• Más de 400.000 venezolanos residen en Chile, sin contar a las personas que ingresaron por pasos no habilitados al país y que no han realizado la autodenuncia ante la policía chilena 

En este 2021 muchos venezolanos se organizaron para poder viajar a Venezuela y así reencontrarse con sus familiares con quienes no compartían desde hace varios años. Algunos para solo tomar unas vacaciones y retornar de nuevo al extranjero y seguir con la vida que conformaron al emigrar, mientras que otros se convencieron de que preferían quedarse al lado de sus seres queridos.

Andrés Tovar llegó a Chile en 2017 en busca de nuevas oportunidades que en Venezuela se le hacía muy difícil encontrar. Como gran parte de quienes migraron en esos años, viajó al país austral en autobús, trayecto que duró ocho días, y en el camino se enteró que iba a ser papá.

“Yo no sabía, fue en pleno camino que me enteré que sería papá de unos morochos. Y me dediqué a trabajar por la vida que quería tener y además para que a ellos no les faltara nada”, contó en entrevista para El Diario.

Regresar o quedarse en el exterior: las dos caras de la migración venezolana en Chile
Foto referencial

Luego de cuatro años, Andrés pudo viajar a Venezuela y así reencontrarse con su familia, pero lo más importante para él: conocer a sus hijos.

Yo los amaba, pero cuando los vi me di cuenta de que ellos son lo verdaderamente grande que tengo en la vida”, relató.

Su estadía en el país duró un mes, en donde compartió con sus niños, les celebró su cumpleaños, disfrutó con su familia. Analizó su situación y lo que quería vivir

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“Me regresé a Chile, pero lloré en todo el camino. No me despedí de mis hijos, los dejé dormidos. Yo solo esperaba que el avión no me dejara montar para devolverme a mi casa, con mi familia”, dijo.

El viaje de retorno a Venezuela de Andrés generó en él un cambio de perspectiva. Aunque afirmó estar consciente de las condiciones en las que se encuentra el país por la crisis política, económica y social, su deseo de ahora es volver a su país a salir adelante con su familia e hijos.

“En Chile me ha ido muy bien, pero desde que regresé siento que los días son pesados, el trabajo igual. Yo me di cuenta que el dinero no lo es todo. Puedes enviarles todo lo que quieras a tu familia, pero estás perdiendo momentos que jamás vas recuperar”, expresó.

En un reportaje realizado por CNN el 22 de diciembre de 2021, se confirmó que más de cuatro millones de venezolanos están en condición de refugiados y migrantes en América Latina y el Caribe. En Chile se han contabilizado más de 448.100 venezolanos, convirtiéndose en la mayor comunidad de extranjeros en ese país.

El país austral padece desde finales de 2020 una crisis migratoria debido al ingreso por pasos no habilitados en su mayoría de venezolanos, lo que ha generado manifestaciones de nacionales contra estos extranjeros.

“Regresar fue darme cuenta que mi vida está afuera”

En 2016 Ariana Flores salió de su país con un bolso cargado de sueños, los mismos que poco a poco ha ido materializando en Chile. Viajó por carretera hasta el país austral, en donde comenzó a trabajar como garzona (mesera), vendedora y ahora como subjefa de una tienda en un centro comercial reconocido en la capital del país.

“Me ha ido muy bien, pero siempre tuve la sensación de que me quería regresar, de compartir de nuevo con mis amigos, estar con mi familia”, relató en exclusiva para El Diario.

En 2019 pudo viajar a Venezuela junto a su esposo (de nacionalidad chilena), no solo de vacaciones, sino porque había logrado, con su esfuerzo, reunir el dinero para comprarse su propio apartamento en Venezuela.

Esa era la necesidad principal de ir, pero también quería que mi esposo conociera el lugar donde crecí, donde viví, a mi familia y fue maravilloso”, contó.

Sin embargo, para Ariana este viaje a Venezuela le confirmó los motivos de por qué salió y es que para ella las condiciones ya no están dadas para tener la misma calidad de vida que se ha ido conformando en cinco años en Chile.

“En Venezuela las personas se reinventaron, pero siento que no me adapto. Me acostumbré a una vida en un país en donde los procesos en general son muy diferentes”, aseveró.

Ariana y Andrés son dos historias que resumen un poco el sentir de muchos extranjeros. Testimonios con sentimientos similares pero con fines diferentes. Día a día siguen migrando centenares de venezolanos a pie, otros también están retornando al país en el que aún esperan un cambio. 

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