• Más de 200 perros han sido rescatados de zonas peligrosas y casi desérticas para luego ser entregados en adopción. En El Diario se conoció el proceso que realiza la fundación para llevarlos desde el pueblo costero hasta Caracas. Foto: Andrea Belvedere

El agua turquesa de Los Roques y la arena blanca no revelan la verdadera realidad del lugar, donde la escasez de agua y comida desencadena una problemática en la que los perros del pueblo costero también se ven afectados, ocasionándoles desnutrición, deshidratación o la muerte; incluyendo enfermedades y otras carencias que puedan desarrollar.

Ante esta situación, Andrea Belvedere y Andreina Fernández comenzaron a rescatar a la población de perros en situación de calle, así como a los cachorros del territorio costero, para luego darlos en adopción. 

En un censo que realizó Huellitas en abril de 2020, se determinó que en la isla habitan aproximadamente 350 canes, que se clasifican en perros con dueños  (responsables de la comunidad) y los silvestres. Parte de los que no poseen un techo donde quedarse, se han visto afectados por la falta de turistas, quienes en ocasiones son los que alimentan e hidratan a estos animales. 

No obstante, las restricciones por la pandemia no ha sido un obstáculo, pues a través de alianzas de transporte marítimo y aéreo la fundación ha logrado trasladar a los cachorros con las familias adoptantes.

“La fundación nace por el amor de todos los voluntarios que participamos en esta labor y porque estamos conscientes de que la problemática que existe en la isla de la reproducción descontrolada de los perros es bastante grave. También logramos armar una logística de rescate, cuidado, adopción, envío y seguimiento de estos cachorros. Hemos rescatado más de 200 cachorritos. A la mayoría los enviamos a Caracas y algunos a la Isla de Margarita”, comentó Andrea Belvedere, fundadora de Huellitas de Los Roques en entrevista para El Diario.

Cómo empezó todo

“Yo antes rescataba al cachorrito y como no lo podía tener en la casa, Andreina los cuidaba y luego nos encargamos de buscarle una casa en Caracas, fuera de la isla o donde le pudiesen ofrecer un mejor cuidado”, dijo Andrea. Sin embargo, llegó un momento en el que decidieron contribuir a la solución.

Andrea nació en Los Roques y para ella formar parte de la fundación es de suma importancia porque siente que debe aportar algo positivo al pueblo que la vio crecer. Por su parte, Andreina lleva más de 10 años trabajando en la isla y es la persona que se encarga de que los cachorros estén sanos para su nueva familia.

¿Dónde consiguen a los cachorros?

“Estos cachorros los encontramos en varias zonas del Gran Roque. Está la zona de servicio, que es lo más lejano que está del pueblo. Es allí donde están las plantas de luz, donde hacen la quema de basura, justo en ese lugar hay una gran población de perros. Es una de las zonas más rudas del Gran Roque, debido a que el agua es escasa y se alimentan de la basura”, explicó Andrea.

Luego, están los perros que yacen en las orillas de la playa, y los perros de la comunidad que viven dentro del pueblo. Andrea señala que normalmente las perras embarazadas tienden a dar a luz bajo las lanchas (lugar donde más buscan a las camadas). También hay una población amplia de perros en el área de los mangles.

En cuanto al cuidado de los cachorros, siempre revisan el estado de la madre, y al cumplir el mes, los perros son llevados a la guardería que está ubicada en el comando de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), organismo que se ha encargado de prestar sus instalaciones para el cuidado de los cachorros, así como de los permisos para los traslados de las camadas.

Los cachorros que están en el lugar son aseados, alimentados y examinados por las fundadoras y voluntarios de Huellitas para asegurarse de que no tengan ningún padecimiento o enfermedad. Si presentan algún síntoma clínico -bajo la supervisión de veterinarios-, en la guardería les suministran medicamentos (antiparasitarios o antibióticos) que compran con donaciones.

Debido a la falta de especialistas, realizan videollamadas con los veterinarios de confianza. “Les decimos los síntomas y tratan de ayudarnos. Es más complicado saber sin exámenes de sangre o rayos X pero se hace el intento”, expuso la fundadora.

Proceso de adopción

Las familias que estén interesadas en recibir a uno de los cachorros deben comunicarse con la fundación a través de la cuenta de Instagram en la que publican fotos de los perros que están disponibles para su adopción.

