• Jannia Orta, psicóloga de Cecodap, explicó cómo puede ser la respuesta de los más pequeños en situaciones angustiantes relacionadas con la pandemia 

El aumento de casos generales de covid-19 en Venezuela, las muertes asociadas a la enfermedad y la radicalización de la cuarentena en el país son factores que impactan emocionalmente a los ciudadanos y particularmente a los menores de edad. 

Salud mental en cifras

35%

de las consultas hechas por Cecodap son por alteraciones del ánimo

80%

de los beneficiarios de las consultas sin niños y adolescentes

Los contagios de covid-19 comenzaron a incrementar de forma sostenida y acelerada desde el pasado mes de marzo. Este fenómeno fue denominado por especialistas como una segunda ola de infecciones. 

A raíz de esto, aumentó la frecuencia con la que se denuncia en las redes sociales el colapso hospitalario y la escasez de medicinas e insumos médicos. De acuerdo con Jannia Orta, psicóloga del Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap), estos factores pueden resultar muy estresantes para niños y adolescentes. 

Cecodap cuenta con un servicio de atención psicológica a distancia. Con este programa, además de ayudar a quienes buscan orientación, han levantado datos sobre los motivos de consulta más frecuentes durante la pandemia por covid-19. 

En estas consultas, la mayoría de los beneficiados son menores de edad y muchos de ellos reportan alteraciones del estado de ánimo. Algunos de estos casos detallan síntomas como ansiedad, depresión e incluso ideación suicida. 

Escenarios altamente estresantes en la pandemia

Exceso de información negativa 

Los niños y adolescentes pueden estar expuestos a una serie de noticias negativas en medios de comunicación tradicionales o redes sociales. La psicóloga explicó que los reportes de muertes diarias por el virus puede ser una información difícil de procesar.

Probablemente los niños y adolescentes no están preparados emocionalmente para enfrentarse a noticias como estas. Puede que incluso, cuando estén en su tiempo de ocio, mientras revisan las redes sociales, se topen con una noticia de este tipo”, dijo Orta en entrevista para El Diario.

La especialista señaló que esta información, junto con anuncios de restricciones y medidas de bioseguridad, se deben conversar con los niños y adolescentes de forma medida, con frases cortas y adaptadas al lenguaje de cada edad. 

Segunda ola de covid-19 en Venezuela y su efecto en la salud mental de niños y adolescentes
Foto: Pixabay

Agregó que si no se aborda el tema delicadamente podría detonar el temor y proyectar una imagen negativa de la situación.

“Pueden empezar a tener temor cuando sus padres salen de casa a trabajar o a hacer compras. También pueden temerle a que alguno de ellos se contagie y tenga que aislarse o no vuelva”, comentó. 

Tener a un familiar o amigo enfermo 

Luego de que un niño se entera de que un familiar o amigo está enfermo, la psicóloga recomienda suministrar información necesaria, precisa y sin mayores detalles. La idea de esto es darles datos que puedan manejar emocionalmente. 

Cuando son adolescentes es distinto, porque sienten la necesidad de involucrarse en las cosas de la familia y si los padres se reservan información pueden sentirse excluidos. En ese caso, si desean ayudar, se les pueden asignar cosas que puedan manejar con sus recursos cognitivos y emocionales”, expresó.

En ese sentido, insistió en que los trámites, compras de medicinas, traslados y cupos de hospitalización son actividades que deben realizar los adultos porque son quienes pueden solucionar estos problemas. 

Entre las actividades que pueden realizar niños y adolescentes para apoyar a la persona, la psicóloga sugiere escribir una carta o hacer videollamadas. En caso de que el joven esté muy afectado emocionalmente por la situación, se le debe dar su espacio.

Muerte de un familiar o amigo por covid-19

La especialista indicó que muchas familias tienen la creencia de que no se debe hablar de muertes con niños y adolescentes, porque desconocen la forma en la que pueden reaccionar. Sin embargo, aclaró que en el contexto de la pandemia es más difícil seguir con esa costumbre. 

“Es importante entender que estamos en un contexto donde las muertes no son regulares. Cuando la familia sabe que la persona está grave, no pueden visitarlo en el hospital, en algunos casos no se puede ver el cuerpo ni tampoco se cumplen los rituales que son necesarios para tener un cierre”, añadió. 

La especialista considera que los niños y adolescentes deben enterarse de los fallecimientos de personas cercanas. Mientras que sus padres o cuidadores tienen la tarea de aceptar las emociones con las que respondan. 

