• El Supremo Tribunal Federal de Brasil dio 90 días a la Procuraduría General de la República para investigar al presidente por prevaricación en la adquisición del fármaco indio Covaxin

La Procuraduría General de la República (PGR) de Brasil investiga al presidente Jair Bolsonaro por posibles irregularidades, como prevaricación (dictar una resolución injusta, con plena conciencia de su injusticia) en la compra de la vacuna india Covaxin. Así lo anunció este ente al Supremo Tribunal Federal el viernes 2 de julio que le dio a la Procuraduría un plazo de 90 días para realizar las investigaciones. 

La magistrada Rosa Weber, miembro del Supremo Tribunal Federal, fue quien estableció el plazo e indicó que también se debe comprobar si el mandatario brasileño incurrió en otros delitos en las negociaciones para la compra de la vacuna Covaxin. Las sospechas sobre Bolsonaro fueron sembradas por una comisión del Senado que busca determinar si el Ejecutivo es responsable del agravamiento de la pandemia en Brasil. 

Foto archivo

Dicha comisión tiene dos meses investigando las posibles responsabilidades del presidente en la gestión de la pandemia por covid-19. Las críticas se hicieron más fuertes el viernes 25 de junio cuando el diputado Luis Miranda y su hermano Luis Ricardo Miranda, funcionario del Ministerio de Salud, apuntaron que hubo presiones para la compra de la vacuna Covaxin a pesar de que los contratos presentaban errores que podrían causar pérdidas de millones de dólares para el Ministerio de Salud. 

Los hermanos Miranda también declararon ante el Senado que Bolsonaro fue informado de las irregularidades en el contrato quien les aseguró que investigaría el caso, sin embargo, no se tiene mayor información al respecto. 

La importación de la vacuna india estaba a cargo de la empresa Precisa Medicamentos, que de acuerdo con el diario español El País, ya era sospechosa de corrupción en otros episodios de compras oficiales de medicamentos. 

Por su parte, Bolsonaro se defendió de las acusaciones alegando: “Que no se ha desembolsado ni un centavo para la compra de la vacuna india”. El contrato de compra indicaba que la adquisición de 20 millones de dosis de Covaxin tenía un valor de 420 millones de dólares.

¿Qué podría suceder con Bolsonaro? 

Si la Fiscalía halla indicios sólidos contra el presidente, deberá presentar una denuncia a la Corte Suprema que, en caso de acogerla, solo iniciaría un juicio con el aval de al menos 513 diputados, lo que representa dos tercios del pleno. 

De ser así, el mandatario sería suspendido de sus funciones durante 180 días mientras el Supremo concluye el juicio. Si es declarado culpable, sería destituido. Pero si la Cámara de Diputados no autoriza el proceso, el caso quedaría en nada y Bolsonaro continuaría ejerciendo como presidente de Brasil hasta la culminación de su mandato en 2022.

Foto archivo: Joédson Alves – EFE

Situación de la pandemia en Brasil 

El 12 de marzo de 2021, el epidemiólogo Pedro Hallal de Brasil ofreció una entrevista a la cadena británica BBC donde alertó que la situación de desbordamiento en cuanto a la pandemia por covid-19, implica un peligro que se proyecta más allá de las fronteras de su país. 

Brasil y los contagios. De acuerdo con la página de estadísticas Statista, Brasil es el tercer país en el mundo con más casos de covid-19 confirmados. El primero es Estados Unidos y el segundo India.

“21% de todas las muertes ocurridas en el mundo el 9 de marzo debido al coronavirus ocurrieron en Brasil, un país que solamente tiene el 2,7% de la población mundial. Esto es enorme. Brasil se está convirtiendo en una amenaza para la salud pública global», dijo Hallal a la BBC.

De acuerdo con la Universidad Johns Hopkins, Our World in Data en Brasil, hasta el 2 de julio se registró un total de 18.687.469 de casos y la cifra de fallecidos por la enfermedad se ubica en 521.952. La cantidad de personas completamente vacunadas es de 26.996.751, lo que representa 12.8% de la población. 

Foto archivo Sebastiao Moreira – EFE

Margareth Dalcolmo, médica e investigadora de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz, un centro de investigaciones científicas ubicado en Río de Janeiro), describió para la BBC que la situación es «el peor momento de la pandemia en Brasil». 

En todo el país, las unidades de cuidados intensivos (UCI) están a más del 80% de su capacidad, según la Fiocruz. En 15 capitales estatales, incluyendo Río de Janeiro y Sao Paulo, las UCI están a más del 90% de su capacidad. En el informe del centro de investigaciones científicas, se advirtió que las cifras apuntan a una “sobrecarga y colapso de los sistemas de salud” en Brasil.

Posición de Bolsonaro ante la pandemia 

Desde las primeras apariciones de casos de covid-19 en el mundo, el presidente Jair Bolsonaro minimizó los riesgos que el virus representa. Se opuso a las medidas de cuarentena tomadas a nivel regional, argumentando que el daño a la economía sería peor que los efectos del virus. 

El pasado 4 de marzo en declaraciones a la prensa dijo que “no hay que acobardarse” ante el coronavirus y por ello hizo un llamado a los gobierno locales a no confinar a la población y expresó: “¿Hasta cuándo vamos a llorar? De nada sirve quedarse en casa a llorar”. Dichas declaraciones las ofreció luego de que se notificara ese día que se habían registrado 1.452 fallecidos por la enfermedad. 

Foto archivo Joédson Alves – EFE

El presidente también había desafiado las medidas de distanciamiento impuestas por las autoridades locales de Brasilia participando en protestas a su favor y con paseos por barrios de la capital para conversar con los vecinos, en ocasiones sin mascarilla.

Luego de que en julio de 2020 diera positivo para covid-19 y estuviera en tratamiento, Bolsonaro resaltó ante los medios que si bien era necesario preocuparse por el virus, “también lo es cuidar la economía y retomar cuanto antes las actividades productivas porque el desempleo mata también”.

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