• Xavier Andrés Cabrera, oriundo de Falcón, recibió un trasplante de riñón en 2008. El órgano falló cuatro años después y, actualmente, aspira a una nueva cirugía pero la crisis económica y la emergencia humanitaria que atraviesa el país la retrasan cada día más. Ilustración: Lucas García

Cuando Xavier Andrés Cabrera tenía apenas 16 años de edad tuvo que hacerle frente a un problema de salud del cual sabía muy poco. Lo diagnosticaron con insuficiencia renal crónica y su adolescencia dio un giro inesperado. 

El joven no presentaba síntomas de la enfermedad, pero los médicos dieron con el diagnóstico luego de operarlo de emergencia por una apendicitis en el año 2008. Los exámenes postoperatorios revelaron el estado de sus riñones, por lo que tuvo que someterse a diálisis por un tiempo. 

Mis riñones estaban atróficos, es decir no crecieron. Yo era chamo apenas, casi ignorante de la situación y no comprendía lo que pasaba. Sentí dolor, mis padres lloraban, mucha gente me visitó en la habitación de la clínica. Sin embargo, no me negué a lo que estaba pasando. Más bien le preguntaba a la doctora cuales eran los pasos a seguir”, relató Xavier en exclusiva para El Diario.
Trasplante. Consiste en sustituir un órgano o un tejido cuya función se ha perdido de manera irreversible y definitiva, por otro que cumpla las funciones o parte de las funciones del órgano original.

Cinco meses después, el adolescente natural de Punto Fijo (Falcón), recibió un trasplante de riñón en la Policlínica Metropolitana en Caracas. Uno de sus hermanos fue el donante y, pese a lo fortuito de la situación, la familia pudo realizar todo el preoperatorio sin inconvenientes. 

El joven recordó ese año de su vida como un desafío. Pasó de gozar de una aparente buena salud a depender de una máquina y luego de unas pastillas inmunosupresoras. 

Un nuevo reto

Tras el éxito de su operación, el joven decidió estudiar en el seminario para posteriormente adoptar la vocación sacerdotal. No obstante, su salud cambió sus planes. 

El trasplante que recibió Xavier solo funcionó por cuatro años. En el año 2012 regresó a diálisis y en paralelo decayó su estado de ánimo abruptamente. 

Fue muy difícil regresar a diálisis. Emocionalmente estaba tumbado, no quería aceptarlo, pero poco a poco fui comprendiendo que esta era otra etapa que debía superar y esforzarme por un segundo trasplante”, detalló.

Esta vez llegar a quirófano no ha resultado tan sencillo como con el primer trasplante. En el año 2015 comenzó a hacer los trámites para optar por una segunda cirugía. Para el presente año 2021 sigue sin recibirlo. 

Transplante 2
Ilustración: Lucas García

Diálisis indefinida 

Desde que que Xavier perdió el trasplante su cotidianidad gira en torno a las diálisis. Todos los lunes, miércoles y viernes se levanta temprano para llegar a las 7:00 am a su tratamiento, donde lo atienden las nefrólogas Lisbeth Sirit y Rosario Chirinos.

Una vez conectado a la máquina de diálisis, espera tres horas para que la terapia cumpla la función que sus riñones ya no pueden hacer. 

$ 89.000

es el costo promedio del trasplante renal en Venezuela

Xavier describe la unidad como un lugar casi tan frío como un quirófano, en la que los 18 pacientes que asisten por turno intentan amenizar el ambiente y olvidar sus preocupaciones. Aclaró que de esa forma el tiempo parece pasar rápidamente. 

“Es una rutina complicada. Con el día de diálisis ganas salud, pero pierdes tiempo para hacer una vida normal. Yo estoy en la unidad hasta el mediodía y llego a mi casa a descansar, porque salgo débil por la misma terapia”, detalló. 

La motivación más grande

Hace cuatro años, mientras Xavier realizaba los primeros pasos del protocolo, un regalo inesperado llegó a su vida, pues se convirtió en papá de forma inusual. 

El joven decidió adoptar a una recién nacida que fue producto de un embarazo no planificado. Él intercedió con la madre para que lo dejara hacerse cargo de la niña por su cuenta, a pesar de que no es su padre biológico. 

En aquel momento, el paciente desistió de sus planes de ser sacerdote para asumir la paternidad de quien considera su motivación más grande. 

Todavía estoy aprendiendo a ser papá. Ella ha sido parte fundamental para seguir luchando día tras día. Es un regalo de Dios y ha sido una experiencia inigualable”, añadió.

