• El vicecomodoro Luis Guillermo Inciarte conversó con El Diario acerca de los requisitos de seguridad que deben cumplir las embarcaciones para ser autorizadas a zarpar

El sábado 18 de septiembre zarpó de Chacachacare (Nueva Esparta) la embarcación Don Rafa Junior con 23 personas a bordo. Su destino era la isla Gran Roque (Dependencias Federales), sin embargo, durante el trayecto el barco naufragó.

Este suceso, en conjunto con el naufragio de la lancha Thor ocurrido a principios de septiembre, han puesto sobre el tapete el tema de la seguridad en altamar y lo constante que este tipo de accidentes en el país.

El vicecomodoro Luis Guillermo Inciarte, secretario general de la Organización Nacional de Salvamento y Seguridad Marítima de los Espacios Acuáticos de Venezuela (ONSA) explica para El Diario que este tipo de eventos son relativamente comunes en Venezuela. Apunta que pese a ello, en muchas ocasiones estos sucesos no trascienden a la opinión pública debido a la escasa cobertura de los medios de comunicación.

Sostiene que tanto el caso del naufragio de Don Rafa Junior como el de Thor han sido noticiosos debido a la gravedad de los mismos.

Lo que sucedió con la embarcación Don Rafa Junior es relativamente común, solamente que en esta oportunidad ha habido muchas más cobertura y atención por parte de la población. Además han sido eventos catastróficos, primero lo que pasó con la embarcación Thor que fue algo catastrófico, pues murió una persona y luego con Don Rafa Junior que por ser de más de 20 personas llamó la atención» Vicecomodoro Luis Guillermo Inciarte, secretario general de ONSA

Inciarte recuerda que en el año 2017, durante las celebraciones de la Virgen del Valle, tres peñeros con casi 40 personas a bordo desaparecieron durante un lapso de 24 horas y pese la gran cantidad de vidas en peligro, este suceso pasó desapercibido para gran parte de la población. Destaca que por suerte y gracias al trabajo de búsqueda y salvamento fue posible encontrar las embarcaciones y rescatar a todos sus ocupantes sin que se perdieran vidas en el proceso.

Seguridad en altamar

¿Qué provocó el naufragio del Don Rafa Junior?

El vicecomodoro comenta que en Venezuela, al igual que en otros países, existen diversas medidas de seguridad que deben cumplirse para que un barco sea autorizado a zarpar. Señala que en el caso venezolano las disposiciones en materia de nautica son establecidas por el Instituto Nacional de Espacios Acuáticos (INEA).

Destaca que uno de los requisitos más importantes es que la embarcación haya superado una inspección a profundidad la cual debe ser realizada, de forma anual o bianual, por un perito naval de la capitanía de puertos, un organismo adscrito al INEA. Este funcionario es el responsable de otorgar el certificado de navegabilidad, sin el cual ninguna nave puede operar.

“En la inspección se revisan todos los elementos que tanto la ley, como los reglamentos en el caso de la marina deportiva y recreativa y las providencias administrativas que haya emitido el INEA, que es la autoridad acuática, exigen”, explica.

Definición. La eslora es la longitud de un buque y usualmente se suele medir en pies.

Como parte de la inspección, el perito se encarga de verificar que la embarcación cuente con los equipos necesarios, lo cual incluye, radio, balsa salvavidas y chaleco salvavidas (para la cantidad de personas a bordo), bengalas, sistema de identificación automático de tráfico marítimo (para aquellas embarcaciones de más de 39 pies de eslora), así como una radiobaliza de emergencia y un botiquín de primeros auxilios.

El vicecomodoro Luis Guillermo Inciarte añade que contar con todos estos instrumentos, que establece la ley, es de suma importancia, de igual forma que saber utilizarlos de forma efectiva.

“No importa si un barco cuenta con los mejores equipos si la tripulación no sabe utilizarlo. ¿De qué sirve tener un GPS o un radio y no tener la experticia para saber como hacerlo funcionar correctamente?”, plantea.

Comenta que esto suele ocurrir con los radios que utilizan las embarcaciones y que en su mayoría son procedentes de Estados Unidos y por ende se encuentran configurados en modo USA, que es la forma predeterminada para ese país.

“En Venezuela no se puede usar la radio en modo USA porque ese es el de Estados Unidos, lo mismo pasa con el modo CAN, que es de Canadá y funciona con otras frecuencias. Por eso es que para poder utilizarlo correctamente, es necesario cambiarlo al modo internacional. El 80% de las personas que tienen lanchas y radios no saben qué significa eso. Las personas saben utilizar computadoras o celulares a la perfección, pero el radio que es el instrumento que les va a salvar la vida no tienen ni idea de cómo se usa”, afirma.

