• La crisis que afecta a Venezuela es uno de los motivos que empujó a estos comunicadores a tomar la decisión de empezar una nueva vida en el país sureño

En Venezuela la incertidumbre siempre reina en quienes ejercen “el mejor oficio del mundo”, como dijo el escritor Gabriel García Marquez refiriéndose al periodismo. Y es que ser periodista en un país en donde la violencia y la censura aumenta en los medios,es un reto que quienes se dedican a esta profesión deben asumir. Pero no solo lo viven quienes siguen en Venezuela, también los periodistas que tuvieron que emigrar debido a la crisis. Son ellos quienes desde la distancia siguen denunciando lo que ocurre en su país y, en muchos casos, promueven una migración llena de valores.

En 2014 muchos celebraron el triunfo de un gobierno que resultó ser lo que otros intuían, un régimen. Para ese año ya cientos de venezolanos habían tomado la decisión de meter en una maleta sus vidas, algunos ahorros y poca ropa para encontrarse con una mejor calidad de vida en un nuevo país. 

Mireya Tabuas presentía lo que iba a ocurrir en Venezuela. En ese año buscó un sinfín de oportunidades de estudios o profesionales en el exterior para salir del país y buscar una mejor vida para ella y su familia. 

“Cuando Nicolás Maduro ganó las elecciones decidimos que debíamos irnos del país. Intuimos lo que iba a pasar (…) gané una importante beca para hacer un magíster en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Alberto Hurtado, en Chile. Pero, además, yo conocía Chile de antes y era un país que me gustaba mucho, en el que quería vivir”, contó Tabuas en exclusiva para El Diario

El 21 de marzo de ese año Tabuas llegó a Chile en plena temporada de otoño para iniciar con su beca completa. Y aunque no tuvo la necesidad de buscar empleo, la necesidad de ejercer su profesión siempre estuvo presente además de la experiencia de empezar de cero.

Yo soy una migrante atípica, dado que llegué con una beca completa, así que no tuve que buscar trabajo hasta dos años después. Sin embargo, al principio fue difícil, por la nostalgia, por la separación de mis hijos (que debían quedarse unos meses más para culminar sus estudios), por la necesidad de ejercer mi oficio de periodista, por las dificultades propias de todo el que empieza de cero, sin un plato ni un cubierto. Pero debo reconocer que ahí también fui una mujer con suerte, porque grandes amigos me ayudaron”, relató.

Labores de Mireya

Mientras estuvo en Venezuela, Tabuas ejerció su carrera en varios medios de comunicación, en los que resalta El Nacional en el área de investigación.

Pero también se desempeñó como docente en la Casa de Cultura de Chacao–Conac, Universidad Católica Andrés Bello, Instituto Montecarmelo, Universidad Central de Venezuela, Universidad Monteávila, Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, Universidad Metropolitana, Banco del Libro, entre otras instituciones. 

Premios de periodismo y labor en Chile

Mireya Tabuas ha recibido más de 20 galardones por su labor como periodista y trabajos literarios. El último fue en 2015, en el que quedó como finalista en el Premio Internacional Alas BID del Banco Interamericano de Desarrollo, en la mención publicación. 

“En literatura es difícil hablar de un libro favorito, cada uno tiene su historia particular. Algunos de mis textos narrativos tienen historias que rozan la mía, pero son principalmente ficcionales. Tengo doble vida: soy periodista, es decir, trabajo con la no ficción; y soy escritora, es decir, trabajo con la ficción”, expresó.

Actualmente es docente de periodismo en pregrado y postgrado de la Universidad Alberto Hurtado. La misma que le brindó la oportunidad de rehacer su vida. 

“Trabajo para un medio especializado del exterior y pronto para un medio de Venezuela ¡Es una sorpresa!”, agregó. 

Periodista de Venezuela en Chile
Mireya Tabuas | Foto cortesía

“El periodista da voz a los que no tienen voz”

Hablar de periodismo llena de orgullo a Mireya, quien recordó las distintas profesiones que de niña imaginaba ser y que, quizás, se agruparon para convertirla en la gran comunicadora que hoy en día es. 

“Quise ser muchas cosas: astrónoma, bióloga marina, arqueóloga, antropóloga, científica, médico, psicóloga, escritora, artista (…) todo menos deportista (…) Quizás por eso soy periodista, porque de alguna manera u otra he sido un poco de todas esas profesiones o he estado cercana a ellas”, mencionó. 

Ser periodista para Mireya es ser la persona que le da voz a esas que no la tienen. Es quien tiene la posibilidad de registrar la realidad, investigar, quien tiene acceso directo a la verdad y lo que representa responsabilidad. 

El periodista es, de algún modo, los ojos, los oídos y la piel de la gente. El periodista, además, busca mostrar lo que el «poder» quiere esconder y la sociedad necesita saber. No debe ser conformista: debe investigar, comprender, sensibilizarse ante el otro, debe saber transmitir, por lo que debe escribir bien”, comentó.

Sin duda, Mireya es una profesional del periodismo en letras mayúsculas. Una profesora de literatura que representa a la migración resiliente venezolana.  

Migración doble y una misión

Crecer en el ámbito personal y profesional fue la meta de Víctor Higuera para migrar, sumado a la crisis económica, política y humanitaria que enfrenta Venezuela, que se intensificó desde 2014. Aunque su primera opción fue Estados Unidos, en donde pudo ejercer su carrera, a los seis meses decidió irse a Chile por lo difícil que es poder obtener la residencia en el país norteamericano. 

