• La directora y productora teatral protagonizó la más reciente película de los hermanos Luis y Andrés Rodríguez, por la que estuvo nominada en el Festival de Cine de Moscú. Presentó este mes, junto con la Fundación Circo Nacional de Venezuela, la primera edición de Diálogos, encuentro escénico que incluyó obras, talleres y conversatorios con compañías locales, de Uruguay y Portugal. Y es la actual directora del Teatro Nacional: “Ahorita la política es que esté abierto para todas y todos los venezolanos”

En el movimiento, en el roce, en las acciones que ocurren en el espacio vacío, en la calle, en los silencios, Jericó Montilla busca la experiencia integral del arte. Episodios que son sensaciones y emociones, y que la llevan a moverse siempre al próximo escalón en el proceso creativo. 

Es directora teatral desde hace más de dos décadas, es productora y actriz. Protagonizó la cinta Un destello interior (2020) dirigida por los hermanos Luis y Andrés Rodríguez (Brecha en el silencio y Los hijos de la sal), por la fue estuvo nominada como Mejor Actriz en la edición número 43 del Festival de Cine de Moscú. Además, dirige el Teatro Nacional desde hace casi un lustro, y está al frente de la Fundación Circo Nacional de Venezuela, con la que se ha presentado dentro y fuera del país. Organiza desde hace cinco años el Encuentro de Mujeres Creadoras en Escena, y este 2022 produjo la primera edición de Diálogos, festival internacional de artes escénicas que finalizó en este mes. 

El objetivo del evento fue indagar en las nuevas teatralidades, el mundo de lo virtual y la actualidad de las artes escénicas en los diferentes territorios. Participaron compañías de Portugal, Uruguay y Venezuela, que se presentaron en espacios de Caracas como el Centro Cultural BOD, el Teatro Luis Peraza, Teatro Alameda, Teatro Nacional, Teatro Teresa Carreño y la Sala Cabrujas en Chacao. Incluyó también foros y talleres. 

“La verdad es que tenemos una muy buena evaluación. Es un festival de carácter intimista. Fueron obras muy bien seleccionadas, en las que cada director iba investigando sobre sus maneras de hacer teatro y eso fue bastante positivo a la hora de generar el diálogo entre las compañías en cada uno de los conversatorios. El público estaba muy contento, tuvimos muy buena aceptación y afluencia de espectadores en las salas. Entonces eso nos da no solamente la alegría de haberlo cumplido, sino la responsabilidad de generar una segunda edición, mejorar todo lo que hicimos este año”, dice Montilla.

Jericó Montilla: “No nos vamos a detener por nada”

—¿Cómo se lleva a cabo un festival de artes escénicas en estos momentos? ¿Qué es lo más complejo?

—Creo que en estos momentos lo más importante es tener voluntad para hacerlo y tener muy buena junta (risas), como dicen mis padres. Juntarse con gente que tenga la disposición, el amor, el compromiso, la disciplina y, por supuesto, por ahí empieza uno a generar alianzas y contactos. Lo bonito de la dirección teatral, como dice Peter Brook, es que uno tiene que convencer a la gente de la idea que se tiene y, además, que sepa que esto es necesario para la sociedad. Ese ha sido nuestro trabajo en estos espacios de encuentro y de creación: convencer a gente muy valiosa para que se haga cómplice de esta idea, que genere un saldo positivo no solamente en el sector cultura, sino también en la ciudad. ¿Qué es lo más complejo? Todo. Cada detalle que vincula, que conforma, la realización de un festival; todo es complejo porque el arte es así. Sobre todo cuando no se manejan recursos: se hace mucho más complejo, pero mucho más apasionante también. Siempre es necesaria la parte económica y al menos en esta primera edición tuvimos muy buenos aliados, mucha gente con mucho cariño y mucho entusiasmo por ayudar. 

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—Produces y participas en diversos festivales y actividades culturales en la ciudad durante el año, ¿qué crees que aún hace falta por desarrollar?

—Nos metimos en este nuevo reto de diálogos un poco para ampliar el panorama de circulación nacional e internacional. Creo que hace falta mucho todavía en la ciudad, no está en mis manos. Pero todo lo que salga que crea que yo pueda contribuir para el crecimiento positivo del quehacer escénico en la ciudad pues lo voy a hacer. Y voy a estar ahí. Hace falta activación del teatro universitario, generar muchos más encuentros, festivales independientes, falta muchísimo motivar al sector danza, vamos a ver si nos metemos por allí. Falta generar salas independientes o un circuito, mejor dicho, de salas independientes entrelazadas para llamar a muchos más espectadores a estos espacios. Faltan muchísimas cosas que realizar.

