• Este año vencen las restricciones de autor de todo el patrimonio intelectual publicado en 1926, al igual que aquellas de autores que fallecieron antes de 1951. Historias como Winnie the Pooh y Bambi, o películas como Don Juan, ahora estarán disponibles para su libre uso y distribución

Cada 1° de enero se celebra en Estados Unidos el Día del Dominio Público. Para este año, el Centro para los Estudios del Dominio Público de la Universidad de Duke informó que más de 400.000 obras fueron liberadas de sus restricciones patrimoniales por la Oficina del Derecho de Autor. Esto significa que una gran cantidad de canciones, libros, películas, grabaciones y fotografías podrán ser usados libremente por cualquier persona.

Los derechos de autor forman una parte importante del proceso creativo, ya que brindan seguridad jurídica sobre la propiedad intelectual de una obra artística, literaria o científica. El copyright garantiza que los creadores pueden beneficiarse de los derechos morales y patrimoniales, penalizando cualquier tipo de plagio o piratería. 

Sin embargo, ¿qué pasa cuando ya los autores murieron y no se pueden beneficiar de su obra? Pues, si bien los herederos y empresas poseedoras de los derechos pueden seguir explotando la obra, una vez pasa el tiempo establecido por la ley, este pasa a dominio público. De esta manera se garantiza también la libertad de conocimiento, además de permitir al mundo disfrutar de ideas que ya forman parte del acervo cultural de la humanidad.

¿Cuándo expiran los derechos de una obra registrada?

En 1886 se creó el Convenio de Berna, un tratado internacional para regular la protección de los derechos de autor, y que en la actualidad está firmado por 176 estados. En su reforma de 1979, quedó establecido que la exclusividad de una obra durará toda la vida de su autor, además de un mínimo de 50 años luego de su muerte. No obstante, la misma ley permite a sus miembros extender ese plazo, por lo que puede variar dependiendo de las leyes de cada país.

Por ejemplo, en Venezuela, de acuerdo con el artículo 25 de la Ley sobre Derecho de Autor, la exclusividad de una obra dura toda la vida de su autor, y 60 años a partir del 1° de enero del año posterior a su muerte. Es decir, que en el país ya pasaron al dominio público las obras de personajes que fallecieron en 1961, como el poeta Héctor Cuenca o el pintor Rafael Monasterios.

En otros países como México, el plazo de extinción de los derechos de autor es de 100 años después de la muerte del creador. Por otro lado, en España la vigencia es de 80 años para autores fallecidos antes de 1987. En el caso de aquellos que murieron después de esa fecha, sería de 70 años para adecuarse al estándar del resto de la Unión Europea.

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En Estados Unidos, la Ley de Derechos de Autor establece que todas sus obras pasan al dominio público 95 años después de su publicación, indiferentemente de la fecha en la que se hayan creado. Para las obras inéditas, el país se rige por el mismo principio que la Unión Europea de 70 años después de la muerte de su autor, y 120 años para las obras colectivas.

Antes el plazo era más corto, de 75 años, pero en 1998 el congresista Sony Bonno logró aprobar su extensión por 20 años más. Se le llamó peyorativamente “Acta de Protección de Mickey Mouse”, debido a la presunta influencia de The Walt Disney Studios en su elaboración, pues en 2003 iban a vencer sus derechos sobre el personaje. Aun así, de no haber futuros cambios en la ley, el popular ratón pasará inevitablemente a ser de dominio público en 2024.

¿Qué obras se liberaron este año?

Peluches originales que pertenecieron a Christopher Robin, el hijo de A.A. Milne y protagonista de sus historias. Foto: Cortesía

En Estados Unidos, se consideran ahora de dominio público todas las obras publicadas en 1926. Esto abre todo un abanico de contenidos que van desde películas de cine mudo, canciones, partituras y, por supuesto, libros y guiones con sus respectivos personajes. 

Entre los más llamativos está la novela Winnie-the-Pooh, escrita por Alan Alexander Milne e ilustrada por Ernest Howard Shepard. Desde 1966 las licencias del oso de peluche pertenecían a Disney, pero ahora otros creadores podrán adaptar la historia y usar a los personajes del Bosque de los Cien Acres. Todos menos Tigger, cuya primera aparición fue en el cuento The House at Pooh Corner de 1928, por lo que aún le quedan dos años con copyright.

Otro éxito comercial bajo licencia de Disney que pasa al dominio público es Bambi. El ciervo apareció por primera vez en 1923 en la novela Bambi, una vida en el bosque, del escritor austro-húngaro Felix Salten. Aunque es anterior a 1926, la Oficina del Derecho de Autor la liberó este año junto a otras obras del mismo período.

Para todos

Fausto, de F.W. Murnau. Foto: Cortesía

Además de las producciones de Disney, este año se liberó en Estados Unidos Don Juan, película de Warner Bros, considerada la primera del cine comercial que usó efectos de sonido sincronizados con la imagen y una banda sonora. Otra fue Fausto, una pieza fundamental del cine expresionista alemán dirigida por Friedrich Wilhelm Murnau, y cuyos derechos estaban bajo propiedad de la MGM. También entran a la lista Battling Butler, del comediante Buster Keaton, o The Temptress, protagonizada por Greta Garbo.

