• En segundo lugar están los colombianos (27.586), y le siguen los hondureños (5.536), peruanos (5.160) y nicaragüenses (3.749). Entre estos países latinoamericanos, incluyendo Venezuela, conforman el 80% de estas peticiones de asilo en el país europeo. Foto: Cortesía

Los venezolanos encabezan la lista de las personas que más solicitudes de asilo hicieron en España en el año 2020. El número total fue de 28.375, seguidos por los colombianos, cuya cantidad de peticiones se ubicó en 27.586. Los datos los publicó el Ministerio español del Interior, por medio de la Oficina de Asilo y Refugio, este jueves 29 de julio de 2021. 

Tras Venezuela y Colombia, los otros tres países que conforman el top cinco de los que emitieron mayor cantidad de solicitudes de este tipo, fueron: Honduras (5.536), Perú (5.160) y Nicaragua (3.749). La suma de los cinco países es casi el 80% de las peticiones totales que recibió España.

Destinos más demandados

De toda la Unión Europa, España es el tercer país que recibió mayor cantidad de solicitudes, solo superado por Alemania (cuya mayoría de solicitudes provinieron de Siria y Afganistán) y Francia (que recibió principalmente peticiones de los países africanos).

El Informe de Actividad de 2020 de la Oficina de Asilo y Refugio también reveló que en dicho año hubo una disminución del 25% de las solicitudes con respecto al año 2019. Se estima que ello se debe a la aparición de la pandemia del covid-19 y su derivada restricción de movimiento internacional. 

Venezolanos piden asilo
Venezolanos en paso migratorio durante la pandemia | Foto: Archivo.
Sin país. El documento señala que España tramitó 3.601 expedientes de apátridas (individuos que no poseen ninguna nacionalidad). Esta cifra representa el doble de la registrada en 2019.

Para el año 2020, hubo más de 115.000 expedientes de protección internacional que se introdujeron en la bandeja de solicitudes; de este total, se respondió favorablemente a 4.359 individuos, quienes pasaron a ser refugiados. Además, se resolvieron 1.401 peticiones de protección subsidiaria, según el balance anual. 

De acuerdo con las informaciones del Ministerio español, los refugios otorgados aumentaron en un 162% en comparación con 2019, además de representar siete veces los de 2018. Sin embargo, hubo una disminución del 10,7% de las protecciones subsidiarias concedidas. 

La vitalidad y el futuro de Venezuela se va con sus migrantes

A comienzos de 2021 Venezuela superó los 5.400.000 migrantes alrededor de todo el mundo, convirtiéndose en uno de los éxodos más significativos de la historia reciente. Esto lo afirmaron algunos organismos internacionales especialistas en el tema, entre ellos la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).

Buena parte de los venezolanos de dicha cifra tienen estudios universitarios. No obstante, gran parte solo consigue empleos informales y con una remuneración por debajo de la correspondiente. 

Esta es la realidad que afrontan miles de venezolanos a diario, principalmente los primeros meses tras su llegada. En entrevista previa para El Diario, el consultor político y especialista en transformación digital de la Universidad de Berkeley, Daniel Montero, señaló que de los 815.000 perfiles de venezolanos existentes para febrero de 2021, al menos 370.000 de sus propietarios, emigraron. Esto se traduce en el 45,39 % de la totalidad. 

Incluso existe un considerable número de estos migrantes en situaciones complejas para su desarrollo laboral. Tal es el caso de Apure en marzo de 2021, cuando múltiples enfrentamientos armados y actos criminales obligaron a más de 6.000 habitantes a cruzar la frontera y refugiarse en el municipio Arauquita de Colombia. 

Durante estos días turbios, algunos ciudadanos locales denunciaron que, además, hubo detenciones ilegales, allanamientos, desapariciones, y otros delitos por parte de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en conjunto con las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES). 

El gobierno colombiano habilitó más de 20 albergues para recibir, atender y hospedar a las víctimas. A pesar de contar con el apoyo de la Acnur, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el Consejo Noruego para Refugiados (CNR) y otras organizaciones, estos venezolanos fueron despojados de todo lo que tenían. Sus posibilidades de trabajar fueron totalmente inhabilitadas, sin tener en cuenta los traumas y complejidades mentales que pudieron sufrir

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