• La presidenta de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional (AN) electa en 2015 comentó para El Diario que en su reciente gira por cuatro países de la región, los políticos “manifestaron la percepción de discordancia y quiebre” en el interinato que lidera Juan Guaidó

El año 2022 será definitivo para el gobierno interino de Juan Guaidó: o continúa con la extensión de su mandato, o pone fin debido a la falta de apoyo de los partidos del G4. Asimismo, la estrategia que ha planteado para lo que resta de año se ve afectada en medio de la cada vez más notable división opositora, principalmente de cara a las elecciones del 21 de noviembre. En cualquier caso, la viabilidad de las estrategias dependerá en buena medida del apoyo de la comunidad internacional. En este sentido, el interinato está moviendo sus piezas para explicar su rumbo a líderes de otros países de la región.

Un ejemplo de ello es la gira internacional que realizó recientemente la diputada Olivia Lozano, presidenta de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional (AN) electa en 2015. Junto al también diputado Williams Dávila, presidente de la Comisión de Culto y Régimen Penitenciario, visitaron Costa Rica, Ecuador, Paraguay y Colombia.

La gira, comentó Lozano para El Diario, estuvo enmarcada en tres ejes. El primero, en explicar la presión interna, a través del acompañamiento de reclamos de la ciudadanía. El segundo, la presión internacional, a través de la promoción del Acuerdo para la Salvación Nacional, así como de la asistencia humanitaria y la organización de elecciones “libres, justas y verificables”. Y el tercero, impulsar la causa contra el régimen chavista ante la Corte Penal Internacional. Lo hizo, según dijo, en nombre del interinato.

Lozano y Dávila con el vicecanciller de Colombia, Francisco Echeverry, y el Encargado para asuntos para Venezuela, German Castañeda. Foto: @olivialozano.

No obstante, no oculta las diferentes visiones dentro de los partidos del G4 que conforman el interinato. Eso quedó en evidencia en los países que visitó, en los que asegura haber notado confusión con las posiciones contradictorias de Guaidó y su canciller, Julio Borges. Sobre la posibilidad de tomar el cargo de la Cancillería en caso de que Borges renuncie, sostuvo que no ha escuchado informaciones al respecto, pero que estaría dispuesta a asumir otras competencias en política internacional en caso de que así lo pida Guaidó.

Continuidad del gobierno interino

En Venezuela ya se habla de la posibilidad de extender la continuidad administrativa de la Asamblea Nacional electa en 2015 y seguir con el interinato en 2022, a lo que ya se han opuesto varios partidos, entre ellos Primero Justicia. ¿Habló sobre esta posibilidad con dirigentes de otros países?

—Aquí hay una precisión que debemos hacer: no es correcto hablar de continuidad administrativa, sino de continuidad constitucional. Ahora bien, este debate sobre la continuidad ya nos tocó darlo en diciembre de 2020 en el seno de la Asamblea Nacional. Dentro de las distintas visiones políticas que tenemos los partidos que hacemos vida en la Plataforma Democrática, prevalecieron los intereses supremos de la República y de todos los venezolanos, que no es otro que el rescate de nuestras libertades y nuestra democracia para iniciar otro largo camino de la restauración institucional y la reconstrucción del país. Es un debate que daremos oportunamente y en el que se impondrán nuevamente los intereses superiores del país.

La gira nos permitió reunirnos con destacados líderes latinoamericanos y representantes de gobiernos amigos. Ha quedado claro su apoyo irrestricto al único vestigio institucional que queda en el país, al gobierno interino y al presidente Juan Guaidó. El apoyo es firme y claro y tiene como propósito el rescate de nuestras libertades y democracia. La comunidad internacional tiene claro que la permanencia en el poder de Nicolás Maduro representa un peligro para todos. Hace mucho tiempo el “problema venezolano” dejó de ser un problema venezolano para ser un problema hemisférico.

¿Y qué planteamiento hizo en su gira sobre las elecciones del 21 de noviembre? Juan Guaidó no las ha apoyado abiertamente, pero Voluntad Popular tiene candidatos, al igual que el resto de los partidos del G4. Asimismo, la Unión Europea enviará una MOE. Es decir, tiene el respaldo de muchos sectores ¿Esto abre paso para que la comunidad internacional reconozca esos comicios?

—Aquí debo destacar que coincido con la visión del presidente. Primero, no podemos llamarlas elecciones, este es un evento que no cuenta con ninguna garantía que permitan considerarla como una elecciones justas, libres y democráticas que garanticen elegir. Ahora bien, es importante tener claro que la Plataforma Unitaria es un compendio de visiones, siendo eso uno de los valores democráticos que nos caracteriza, a diferencia del régimen, que hegemoniza las decisiones.

