• David Uzcátegui y su partido Fuerza Vecinal no cumplieron las expectativas de sacar al oficialismo de la Gobernación de Miranda, aunque lograron consolidarse como la segunda fuerza política de la región. Por su parte, el voto entubado le pasó factura a la MUD, que se desplomó en la mayor parte de los municipios. Foto: Víctor Salazar

Cuando el presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Pedro Calzadilla, anunció los resultados de las elecciones regionales y municipales del 21 de noviembre de 2021, se apagaron las esperanzas de cambio de muchos frente al televisor. 19 gobernaciones para el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y 3 para la oposición, mientras aún sigue sin conocerse el ganador en Barinas. 

En el caso del estado Miranda, el gobernador oficialista, Héctor Rodríguez, fue reelecto con 48,44 % de los votos, frente a 40,41 % obtenidos por David Uzcátegui. Esto a pesar de las proyecciones que daban una victoria a la oposición frente a una maquinaria chavista mucho más modesta e impopular que en campañas anteriores.

El descalabro opositor también se reflejó en el resto de cargos a elegir, donde obtuvo 6 de las 18 alcaldías mirandinas, así como cerca de 6 de los 15 diputados al Consejo Legislativo del Estado Miranda (Clebm). Tampoco lograron buenos resultados en los concejos municipales, que en su mayoría quedaron controlados por el PSUV.

A pesar del intento tardío de la oposición de unificar su candidatura a favor de Uzcátegui, la decisión del CNE de rechazar el cambio de apoyo de la Mesa de la Unidad (MUD) al independiente no solo mantuvo la división en el plano municipal, sino que significó el hundimiento de la tarjeta de la manito. Sucumbió ante la confusión y el voto entubado por el partido de Uzcátegui, Fuerza Vecinal (FV). Pero más que las divisiones, la apatía y abstención del electorado fueron los clavos que sellaron el ataúd de la oposición en Miranda.

Caída de los votos

Más que el chavismo, la abstención fue la verdadera ganadora el 21 de noviembre. En el caso de Miranda, pasó de 41,4 % en 2017 a 61,21 %. Para estas elecciones 1.344.280 faltaron a las urnas, lo que representa un número mayor a la suma de votos de todos los candidatos juntos.

En las elecciones regionales de 2017, Miranda tenía un registro oficial de 2.075.234 electores inscritos, de acuerdo a cifras del CNE. Para las de 2021, la cifra subió a 2.232.510; no obstante, esto no se tradujo en un aumento de la participación. Todo lo contrario. De 1.215.877 votos escrutados en 2017 (58,6 %), la participación para estos mega comicios cayó a 888.230 (39,79 %). Es decir, la participación cayó 29,94 % entre ambas elecciones.

Héctor Rodríguez obtuvo una victoria mucho más humilde que en su primera contienda por la Gobernación, cuando ganó con 641.735 votos (52,78 %). En esta oportunidad, sacó el 48.44 %, es decir 408.974 votos. En cuatro años de gobierno perdió 232.761 electores, lo que se puede interpretar como el 36,72 % de la masa de electores que lo apoyó inicialmente.

Estos sufragios perdidos del oficialismo no se sumaron a la oposición. David Uzcátegui obtuvo en estas elecciones 341.248 votos (40,41 %), un número mucho más bajo que el conseguido por Carlos Ocariz en 2017, de 555.347 votos (45,67 %). Aun así, la brecha entre el oficialismo y la oposición se redujo, pues mientras Ocariz perdió contra Rodríguez por 86.361 votos en 2017, en esta oportunidad Uzcátegui quedó a solo 67.726 votos del gobernador reelecto.

¿Culpa de la MUD?

Elecciones regionales y municipales 21 de Noviembre 2021 El Diario by José Daniel Ramos
Foto: José Daniel Ramos @danielj2511

Tras reconocer su derrota en las urnas, Uzcátegui apuntó a la división en la oposición como la principal causa del arrase que tuvo el chavismo tanto en Miranda, como en el resto del país. “Esto no me va a detener, pero quiero aprovechar este espacio para hacer una reflexión ¿Qué hubiese pasado en Miranda si nuestro llamado a hacer primarias hubiese sido aceptado y respetado? Otro camino hubiese sido para el estado Miranda”, declaró.

Si bien la MUD fue la principal coalición opositora, al albergar en su seno a los principales partidos del G4, otras plataformas se lanzaron también por su cuenta en todos los estados. En la mayoría de los casos la división ocurrió de parte de la Alianza Democrática, grupo de partidos considerados por la MUD como “alacranes” y “falsa oposición” debido a sus nexos con el régimen de Nicolás Maduro. Para otros, hubo también postulaciones separadas de la propia Fuerza Vecinal y organizaciones independientes como Alianza del Lápiz, Soluciones, Compromiso País (Compa), entre otras.

