• La mayoría de los venezolanos no cuenta con ingresos suficientes para adquirir alimentos debido a la hiperinflación y la dolarización de los productos básicos. Foto: EFE

Vender enseres, buscar ingresos extra o disminuir las porciones de los alimentos son algunas prácticas de supervivencia que se hicieron cotidianas en gran parte de los hogares venezolanos. Estas medidas también son indicadores de un nivel elevado de inseguridad alimentaria. 

La Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) señaló que para el cierre de 2020, 94,4% de los hogares sufren inseguridad alimentaria, mientras que 62,1% están en un nivel moderado o severo de este indicador. Esta situación no ha mejorado. 

El último informe de la plataforma HumVenezuela, que mide los efectos de la crisis humanitaria en el país, indicó que alrededor de 27 millones de personas no cuentan con recursos suficientes para alimentarse adecuadamente. 

El documento indica que durante los primeros seis meses de 2021 al menos 15,6 millones de personas agotaron sus ahorros para poder comer.10,8 millones vendieron bienes o artículos del hogar para adquirir alimentos. 

Economía y alimentación

La crisis alimentaria que enfrenta Venezuela es consecuencia en gran parte de la desestabilidad económica. La hiperinflación y la dolarización implícita de los productos hace que la adquisición de alimentos sea más difícil para quienes ganan salario mínimo. 

Un sueldo en dólares tampoco es garantía para una alimentación adecuada. El Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) informó que durante el mes de septiembre la canasta alimentaria rondó los 304 dólares. 

Los alimentos más asequibles registrados por el observatorio fueron auyama, yuca, pan de trigo, cambur, plátano, ocumo, pasta y frijoles. Ninguno de estos supera el costo de 2 dólares por kilogramo. Sin embargo, la mayoría de ellos pertenecen al grupo de los carbohidratos, por lo que una familia necesitaría además complementar su compra con vegetales, proteínas y grasas. 

La Canasta de Supervivencia, publicada por el diputado Ángel Alvarado, alcanzó los 23 dólares en la última semana. Los rubros evaluados fueron harina de maíz, caraotas, aceite vegetal, sardinas en lata, pasta enriquecida, azúcar, arroz blanco, bebida láctea enriquecida y sal. 

Esta lista está diseñada para cubrir una mayor carga calórica y satisfacer el 60 % de las necesidades alimenticias de una familia de cuatro integrantes. 

Desempleo y pobreza 

El sociólogo Luis Pedro España indicó durante la presentación de la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) que la tasa de actividad laboral se ubicó en 50 % para el año 2020, una cifra que ha ido disminuyendo desde el año 2017. También señaló que en el resto de Latinoamérica la actividad laboral es de 60 %.

El profesor e investigador aclaró que los venezolanos están dejando de trabajar porque en algunos casos es más costoso ir a trabajar que la remuneración obtenida en el empleo. Agregó que actualmente hay un total de 8 millones de venezolanos desempleados. 

15 % de las personas en inactividad laboral representan a mujeres que no tienen la oportunidad de tomar un empleo porque cuidan de sus hijos. La mayoría de estas manifestó que le gustaría poder trabajar. 

36 % de la inactividad laboral corresponde a personas que se cansaron de buscar empleo o participar en una actividad sin remuneración justa. Esto se denomina desempleo desalentado. 

No contar con un empleo estable significa que ese ciudadano carece de un ingreso fijo para la adquisición de alimentos y puede caer en el rango de inseguridad alimentaria. 

La pobreza total en Venezuela se ubicó en 94,5 %, lo que Luis Pedro España calificó como “el techo de la pobreza”. Además, la pobreza extrema alcanzó un total de 76,6 %

El investigador indicó que los ingresos no laborales como transferencias del Estado, pensiones o remesas internacionales cobraron mayor importancia que los laborales. Este indicador subió de 14 %, en el año 2014; a 45 %, en 2021. 

EFE

Los ingresos no laborales son mayores en las personas que entran en las estadísticas de pobreza, porque dependen más de esos apoyos. La mayoría de estos ingresos provienen de transferencias del Estado.

El nivel de pobreza determina que actualmente no existe una brecha de desigualdad social importante, porque la mayoría de las familias venezolanas tienen bajos ingresos.

Desnutrición infantil 

La crisis alimentaria es más severa en poblaciones vulnerables como los niños menores de cinco años de edad. Una alimentación inadecuada posteriormente se puede ver reflejada en signos de desnutrición infantil. 

Los Indicadores Sociales de la UCAB señalan que el 30,35 % de los niños de este grupo de edad tienen una talla inferior a su edad. 7,89 % registra un peso inferior al de su edad. Además, el 4,89 % cuenta con un peso inferior a su estatura. 

Foto: EFE

La pandemia por covid-19 limitó las oportunidades de las familias para alimentar a sus hijos, De acuerdo con la Encovi, la cobertura del Programa de Alimentación Escolar (PAE) cayó aceleradamente durante el último año. 

Para 2020 4,5 millones de escolarizados reportaron que el PAE funcionaba en sus escuelas. En 2021 esta cifra cayó a 1,3 millones de niños. 14% de ellos aseguró que el programa funciona todos los días. 

46 % de ese grupo señaló que el PAE trabaja solo algunos días, mientras que 40% indicó que casi nunca funciona. 

La crisis económica y humanitaria que enfrenta el país, acentuada por la pandemia, ha ido disminuyendo las opciones del venezolano para garantizar una alimentación adecuada. 

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