Dentro de esa diversidad están los que tienen la visión de que el evento del 21 de noviembre representa una oportunidad para ejercitar el músculo democrático de las bases, del ciudadano común. Sin embargo, la gente, los líderes y partidos políticos que decidieron participar tienen claro que no existen condiciones de transparencia que puedan garantizar unas elecciones justas, libres y democráticas, tal como lo ha venido alertando el presidente Guaidó, y exigido por la comunidad internacional: la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá.

La Unión Europea y la comunidad Internacional han dicho en reiteradas oportunidades que el envío de la MOE y del Panel de Expertos de la ONU no representa la legitimación del régimen de Maduro y no implica la aceptación de los resultados que deriven de un evento del que quedarán claros rastros de ventajismo, arbitrariedades y falta de transparencia. Nadie, ningún país, puede dar por bueno y válido un proceso con el que no estaría de acuerdo de llevarse a cabo en su país.  

Diputada Olivia Lozano. Foto: Cortesía.

En entrevista con El Diario, el embajador del gobierno interino en Canadá, Orlando Viera Blanco, pidió al canciller Julio Borges mantener una narrativa que no perjudique al interinato y a Juan Guaidó. Con base en su experiencia, ¿notó confusión sobre el estatus del gobierno interino en los países que visitó? ¿Cree que esa división perjudica al interinato y a quienes todavía conforman la AN de 2015?

—Temo coincidir con el embajador Viera Blanco. Se hace necesaria la visión de conjunto. Y sí, ciertamente, todas las opiniones que tuvimos al respecto manifestaron la percepción de discordancia y quiebre en lo interno del gobierno interino y esto definitivamente no tuvo un impacto favorable. Quiero pensar que fue un daño colateral y no el propósito ulterior.

En este punto es bueno destacar que las características circunstanciales de este proceso político que estamos viviendo, la mayoría de cada uno de los que formamos parte del gobierno interino, contamos con una dualidad de roles, funciones y competencias. Ahora bien, fundamentado en esto, responsablemente usted debe medir el impacto de sus afirmaciones y lo discordante que puede ser con el rol del responsable de liderar la política exterior del gobierno interino. La Constitución y las leyes determinan claramente cuáles son las instancias a las cuales se deben llevar esta y cualquier denuncia de corrupción y a así lo han instado el presidente Juan Guaidó, el Procurador y el Consejo de Defensa Judicial.

Representación y Julio Borges

Considerando las claras diferencias que hay en el gobierno interino en cuanto a las distintas estrategias, y a su militancia en Voluntad Popular, ¿En su gira usted representó todas las visiones dentro del interinato, incluida las de Primero Justicia, o solo explicó la de Guaidó? ¿Usted tomó una postura en los temas?

—No hay claras diferencias. Hay varias visiones y todas coinciden en unidad de propósito, en la necesidad de que se realicen elecciones presidenciales y parlamentarias justas, libres y democráticas, que permitan restaurar la institucionalidad y rescatar las libertades y la democracia. 

El propósito de la gira fue promover el Acuerdo de Salvación Nacional propuesto por Juan Guaidó en su condición de presidente encargado y líder de la lucha democrática, reconocido por más de 50 naciones. Acuerdo que apoyan todos los sectores que forman parte de la alternativa democrática y que hacen vida en el parlamento nacional. A las inquietudes manifestadas por las personalidades políticas con las que nos reunimos, fui enfática al afirmar que existen distintas visiones en la coalición democrática, nada que no hayamos superado en otras oportunidades en pro de intereses superiores. 

El presidente ha sido claro y comparto su visión, esa diversidad de visiones estratégicas que existen en la plataforma democrática no son excluyentes y todas tienen el mismo propósito: lograr elecciones justas, libres y verificables. Ahora bien, le corresponde a cada sector de la unidad democrática promover, desde la diversidad de visiones, su posición. Cada uno debe hacer su tarea, sin perder la unidad de propósito.

Muchas personas hablan de la posibilidad de que Julio Borges renuncie a la Cancillería del gobierno interino. ¿Estaría dispuesta a ocupar el cargo o el rol de Borges en caso de que se lo pidieran? ¿Le han hablado sobre esa posibilidad?

—En el negado caso de la renuncia del canciller, cosa de la que no he escuchado y desconozco, no está planteado ni me lo han hecho saber, que pueda asumir las competencias de la cancillería.

Aquí es importante tener claro que el gobierno interino es un gobierno parlamentarista y yo, dentro de nuestro Parlamento, tengo claras competencias en el ámbito de política internacional, en mi condición de presidenta de la Comisión de Política Exterior, Soberanía e Integración. Si desde esa condición el presidente Juan Guaidó me confía asumir otras competencias en la política internacional, las asumiré, tal como he asumido estas asignaciones especiales enmarcadas en la Gira latinoamericana, en la práctica de la diplomacia parlamentaria y poniendo por delante los intereses supremos de la República y con ningún otro propósito que el de rescate de nuestras libertades y nuestra democracia.

