• Aunque el creador audiovisual no descarta crear contenidos para la plataforma, quiere desarrollar nuevos proyectos relacionados al cine. El equipo de El Diario conversó en entrevista exclusiva con Alejandro Hernández, quien, con su sentido del humor, expuso y actualizó su historia luego de dejar atrás YouTube

A él se le recuerda por su programa de YouTube, The Alejandro Hernandez Show, un espacio que estrenó en el año 2009, a sus 19 años de edad. El creador audiovisual venezolano Alejandro Hernández, uno de los primeros en incursionar en el país en la plataforma de videos con sus contenidos satíricos de humor y comedia, hoy está en la búsqueda de nuevos horizontes que lo impulsen hacia donde verdaderamente quiere estar: haciendo cine.

Cuando hice los videos lo hacía porque me gustaba y la gente los disfrutaba y me los pedía, pero llegó un momento en que yo lo hacía más por obligación. Dejé de hacerlo porque ya no me nacía, se convirtió en un trabajo y esa no era la idea. Se estaba empezando a notar en los videos, llegué a un pico y luego empecé a bajar”, señala Alejandro Hernández para El Diario.

En el episodio 30, cuando hizo una parodia sobre la creación musical del reguetón, sintió que no lo hacía con el mismo amor. A pesar de reiterados intentos para “recuperar la chispa”, no era lo mismo. En el momento en que se pensó que recorrería el país con un stand up debido a su éxito en el programa de YouTube y su breve pero creciente trayectoria en la comedia, decidió retirarse y dedicarse a proyectos que abordaran sus principales gustos por el cine.

A pesar de eso, ha pensado en regresar a YouTube, pero con una especie de programa de corte documental sobre cuestiones cotidianas. Solo él, hablando consigo mismo. Menciona un posible nombre: “No tengo amigos”, y agrega: “quiero hacer algo que me nazca y que sea con amor”. Para él sería volver a sus raíces con un toque de comedia.

También ha pensado hacer un documental sobre el The Alejandro Hernández Show, entrevistando a personas, como su mamá, quien se enteró que hacía videos posteriormente, y también con invitados especiales. Por ahora disfruta los frutos de sus logros y busca hacer lo que siempre quiso desde su infancia.

Conexión con el cine de larga data

De pequeño, jugando en su natal Maracaibo (Zulia), siempre se imaginó en el cine, creando y dirigiendo. La primera película que vio fue Space Jam (1996). Su papá lo llevó a ver ese filme y, en ese momento, se enamoró de la experiencia que conlleva el asistir al recinto. Desde entonces quiso asistir más seguido.

Leer más  Insumos de diálisis para 7 mil pacientes renales se quemaron en el incendio del depósito del IVSS

En un videoclub de Paraguaipoa, en La Guajira venezolana, donde llegó a vivir por varios años su mamá, gracias a que los dueños eran amigos de su familia, pudo ver películas de terror como Scream (1996) sin problemas en formato VHS o Betamax. No le tenía miedo a ese tipo de historias de terror o ciencia ficción. Lo que para otros es una pérdida de tiempo, para él era una enseñanza.

Cuando tenía 10 años de edad, mi hermana tenía una cámara de video, la agarré por primera vez y de allí no me pude despegar. Yo creo que mis papás lo tomaron así, que sería una etapa y en cualquier momento se me iba a pasar e iba a ser médicos como ellos. Pero no. Eventualmente aceptaron lo que yo quería hacer”, señala Hernández.

Más adelante, en un panorama con una abundante comedia repetitiva y poco novedosa en televisión, quiso llenar un espacio y buscar ofrecer algo nuevo para la gente joven de su generación. Así llegó Alejandro Hernández a YouTube. La plataforma le permitió explorar sus gustos y, de cierto modo, tener su primer contacto con la creación de contenidos, historias, con un sentido del humor que le permitía hacer parodias, comedias, reseñas de manera innovadora.

“El show no fue solo una ayuda para mí, para desarrollar las habilidades de edición, cámara. También fue algo que me nació porque hacía falta en Venezuela la imagen del youtuber, crear contenidos todas las semanas, que en Estados Unidos era muy popular en ese entonces”, agregó.

Uno de sus logros en el país fue “ser viral”, lo que lo llevó en 2011 a firmar un contrato con una plataforma local y luego a hacer videos para El Mostacho. “Yo todavía hacía videos. Me asocié con Planeta Urbe y empecé a recibir remuneración por ellos. Las cosas no funcionaron como yo pensaba, por errores de ambas partes. Fue una decepción”, agrega. Pero no se detuvo.

Posteriormente, mientras hacía sus programas, estudió formalmente Artes Audiovisuales en la Universidad del Zulia (LUZ). Considera que la mayoría de las cosas que ha hecho han sido espontáneas, le nacen, al igual que su sentido del humor, ese que lo llevó a tener videos de hasta un millón de visitas por video y que, para 2022, suma más de 8 millones de vistas en los videos de The Alejandro Hernandez Show.

Nueva York y los primeros pasos para cumplir su sueño

Alejandro Hernández, hoy 31 años de edad, llegó a salir en el programa de Erika de la Vega y otros medios de comunicación venezolanos, e incluso fue increpado en La Hojilla, del aliado del gobierno de Hugo Chávez, Mario Silva. Su popularidad lo llevó a querer seguir formándose en el área audiovisual. Desde que dejó de hacer videos, tomó la decisión de irse a estudiar a Nueva York (Estados Unidos), donde, de momento, reside.

