• El equipo de El Diario conversó con varias especialistas que consideran que la formación para prevenir el acoso y el abuso sexual a menores se debe asumir en el hogar y en las instituciones educativas

La ola de denuncias de acoso y abuso sexual en Venezuela que inició el pasado 25 de abril tiene algunas características importantes. Una de las más resaltantes es que algunas víctimas admitieron en sus testimonios que desconocían la gravedad de lo que les sucedió o pensaron que no les creerían. 

Algunas de las víctimas eran niñas o adolescentes cuando fueron abusadas. En ese momento no sabían el riesgo que podían correr al tomar ciertas decisiones. Tampoco podían prever las consecuencias a largo plazo ni anticipar las acciones de su agresor. 

La explicación de esto se divide en dos factores. El primero es que la corteza prefrontal del cerebro se desarrolla después de los 25 años de edad. Esta parte se encarga de procesos como la comprensión de las consecuencias de los actos, la planificación y la toma de decisiones. 

Otro aspecto que hace más vulnerable a esta población es la falta de educación preventiva. Esta debería brindarle herramientas a niños y adolescentes para identificar ciertas señales del acoso, abuso y violencia sexual

Educación en el hogar 

La educación preventiva en el hogar sobre el abuso sexual debe partir de una buena comunicación y de la confianza dentro del núcleo familiar. Esto hará que los niños y adolescentes sean más receptivos.

Antes de abordar estos temas se hace énfasis en la relación que mantienen los padres con sus hijos. La comunicación es clave en estos aspectos y es algo que se viene construyendo en el tiempo. Es recomendable que en la cotidianidad los padres se muestran abiertos, estén dispuestos a escucharlos de modo que los niños sientan que es importante eso que tienen que decir y que los adultos estarán ahí para ellos”, dijo Daniela Rojas, psicóloga del Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap), en entrevista para El Diario.

Una forma de hacer más evidente esto es evitar revisar dispositivos móviles mientras el menor de edad habla. También, la especialista recomienda parafrasear lo que dice el niño. Esto le dará a entender que el adulto comprende y está prestando atención plena. 

La psicóloga sugiere evitar demostrar molestia o fastidio cuando el niño o adolescente busca algún tema de conversación en otro momento, porque podría perder la confianza que ya se construyó. 

Antes de abordar el tema del acoso o abuso con los niños, los padres deben analizar cómo se sienten al respecto. La psicóloga explicó que esta conversación es muy sensible y puede despertar temores, traumas o rechazos en los adultos, por lo que deben detectarlo antes de conversar con sus hijos.

“La idea que estos temas puedan hablarse de forma tranquila y relajada para que la información llegue más directa. Si la persona está muy molesta o temerosa, esas emociones cortan la vía de comunicación”, puntualizó.

Señaló que los padres se pueden tomar un tiempo y programar la conversación en un espacio neutral el hogar como la sala o la cocina. 

¿Qué temas se deben conversar en el hogar?

Rojas indicó que el principal tema de conversación deben ser los límites sanos y las medidas de seguridad. 

“Es importante recalcar que si se sienten incómodos, molestos o temerosos ante la acción de un adulto como algún abrazo, una mano fuera de lugar, un beso por accidente deben comunicarlo. Esto hará que los padres tengan en cuenta que podría ser una situación de riesgo y que respeten cómo se sienten al respecto”, agregó.

La psicóloga argumentó que se le debe explicar a niños y adolescentes cuáles son sus partes íntimas. También enfatizar en que ninguna persona puede verlas ni tocarlas. Se les debe aclarar que la única persona que puede hacer esas cosas es un médico, siempre y cuando estén los padres presentes. 

Argumentos de una educación preventiva

– “Nadie puede tocarte sin tu consentimiento”
– “Nadie puede besarte o abrazarte sin tu consentimiento”
– “No es no y eso se debe respetar”

Se les debe dejar claro que cualquier cosa que puedan sentir sobre las acciones de otras personas son válidas, pero siempre deben comunicarse con los padres y representantes y hacerles saber que no tendrán consecuencias por esto”, apuntó.

Un método para ayudar a que los niños pierdan el miedo de hablar sobre situaciones de riesgo es ser explícitos con cierta información, pero sin dar detalles inadecuados para sus edades.

Un abusador podría manipular a un menor diciéndole que si le dice lo que hizo a un adulto podría hacerle daño a sus padres. Los representantes pueden advertir al niño que no están en riesgo en un escenario similar, por lo que siempre debe informar estas situaciones.

Situaciones de abuso que se le pueden advertir a los niños

– Que un adulto le muestre material pornografico o imágenes de personas desnudas.
– Que un adulto busque tener contacto frecuente con ellos físico o emocional a través de regalos y adulación.
– Que un adulto haga comentarios negativos constantes como método de manipulación.
Nota: se les debe recalcar que esto puede ocurrir con desconocidos, personas cercanas y hasta familiares.

La especialista indicó que, si previamente no se habían conversado estos temas con niños y adolescentes, toda la información en redes sociales sobre las denuncias de acoso y abuso pueden ser un punto de partida para iniciar el debate. 

“En primer lugar se les debe preguntar si han visto algo al respecto. De ser afirmativa su respuesta, preguntarles que opinan y sienten sobre lo sucedido. A medida que avance la conversación se puede agarrar el valor para preguntarle si ha pasado por eso o si conocen a alguien en esa situación”, detalló.

En este escenario, recomienda no expresar opiniones sino abocarse a escuchar a los niños y responder las dudas que tengan para que se informen y se sientan apoyados.