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Siguiendo con los libros, figuran importantes obras de la literatura estadounidense como La paga de los soldados, primera novela de William Faulkner; o Fiesta, de Ernest Hemingway. De otros autores extranjeros, pero registrados en ese país, están Los siete pilares de la sabiduría, del británico Thomas Edward Lawrence, conocido como “Lawrence de Arabia”, y de cuya vida, narrada en el libro, se inspiró la película de 1962. También El asesinato de Roger Ackroyd, de Agatha Christie; La bailarina de Izu, del primer Nobel de Literatura japonés, Yasunari Kawabata; y El búho ciego, de Sadeq Hedayat, considerada una de las grandes obras de Irán.

Una obra importante que también pasará al dominio público es la ópera Turandot, compuesta por Giacomo Puccini, y cuyo tema Nessum Dorma se convirtió en 2020 en un himno de resiliencia para los italianos durante la pandemia de covid-19. Igualmente aplicará para las canciones Bye Bye Black Bird, de Jerome H. Remick y Mort Dixon; y When the Red, Red Robin Comes Bob, Bob, Bobbin’ Along, de Harry Woods, entre otras.

También se incluyen grabaciones compuestas por otros artistas, pero que fueron versionadas por terceros, como La Traviata de Giuseppe Verdi y La Bohéme de Puccini, interpretadas por el tenor Enrico Caruso. O la versión del tema de jazz I Ain’t Got Nobody, cantado por Marion Harris.

¿Qué puede hacerse con las obras de dominio público?

Foto: Cortesía

Cuando una obra queda liberada de sus derechos patrimoniales, significa que puede ser copiada y distribuida libremente. Esto sin rendir cuentas ante las personas o compañías que tenían antes los derechos. En este sentido, cualquier persona puede tener acceso a ella de forma gratuita.

En el caso de Fiesta y La paga de los soldados, ahora cualquier editorial independiente puede publicarlas, de la misma manera que cualquier compañía teatral tendrá la posibilidad de hacer Turandot. Las películas y canciones que entran bajo esta figura también dejarán de estar sometidas a las leyes antipiratería. 

Esta liberación del contenido aplica únicamente a su accesibilidad, más no a su edición. Al momento de reproducir la obra, debe preservarse íntegramente su contenido sin cambios, así como reconocerse sus derechos morales, es decir, los créditos del autor. Los personajes y elementos específicos de la obra sí podrán usarse libremente, pero en otras obras no relacionadas a la original.

Igualmente, aunque una obra pase al dominio público, no significa que también lo hagan aquellas adaptaciones que en su momento gozaron de sus derechos. Por ejemplo, todos los cortos y películas del oso hechas por Disney siguen siendo propiedad de la compañía, aunque ya no tenga control sobre nuevas versiones que se hagan del libro de Milne.

Para la posteridad

En España se cedieron los derechos de las obras de todos los autores fallecidos en 1941. Esto, en el plano de la literatura, incluye a importante poetas, escritores y ensayistas como el catalán Prudenci Bertrana, 

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En música, figuran José Serrano, compositor de zarzuelas como La reina mora, La canción del olvido y La dolorosa. También Juan Latorre Baeza, autor del himno de la ciudad española de Alicante, y el cataor de flamenco Fernando “el Herrero” Sánchez Moreno.

Para el resto de la Unión Europa, se liberaron los trabajos de los fallecidos en 1951. Esto incluye al francés André Paul Guillaume Gide, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1947; los compositores austríacos Arnold Schönberg y Artur Schnabel, así como el británico Constant Lambert y el director de orquesta alemán Fritz Busch.

¿Dónde se puede conseguir material de dominio público?

Foto: Cortesía

Generalmente las bibliotecas nacionales de cada país hacen una lista de los autores y libros que pasan a dominio público. Esto permite a cualquier biblioteca y archivo poder adquirir libremente copias físicas, o digitalizarlas para su acceso por Internet. Por ejemplo, la Biblioteca Nacional de España cuenta con un proyecto llamado Biblioteca Digital Hispánica, con obras de más de 2.400 autores, en su mayoría españoles y clásicos. 

Con la era digital, existen varias organizaciones encargadas de crear bibliotecas digitales para su libre descarga, recopilando libros de dominio público. Uno de los más conocidos es el Proyecto Gutenberg, la cual nació en 1971 y actualmente constituye una amplia red de colaboradores con más de 60.000 libros electrónicos disponibles. También en inglés está la organización sin fines de lucro The Internet Archive,  que además cuenta con archivos de audio, video y software. En español, portales como Elejandría, Literanda y o la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. 

Para el resto de obras en otros formatos, se pueden encontrar más libremente por Internet. Aunque físicamente también se suelen preservar en cinematecas y archivos como el de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Existen múltiples canales de Youtube que se encargan de subir cintas de dominio público al no estar restringidas por la plataforma; mientras que en el caso de la música, cualquier intérprete o compositor puede usarlas para crear sus propias canciones, generar nuevos arreglos a partir de ellas o usarlas como pistas sin temor al copyright.

Al liberar el conocimiento, se permite democratizar el patrimonio artístico e intelectual, además de ser una manera de hacerlo trascender a la inmortalidad. Bajo el dominio público, las ideas del pasado se convierten en inspiración para crear nuevas obras que eventualmente también pasarán al dominio público en el futuro. Y así se mantiene la llama, pasando de antorcha en antorcha.

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