• El periodista y coordinador operativo del partido Voluntad Popular cumple 120 días preso en Caracas bajo la imputación de cuatro delitos. Su familia exige que se le otorgue arresto domiciliario por miedo a que se contagie de covid-19 y se complique debido a su condición de salud que ha empeorado dentro de la sede de la DIP en Maripérez 

Franklin Carreño se prometió a sí mismo que no lloraría más por la situación de su padre, Roland. Pero este 26 de febrero, al cumplirse 120 días de su detención, pierde el aplomo. Él mismo se recompone, recupera el aliento y comienza a recordar cómo hace más de algunos años, cuando era pequeño, se tuvo que esconder de su papá en Aguada Grande, estado Lara. 

Franklin rememora que quería una pistola de balines como regalo del Niño Jesús. Le dijeron que no. Se negaron rotundamente. También le pidieron que se quitara ese capricho de la cabeza, pero Franklin insistió. Decidió ahorrar y unos meses después la compró a escondidas de su familia. Él afirma que cuando su papá supo que la pistola estaba dentro de la casa, se decepcionó. Le dijo que no quería hijos con armas, pues él estaba criando personas para hacer el bien.

Roland Carreño y su hijo Franklin

Hoy en día su papá es acusado de terrorismo y otros delitos. Lo señalan por supuestamente tener en su posesión un arma de guerra, a lo que Franklin responde: “Se me hace imposible imaginarme a mi papá con un arma. Siempre nos lo inculcó. Teníamos que ser personas de bien”.

Él se tuvo que mudar a Caracas para poder visitar a su papá diariamente en la sede de la Dirección de Investigaciones Penales (DIP) en Maripérez. El joven de 23 años de edad relata que pasó la Navidad solo, cuando había hecho los arreglos necesarios porque estaba convencido de que Roland saldría en libertad antes de esas fechas.

A él se le quiebra la voz, confía en que su papá es un luchador, pero sabe que existen otros factores externos a los que está consciente que su padre no puede hacerles frente solo.

Roland Carreño cumple 4 meses en prisión: el grito de auxilio de su hijo
Foto: Víctor Salazar / @vaskdc

Roland sufre de una condición de audición que, en algunas ocasiones, genera que pierda el equilibrio. Lo describe como una persona ansiosa y eso le ha provocado un aumento de consumo de pastillas para la tensión, pues sufre episodios de taquicardia producto del estrés y las malas condiciones de la celda en donde se encuentra detenido.

También sufre de la próstata y de altos índices de glicemia, comenta Franklin para El Diario. Por eso, su familia hoy pide una medida cautelar de prisión domiciliaria a cuatro meses de su detención. 

Carreño, periodista y coordinador operativo del partido Voluntad Popular, fue arrestado el pasado 26 de octubre de 2020. Estuvo desaparecido por más de 24 horas y fue víctima de una desaparición forzada.

Fue hasta el martes 28 de octubre, en la noche, cuando tanto el ministro de Comunicación e Información del régimen de Nicolás Maduro, Freddy Ñáñez, como el fiscal general designado por la asamblea nacional constituyente, Tarek William Saab, oficializaron la aprehensión de Carreño junto a otras dos personas. Sin embargo, ambos fueron liberados ese mismo día.

En dicha rueda de prensa informaron que Carreño sería imputado por los delitos de conspiración, tráfico ilícito de armas de guerra y municiones, además de financiamiento al terrorismo. 36 días después, su abogado, Joel García, informó que la Fiscalía también le imputó el delito de asociación para delinquir.

A Carreño lo acusan de financiar a grupos terroristas en el país. Alegan que contribuyó con la salida de Leopoldo López el 24 de octubre y por supuestamente “participar  activamente en los hechos del 30 de abril”. Incluso, fue señalado de haber “recibido fondos de la Fundación Simón Bolívar Citgo para financiar grupos que iban a desestabilizar el país y evitar las elecciones del 6 de diciembre”.

Franklin rechaza cada versión por los supuestos delitos. No quería creer que a su papá lo habían detenido. Llegó a su casa, prendió el televisor y confirmó la información que deambulaba por las redes sociales. En resumen, el caso de Carreño es un compendio de hechos que carecen de un proceso legal justo y que inició cuando lo detuvieron sin mostrar una orden de aprehensión emitida por un tribunal.

Luego, sin notificación previa a sus abogados, fue sacado la noche del 6 de enero de los calabozos de la Policía Nacional Bolivariana de La Yaguara para ser trasladado a la sede del DIP en Maripérez, donde, hasta el momento, se encuentra recluido.

Carreño convivía con más de 160 presos en La Yaguara. No dormía, pues el miedo a que le pudieran hacer daño le impedía descansar en las noches. Se refugia en los libros y ya ha leído más de 27, comenta su hijo. A Franklin le pide que le lleve un libro semanal y si es posible, algún periódico para intentar armar los retazos de realidad que se les permite publicar a los pocos medios impresos. Desde adentro, reconoce que su papá está luchando mentalmente, discute con el estrés e intenta ignorar la ansiedad. 