Leer más  Dos mujeres y dos niñas murieron luego de quedar atrapadas en un incendio en Maturín

En la ciudad, estudió en la New York Film Academy. Una de sus metas siendo estudiante en Nueva York fue aprender nuevas cosas, y lo hizo en los siete años que lleva viviendo allí, pero complementó los conocimientos con experiencias laborales independientes que no se desligan del todo de lo que hace.

A pesar de que sintió que no estaba totalmente preparado para vivir solo, se aventuró a dejar atrás su país, pues siempre quiso estudiar cine. Luego de estudiar, tuvo la oportunidad de estar en proyectos que quería. Alejandro relata que el programa de YouTube le abrió las puertas y le permitió desarrollar habilidades en otros proyectos.

Las carreras artísticas, como las que estudió, a su juicio, le permitieron moldearse a distintas realidades, trabajar por cuenta propia y aprender de manera autodidacta. Editar se convirtió en algo que ama, sin embargo, no sabe si lo hará continuará en ello. El darle vida, ritmo y ambiente a una historia le permite estar “en su propio mundo”.

Su paso por MTV Internacional y sus próximos proyectos

Estando en Nueva York, pudo trabajar editando contenido para el actor George Takei, de Star Trek. Pero Alejandro Hernández destaca su paso por MTV Internacional como uno de sus mayores logros laborales. Edita los videos de MTV Push, Hot This Week y otros contenidos, que también edita en otros idiomas donde está presente la compañía como Rusia, Alemania, Brasil y México.

De adolescente siempre veía los 10 más pedidos y votaba por su cantante favorito. “Ando en una etapa donde estoy trabajando, no tanto para mí, sino para los demás. Estoy en MTV Internacional, haciendo los videos que salen en Instagram, Facebook y otras plataformas. Me gusta, porque yo amo editar, pero tampoco es un proyecto personal. Me hace falta sacar algo donde pueda ser más creativo y sea algo propio”, relata Hernández.

A pesar de que se siente agradecido por su paso en la industria de la televisión, le gustaría hacer cine. Tiene un cortometraje que escribió hace poco más de un año y considera que tiene potencial. La historia narra un thriller, una comedia negra, en la cual un hombre recibe una llamada telefónica en un teléfono público. El de la otra línea le comenta que, si no revela sus secretos, mata a su novia que la tiene en ese momento secuestrada.

Expresa que le hace falta ponerse a escribir más. En Nueva York se le hace complicado hacerlo por la dinámica ajetreada. De esas ideas que tiene andando en su mente, tiene una película LGBTIQ+, sobre el amor y las experiencias de sus noviazgos.

Leer más  Enfermar sin poder usar su dinero: los testimonios de un grupo de ahorristas del antiguo BOD 

Cree que se puede luchar contra la homofobia con buen humor. “Usando el cine y la comedia sería ideal en una sociedad como la venezolana, porque muchos se podrían relajar. Cuando se habla de un tema tabú en comedia, la gente se relaja, pero también aprende”.

Un eterno maracucho que sigue andando con humor a pesar de la nostalgia

Entre risas, señala que, a pesar de ser maracucho, se considera distinto, pues “existen distintos tipos de maracucho”. “Soy honesto, pero no soy como el tipo de maracucho que puede decir, ´mijo tenei violín´. Hay filtros que yo me pongo. El maracucho no tiene pelos en la lengua, al punto que puede ser ofensivo”, subraya Hernández.

Para él, ellos tienen confianza con extraños y siempre están dispuestos a hacer comentarios y contar historias. Sus vivencias nutren su humor, por lo que ya sabe lo que funciona y lo que no en la comedia. Lo inspira la música, los soundtracks de películas y sus recuerdos de Venezuela.

Estando en Nueva York hizo un video que nació de una inspiración para otra plataforma, Vimeo. Ese material fue publicado en “Discover”, generó visitas y llegó a una nueva audiencia. “Eso fue un logro para mí. Era algo que yo siempre había querido, demostrar que yo podía hacer algo más que comedia”, puntualiza el audiovisualista.

De su país extraña la comida y la “exageración maracucha” con el queso y las hamburguesas. “No he probado una pizza que sea tan buena como la de Maracaibo”, relata, y agrega que hay muchas cosas en la comida en Venezuela que se da por sentado. Estando en otro país: “es que nos damos cuenta que nuestra comida es increíble”, dice Hernández.

Si pudiera devolver el tiempo, se diría a sí mismo, con su sentido del humor ¡relájate! Pues, con el tiempo se dio cuenta que no valió la pena tanta angustia, porque en la mayoría de los casos, las cosas salen bien y no hace falta armar un drama. Quiere y espera dirigir películas de su autoría y trabajar en plataformas de streaming como Netflix.

En una lucha por dejar de minimizar sus logros y reducir su ansiedad, espera hacer “proyectos grandes”, como una película, sin dejar de mirar en retrospectiva los pasos agigantados que ha dado. Todavía le falta, pero se siente agradecido, porque siempre supo qué hacer con su vida. “Esas experiencias me han llevado donde estoy ahorita. Estoy, no necesariamente donde quiero estar, pero voy en ese rumbo”, concluye Alejandro Hernández.

Noticias relacionadas