• Durante la crisis eléctrica ocurrida en el año 2019 el uso la moneda estadounidense se popularizó en todo el país ante la falta de mecanismos de pago. Foto: EFE

El jueves 7 de marzo de 2019 marcó un antes y un después en la economía venezolana, durante un lapso de más de siete días, el país se sumió en la oscuridad como consecuencia de un apagón nacional.

Si bien aún persisten discusiones entre el régimen de Nicolás Maduro y la dirigencia opositora acerca de cuáles fueron las causas que propiciaron la crisis, estas peleas resultan intrascendentes en términos prácticos. Durante días la mayor parte de la actividad económica nacional se vio paralizada como consecuencia de lo que ocurrió en la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar en el embalse de Guri (Bolívar).

Producto de la falla eléctrica surgió un frenesí entre la población y los comerciantes. Por un lado los ciudadanos buscaban comprar la mayor cantidad de alimento posible ante el temor de saqueos, mientras que por el otro los negocios buscaban deshacerse de sus inventarios que pudiesen verse afectados por la falta de energía eléctrica.

En este panorama dos fenómenos dificultaron que esto pudiese llegar a concretarse. El primero de ellos era la acelerada hiperinflación que carcomía la economía venezolana, la cual generaba un alza descontrolada en el precio de los bienes y servicios, con un énfasis especial en el rubro de alimentos.

En segundo lugar, producto de la propia crisis causada por la hiperinflación, el efectivo en bolívares que podría haber servido de vía de escape ante esta coyuntura se convirtió en un mero espectador de lo que ocurría en el país. La razón de esto es que el acelerado proceso inflacionario había transformado el efectivo en simples piezas decorativas pues su capacidad de compra era casi nula ante los altos precios.

Alejandro Castro, gerente de operaciones de la firma Econométrica, recuerda en entrevista para El Diario que para enero de 2019 la inflación registró el mayor pico en la historia del país con una variación mensual de 270 %. 

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Apunta que esto supone que los precios de los bienes y servicios se duplicaban aproximadamente cada 12 días, algo nunca visto en el país, pero que sin embargo es común en un contexto hiperinflacionario como el que se encontraba atravesando Venezuela.

“Pongamos como ejemplo una barra de pan. El 1° de enero esa barra costaba Bs. 1, ya para el 13 de enero esa misma barra de pan costaba Bs. 2 y para el día 25 su precio era de Bs. 4. Así de agresiva era la inflación en enero de 2019, pocos meses antes del apagón”, señala Castro.

En este contexto surgió una alternativa de pago impensada hasta hacía pocas semanas antes del apagón nacional, como fue bautizada esta fecha, los dólares en efectivo.

Durante los días que duró el apagón comenzó a verse cada vez con mayor frecuencia el uso de moneda estadounidense al momento de realizar transacciones, si se quiere, a pequeña escala, como comprar agua, enlatados o incluso hielo para conservar los alimentos.

José Ramón Acosta, economista y especialista en instituciones financieras, explica para El Diario que esta fue una de las primeras etapas de la dolarización transaccional que hoy en día vive la economía venezolana.

No obstante, aclara que no debe verse este proceso de adopción de moneda extranjera como una relación causa y efecto. Argumenta que la crisis vivida a partir del 7 de marzo en todo el país no fue el detonante de la dolarización pues señala que este fenómeno tiene otras explicaciones.

“El apagón fue un hecho histórico que desencadenó unas fuerzas económicas que ya venían gestándose desde hacía mucho tiempo y que iban a ser desencadenadas por ese fenómeno o por cualquier otro” José Ramón Acosta, economista y experto en instituciones financieras

El economista apunta que esta es la razón por la cual el uso del dólar no se trató de un evento coyuntural, y que es por ello que una vez solventada la crisis eléctrica los ciudadanos y comerciantes no dejaron de lado las divisas para regresar al bolívar como moneda de intercambio de bienes y servicios.

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“No es un fenómeno que simplemente corresponde con una circunstancia, la dolarización llegó para quedarse”, afirma el experto de forma enfática.

