. Entonces el agua crea unos niveles de interacción que hace que Caracas dependa de Los Valles del Tuy y la salud de los Valles del Tuy dependa de la capacidad de Caracas de poder manejar sus desechos. Entonces tiene que haber una instancia capaz de coordinar esto, de hacerlo funcionar ordenadamente”, explica el diseñador urbano.

Una única capital que comprenda estos estados, agrega Larrañaga, puede mejorar además los asuntos de vialidad, comercio, servicios públicos y turismo.

Sobre esta idea, Darwin González se opone esgrimiendo estar a favor de la descentralización. Y propone, como Sayegh, Duque y Larrañaga, la división del municipio Libertador.

Foto: José Daniel Ramos
“En vez de hacer esta propuesta de desmembrar el estado Miranda, que se revise el municipio Libertador porque es muy grande, tiene muchos problemas y eso hace difícil su gobernabilidad. Ahí se ha hablado históricamente que pudieran salir tres o más municipios, buscando la viabilidad económica, pero sobre todo hacerlo más gobernable (…) con un buen estudio y una buena distribución, pudiera mejorar la calidad de vida de los ciudadanos del municipio”, explica el alcalde de Baruta.

Mala planificación histórica

La politización del debate sobre la división político-territorial del Distrito Capital no es una novedad. Durante décadas ha sido uno de los temas recurrentes de disputas y divisiones que, lejos de darse con una visión de planificación de las ciudades, ha puesto de manifiesto los intereses políticos de las distintas autoridades que han gobernado tanto en Caracas como en Miranda.

El tema, indica Larrañaga, se empezó a debatir en la década de 1980. Durante la construcción del Metro de Caracas, la Compañía Anónima Metro de Caracas, que se encargaba de dirigir el sistema de transporte, pidió a las autoridades gubernamentales información de por dónde pasaba la red de acueductos, de cloacas, de la red eléctrica y de telefonía de la ciudad. Nadie, ni en Caracas ni en Miranda, tenía la información actualizada.

Para entonces funcionaba la Oficina Metropolitana de Planeamiento Urbano (OMPU), creada en 1959. “Tenía varios aspectos por lo que no era operativa, pero mal que sea, medio coordinaba algo las acciones de los municipios”, asegura Larrañaga.

Sin embargo, la OMPU llega a su fin luego de las primeras elecciones directas para alcaldes en 1989. Claudio Fermín, quien ganó el municipio Libertador y Enrique Mendoza, quien ganó el municipio Sucre (que en aquel momento conformaban lo que hoy son los municipios Sucre, El Hatillo, Baruta y Chacao), le cortaron el financiamiento. La ciudad quedó prácticamente sin una instancia mayor de coordinación.

Larrañaga comenta que en el año 1992 Aristóbulo Istúriz llegó a la alcaldía del municipio Libertador y, sin la OMPU para coordinar con el resto de municipios, apoya un Plan Estratégico que crea la Compañía Anónima Metro de Caracas con el fin de establecer parámetros para la construcción de obras. No obstante, este apoyo disminuye cuando en el año 1995 Antonio Ledezma es electo como alcalde del municipio Libertador.

Los intereses políticos afloran en el año 1999, con el proceso Constituyente. Una vez que se aprueba la Constitución, se crea la figura de congresillo. Istúriz, quien venía de ser alcalde y de padecer la necesidad de una instancia de coordinación, propone la creación de la Alcaldía Metropolitana.

Identidad mirandina

“Aunque Aristóbulo planteó la idea, porque él tenía la experiencia previa y las academias se movieron para llevar a título de asesoría todos los estudios que había realizado, en realidad al congresillo eso no le interesaba. No estaba dentro de las prioridades (…) Cuando se empieza a hablar del Área Metropolitana en el congresillo, que habla de integrar los cinco municipios que terminaron conformando la Alcaldía Metropolitana, Enrique Mendoza, que entonces era gobernador de Miranda, sale con una cosa que a mí me preocupa muchísimo, que es parte del argumento que se está queriendo utilizar: lo de la identidad mirandina”, comenta el diseñador urbano.

Foto: José Daniel Ramos

En efecto, la identidad es un argumento que utilizan los tres alcaldes. Darwin González: “Tenemos una identidad como mirandinos. De hecho, Petare fue la capital del estado Miranda durante unos cuantos años”. Elías Sayegh: “A los habitantes de El Hatillo nos perjudica, en primer lugar, como mirandinos. Nosotros nos sentimos mirandinos. No pueden, de un firmazo, desgarrar nuestras raíces”. Gustavo Duque: “Yo creo que se reavivó mucho esto de ser mirandino y el sentido de pertenencia”. Incluso el gobernador Héctor Rodríguez utilizó el mismo concepto. 

Pero, al mismo tiempo, los alcaldes señalan que los habitantes de sus municipios se sienten tan mirandinos como caraqueños. “No es contradictorio”, señala González. Sayegh coincide. .

Foto: José Daniel Ramos

Larrañaga, como en 1999, actualmente se opone también a ese argumento. “Para preservar su autonomía están recurriendo a unos argumentos que medio funcionaron en 1999 y 2000, pero es que la realidad era completamente otra. Eso no lo va a cambiar la cosa de la identidad mirandina, sino convertirlo en una cosa de participación ciudadana”, sostiene.

No obstante, pareciera que se trata de cubrir todos los frentes. Los alcaldes confirmaron que realizarán varias juntas de vecinos y movimientos sociales para debatir sobre la eventual medida. De igual forma, como apunta el diseñador urbano, señalan que esta división político-territorial debe ser aprobada previamente por todos los ciudadanos y no “a dedo”.

Utilidad a medias

De aquel congresillo de 1999, dice Larrañaga, salió un “Frankenstein”: la creación de una Alcaldía Metropolitana con algunas competencias que, en realidad, estaba dentro de las competencias municipales, pero sin quitarselas a las municipales. Y otras competencias, que en la opinión del diseñador urbano debieron tomarse, se dejaron a un lado. Entre ellas menciona el sistema de mercados, el sistema de cementerios, los sistemas de transporte público, de alumbrado, eléctricos, suministro y desechos de agua.

“Se forma todo ese enredo porque en realidad la figura de la Alcaldía Metropolitana sale sin una meditación seria, sin una consideración técnica. Se ignora, porque no se consideran todos los estudios de las distintas universidades, y se sale con un parapeto que no tiene utilidad práctica”, explica.

Luego de la gestión de Alfredo Peña (2000-2004), lo releva Juan Barreto (2004-2008). Durante su gestión, comenta Larrañaga, crea el Instituto Metropolitano de Urbanismo y Transporte, que en realidad no queda en más que propuestas polémicas. No obstante, esta figura la utiliza su sucesor, Antonio Ledezma, para tratar de recuperar el rol de coordinación y planificación estratégica.

“(Ledezma) pone a gente sumamente capaz como Marco Negrón como asesor y Zulma Bolívar como presidenta y ellos arman un equipo técnico que intenta coordinar a los distintos municipios. Pero en ese momento Jorge Rodríguez era alcalde del municipio Libertador y se niega a ir a ninguna de las reuniones de coordinación. El Instituto no puede coordinar mucho si una parte fundamental se niega a ir”, agrega.

Lo que pasó después con la Alcaldía Metropolitana ya es bien sabido. En el año 2015 Ledezma es apresado por el régimen de Maduro, y desaparece por completo en 2017.

Hoy, cuando se vuelve a debatir sobre la división territorial de la capital, afloran nuevamente las disputas políticas. Entretanto, Caracas sigue siendo el reino de la desorganización. 

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