Un largo proceso por un trasplante

Xavier lleva casi seis años de espera para acceder a un trasplante renal en el país. En el año 2017 se suspendió el Sistema de Procura de Órganos y Tejidos en Venezuela, un programa fundamental para garantizar la preservación de órganos de personas fallecidas y facilitar un trasplante en centros de salud públicos. 

La crisis hospitalaria que se ha ido agudizando durante varios años también influyó en el retraso del trasplante, por lo que actualmente realiza todos los trámites necesarios para operarse en la Clínica Santa Sofía en Caracas. 

El procedimiento es complejo y costoso. Antes de ingresar a quirófano, Xavier debe conseguir el dinero completo de la cirugía, adquirir los inmunosupresores y cumplir con los exámenes pretrasplante que le piden en el centro de salud. 

En aquellos días era más accesible pagar todo en una institución clínica. Ahora es cuesta arriba. Todo es en divisas y si lo vas a pagar en bolívares también es difícil reunirlos. Cuando vas a cancelar ya te subieron el precio”, expresó.

Bingos, rifas, recaudaciones y hasta vender chocolates son algunas de las cosas que ha hecho para recaudar el dinero de sus gastos médicos. Asegura que le ha alcanzado para los viajes a Caracas y los exámenes previos. Sin embargo, no es suficiente para costear los inmunosupresores. 

El centro de salud le pide que adquiera 10 ampollas de timoglobulina, las cuales están valoradas en 320 dólares cada una, es decir un costo total de 3.200 dólares.

Trasplante
Ilustración: Lucas García

La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Maraven, Punto fijo, se unió recientemente a la lucha de este paciente renal. El pasado 18 de febrero crearon la campaña “Guadalupe de la mano con Xavier” que organiza una rifa virtual con el objetivo de involucrar a la comunidad en la travesía del joven. 

Inmunosupresores

Las recaudaciones de fondos le han permitido a Xavier adquirir algunos inmunosupresores orales antes del trasplante. Su objetivo es completar al menos seis meses de tratamiento.

“Con esa cantidad estaría tranquilo durante el trasplante y luego de que me recupere por completo seguiré buscando los medicamentos”, agregó.

Esta reserva de medicinas es un método que han aplicado varios aspirantes a trasplante renal en Venezuela. El Instituto Venezolanos de los Seguros Sociales (IVSS) es el ente encargado de entregar estos fármacos a los pacientes trasplantados. Sin embargo, su disponibilidad es intermitente.

Desde el año 2016, las Farmacias de Alto Costo del IVSS han alternado periodos de escasez de abastecimiento de inmunosupresores, motivo por el que varios venezolanos perdieron sus trasplantes, regresaron a diálisis o fallecieron. De acuerdo con la Organización Nacional de Trasplantes de Venezuela (ONTV), 16 personas perdieron la vida por esta razón desde marzo hasta julio de 2020.

El nuevo trasplante 

El 22 de febrero de este año Xavier se someterá junto con su padre a un examen de compatibilidad en el Instituto de Inmunología de la Universidad Central de Venezuela (UCV), que determinará si podrá ser su donante oficial. 

El joven tiene sus esperanzas puestas en que su padre sea compatible, la cirugía ocurra sin complicaciones y que el órgano funcione por muchos años más que el anterior. 

Tengo mucha confianza en que este nuevo trasplante dure un poco más. Hay cosas de Dios, de la vida y la naturaleza inexplicables y que no puedo cambiar. Estar trasplantado no quita el hecho de seguir siendo paciente renal, solo se cambian las diálisis por medicamentos orales”, explicó.

A pesar de esto, admite que la calidad de vida es mucho mejor luego del trasplante. Es por ello que enfoca su tiempo libre en motivar a otros pacientes renales en redes sociales para lograr ese mismo objetivo. 

“Intentó sensibilizar a las personas desde mi propia realidad, que entiendan que hacemos un gran esfuerzo por vivir, estar y participar. En mi caso no tengo los recursos económicos para respaldar a tantas personas. Ojalá aquellos que tienen los medios puedan aportar algo a este tipo de campañas. Salvar una vida es un gran milagro”, comentó el paciente renal.

El trasplante de riñón podría brindarle a Xavier una oportunidad de vivir más plenamente, disfrutar la paternidad y, espera, poder ayudar a otros venezolanos que atraviesan situaciones de salud similares. 

Noticias relacionadas