Educación preventiva en las aulas 

Angeyeimar Gil, investigadora y activista de la Red por los Derechos Humanos de Niños, Niñas y Adolescentes (Redhnna), explicó que la falta de educación preventiva en el hogar y en las aulas se debe a que en Venezuela todo lo relacionado con la sexualiedad es cnsiderado un tema tabú. 

La cantidad de información al respecto que circula en las redes puede representar una oportunidad para que las instituciones incluyan estos temas en la formación de los menores. Lo ideal, indicó, sería que eso se convierta en una política pública, pero mientras eso no suceda los colegios pueden hacer la diferencia. 

Los colegios y profesores se deben preparar y generar espacios para conversar sobre la prevención del acoso sexual. Para esto hay muchas estrategias como cuentos o dramatizaciones, son herramientas pedagógicas que permiten abordar esas situaciones”, dijo Gil en entrevista para El Diario.

La investigadora sugiere que cada escuela puede estudiar cuál docente o figura de autoridad es la idónea para tratar estos temas, o también puede intentar incluir tópicos sobre salud sexual y reproductiva en distintas asignaturas. 

“Si en Castellano se les manda a hacer un afiche publicitario, en lugar de dejar el tema a libre elección, el profesor puede proponer que se trate un tema sobre estereotipos de género o sobre la percepción del cuerpo de la mujer que impone la publicidad. Esto le da la oportunidad a los muchachos de reflexionar estas cosas desde muy jóvenes”, recomendó.

Argumentos que no pertenecen a una educación preventiva

– “Cierra las piernas”
– “El hombre propone y la mujer dispone”
– “Los hombres siempre serán hombres”
– “No te vistas de esa manera”

La activista señala que otros aspectos que se pueden incluir en la educación sexual es formación sobre las relaciones de pareja, las etapas del noviazgo, autopercepción, autocuidado y brindar herramientas para que los adolescentes puedan detectar una posible situación de abuso. 

Gil agregó que, si los profesores y colegios toman las denuncias en redes sociales como un punto de partida para educar a los jóvenes, también deben enfocarse en escuchar cómo se sienten los estudiantes al respecto. 

Algunos de ellos podrían verse a sí mismos como posibles víctimas, pero también se podrían identificar como posibles victimarios y allí es donde se puede atajar el problema y comenzar a hablar de prevención. Se les puede preguntar si creen que eso está bien o mal, si creen que en sus círculos cercanos ocurren esas situaciones y llevarlos a ellos a pensar en soluciones y alternativas para que las asuman para su propia vida”, añadió.

Experiencia de educación preventiva y políticas públicas 

Natalia Álvarez es una educadora venezolana que desde hace cinco años ejerce su profesión en Estados Unidos. La docente conversó con el El Diario sobre su experiencia en el sistema educativo de este país. También compartií cómo se preparan los profesores para identificar y atender temas de acoso o abuso sexual. 

La maestra explicó que en los trabajos relacionados con menores de edad se toman en cuenta muchos aspectos para garantizar su seguridad. Aunque es un sistema muy eficiente, admite que no es perfecto y que hay ámbitos que se pueden mejorar. 

Aclaró que estas normas y protocolos pueden variar con respecto a las leyes de cada estado. Álvarez está radicada en Virginia y habló desde su experiencia en esa localidad.

“Uno tiene que hacer un entrenamiento, varios exámenes y además te hacen un background check que es una búsqueda de cualquier delito que tengas a nivel federal. Si una persona hace una entrevista y sale bien, pero cuando le hacen el background check consiguen que tiene un pasado criminal relacionado con niños de una vez le revocan la oferta”, detalló.

Todos los distritos escolares deben proveerle a los docentes un entrenamiento en materia de acoso y abuso sexual. También se les entrena en primeros auxilios y actualmente se sumó la formación en relación con el covid-19

En el programa formativo sobre abuso sexual se les brinda herramientas para detectar posibles señales de abuso y también les dan todos los parámetros legales para no actuar como abusadores y que se considera como abuso y acoso sexual hacia los estudiantes y hacia los colegas.

Álvarez aseguró que si un docente o profesional que trabaja con niños incurre en alguna conducta indebida puede ser denunciado por acoso sexual. Esta denuncia ya es considerada como delito y entra en una lista de ofensores sexual o sex offenders

Este registro es tan público que la gente lo puede ver cuando compra casas para saber cuantos ofensores sexuales hay en la zona. También entrar en esa lista implicaría perder la licencia para dar clases e incluso perder la pensión del Seguro Social. De hecho, quienes figuran en la lista de sex offenders no pueden mudarse a menos de 300 metros de una institución educativa”, aclaró.

Dependiendo del estado, los docentes también reciben cursos de sensibilización en temas como diversidad de género, diferencias culturales y de estratos socioeconómicos.

 Además, los educadores tienen la obligación legal de reportar y denunciar a las autoridades cualquier señal de abuso sexual, psicológico o físico en un niño. 

Aspectos desfavorables 

Aunque la formación de los docentes en materia de abuso sexual es estricta en Estados Unidos, no es común educar sobre estos temas a los alumnos. La profesora aseguró que algunos estados e incluso distritos pueden incluir estos temas en el currículum, pero todavía es un tema que genera controversia. 

“En estados como Alabama, Misisipi y Texas que tienen altos índices de religiosidad están totalmente negados a la educación sexual y es un tema de lucha de muchos grupos feministas en el país”, agregó.

La docente señaló que al no brindarle herramientas apropiadas a los niños para protegerse e identificar situaciones de riesgo se les deja vulnerables al acoso sexual en ambitos ajenos a las escuelas.

Pese a que no todas las situaciones de abuso se pueden evitar, darle a los niños y adolescentes las capacidades y los espacios para aprender sobre prevención sería un punto inicial para disminuir estos casos y proteger a las posibles víctimas.

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