• La doble nacionalidad y haber visitado un tercer país no sería impedimento para solicitar el estatus de protección, aunque cada caso debe analizarse individualmente. Foto: Efe

A menos de 36 días para que culmine el plazo en el que los venezolanos -llegados a Estados Unidos antes del 8 de marzo del presente año- podrán aplicar al Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) que concedió el presidente demócrata, Joseph Biden, muchos aún no lo han hecho, principalmente por desconocimiento legal y limitaciones económicas.

De acuerdo con información de Brian Fincheltub, director de Asuntos Consulares de la Embajada de Venezuela en Estados Unidos, solo 20%, de los 320.000 venezolanos que podrían obtener el beneficio, han aplicado por el trámite migratorio que les permitiría obtener un permiso de trabajo e identificación (Social Security Number) que les ayudaría a acceder a mejores puestos de trabajo, educación superior, becas, entre otras. Además, este permiso genera una protección adicional para quienes ya tienen en proceso otro trámite del que no han recibido respuesta.

TPS beneficiaría a cualquier venezolano sin importar su trámite previo

Andrés Ballesteros tiene siete años en Estados Unidos esperando por un trámite de asilo que aún no le han aprobado. Divide su jornada laboral entre un trabajo a medio tiempo en un restaurante de comida peruana y una floristería. Gana 2.080 dólares al mes, el 50% lo gasta en renta (alquiler de vivienda), 25% en el pago de su vehículo, 20% en comida, el 5% restante (104 dólares) es su fondo para gastos extraordinarios. No tiene capacidad de ahorro. 

Tiene meses pensando en aplicar para el TPS pero aún no cuenta con los $135 ($50 por la planilla I-821 y $85 servicio biométricos ) del trámite. A él no le corresponde pagar los $410 del permiso de trabajo I-765 porque ya lo obtuvo con su trámite de asilo. Sabe que le queda poco más de un mes para hacerlo y espera enviar el formulario a al Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por sus siglas en inglés) antes del 15 de agosto.

Quienes están ilegales o llegaron meses antes de que se otorgara el TPS a los venezolanos, deben pagar $545 si quiere solicitar de una vez el permiso de trabajo, aunque éste no es limitativo, puede pedirse junto con la planilla o posteriormente siempre y cuando no haya vencido el TPS (18 meses). Para muchos, el presupuesto de un trámite como éste excede sus capacidades. 

TPS domingo

Eduardo Leal y Fernanda Jiménez llegaron a Estados Unidos el 15 de enero de 2019 provenientes de Colombia, donde estuvieron residenciados por cinco años, pero su economía familiar no mejoraba, vivían con lo justo y decidieron mudarse a Miami, ciudad en la que tienen varios amigos y conocidos. No están seguros si son elegibles para el trámite por haber vivido durante un lustro en un país diferente a Venezuela.

En la planilla I-821 hay una pregunta que apunta a conocer si el solicitante antes de llegar a territorio estadounidense proveniente de Venezuela estuvo en un tercer país. 

Diego Bustillos, abogado especialista en migración, explica que la pregunta sobre el tercer país no es relevante si la persona no estuvo firmemente reasentada. De esta manera, manifiesta que las personas que hicieron tránsito para llegar a Estados Unidos no tienen impedimento de recibir el permiso. Desde 2019, por una medida del entonces presidente Donald Trump, no existe vuelo directo con Venezuela.

En casos como el de Leal y Jiménez la situación es diferente. Deben explicar a través de una declaración jurada (Affidavit) por qué ameritan un permiso temporal en los Estados Unidos si ya estaban asentados en Colombia. La discrecionalidad de los funcionarios migratorios al respecto podría impedirles obtener el permiso.

Foto: Cortesía Dallas Morning News

Entre las dudas que existen sobre el trámite, también se une la doble nacionalidad. Muchos venezolanos con ascendencia europea y latinoamericana que hacen vida en Estados Unidos temen que ese linaje les impida obtener la protección migratoria.

De acuerdo con Bustillos, a USCIS le interesa determinar cuál es la nacionalidad operativa del solicitante. Al respecto, rememora el caso de cuatro venezolanos con también nacionalidad libanesa que quisieron obtener el TPS por Líbano en 1992 pero les fue negado, porque aunque tenían esa ascendencia, operativamente eran venezolanos y no libaneses, en cuyo sentido, la protección no era para ellos.

“Está claro que cuando la nacionalidad operativa de un extranjero no es la de un país designado para TPS, es muy probable que éste no podrá optar a una segunda nacionalidad para la elegibilidad de TPS. Las personas con doble nacionalidad que tengan la nacionalidad operativa de un país designado para el TPS estarán en una posición mucho mejor para recibir el permiso“, explica Law Offices of Grinberg & Segal, una firma de abogados radicada en Nueva York.

En ese sentido, aquel venezolano con doble nacionalidad que no tenga arraigos con este segundo país ni haya vivido en él, podría ser legible para el TPS actual. Incluso si ingresó a EE UU con el sistema electrónico de autorización de viaje (ESTA, por sus siglas en inglés) y no con visa de turista en el pasaporte venezolano.

Sobre el pasaporte venezolano, Fincheltub recuerda que EE UU aceptó la sentencia 006 de la Asamblea Nacional venezolana que dictamina una extensión automática del documento de identificación por cinco años. Adicionalmente, explica que aquellos que no tengan su documentación que demuestre ante migración su nacionalidad, pueden solicitar un Certificado de Nacionalidad a la embajada que él representa.

En ese sentido, Bustillos recuerda que los 2.100 jóvenes venezolanos que se acogieron a DACA, así como los 7.000 que aún no lo han hecho y no podrían por un fallo federal; así como aquellos con visa L1, entre otros, también son elegibles de recibir el TPS porque es un trámite alternativo ante cualquier otro que esté en curso. No limita los trámites actuales, incluso si está esperando una residencia.

La familia Carrasquel, constituida por Jaime y Josefina y sus dos hijos menores de edad, Alberto y Esther (única nacida en Estados Unidos) viven en EE UU desde hace cinco años, cuando la situación sanitaria en Venezuela les generó temor ante la posibilidad de tener a su segundo hijo en el país. Decidieron tener a la pequeña en Miami y asentarse allí. Ellos tienen una visa L-1, para personas transferidas temporalmente dentro de la empresa con conocimientos especializados. Están esperando que les llegue la residencia, pero su proceso migratorio es tan complejo que han considerado aplicar al TPS.

Bustillos recomienda a cualquier venezolano en algún trámite migratorio en EE UU, ante cualquier duda aplicar al TPS, puesto que su costo no es elevado y podría darle una protección adicional, al que está en gestión actual.

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