“Él me cuenta que el estrés hace que se vuelva muy ansioso y quiera hacer muchas cosas que no puede por estar en una celda. También le afecta la fatiga por estar todo el día metido ahí. En los últimos meses ha presentado problemas en sus riñones. Nos ha contado que a veces orina con dificultad y el color es muy amarillo”, indicó Franklin. 

“Tenemos miedo de que pueda contagiarse de covid-19”

Carreño, comenta Franklin, está consciente de que su perspectiva del país no se ha visto salpicada por las condiciones por las cuales está preso. No ha dejado de pensar en su libertad, en la gente de Aguada Grande y las acusaciones en su contra le saben a poco. Su pensamiento está intacto, incluso mutando desde la soledad.

Sin embargo, poco se puede hacer sobre el miedo que admite que siente de contagiarse de coronavirus, ese temor ya alimentado por los antecedentes de lo que sucede más allá de los barrotes de las cárceles venezolanas y que siente cada preso político que permanece físicamente bajo tutela del Estado autoritario.  

Roland Carreño cumple 4 meses en prisión: el grito de auxilio de su hijo
Foto: Roland Carreño

La sede de la DIP en Maripérez sirve de centro de prisión preventiva y de investigación para sospechosos. No es una cárcel, sino simplemente un centro transitorio. Solo la semana pasada trasladaron a 13 personas hasta la DIP con antecedentes penales. Muchos de ellos son personas que se encuentran en situación de calle, e incluso son criminales buscados.

La familia teme que de esta forma, al no contar con las medidas de bioseguridad correspondientes por la pandemia, Roland pudiera contraer covid-19, siendo una persona con riesgo de complicación por su historial médico.

Debido a la complejidad de su situación, su familia exige el arresto domiciliario mientras se realizan las investigaciones con respecto a su caso. Y es que las paredes y el suelo de la reclusión también enferman. Hongos, gérmenes, invisibles a la vista también son un foco de contagio que podría complicar aún más su salud.

“Mi papá un día amanece bien, pero hay otros días en los que la tensión la tiene baja o se le sube debido a las circunstancias que suceden dentro del DIP. Lo que estamos pidiendo son condiciones para atender su salud. Y si soy muy sincero, yo estoy afrontando esta situación con mi familia porque sabemos de su inocencia. Si yo sé que es culpable para qué estaría dando esta entrevista, para qué estaría hablando. Nosotros estamos claros de quién es Roland Carreño como persona”, sostuvo.  

Roland Carreño cumple 4 meses en prisión: el grito de auxilio de su hijo
Roland Carreño con sus tres hijos

Acompañar a su papá durante los últimos cuatro meses le ha permitido entenderlo: como preso político y como fenómeno que pone en evidencia que sus ideales son inquebrantables, como él. Así se lo ha transmitido a sus hijos, que añoran su regreso a la casa y que pueda ver los adornos de Navidad que dejaron a la espera de su llegada. Pero es ahora cuando la voz de Franklin, que ya era delgada y aguda, se hace lágrima, se disuelve. En Aguada Grande, con las visitas de Roland, hay una tradición. Siempre que él se encuentra en casa, las puertas y ventanas grandísimas se abren hasta la noche. Es una señal para los vecinos de que él se encuentra en el pueblo.

-¿Usted cree que lo han abandonado?

Yo creo que él ha podido reflexionar muchas cosas, tanto sobre sus amigos como personas que él creía que eran sus amigos. Cuando estás preso es que te das cuenta de las personas que te rodean. También siento que desde mi punto de vista a mi papá lo abandonaron los primeros días y hubo un alejamiento de todas las personas hacia él. Pero también siento que son muchas las personas que están apoyando a Roland en este momento y creo que están luchando por su causa. 

Para Franklin, los barrotes que ahora separan a su papá de su familia, lo han engrandecido. Más allá de la soledad, es estratégico y aunque lo intentaron humillar, no se ha dejado doblegar. Su pensamiento político está intacto. 

Foto: Víctor Salazar / @vaskdc

Y es que hacía mucho tiempo desde que Franklin abrazó la idea política de su padre y sabe que pronto lo conducirá a la libertad. Dice que no se le hace fácil cuando le mencionan la cantidad de días que se encuentra preso y que hoy ya suman 120. Está consciente de que el caso no es fácil y que está movido por los hilos de la política. Sin embargo, en las visitas familiares, ambos ya sueñan con el momento de su liberación, pues se imaginan en Aguada Grande, dándose el abrazo que no pudieron darse el 31 de diciembre. Su pueblo, considera, es lo mejor de él.

Y es que al tiempo en la cárcel, Roland lo ha definido como un tiempo para seguirse preparando porque es creyente de la frase “no hay mal que por bien no venga”. Por eso, el día que se anuncie su libertad las puertas y las ventanas de su pueblo en su natal estado Lara volverán a estar abiertas, porque estarán unidos nuevamente.

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