• La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos elegirá esta noche a la que considera la mejor película estrenada entre 2020 y 2021. En El Diario hacemos un repaso de las cintas nominadas y las razones por las que podrían llevarse el máximo galardón del evento. Diseño: José Daniel Ramos @danielj2511

Esta noche la ciudad de Los Ángeles se cubre de estrellas. La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos anunciará a los ganadores de la 93° edición de los Premios Oscar, que se celebrará en el teatro Dolby.

La gala de este domingo 25 de abril no puede ser más atípica. Tras un año donde la industria del cine fue fuertemente golpeada por la pandemia por covid-19, las películas nominadas son una muestra de la resiliencia de la industria y su capacidad de adaptarse a nuevas realidades. La incorporación formal de las plataformas de streaming, y la inclusión de cintas que no se exhibieron en salas físicas son testimonio de ello.

La premiación de este año también puede ser el preámbulo de una nueva generación que toma el relevo dentro de Hollywood. En su mayoría los trabajos considerados provienen de directores jóvenes y noveles, al igual que varios actores emergentes que debutan en sus respectivas categorías.

La tecnología y los protocolos de bioseguridad no serán las únicas marcas de esta cohorte de cineastas. Las películas nominadas a la categoría principal destacan por tener miradas más personales y preocupadas por lo artístico. El lado social no se queda atrás, con un cine crítico, reivindicativo, pero además de los dramas colectivos, también se sumerge en lo introspectivo, para narrar historias desde el conflicto interior.

El Diario presenta un repaso por las obras nominadas a la categoría de Mejor Película de los Premios Oscar.

Nomadland

¿Qué se hace con la vida cuando se deja de ser útil para la sociedad? Esta es la mayor inquietud de la cinta de Chloé Zhao, quien se sumerge en el mundo de todos los adultos mayores y personas que por su situación económica viven en la eterna errancia a través de Estados Unidos. La imagen de la casa rodante como símbolo de la pobreza en ese país, pero dando un abordaje casi documental de los rostros que las conducen.

La obra ha sido la gran favorita de la temporada de premiaciones. Arrasó en los Globos de Oro, los Premios de la Crítica Cinematográfica y los de la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión (Bafta). En su medallero suma en su mayoría galardones por Mejor Película, Dirección y Cinematografía. Su protagonista, Frances McDormand, también ha liderado las nominaciones a Mejor Actriz. Para los Oscar, compiten en seis categorías.

El secreto del éxito de la cinta radica en sus imágenes imponentes, con planos abiertos que sumergen en una absoluta soledad, a  la vez que resaltan la belleza de los paisajes de la carretera estadounidense. McDormand aporta una actuación poderosa como Fern, haciendo de su condición de nómada un viaje de sanación y autodescubrimiento para alguien que dejó atrás toda estabilidad y raíces. 

Mank

Es la película con mayor número de nominaciones dentro de los Oscar, compitiendo en 10 categorías. Del mismo modo, ha ganado el premio a Mejor Diseño de Producción de casi todas las premiaciones de esta temporada.

La Academia siente un gusto particular por las cintas de carácter histórico o biográfico. Aquí, se rescata la figura de Herman J. Mankiewicz, quien escribió el guion de la icónica cinta Ciudadano Kane. Sin embargo, la historia va más allá de su vida, y explora las relaciones de poder en Hollywood, la influencia de los grandes magnates del entretenimiento sobre la economía y la política. Muestra los arquetipos que le permitieron a Mank esbozar a cada personaje de su obra, siendo los evidentes personalidades como William Randolph Hearst, la actriz Marion Davies y el presidente de los estudios MGM, Louis B. Mayer.

La cinta de David Fincher es en todas sus formas un homenaje al cine. A esa edad dorada donde solo se necesitaba pasión e iniciativa para triunfar en la industria. Pero lo importante no es lo que hay delante del lente, sino todo el mundo que orbita a su alrededor, destacando esos trabajos vitales, pero usualmente desapercibidos, como los decoradores de escenarios, camarógrafos y guionistas. Aunque está ambientada hace más de 80 años, no hace falta ser un historiador del séptimo arte para apreciar las referencias e imágenes que se tratan de contar.