¿Qué hacer durante una emergencia?

En caso de ocurrir un accidente o algún tipo de emergencia mientras la embarcación se encuentra en altamar existe una serie de códigos que permiten que el capitán de un barco pueda solicitar auxilio.

“Básicamente hay dos niveles de emergencia. Cuando no hay peligro inminente de las vidas de las personas a bordo de la embarcación se utiliza la palabra PAN y se hace un llamado por radio a cualquier embarcación diciendo ‘PAN PAN aquí la embarcación X’”, comenta el experto.

Un ejemplo en el que podría utilizarse este mensaje es en caso de que la embarcación quede a la deriva en alta mar.

Por su parte, en aquellos casos en los que existe un peligro inminente a la vida, la forma correcta de notificarlo tanto a la estación en tierra como a cualquier otro barco, es mediante el uso de la palabra Mayday.

“La comunicación debe ser ‘Mayday Mayday aquí la embarcación X adelante cualquier estación a la escucha’”, explica.

En caso de no recibir respuesta se debe emplear algún otro medio de notificación como puede ser el uso de una radiobaliza. Este instrumento envía, mediante una señal satelital, un mensaje de ayuda en el que se detalla la ubicación de la embarcación.

Apoyo en cualquier momento

El secretario general de ONA Venezuela destaca que ante un llamado de auxilio enviado por alguna embarcación, todos los capitales de los barcos cercanos, aún estando en tierra, están en la obligación de acudir en su ayuda.

“Todos los capitanes de barcos están obligados, salvo causa de fuerza mayor, a prestar apoyo a una embarcación que realice un llamado de emergencia. Por eso es que los hombres y mujeres de mar no escatiman esfuerzos para ayudar. Ellos no esperan que ninguna autoridad les dé permiso para prestar apoyo, ellos actúan directamente”, indica de forma tajante.

Agrega que esta obligación se fundamenta, en normas tanto nacionales como internacionales las cuales deben cumplirse a cabalidad.

Fuego en altamar

¿Qué provocó el naufragio del Don Rafa Junior?

De acuerdo con los relatos de las personas que se encontraban a bordo de la embarcación Don Rafa Junior, el motivo del naufragio fue un incendio el cual intentó ser extinguido utilizando agua de mar.

Esto, a juicio del vicecomodoro Luis Guillermo Inciarte, significó un «error garrafal» debido a que eso propició que las llamas se extendieran consumiendo el resto del bote y poniendo en riesgo la vida de todos los pasajeros.

El experto señala que en este tipo de casos la primera acción a seguir debe ser identificar el origen de las llamas y la fuente de la combustión, debido a que de esto dependerá la ruta a seguir. Detalla que en una embarcación los incendios se clasifican en A, B, C y D dependiendo del origen de su combustión.

El tipo de incendio que se registró en la embarcación fue debido a hidrocarburos y este tipo de llamas no pueden apagarse utilizando agua. El motivo es que al rociar agua, se esparce el hidrocarburo lo que ocasiona que las llamas se esparzan” Vicecomodoro Luis Guillermo Inciarte, secretario general de ONSA

En este tipo de casos lo recomendable es utilizar polvos químicos o aislantes de oxígeno tal como puede ser el caso del dióxido de carbono (CO2) presente en los extintores convencionales.

Apunta que en algunos casos como el de Don Rafa Junior pueden ocurrir debido a que las embarcaciones transportan, de forma no autorizada, bidones de gasolina para apoyar a los residentes de Los Roques. No obstante, aclara que las autoridades deberán esclarecer a través de una investigación si este fue el motivo del incendio.

El secretario general de ONSA Venezuela concluye que los accidentes en altamar continuarán produciéndose debido a que es algo normal. Por esta razón el llamado que hace es a que los capitanes de las embarcaciones cuenten con todos los implementos necesarios a fin no solo de superar los accidentes que puedan ocurrir, sino también para sobrevivir en caso de ser necesario.

“Los accidentes van a continuar ocurriendo, lo que tiene que ocurrir es que las embarcaciones cuenten con todos los implementos necesarios para solucionar el incidente. Lo que tienen que hacer las autoridades no es detener los barcos, es hacer cumplir los requisitos que se establecen para la seguridad de la navegación cuando deban realizarse las inspecciones correspondientes”, finalizó.

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