En Miranda, el voto opositor estuvo dividido desde un principio entre Carlos Ocariz, abanderado de la MUD, y Uzcátegui, apoyado por FV y varios independientes. Luego de una campaña marcada por la falta de acuerdos y el intercambio de acusaciones entre candidatos, Ocariz finalmente declinó el último día del plazo para hacer cambios de candidaturas. Su renuncia fue aceptada por el CNE, pero no el cambio de apoyo de la MUD a Uzcátegui, por considerarlo extemporáneo. Esto dejó a la tarjeta de la MUD sin candidato a gobernador, mientras Uzcátegui centró sus últimos días de campaña en tratar de concentrar el voto opositor en la tarjeta de Fuerza Vecinal.

Su esfuerzo dio resultados a medias. De todos los votos que recibió, el 89,69 % fueron a través de la tarjeta de FV. En el caso de la MUD, ante la renuncia de Ocariz, cualquier voto de su tarjeta para gobernador resultaría nulo. De acuerdo con el CNE, se registraron 43.870 votos nulos, aunque no todos pueden necesariamente ser achacados al voto por la MUD, sino a una gran multiplicidad de factores. En todo caso, tampoco representan una cantidad significativa  que habría cambiado los resultados finales.

La fuerza de FV

Si bien no hay forma de determinar cuántos electores votaron cruzado en estas elecciones (es decir, votaron por FV para gobernador y por la MUD para los demás cargos), se puede hacer una idea al ver la posición de la Unidad en los resultados. En la mayoría de los municipios, la tarjeta de la manita quedó en tercer lugar, por debajo del PSUV y FV. Incluso en subregiones como Barlovento, llegó a quedar en cuarto o quinto lugar, rezagada tras la Alianza Democrática o el Partido Comunista de Venezuela (PCV).

En municipios como Baruta, Chacao, El Hatillo y Los Salias, donde la oposición logró mantener su dominio, igualmente la tarjeta más votada fue la de FV, dejando a la MUD apenas con algunos concejales por el voto lista. Esto significaría que al momento de votar, el porcentaje de personas que votó “entubado” (es decir, que seleccionó todas las opciones por el mismo partido) por FV fue mayor al de votos cruzados con la MUD.

Foto: Víctor Salazar / @Vaskdc

De igual modo, el CNE registró 2.937 votos por Ocariz a pesar de estar retirado. Estos fueron en las tarjetas de Un Nuevo Tiempo (UNT), Convergencia, Movimiento Por Venezuela (MPV) y Bandera Roja, quienes apoyaban al dirigente opositor. Probablemente el CNE solo reconoció la renuncia de Ocariz con la MUD, más no para las otras organizaciones, que recibieron esos votos por parte de electores confundidos. Sin embargo, esta cifra tampoco habría cambiado el curso del resultado de Uzcátegui.

En resumen, los votos de la MUD no influyeron en la derrota de Uzcátegui, aunque la abstención sí. El independiente no consiguió movilizar votantes a pesar de su enorme despliegue de recursos invertidos en propaganda, giras y apoyos de influencers. Ciertamente la pelea entre Ocariz y Uzcátegui también tuvo un impacto negativo en redes sociales, desmotivando el voto especialmente después de declinar el primero. Lo que sí consiguió fue la consolidación de una estructura partidista para FV en todos los municipios de Miranda, convirtiéndose en la principal fuerza opositora del estado.

Desde los municipios

Además de conservar sus feudos en Los Salias y el Área Metropolitana de Caracas, Fuerza Vecinal tuvo en Guatire una importante victoria. El partido consiguió que el activista opositor Raziel Rodríguez ganara la Alcaldía del municipio Zamora con un 46,97 % de los votos, frente a 46,64 % del oficialista Hugo Martínez. Con esto, FV rompe con 21 años de control del chavismo sobre la jurisdicción.

Uzcátegui ha resaltado que FV consiguió concejales en casi todos los municipios de Miranda. Incluso en algunos que por años tuvieron presencia solo del PSUV y el Polo Patriótico. También aseguró que se logró recuperar el Concejo Municipal de Baruta, el cual en 2018 quedó con una mayoría de ediles oficialistas, y ahora será repartido entre FV y la MUD.

En el plano de las alcaldías, la MUD solo logró conquistar la Alcaldía de Carrizal, con José Morales, de Acción Democrática (AD). No obstante, de los 7.881 votos de Morales, 3.971 fueron por FV, seguidos por 2.320 del Movimiento al Socialismo (MAS) y 1.429 de la MUD.

