• De acuerdo con las investigaciones realizadas por el equipo científico del Proyecto Unomia, más del 50 % del Parque Nacional Mochima ha sido colonizado por el coral invasor Unomia. También ha sido detectado en las costas de Choroní y Tucacas

El coral invasor Unomia Stolonifera, detectado por primera vez en el Parque Nacional Mochima, en el oriente de Venezuela, se ha extendido hacia otras costas del país generando a su paso la muerte de extensas áreas coralinas. 

Su primer registro en el territorio data del año 2005. Su propagación ha sido de manera silenciosa y en un plazo corto podría dispersarse hacia el resto de las costas venezolanas e islas del Caribe, afectando a otros ecosistemas marinos al asfixiarlos y cubrirlos completamente.

Foto: Proyecto Unomia
Pérdida de los arrecifes 50% de las 94.000 hectáreas que conforman el Parque Nacional Mochima se encuentra colonizadas por el coral invasor

Una evaluación sobre el impacto ambiental del coral Unomia sobre la comunidad coralina autóctona en Isla de Mono (cerca de Mochima), indica que para el 2008, la especie invasora solo se encontraba en la playa arenosa en el este de la isla, abarcando un área de 10 metros cuadrados aproximadamente. 

Para entonces, el ecosistema coralino en esa zona estaba compuesto por 42 especies: 15 corales pétreos, 4 corales blandos, un coral de fuego, 8 esponjas, 3 anémonas, 2 zoántidos, un hidroideo y 8 equinodermos (pepinos y erizos de mar). 

Para el año 2016, el Unomia ya había invadido toda la comunidad coralina de la isla, creciendo sobre esta y provocando la pérdida de cobertura de más de un 80 % del total. 

Además se registró una disminución de la riqueza de especies bentónicas, reportándose un total de solo 16 especies de acuerdo con una investigación publicada en Río Verde. 

Unomia sobrecreciendo un coral cerebro (Colpophyllia natans). Fotografía. José Nuñez.

¿Cómo llegó el coral a Venezuela?

Pescadores y lancheros del Parque Nacional Mochima creen que la especie fue introducida por una persona que se dedicaba a la venta de algas y especies de decoración para los acuarios. 

El Unomia Stolonifera es originario de Indonesia y el océano Índico. Es una especie bastante vistosa y su mayor característica es que puede llegar a adaptarse en cualquier superficie, creciendo y asfixiando a los corales que se encuentren a su alrededor. 

Foto: Proyecto Unomia

Su propagación no solo afecta a los ecosistemas marinos, sino también a la pesca artesanal. Los trabajadores que se dedican a esta área han denunciado que el coral invasor dificulta las labores de pesca y ahuyenta las especies de peces que buscan nuevos lugares ante la muerte de los arrecifes coralinos. 

¿Qué se está haciendo para evitar su propagación?

El proyecto Unomia, conformado por biólogos, buzos, ambientalistas e investigadores venezolanos, ha realizado monitoreos para diagnosticar la extensión del coral invasor y los mecanismos de esparcimiento en los últimos meses hacia el Parque Nacional Morrocoy y costas del estado Aragua (Choroní). 

Juan Pedro Ruiz-Allais, biólogo marino, explicó para El Diario que las labores de investigación se han visto limitadas debido a la falta de financiamiento. El zarpar y obtener la gasolina para las embarcaciones resulta costoso y una labor complicada en Venezuela. 

El proyecto estima que con los fondos recolectados a través de una campaña de GoFundMe se pueda realizar un viaje de campo para determinar cómo se reproduce tan rápidamente esta especie de coral y cómo llegó a expandirse en tan poco tiempo. 

Los biólogos presumen que el avistamiento del coral en otras playas venezolanas se debe, en parte, al tránsito de grandes buques pesqueros que pudieran haber traído y depositado a la especie mediante las redes de pesca. 

Al ser un coral blando resulta muy fácil que partes de su cuerpo se enreden en las redes y se adhieran a superficies flotantes como botellas de plástico o los cascos de las embarcaciones.

Una vez se determinen los factores que impulsan la distribución de este coral invasor a otras costas del país, el proyecto Unomia quiere aunar esfuerzos para involucrar autoridades ambientales nacionales e internacionales para así promover acciones que ayuden a controlar los efectos en el equilibrio natural de los ecosistemas. 

Creemos que el primer paso es identificar de qué manera se expandió desde el oriente hasta las costas del occidente del país. Eso es una de las cosas que tenemos pendiente porque sin saber eso no podemos atacar todas las vertientes del problema”, explicó el biólogo Ruiz-Allais.

Estudiar el impacto colateral

El proyecto también busca profundizar las investigaciones para determinar el impacto ambiental que ha provocado esta especie desde el 2005. 

Actualmente se desconoce cuántos corales nativos han desaparecido producto del sobrecrecimiento de la Unomia y cuáles especies de peces se han visto afectadas por su presencia. 

Su crecimiento también es motivo de investigación. En un experimento realizado por el biólogo Ruiz-Allais pudo comprobar su fácil capacidad de regeneración debido a la rapidez en la que alcanza su madurez sexual. 

Los biólogos han intentado limpiar y retirar pequeñas colinas de Unomia. En tan solo metro cuadrado de fondo que fue limpiado, el coral creció nuevamente en dos meses y cubrió más del 50 % del fondo. 

Actualmente, la falta de recursos económicos imposibilita que proyectos científicos puedan avanzar con gestiones para lograr una remoción eficiente se lleven a cabo para evitar daños mayores en el futuro.

El estatus de los corales nativos de Venezuela y que se han perdido sigue siendo una incógnita hasta que no se tomen medidas para evitar la propagación de esta especie.

Gran parte de la vida marina de Venezuela podría estar en riesgo de muerte si no se aplican planes de conservación para intentar salvar el resto de los ecosistema que sobreviven ante esta amenaza.

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