Castro comenta que una de las principales causas de la dolarización, que comenzó a verse de forma más evidente durante el apagón, fue la pérdida del valor del bolívar debido a su acelerada depreciación frente al dólar. 

Todo apuntaba, previo al apagón, a que Venezuela ya se dirigía a una dolarización transaccional. Nos encontrábamos en unas etapas muy incipientes en este proceso y todo ello debido a que la hiperinflación se fue profundizando y poco a poco la moneda funcional pasó a ser el dólar” Alejandro Castro, gerente de operaciones de Econométrica

A tres años del apagón ¿cómo ha cambiado la dolarización?

Dólares
Foto: EFE

Muchas cosas han cambiado durante los últimos tres años en Venezuela, tanto en el ámbito político como económico. Es posible que una de las diferencias más notorias entre ambos momentos es lo arraigada que está la dolarización actualmente en el país al momento de realizar cualquier tipo de transacción.

Esto se ha visto reflejado también en el terreno político, donde la divisa estadounidense pasó de ser satanizada y de perseguir a quienes publicaban tasas de cambio distintas a la oficial a convertirse en algo común que no amerita mayor comentario.

Un claro ejemplo de cómo ha cambiado la situación en materia económica a juicio de Alejandro Castro puede verse en el hecho de que para el año 2019 eran contadas las personas que de forma cotidiana contaban con dólares en su cartera. Hoy, por el contrario, sucede inversamente lo opuesto, pues en términos generales, es extraño encontrar una persona que no cuenta con al menos un dólar en su bolsillo.

“Anteriormente los venezolanos pensaban en bolívares, en cambio en estos momentos tanto las empresas como los ciudadanos de a pie no solamente piensan en dólares, sino que también los reciben y compran en moneda extranjera”, indica.

Añade que actualmente Venezuela tiene una economía dolarizada, si bien de forma informal, en la práctica todos los actores utilizan dólares y nadie quiere bolívares, a pesar de que el tipo de cambio sigue estable desde hace meses.

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De acuerdo con cifras publicadas por el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), al menos 50 % de las transacciones realizadas en la ciudad de Caracas durante los últimos meses han sido llevadas a cabo en monedas distintas al bolívar.

¿Qué pasaría si sucede otro apagón?

Apagón nacional de 2019: el acelerador de la dolarización en Venezuela
Fotografía del cableado eléctrico en un sector popular, el 2 de marzo de 2022, en Caracas (Venezuela). EFE/Miguel Gutiérrez

Expertos en materia eléctrica han alertado durante estos últimos tres años que un nuevo evento como el ocurrido en 2019 podría ocurrir en cualquier momento, producto de la falta de mantenimiento del sistema eléctrico nacional.

La amenaza de un nuevo apagón nacional es un fantasma latente en la mente del venezolano que recuerda lo difíciles que fueron esos días.

Sin embargo, ambos expertos coinciden en que en caso de ocurrir un evento de estas características el venezolano podría afrontarlo de una mejor manera, todo ello precisamente gracias a la dolarización.

Sostienen que a diferencia de la vez anterior, tanto los comercios como los ciudadanos ya están acostumbrados a operar en dólares, por lo que dentro de las complejidades que entrañaría un suceso como este, los pagos no deberían representar un problema de grandes proporciones.

“Si vuelve a producirse un apagón de la magnitud del ocurrido en el año 2019, la gente va a recordar la lección aprendida y va a reaccionar muchísimo más rápido. Los venezolanos estamos mucho más preparados y ya la dolarización es un hecho evidente que hasta el gobierno ha tenido que admitirlo”, comenta Acosta.

Castro añade que la se ha extendido a todos los estratos sociales y ya los venezolanos utilizan divisas en mayor o menor medida para realizar transacciones, por lo que un apagón podría ser sobrellevado de mejor manera.

Dice que es necesario recordar que actualmente la mayor parte de las transacciones que se realizan en el país ocurren en monedas distintas al bolívar.

“No deberían verse las mismas complicaciones en términos transaccionales que se vivieron en 2019, donde el uso de efectivo era sumamente reducido. En estos momentos muchas personas tienen algo de dólares ahorrados, así sean montos pequeños”, concluye.

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