• El Fondo Monetario Internacional explicó que el acuerdo con el gobierno argentino incluye un “sendero” para la consolidación fiscal con el objetivo de mejorar “de manera gradual y sostenible” las finanzas públicas. El presidente Alberto Fernández, por su parte, dijo que el trato no compromete las política sociales del Ejecutivo

Argentina llegó este viernes 28 de enero a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para refinanciar el préstamo de más de 44.000 millones de dólares que el organismo otorgó al país en 2018. El anuncio del pacto llega tras meses de intensas negociaciones, marcadas por la necesidad del gobierno argentino de extender los plazos de pago en medio del complicado escenario económico.

En un mensaje oficial más cargado de política que de detalles sobre el acuerdo, el presidente Alberto Fernández aseguró que el convenio permite “ordenar el presente y construir un futuro”. Según el mandatario, lo firmado con el FMI no obliga al gobierno argentino a hacer cambios profundos en sus políticas públicas ni disminuir el gasto social, idea a la cual el peronismo se había negado desde la campaña presidencial de 2019, cuando llegó al gobierno en sustitución del liberal Mauricio Macri.

“Este acuerdo no contempla restricciones que posterguen nuestro desarrollo, sino que promueve la inversión en obra pública. Tampoco nos impone llegar a un déficit cero”, dijo el presidente. “No restringe, no limita ni condiciona, los derechos de nuestros jubilados que recuperamos en el año 2020. No nos obliga a una reforma laboral”. Y añadió: “tampoco dispone saltos devaluatorios”.

Fernández, sin embargo, ignoró las condiciones lógicas que exigirá el FMI para el refinanciamiento. En un comunicado posterior al anuncio del presidente, el organismo internacional se encargó de dar más detalles sobre las normas que deberá cumplir ahora Argentina, aunque tampoco pusieron cifras, las cuales se esperan conocer con más claridad en las próximas semanas, cuando el Ejecutivo envíe el acuerdo al Congreso de los Diputados para su aprobación.

Las exigencias del fondo

Argentina llega a un acuerdo con el FMI para refinanciar la deuda: ¿Cuáles son las codiciones?
FMI. Foto: EFE.

El FMI detalló que el trato con Argentina incluye un “sendero” para la consolidación fiscal con el objetivo de mejorar “de manera gradual y sostenible” las finanzas públicas y reducir el financiamiento monetario.

Ese “sendero” para la consolidación fiscal también permitirá aumentar el gasto en infraestructura, ciencia y tecnología, y protegerá programas sociales específicos, como había explicado Fernández. No obstante, el FMI explicó que acordaron incluir en el acuerdo una “estrategia” para reducir los subsidios a la energía de manera progresiva, a pesar de que el ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, declaró que no habría modificaciones en ese sentido.

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También llegaron a un entendimiento sobre el marco para la implementación de una política monetaria como parte de un “enfoque múltiple” para enfrentar la alta inflación en Argentina. Solo en 2021, la tasa inflacionaria del país fue de 50,9 %, la segunda más alta de Suramérica, solo por detrás de Venezuela. Ese marco tendrá como meta asegurar “tasas de interés reales positivas” para respaldar el financiamiento interno y fortalecer la estabilidad, de acuerdo el organismo.

En las próximas semanas, el personal tecnico del FMI y las autoridades argentinas tienen previsto continuar su trabajo para llegar a un acuerdo a nivel de personal técnico.

La oposición duda

Ante la falta de detalles sobre el acuerdo, la oposición recibió con cautela el anuncio y aseguran que revisarán “con lupa” cada aspecto, antes de aprobarlo en el Congreso.

La coalición de Juntos por el Cambio, el principal frente opositor de Argentina y al que pertenece el expresidente Macri (2015-2019), consideró “positivo” este entendimiento, que consigue evitar un “costoso default”. La deuda fue adquirida, precisamente, durante el gobierno de Macri.

“Es un primer paso para no seguir sembrando incertidumbre en la sociedad. Aguardaremos la continuidad de las negociaciones que deriven en detalles de un acuerdo definitivo, que luego será evaluado en el Congreso, tal como establece la ley que todos hemos aprobado”, indicó la coalición en un comunicado.

Uno de los máximos referentes de este espacio opositor, el alcalde de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, insistió a través de Twitter en la necesidad de analizar “la letra chica” del acuerdo y la “factibilidad de su cumplimiento” en el Congreso.