La falta de una opción de gobernador en su tarjeta y la desmovilización que generó afectó a los cargos que todavía estaban en la competencia. Un ejemplo fue Andrés Schloeter, candidato de la Unidad en Sucre, quien quedó en tercer lugar con 11,54 %, desplazado por Rosiris Toro, quien resultó segunda con 26,51 % gracias al empuje que le dio el voto entubado por FV. 

También hubo seis municipios donde los candidatos de la MUD quedaron en cuarto lugar. Estos fueron Acevedo, Lander, Buroz, Independencia, Urdaneta y Pedro Gual, ubicados en los ejes de Barlovento y los Valles del Tuy. Solo en el municipio Páez, Emilio Ruiz, de la tolda celeste, quedó en segundo lugar con 23,33 % de sufragios.

Disputa por la capital

Farith Fraija, alcalde electo del municipio Guaicapuro por el PSUV. Foto. Cortesía El Pitazo

Un caso particular ocurrió en el municipio Guaicaipuro, capital del estado Miranda. Para la mañana del 22 de noviembre, todavía no tenía un resultado oficial definido, aunque las proyecciones a boca de urna daban como ganador a José Luis Rodríguez. Este candidato había sido antes alcalde del municipio Carrizal y era apoyado unitariamente por FV y la MUD.

Incluso en su mensaje postelectoral, Uzcátegui había incluido a Rodríguez, junto a Raziel Rodríguez y José Morales, en la lista de alcaldías que la oposición había logrado arrebatar al chavismo. Por su parte, el comando del PSUV adjudicó la victoria a su abanderado, el también exalcalde de Carrizal, Farith Fraija. 

La situación llevó a que hacia el mediodía del lunes, seguidores tanto de Rodríguez como de Fraija se concentraron en la plaza Bolívar de Los Teques, diagonal a la Junta Regional Electoral. Mientras se esperaba la totalización del 100% de las actas, crecía la tensión entre ambos grupos, que debieron ser separados por un cerco policial. Aunque nunca se llegó a la violencia, la situación se calentó más luego de que el rector Calzadilla ofreciera su segundo boletín desde Caracas, proclamando a Fraija como ganador.

El resultado definitivo en la página del CNE favorece al candidato del PSUV con 40.093 votos (46,12 %), mientras Rodríguez obtuvo 39.704 (45,68 %). Una diferencia de solo 389 papeletas. Al analizar a fondo la tendencia por parroquias, el candidato opositor tuvo la victoria en las ciudades más pobladas del municipio, como Los Teques, San Pedro y Cecilio Acosta. Sin embargo, Fraija acumuló su diferencia de votos gracias a las denominadas “parroquias foráneas” de Tácata, Paracotos, El Jarillo y Altagracia de la Montaña, zonas rurales de voto fuerte chavista.

También es resaltable la alta abstención, de 57,97 % del padrón electoral. Por ejemplo, en Los Teques, parroquia capital y la más poblada, de 167.539 votantes inscritos, solo participaron 69.557. Un contraste respecto a Altagracia de la Montaña, donde el 52,65% sí acudió a las urnas.

Ante la situación, Rodríguez y el comando de FV en Guaicaipuro anunciaron que impugnarán la elección en el CNE. “Nosotros tenemos las actas. Desconocemos ese resultado. Pretenden arrebatarle el triunfo al cambio en Guaicaipuro”, escribió Rodríguez en Twitter.

El futuro de la oposición

La perspectiva de cuatro años más de gestión de Héctor Rodríguez tiene dos aristas importantes. La primera, la desarticulación de la oposición y su incapacidad de capitalizar el descontento popular contra el ahora gobernador reelecto. La segunda, la gran apatía de la población hacia los comicios regionales. A pesar de que históricamente suelen tener baja participación, en este 21 de noviembre se acentuó más el desánimo. 

Aun así, en el caso particular de la oposición, hay un ganador y un perdedor claros. Por un lado, la MUD, la cual perdió el peso político adquirido en 2017, con derrotas incluso de candidatos municipales con grandes proyecciones al desangrarse los votos de su tarjeta. Por el otro, ganó Fuerza Vecinal, que si bien tampoco obtuvo los resultados que pregonó en campaña, y ni siquiera los que se esperaban de ellos como única opción a la gobernación, logró en su primer año como partido consagrarse como  segunda fuerza política en el estado y tener presencia en todos los municipios, incluso aquellos altamente chavistas.

Salvando las particularidades y excepciones de cada estado, lo ocurrido en Miranda puede tomarse como una radiografía de lo que ocurrió en todo el país. Una elección donde el chavismo siendo minoría mantuvo espacios, la abstención se impuso, y se configuraron nuevos liderazgos y tendencias en el ámbito municipal. También una imperiosa necesidad de la MUD de revisarse y reestructurarse de cara a las elecciones presidenciales de 2024, donde las garantías electorales no prometen ser mejores a las actuales.

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