“A los adoptantes les explicamos cómo es nuestra labor y hacemos bastante hincapié de que estos cachorritos nunca han sido revisados por un veterinario y que una vez que ellos adopten serán parte de la labor de llevarlos. Nosotros insistimos muchísimo con eso porque estos cachorritos no tienen ningún chequeo médico previo. Y no es porque no queremos sino porque no contamos con ese apoyo en la isla”, reiteró Andrea.

Una vez que la persona selecciona al cachorrito que le gusta, pasa a la siguiente fase: la entrevista. Esto con el fin de verificar si califica como un adoptante capacitado para hacerse cargo del animal.

La ardua labor de traslado

Después de ese proceso, el adoptante debe esperar una semana (el tiempo del envío de los cachorros). El traslado se realiza a través del barco de la Armada Nacional o de un barco privado que siempre lleva la mercancía a Los Roques. En ocasiones también son enviados en aviones privados.

“Por el tema de la pandemia, los aviones nos han ayudado bastante, pero han sido muy escasos porque no hay vuelos hacia la isla. Entonces, la mayoría de los casos, los cachorritos han sido enviados en barco de la Armada o el barco privado de la mercancía”, reveló la fundadora.

Finalmente, cuando los cachorros son enviados, Huellitas realiza un seguimiento mensualmente para conocer el estado de los animales que están con sus familias. Los adoptantes normalmente deben enviar fotos y videos que luego son publicados en las redes sociales de la fundación. 

¿Dónde está el cachorro Mali?

Durante el traslado de una camada de 13 cachorros, una hembra se perdió en el trayecto de envío. Andrea narró que fue un proceso difícil para encontrarla.

“Normalmente los enviamos en cestas, donde los colocamos dependiendo del tamaño de los cachorritos. En una metemos entre tres o cuatro cachorros. Les ponemos el cartelito con cada nombre del animal, el nombre del adoptante y un collar por colores por si los nombres se extravían”, indicó Andrea.

Prontamente, se llevan las cestas a la zona de embarcación para finalmente enviarlas desde Los Roques al puerto de La Guaira. Sin embargo, la salida de los barcos nunca es la estipulada, pues a veces llegan a tempranas horas y salen a media noche.

“Digamos que es bastante engorrosa la salida de los cachorros de la isla. En ese momento mi compañera Andreina estaba en la isla y yo en Caracas. Ella preparó a todos los cachorritos. Cuando mi compañera está ahí, le dicen que el barco no va a salir. Por lo tanto, cuando tienen mucho tiempo encerrados, Andreina debe sacarlos de las cestas para que tomen agua y hagan sus necesidades fuera”, cuenta Andrea.

Ese día, el barco salió tarde. Andreina, -una de las fundadoras- estuvo desde las 5:00 pm esperando a que el barco saliera a las 11:00 pm. Ella y su esposo embarcaron a los cachorros.

Una vez que los cachorros llegaron a la capital, fueron buscados por una persona que contrató la fundación para realizar el traslado.

“Ese día, el señor que busca a los cachorros revisó las cestas y las vio en perfecto estado. Yo lo esperé en la Plaza Altamira junto a las familias adoptantes para hacer la entrega. Todos estábamos emocionados, el adoptante normalmente me dice el nombre y yo le entrego el perro, pero de repente sale un adoptante y pregunta: ‘Yo vengo a buscar a Mali’. Y cada vez que yo revisaba las cestas no la veía. Es una perrita muy bonita, de pelaje marrón claro, manchas en la cara y ojos claros. Ella llamaba bastante la atención. Ante esto, empezamos a buscar en todas las cestas para ver dónde estaba Mali y nos dimos cuenta que no estaba”, apuntó la fundadora.

Andrea consideró en ese momento que su compañera se había confundido de perro, sin embargo, luego de una búsqueda exhaustiva se dieron cuenta que en la Isla no sobró ningún cachorro. “También pensé que la cachorra andaba en la zona de servicio. Quizás cuando sacó a los perritos de la cesta para que hicieran sus necesidades, Malí se había quedado por fuera y no se dio cuenta. Pero Andreina me decía que si la había metido”, agregó.