¿Cree que hay intereses personales o particulares de grupos en acabar con el gobierno interino?

—Por supuesto que sí. Es público y notorio. Han insistido desde 2019 y ha quedado en manifiesto en 2020 con la toma del Palacio Legislativo, la compra de conciencia de diputados abyectos y más recientemente el nuevo ardid electoral del 21 de noviembre. Eso sin contar algunas apetencias personales y egoístas.

Todos deben tener claro que contribuir a que esto suceda es contribuir a la posibilidad  de perder el control y la protección de activos en el exterior; es optar a espacios de cogobierno con el régimen en los que no contarán con situado constitucional para poder llevar a cabo políticas públicas; es perpetuar los vicios, la corruptela y la violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad. En definitiva, es perpetuar el régimen de terror de Nicolas Maduro, cuyo rastro está claramente descrito en los diversos informes de organismos multilaterales.

Aquí hay que tener claro que el fin supremo debe ser rescatar la libertad y la democracia. No es momento para aspiraciones personales egoístas, por encima de todo está el país y en eso ha sido taxativo el presidente Guaidó. Una vez rescatada la democracia y restaurada la institucionalidad, habrá momento para las genuinas y legítimas aspiraciones particulares de líderes y partidos.

Olivia Lozano, integrante de Voluntad Popular. Foto: Cortesía.

Utilidad del interinato y VP

—Como diputada, ¿Qué utilidad puede tener la continuidad de la AN el próximo año? Muchas personas consideran que este año fueron muy pocos los avances, por no decir ninguno, que se dieron en el ámbito internacional. En la práctica pareciera que no existieran.

—Desde mi punto de vista es inconveniente hacer cambios transicionales dentro del gobierno interino. Eso implica cambiar todas las instancias de toma de decisiones, la reestructuración de equipos de trabajo. Es perder toda una experticia que ha permitido llegar al punto donde estamos. El proceso transicional que debe darse es el de la dictadura a la democracia.

En cuanto a la percepción de la gente sobre los pocos avances, es razonable y comprensible. La gente necesita ver que los avances le ayudan a resolver sus problemas. La población, sabiamente, apelando a su sentido de supervivencia, mide los resultados por el impacto que los acontecimientos tienen en su cotidianidad. Si usted toma como referencia comparativa los distintos acontecimientos que se dieron durante 2019 y 2020, evidentemente, pudiera percibirse que se ha avanzado poco este año.

Pero nada más lejos de la realidad, este año se ha continuado con la consolidación de las alianzas internacionales, se ha adquirido una experiencia importante por parte de nuestro cuerpo diplomáticos en cuanto a la asistencia a nuestra diáspora y en muchos casos su regularización migratoria, se ha sustentado con más argumentos las causas ante la CPI, se ha logrado contribuir con las investigaciones y captura de parte de los responsables de la grave crisis política y humanitaria. Claro que se ha avanzado.

—¿Se pudo haber hecho más?

—Ciertamente. Claro que sí. Nosotros hemos sido claros: desmontar un aparataje criminal que en 22 años ha logrado enquistarse en todas las instancias de gobierno no es nada fácil. Pero es incorrecto pensar que no hemos avanzado. Si revisamos otros hitos de la lucha democrática que nos ha tocado librar, es este periodo donde más logros se han obtenido, bajo el liderazgo del presidente Juan Guaidó. Para continuar avanzando es necesario superar las divergencias circunstanciales y consolidar las alianzas políticas de los partidos que conformamos la alternativa democrática liderada por el presidente Guaidó.

Usted es de Voluntad Popular. A su partido lo acusan de no querer acabar con el interinato para mantener una cuota de poder. ¿Qué responde a esas acusaciones? Por otra parte, ¿Su partido se quedó solo en el apoyo a Guaidó?

—No me gusta hablar de cuotas de poder. Bajo esa premisa pudiéramos determinar que todos los que conformamos la plataforma democrática, tenemos y reclamamos cuotas de poder en el gobierno interino. Recordemos que este es un gobierno parlamentarista conformado por los distintos partidos que hacen vida en la Asamblea y tienen miembros de sus militancias en distintas instancias de gobierno y toma de decisiones. Cualquier postura que tome mi partido está enmarcada dentro de los intereses superiores de la lucha por el rescate de la democracia. Jamás eso puede ser reprochable.

En cuanto a si VP se quedó solo, no, la plataforma democrática está vigente, con sus bemoles, sus diferencias y coincidencias, pero perfectible. En tiempos de dictadura nos toca conversar y acordar para superar cualquier escollo impuesto por factores externos a la unidad y vinculados a intereses oscuros de la dictadura de Nicolás Maduro. Mis copartidarios y yo somos fervientes promotores de la unidad, apartando intereses mezquinos y anteponiendo el interés superior de todos los venezolanos. No tengo dudas de que tendremos más y mejor unidad.

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