“Pedir asilo para mí no era ni es una opción porque esa condición te limita muchísimo. Allí empecé a trabajar en un canal de venezolanos como editor de noticias (…) estuve seis meses y me fui a Chile (…) Llegué el 11 de noviembre de 2016 y empecé a buscar opciones inmediatas como todos; sin embargo, se me presentó la opción del periodico El Vinotinto, creado por unos venezolanos para la comunidad venezolana”, contó Higuera. 

Desde entonces se estuvo desempeñando como periodista ahora también en Chile, en donde tiempo después asumió las riendas del medio. Actualmente es el director ejecutivo de El Vinotinto, con el que  ha ganado reconocimientos no solo por la comunidad venezolana en Chile, sino además como reportero, maneja las redes sociales y realiza las entrevistas en Instagram. 

“Yo desde que obtuve la potestad para la toma de decisiones quise meterle mi editorial enfocada en los migrantes, noticias de interés para los migrantes con responsabilidad (…) Por supuesto promover la mejor migración posible que hoy en día para mí se me hace más necesario”, explicó. 

Higuera ha puesto todos sus esfuerzos en informar a la población venezolana en Chile con responsabilidad, veracidad e imparcialidad. Aunque de joven quiso ser beisbolista, el periodismo se convirtió en su norte y desde que comenzó la universidad se enfocó en dar lo mejor como profesional. 

“Ser periodista es un orgullo para mí, pienso que cada persona al tener la elección de decidir o tener la potestad de decir qué va a ser con su vida es porque quiere. Y cuando yo elegí el periodismo ya yo sabía qué quería”, expresó. 

Aparte de El Vinotinto, Higuera también imparte clases de inglés en una academia de forma particular, desde hace tres años. Además es aliado comunicacional de EVTV Miami, medio al que le comparte información semanalmente. 

Periodista de Venezuela en Chile
Víctor Higuera | Foto cortesía

Un ataque que lo obligó a migrar

En 2018 se hizo viral un video en el que se ve cómo una granada explotó en el estacionamiento del medio de comunicación Versión Final, en el estado Zulia. Entre los vehículos afectados estaba el de Raúl Semprún, quien ejercía funciones como jefe de información en el lugar. 

El motivo del ataque fue mencionar el nombre de una banda criminal que azota la entidad para informar la muerte de uno de sus miembros en un enfrentamiento con fuerzas de seguridad del Estado. 

Yendo a un abasto me enviaron un mensaje (con amenaza) y dije que tenía que irme del país porque sabía que podían matar a mi familia”, recordó Semprún en entrevista para El Diario.

Primero viajó su hija mayor en avión a Chile, donde estaba su mamá. Luego Semprum se trasladó vía terrestre con su esposa e hija de dos meses hasta el país austral. 

Llegué el 5 de mayo de 2019. Recuerdo que cuando pasé lo que es migración en Chacalluta, en donde te revisan tus bolso, y vi el taxi que nos estaba esperando sentí una sensación de libertad, me dieron ganas de llorar. Yo tenía miedo de que no nos dejaran pasar porque mi esposa no tenía pasaporte”, recordó.
Raúl Semprún en Chile
Raúl Semprún | Foto cortesía

Ya en Santiago empezó como la mayoría de los que llegan al exterior en busca de nuevas oportunidades. 

“Empecé amasando pastelitos y empanadas, pero a las tres semanas me lesioné la mano. Luego comencé a trabajar en seguridad. Era un trabajo muy fuerte porque laboraba dos horas, llegaba y no podía descansar porque debía ayudar a mi esposa con la bebé. Me despidieron. Después trabajé de seguridad en un galpón de vehículos que intentaron asaltar en dos oportunidades. Me comentaron que estaban solicitando a un periodista en una municipalidad de la Región Metropolitana de Santiago, envié el currículum y me llamaron. Estoy desde noviembre de 2019”, contó. 

Un medio que resalta lo mejor de los venezolanos

En un lapso de tiempo en el que no tenía trabajo, un amigo y excompañero de trabajo contactó a Semprún para saber de él. En medio de la conversación surgió la posibilidad de crear un portal de noticias dirigido para los venezolanos. 

“Me dijo para hacer un periódico y me preguntó si era capaz de hacer siete notas. Las publicó y luego pensamos en el nombre y salió Crónicas de Chile”, relató.

Crónicas de Chile es un espacio al que Semprún se dedica sus tiempos libres. Ha ganado popularidad en las redes sociales por demostrar los emprendimientos y logros de venezolanos que no solo están residenciados en Chile, sino en todo el mundo. 

“En un momento yo respondía a una dinámica del día a día, pero me di cuenta de que no lo hacía como yo quería. En un grupo de periodistas se estaba debatiendo que no se  debía decir lo malo que hacían los venezolanos y yo pienso que no era callarse, sino contrastar las cosas. Dije que iba a publicar lo bueno que hacen los venezolanos porque así me iba a diferenciar del resto”, dijo. 

Raúl, Víctor y Mireya son una muestra de la perseverancia de los comunicadores por siempre llevar la verdad. Los tres coincidieron en que hablar de “periodistas venezolanos” es significado de sacrificio. De esfuerzo, valentía y coraje, pues son profesionales que a pesar de la dificultades se juegan todo para poder informar. 

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