The Father

Florian Zeller es uno de los dramaturgos más reconocidos de las últimas décadas, y con esta cinta hace su primera incursión formal en el cine adaptando una de sus obras más famosas. Durante esta temporada acumuló dos premios Bafta, un Satellite y un Premio Goya a Mejor Película Europea. Para los Oscar tiene seis nominaciones.

Al ser una coproducción entre Francia y Reino Unido, es una apuesta internacional de la Academia. Se enfoca en la relación entre Annie (Olivia Colman) y su padre Anthony (interpretado por Anthony Hopkins), quien padece síndrome de Alzheimer. La historia mostrando el paulatino deterioro de la mente de Anthony, quien trata siempre de dar sentido a todo el revoltijo de rostros y fechas que se traspapelan en su memoria. Por otro lado, su hija intenta reconstruir su vida con el dilema de qué hacer cuando son los padres quienes necesitan cuidados y atenciones.

El apartamento de Anthony y Annie es el único espacio que la cinta necesita para desarrollarse, lo que permite a Zeller transmitir la esencia del teatro, aunque adaptado al lenguaje cinematográfico. Pone al espectador en la posición de Anthony, mostrando la historia fragmentada y circular, desde la perspectiva de alguien para quien cada escena es igual de confusa que la anterior. Obliga a estar atento a todos los pequeños detalles, cada diálogo y cambio en el set, mientras en primer plano se ve a un hombre mayor sucumbir ante el peso de la edad.

Judas and the Black Messiah

Es la segunda película enfocada en las luchas sociales de la década de los sesenta en Estados Unidos, luego de El juicio de los siete de Chicago. No obstante, posee un drama mucho más intenso, centrado en el asesinato del vicepresidente del partido Panteras Negras, Fred Hampton, cuando apenas tenía 21 años de edad. Cuenta con cinco nominaciones, incluidas dos en la misma categoría, Mejor Actor de Reparto, para sus dos protagonistas.

Hampton, interpretado por Daniel Kaluuya, es un personaje que despierta pasiones desde el comienzo por su convicción, y es capaz de envolver incluso al espectador con su discurso y liderazgo natural. Del otro lado está William O’Neal, encarnado por Lakeith Stanfield, quien fue el infiltrado del Buró Federal de Investigaciones (FBI) encargado de informar sobre todas las actividades del movimiento. Ambos personajes tienen el mismo peso en la historia, como Judas y Mesías, aunque lejos de ser endiosados u odiados, se exhiben en toda su humanidad. Con defectos y características que los hacen hasta cierto punto entrañables.

La cinta es radical como la propia historia que cuenta. Más allá de la empatía que hace sentir por O’Neal, no perdona su traición, ni tiene grises al presentar la lucha entre los panteras negras y las autoridades. Su mensaje clama justicia por la muerte de Hampton y todos los activistas caídos más de cincuenta años después, en un momento en el que Estados Unidos revive antiguas cicatrices del conflicto racial y la violencia policial.

Sound of Metal

Ruben Stone está en pleno concierto. Hace repicar la batería, vibra los platillos, pisa con toda su fuerza el pedal, pero no escucha nada. Lo único que hay es silencio. Esa imagen resume la crudeza de la cinta, y el poder de la actuación de Riz Ahmed interpretando a un músico que repentinamente pierde no solo el sentido del oído, sino también el de su vida.

El mayor ruido en la cabeza de Ruben ocurre en sus pensamientos. Aún así, Ahmed entrega a un protagonista que internaliza toda su frustración y dolor, solo dejándolos explotar en momentos precisos y llenos de emoción. También juega con el pasado del personaje como adicto a las drogas para reflejar su propia dependencia al mundo feliz que construyó, y que se derrumba por completo al manifestarse su discapacidad. Ruben estará obligado a replantearse su vida y aprender a convivir con el silencio.

La cinta tiene como uno de sus principales focos la comunicación, con el uso de múltiples lenguajes que se perciben desde el uso de las señas de manos, hasta las imágenes y  símbolos que expresan los sentimientos de Ruben mejor que sus palabras. En el apartado técnico, todo el proceso de edición de sonido destaca por su investigación sobre la percepción de las personas sordas, que se traslada a la pantalla y la vuelve uno de los candidatos más fuertes en esa categoría. Aparte de eso, cuenta con seis nominaciones que aumentan sus chances de llevarse alguna estatuilla durante la noche.