En el desespero del extravío, Andrea le insistía por llamada a su compañera Andreina que buscara a Mali en la isla. Mientras tanto, un adoptante no apareció en el encuentro de la Plaza Altamira por lo que la dueña de Malí decidió adoptar a esa cachorrita de la camada.

“Me pareció un gesto muy bonito porque la dueña realmente quería adoptar un cachorrito y ayudarlo. La dueña decía: ‘Si esa cachorrita se quedó sin adoptante, me la pueden dar a mí’. Y justamente esa cachorrita es hermanita de Mali”, dijo Andrea.

“Fue un rescate de secuestro

Pasaron los días, y las fundadoras continuaron investigando para dar con el paradero de Mali. Ambas llamaron al encargado que llevó a la camada ese día. Sin embargo, el segundo al mando del barco les aseguró que él entregó los perros al señor que los buscaba en el puerto.

Por otro lado, Andreina había guardado el número de un guardia que quería adoptar y justo ese día que Mali se extravió, él estaba interesado en la camada: “Mi compañera le comenta lo sucedido al guardia y le responde que él la tiene. Nos echó el cuento que a las 5:00 am vio a la cachorrita mientras el barco andaba. Que él vio a Mali fuera de la cesta y preguntó a las personas que quién era responsable y nadie le respondió; por lo que él decidió llevársela a su casa”, relató Andrea.

Ante esta situación, las fundadoras se sentían agradecidas con él por haber “salvado” al perro, por lo que le preguntaron en reiteradas ocasiones para buscar a Mali y entregársela a su verdadero adoptante.

— ¿La perrita está en su casa?

—Sí

—¿Pero la puedo ir a buscar y su esposa me la entrega?

—No, porque yo me la traje.

El guardia comenzó a inventar excusas para no entregar a Mali; así que Andrea y Andreina decidieron hablar con sus superiores de lo que estaba pasando con el animal.

Después de varios intentos, el señor del barco logró coordinar con el guardia para que les entregara a Mali. “Fue una locura. Prácticamente fue un rescate de secuestro. Nosotras teníamos fe de la historia que nos había contado, pero después de las mentiras, él no la quería entregar”, señaló Andrea.

¿Cómo ser voluntario en Huellitas?

Todas las personas que deseen formar parte del voluntariado, se pueden comunicar a través de la cuenta de Instagram. “En los Roques, necesitamos siempre gente que ayude a cuidar a los perros, a limpiar la guardería, a rescatar a los cachorros, jugar con ellos. Hay perritos que a veces están más débiles y necesitan un cuidado más especializado”, explicó Andrea.

En Caracas, también se requieren de casas temporales para los cachorros que llegan. “Hay personas que viven en Valencia o viven lejos, y el día de entrega no los pueden buscar; entonces con casas temporales ellos pudiesen ayudarnos teniendo el cachorro uno o varios día. Nunca es más de una semana”, dijo Andrea.

De igual forma, la fundación cuenta con donaciones con las cuales costean los gastos médicos, alimentos y aseo de los perros de la isla.

Metas a lograr

Huellitas busca generar más jornadas de desparasitación, vacunación y entrega de amitraz (medicamento antiparasitario) para las garrapatas, así como de esterilización para controlar la reproducción de estos animales.“La última que se realizó fue en mayo de 2020, pero antes de eso habían pasado más de seis años”, indicó la joven.

El arduo trabajo de Huellitas, una fundación que rescata a los cachorros de Los Roques
Foto: Huellitas Los Roques

“Tenemos pensado operar a la mayoría de las hembras en la próxima jornada de esterilización. La última jornada que hicimos fue en octubre 2020 y logramos operar a 50 perros y 25 gatos, esperamos superar esta cantidad con la colaboración de la población. También queremos trabajar con las autoridades de la isla para que nos ayuden con las adopciones dentro de Los Roques y la recogida de heces”, comentó Andrea. 

La misión de Huellitas en Los Roques es rescatar, cuidar y dar en adopción, para brindarles una nueva oportunidad junto a una familia responsable y amorosa. De igual forma, Andrea hizo un llamado a las personas que compran animales para que concienticen sobre adoptar un cachorro, y así puedan ayudar a reducir el número de perros que viven en las calles.

“No elijas el perro más bonito del mundo, elige el perro que haga tu mundo más bonito. La felicidad no se compra, pero sí puedes adoptala. Sé un salva vidas”, concluyó la fundadora.

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