Consejos para afrontar el duelo 

El manejo del duelo -destacó la psicóloga- es distinto para cada individuo. No obstante, detalló algunos pasos a seguir para acompañar a los niños en ese proceso. 

La primera recomendación es informar la muerte del ser querido lo antes posible. Además, la información debe ser suministrada por un padre o una figura de fuerte autoridad. 

Lo ideal es que el niño esté en un lugar seguro, de confianza para él, incluso apartado de otros adultos. Es muy importante validar los sentimientos que tenga el niño y no retener nuestros propios sentimientos. Si queremos llorar frente a ellos está bien hacerlo, porque forma parte de ese proceso que le vamos a enseñar para drenar esas emociones”, indicó.

Pese a esto, Orta advierte que no es aconsejable que esta retroalimentación sea con un adulto que tenga sus emociones desbordadas, porque le sería difícil consolar al niño o adolescente. 

Posteriormente, sugiere realizar un ritual de cierre para despedirse del ser querido. Esto podría traducirse en poner una foto con una vela o escribir una carta de despedida. 

La especialista agregó que los adolescentes pueden reaccionar al duelo con irritabilidad y puede que requieran estar solos por un tiempo. Esa respuesta debe ser respetada. 

Foto: Pixabay

Límites del miedo 

Orta indicó que el miedo es una emoción normal y que, como la mayoría, tiene una facultad adaptativa. Por lo que expresó que es común sentir miedo del virus y de las enfermedades. 

“El miedo es una emoción súper importante, pero también puede paralizar porque tiene respuestas fisiológicas como la aceleración del ritmo cardiaco, dilatación de pupilas y un montón de cosas a las que si se está expuesto mucho tiempo puede ser un problema”, señaló.

Los padres o cuidadores deben estar alerta cuando un niño manifiesta un temor irracional, es decir, que aparece sin motivo claro. También debe alarmar el hecho de que el miedo impida la realización de actividades cotidianas, imposibilite moverse o concentrarse. 

Si el temor surge acompañado de síntomas como ansiedad, estrés o depresión se debe buscar ayuda psicológica profesional. 

Cuando ya aparece un trastorno que afecte la salud mental del niño este miedo deja de ser normal. Es importante identificarlo para poder proveer soluciones”, sentenció.

Recomendaciones para padres y cuidadores 

La psicóloga de Cecodap mencionó una serie de señales que pueden presentar los niños afectados emocionalmente por la pandemia. Aseguró que al observar alguno de estos indicadores se debe reaccionar de forma oportuna. 

“Que un niño cambie su conducta de la noche a la mañana es la señal más clara. Si de repente deja de conversar, ya no come en la mesa, se aísla, pasa mucho tiempo encerrado, está más horas frente al teléfono o responde de manera diferente podría significar que algo sucede”.

Apartarse de sus amigos, dejar de hacer cosas que produzcan placer y cambios abruptos en las rutinas de sueño y alimentación también son señales de alerta en los niños y adolescentes. 

En los niños más pequeños, puede haber algún tipo de regresión del desarrollo. La más común es la pérdida del control de esfínteres. Por otra parte, niños más grandes o adolescentes pueden ponerse irritables, gritarles o pegarle a sus hermanos. 

Al detectar estas señales, los padres pueden empezar a conversar con los niños sobre sus emociones y validarlas. 

“La idea es evitar decirles que no tengan miedo o no se sientan tristes. Se les debe reafirmar que sus emociones son normales y buscar la forma de gestionarlas saludablemente”, explicó.

Orta recomendó intentar hacer que los niños lleven una rutina en la que incluyan sus deberes escolares y actividades físicas que les permitan drenar sus emociones. Dosificar la información y permitirse socializar con las medidas de bioseguridad pertinentes también ayudarán a manejar las situaciones estresantes.

“De repente no nos podemos reunir con todos los del salón, pero conocemos a una mamá que se cuida tanto como nosotros y se puede hablar para que se vean en un espacio abierto, con distancia física. Podrían patear un balón y luego desinfectarse. Si no es posible está la opción de hacer videollamadas o conectarse en juegos online”, añadió.

Aunque el desarrollo de la pandemia en Venezuela está en constante cambio y eso implica exponerse a situaciones desconocidas y estresantes, la psicóloga insiste en que la niñez no puede detenerse sino adaptarse con ayuda de los padres y cuidadores. 

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