The Trial of the Chicago 7

Un drama histórico con un elenco envidiable: Eddie Redmayne, Sacha Baron Cohen, Joseph Gordon-Levitt, Michael Keaton y Yahya Abdul-Mateen II encarnan a diferentes personajes que durante 1969 protagonizaron el juicio de los siete de Chicago, uno de los casos jurídicos más mediáticos del siglo XX en Estados Unidos.

El reconocido guionista Aaron Sorkin se ocupa tanto de la dirección como de la escritura de la historia, lo que hace que su mayor peso recaiga en los diálogos de los personajes y sus interacciones. En este punto brillan especialmente Redmayne y Baron Cohen, quienes interpretan respectivamente a las dos caras del activismo de los años sesenta: el liberal y comedido Tom Hayden, y el contracultural y revolucionario Abbie Hoffman. Así la historia no solo se enfoca en el juicio a los siete activistas, sino que se convierte en toda una clase de historia sobre el contexto político y social de la época: desde la lucha por los derechos civiles, la guerra de Vietnam y la llegada al poder de Richard Nixon.

La cinta cuenta con seis nominaciones al Oscar, donde es una fuerte competidora en las categorías de Mejor Guion Original y Mejor Actor de Reparto, para Sacha Baron Cohen. En el primer campo ya ganó recientemente un Globo de Oro, así como los premios del Sindicato de Actores y el de la Crítica Cinematográfica por Mejor Elenco.

Minari

Nacida de la memoria de su director, Lee Isaac Chung, es una ficción de tintes autobiográficos que rescata la idea un tanto desmitificada del sueño americano, y le da un nuevo significado desde la historia de una familia de inmigrantes surcoreanos que se muda a una granja de Arkansas durante los años ochentas. La relación de sus personajes le ha valido varias nominaciones y reconocimientos en premiaciones por Mejor Elenco, mientras que en los Bafta, Youn Yuh-Jung se alzó con el galardón de Mejor Actriz de Reparto. En los Oscar posee seis candidaturas.

Estados Unidos ha recibido cientos de olas migratorias: desde los europeos a finales del siglo XIX, hasta los latinos en la actualidad; sin embargo, poco se había explorado la influencia en ese país de las comunidades asiáticas, y menos en un entorno tan poco convencional como el rural. Aún así, la historia de los Yi pudiera ser la de cualquier familia sin importar su nacionalidad, pues apela más a las sensaciones surgidos de los propios recuerdos de la infancia de Chung.

El minari, o apio de agua, es un vegetal usado en la cocina y medicina asiática, y que tiene la propiedad de que una vez que muere, vuelve a crecer más fuerte, como si renaciera. Al igual que la familia Yi, en la cinta el minari logra echar raíces y renacer en una tierra extraña, de la mano de la abuela Soon-ja.

Promising Young Woman

La ópera prima de Emerald Fennell entra en la máxima categoría de los Oscar a pesar de combinar dos géneros rara vez tomados en cuenta por la Academia: el thriller y la comedia negra. Sin embargo, la directora y guionista consiguió no solo cinco nominaciones en la gala, sino también cosechó otros premios como el Bafta a Mejor Guion y Película Británica.

El trabajo de escritura que Fennell hizo para la cinta la convierte en una fuerte competidora en la categoría de Guion Original. Sus diálogos ácidos y llenos de personalidad potencian la actuación de Carey Mulligan, quien acapara los focos con su papel como Cassie. Durante las noches, la protagonista sale a las discotecas y finge estar ebria para ser recogida por hombres con no muy buenas intenciones. Una vez que está sola con ellos en sus casas, muestra su verdadera cara.

Existe un trasfondo para las acciones de justiciera de Cassie, un trauma que se niega a cerrar y la impulsa a actuar aunque sus acciones muchas veces resultan cuestionables. La venganza es un arma de doble filo que motiva y consume al personaje. Sin embargo, al más puro estilo del Kill Bill de Quetin Tarantino, no descansará hasta encontrar su propia redención en el castigo de aquellos involucrados en un caso de abuso sexual impune.

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