• Los habitantes de la isla pasan largas jornadas de más de cuatro horas sin luz y 40 días sin agua

Durante muchos años, Margarita, estado Nueva Esparta, ha sido el destino vacacional por excelencia tanto de venezolanos como de turistas extranjeros que visitan la isla para disfrutar de las paradisíacas playas, su vida nocturna y del ambiente festivo.

A pesar de la crisis económica, Margarita mantiene su mística característica. Los precios de los productos son más asequibles que en otras partes de Venezuela. «El kilo de pulpo aquí cuesta un dólar, el pollo y las verduras también son bastante más económicos que en Caracas», asegura para El Diario José Silva, quien después de vivir en Caracas actualmente reside en Pampatar.

Margarita no solo es puerto libre, es decir que está libre de impuestos, lo que abarata los costos de los productos importados, sino que también cuenta con grandes cadenas de comercios como Rattan y Sigo, que mantienen los precios bajos gracias a la competencia entre ellos.

Sin embargo, para los residentes de la isla, alejados de los grandes resorts, y locales turísticos con planta eléctrica y grandes reservas de agua, la vida es muy distinta.

Margarita

Una isla racionada

“La luz se va todos los días sin falta, son cuatro horas de racionamiento”, comenta para El Diario Edgar, quien reside en San Antonio, un pueblo del municipio García a unos 15 minutos de Porlamar.

La situación se repite en las distintas ciudades de toda la isla. Liz Manrique vive en Jorge Coll, una de las zonas más céntricas del municipio Manerio, y comparte la misma experiencia que Edgar.

Asegura para este medio que lo peor de la situación es que nunca saben cuándo se va a ir la luz, por lo que organizar su día a día le resulta cada vez más complicado.


Muchos hoteles también deben pasar por eso. Hernán y Juliette viajaron desde Caracas a vacacionar y disfrutar de la isla, pero el hotel donde se hospedan, ubicado en la Urbanización Costa Azul, sufre de las mismas fallas de luz. “Lo más sorprendente es lo normalizado que está, las personas que trabajan en el hotel lo comentan como si no fuera nada y dicen que cuatro horas no es mucho”, comenta Hernán.

Para los habitantes de Margarita este fenómeno no es algo nuevo, desde que empezaron los problemas eléctricos en el país en 2010, la isla ha sido uno de los lugares más afectados de toda la geografía nacional.

Esto no es nada nuevo, casi todos los años hay una temporada donde empiezan los cortes de luz, ya sea porque los generadores están viejos o porque les falta mantenimiento. Dura unas tres o cuatro semanas y se vuelve a arreglar por unos meses, y así todos los años”, asegura José Silva.

Los grandes negocios como Sigo o el reciente RIO se mantienen a través de sus plantas y sus faros iluminados contrastan con la oscuridad de los alrededores la mayoría de las noches.

Los motivos

El estado Nueva Esparta consigue su energía a través de tres medios. Un cable submarino que sale desde tierra firme y aporta 150w y dos plantas eléctricas: Luisa Cáceres de Arismendi y Juan Bautista Arismendi que surten 20W y 90W respectivamente.

Eustacio Aguilera es el presidente de la Comisión de Electricidad del Colegio de Ingenieros de Nueva Esparta y explica que la capacidad máxima de generación del estado es igual o menor que la necesidad del consumo.

Esto representa un grave problema ya que al distribuir la electricidad se producen pérdidas. “El nivel de pérdidas en Nueva Esparta ronda el 35%, lo aceptado a nivel internacional es de 10%”, explica Aguilera.

Esta disminución se debe a la falta de mantenimiento de la red, que está llena de fallas en los transformadores y las líneas están sobrecargadas. Además, dice que la planta Juan Bautista Arismendi presenta fallas y solo está generando aproximadamente 70W; aunado a que el cable submarino tampoco está trabajando de forma óptima y no llega toda la energía que debería llegar a Nueva Esparta.

De acuerdo a sus estimaciones, la isla presenta una demanda de 400W por lo que presenta un déficit de 150W. A su vez, considera necesario tomar en cuenta el alumbrado público en próximas estimaciones, pues el 70% de este se encuentra inoperativo.

Cuarentena sin agua

Además de los crecientes problemas energéticos, el otro calvario que viven los margariteños es la falta de agua, que puede estar mucho tiempo sin llegar.

Fernando Marcano vive en Villa Rosa y le llega el agua en ciclos de 40 días. A pesar de tener un tanque de 1.500 litros en su casa, tiene que racionarla y la mayoría de las veces no logra rendirla 40 días. Detalla que cuando puede, paga una cisterna para abastecerse, pero eso no siempre es una posibilidad.

La misma historia se repite una y otra vez en todas las localidades de Margarita. Yesenia vive en Los Clavelitos, donde también le surten el agua cada 40 días, su caso es más grave, ya que no posee un tanque de gran tamaño para guardar el agua.

En los edificios residenciales la situación es quizás un poco mejor, a pesar de que el agua entra cada 40 días, usualmente tienen grandes tanques subterráneos que les permiten reservar cantidades significativas.

Escasez de agua en Margarita

Liz es una de las encargadas de controlar el surtido de agua en su edificio, y asegura que se las arreglan para surtir cada cuatro días, sin embargo, en muchas ocasiones eso no es suficiente.

También dependen de que se logre llenar el tanque del edificio, pero en ocasiones eso no sucede. “A veces ponen el agua por ocho horas o menos, eso no es suficiente para llenar un tanque, y luego tenemos que esperar 40 días más”, asegura.

Nueva Esparta recibe agua a través de un sistema submarino que lleva agua desde los embalses de Clavellinos y Turimiquire en Sucre hasta la isla. Sin embargo, el sistema inaugurado durante la gestión del entonces presidente Rómulo Betancourt se encuentra obsoleto y sobre exigido.

Las tuberías están muy deterioradas y constantemente presentan fallas. En ocasiones se llenan de agua salada debido a rupturas, y las estaciones de bombeo no pueden trabajar óptimamente.

San Pedro de Coche

Los más afectados por la situación son los de la isla vecina de Coche, esta se surte a través de una tubería de 8,5 kilómetros que conecta la isla con la península de Araya. Pero el servicio es paupérrimo.

Casi nunca hay agua en la isla, por eso todo el mundo se está yendo a Margarita. Aunque allá pongan el agua cada 40 días, al menos la ponen”, comenta Edwin, quien emigró desde Coche a Margarita.

La isla que llegó a contar con más de 12 mil habitantes hace unos años, actualmente tiene ronda 5 mil habitantes. Y es que en algunos lugares, el agua hace años que no corre por las tuberías. En San Pedro, su capital, hace 7 años que Hidrocaribe no surte agua y sus habitantes se la deben ingeniar para llenar sus envases.

Los lugares más turísticos, como el Hotel Sunsol Punta Blanca, optaron por métodos autónomos y poseen una planta desalinizadora. Sin embargo, todavía presenta problemas de agua.

La que alguna vez fue la perla del caribe pasa noches oscuras y secas, y aunque todavía conserva su parte de su atractivo. El turismo es una de las principales actividades económicas en el estado y entre las restricciones impuestas por la cuarentena y la falta de servicios en la zona se ha visto reducido.

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