“Sigue siendo imprescindible que el gobierno les anuncie a los argentinos un plan económico para recuperar el crecimiento y generar trabajo”, dijo Larreta.

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Los más críticos con el acuerdo fueron las agrupaciones ultraizquiedistas. Entre ellos, el Frente de Izquierda, la única formación con representación parlamentaria que exige no pagar la deuda y emplear ese mismo dinero en políticas sociales.

Myriam Bregman, diputada de este partido radical, escribió a través de Twitter que el acuerdo con el FMI “termina de legitimar la estafa macrista”. “Dicen que no habrá reforma laboral ni previsional. ¿Debe entenderse que continuará el régimen de la PUAM (Pensión Universal para el Adulto Mayor) de Macri? Sus consecuencias se verán en los próximos años cuando la mayoría de la población no logre jubilarse”, criticó la legisladora.

La economía se mueve

Justo después de que el presidente Fernández anunciara el acuerdo con el FMI, la prima de riesgo de Argentina descendió un 3,8 % y el principal indicador de la Bolsa de Buenos Aires subió en torno a un 4,20 %. No obstante, el acuerdo supone un respiro para el mercado, ante las dudas que había sobre si Argentina pagaría su deuda.

Gabriel Torres, analista de la agencia de medición de riesgos, Moody’s, aseguró que el acuerdo sería “positivo” desde el punto de vista crediticio si viene acompañado de políticas que “conduzcan a una reducción sostenida de los desequilibrios macroeconómicos” que atraviesa el país, en crisis económica y social desde mediados del 2018.

“El cumplimiento de las metas que se establezcan en el programa, en particular la reducción del déficit fiscal y el financiamiento monetario del Banco Central, representará una prueba de gran calado y capacidad de Argentina para realizar ajustes importantes al marco actual de política económica”, afirmó Torres en declaraciones difundidas por la agencia calificadora de riesgo.

Con información de EFE.

FMI-Argentina, una historia con turbulencias

El Fondo Monetario Internacional y Argentina tienen un importante historial que los une. Ejecutivos de todo tipo de tendencias, democráticos o de facto, recurrieron al organismo ya sea para encarar recurrentes crisis o para sostener sus programas económicos.

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Fue en abril de 1957 cuando el FMI realizó su primer préstamo al país, por 75 millones de dólares, durante el gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu (1955-1958).

Según datos del Museo de la Deuda Externa de Argentina, al finalizar la última dictadura cívico militar (1976-1983), la deuda había aumentado un 449 % —de 8,2 mil millones en 1976 a 45 mil millones en 1982—: una pesada herencia que recibiría el primer presidente de la actual democracia, Raúl Alfonsín (1983-1989).

En la década de 1990, durante el gobierno de Carlos Menem (1989-1999), caracterizado por su política de apertura económica y privatización de empresas públicas, el papel del FMI fue clave para mantener la convertibilidad entre el peso y el dólar. Y la bola de la deuda externa siguió creciendo.

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El expresidente argentino, Carlos Menem.

Una situación que estalló durante el mandato de Fernando de la Rúa (1999-2001), cuando se acordó un ‘blindaje’ a cambio de un fuerte ajuste fiscal. Sin embargo, el FMI acabó suspendiendo el desembolso de fondos por no cumplir las metas, lo que fue el principio del fin en medio del caos: el 20 de diciembre, en medio de la peor crisis política, social y económica de la historia argentina, el presidente presentaba su renuncia.

Hasta 2006, cuando Néstor Kirchner (2003-2007) decidió cancelar en un solo pago toda la deuda con el FMI —por un total de 9.500 millones de dólares—, solo durante nueve años -con gobiernos de diferentes colores- el país no estuvo bajo acuerdos con el organismo.

Durante los gobiernos de Kirchner y su esposa, Cristina Fernández (2007-2015) —actual vicepresidenta— Argentina dejó de someterse a las revisiones anuales económicas por parte del FMI, pero en 2016, tras la llegada de Macri al poder, la relación con el FMI volvió.

Fue en 2018 cuando el país adquirió el mayor préstamo que el organismo ha otorgado en su historia. El mismo que ahora, aunque con mayores facilidades si se concreta el nuevo acuerdo alcanzado por el gobierno de Fernández, sigue trayendo quebraderos de cabeza a un país que lleva décadas sumergido en un bucle con sus problemas de deuda.

Con información de EFE.

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