Fundación Circo Nacional de Venezuela 

—¿Cómo han sido estos últimos años para la fundación? ¿Qué resultados han obtenido de los programas El Semillero Circense y el Circo Social Itinerante?

—Los últimos años han sido bastante difíciles, como en todas las agrupaciones y colectivos no solamente en el país, sino en el mundo. Porque la pandemia ha afectado con mayor ahínco las agrupaciones culturales. Entonces sí, ha sido bastante duro, pero también hemos tenido que agarrarnos  de un montón de elementos para seguir creciendo. Retomamos este año, que tuvimos un poco detenido desde la pandemia, el proceso de formación de la Escuela del Circo Nacional de Venezuela. Ahorita tenemos a 48 jóvenes y adolescentes formándose en el Circo Nacional de Venezuela en varias disciplinas circenses, lo que va a concluir con un espectáculo que tendremos en el mes de agosto. Se renovó el Semillero Circense, tenemos a muchos niños también formándose. El año pasado tuvimos tres producciones, participamos en varios festivales presenciales y virtuales. Entonces, si bien ha sido bastante difícil en lo económico, deserción de personas porque la pandemia también hizo que mucha gente se aislara, se fuera, que buscara nuevas alternativas… pero en lo creativo ha sido bastante fructífero el trabajo, y a nivel de formación muchísimo más.

Jericó Montilla: “No nos vamos a detener por nada”

—¿En qué sede laboran actualmente y con cuántos integrantes cuenta la fundación?

—Estamos en la Plaza de Toros Nuevo Circo de Caracas, siempre hemos estado allí. Trabajando, formando, generando producto creativo, siempre hemos estado allí. Somos una fundación de carácter independiente y autónomo que trabajamos a partir de la autogestión, más o menos desde hace ocho años, y la verdad es que nos ha ido bastante bien. Siempre tenemos vinculaciones con empresas e instituciones públicas y privadas, como todas las agrupaciones de carácter independiente. Hemos tenido la oportunidad de salir de gira a otros países y eso también ha generado un ingreso importante para la fundación. El producto circense que siempre es bastante atractivo y hemos obtenido un excelente resultado. Nosotros contamos un elenco juvenil que son los niños y niñas que crecieron del Semillero y ahora son jóvenes y adolescentes, son chamos que tienen con nosotros entre 6-7 años en la escuela y eso es un saldo muy positivo, hemos formado elencos que se han ido del país y han triunfado en otros espacios. Hemos generado toda una camada de artistas de circo que han pasado por nuestra escuela y que ahorita están de manera independiente trabajando, formando en otros lugares, haciendo vida en otros países. El Circo Social Itinerante vamos a retomarlo a mediados de año, en el período vacacional de agosto, apuntamos a eso para que se haga efectivamente. 

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—¿En qué consiste un circo de contenido social?

—Un circo de contenido social es no solamente atender a niños, niñas, jóvenes y adolescentes en situación de vulnerabilidad, sino también tener en nuestros espectáculos un contenido que sea útil para la sociedad, que comunique, que reflexione; un contenido étnico, político, antropológico, ético, moral. Y también una atención especial para las comunidades en cuanto a talleres de formación y programación en todos los rincones de la sociedad. 

—¿Cómo observa el estado de las artes circenses en el país y las actividades de los colectivos?

—El arte circense sigue, seguimos siendo una disciplina muy joven, a diferencia del teatro y la danza que ya tienen una trayectoria bastante afianzada en el país. El circo sigue luchando por espacios, luchando por una formalidad. Hemos perdido muchas batallas también, pero hemos ganado miles. Nos falta muchísimo, muchísimo, no solamente a nosotros como fundación sino al circo en general. Colectivos hay muy pocos; creo que hace menos de 10 años había muchos más, toda una red que se había generado gracias a apoyos que se dieron. Llegaron a generarse 14 núcleos en todo el país y eso impulsó un movimiento de circo social bastante interesante; pero que en los momentos de la crisis más fuerte, 2016-2017, que empezó todo el proceso de migración, se debilitó mucho la organización de los artistas de circo que son de carácter nómada de por sí. Ahorita se está activando una movida bastante chévere, bastante interesante. Aunque falta. Creo que hay mucha individualidad en el sector. Es cuestión de seguir. Ahorita nosotros somos los únicos que estamos formando de manera gratuita, eso lo digo con toda propiedad. Falta formación, falta concientizar, estudio. Pero es eso, el circo todavía es una disciplina que está en pañales, que va gateando.

—¿Cuál es el nivel de formación que tienen en estos momentos?

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—Tenemos un nivel bastante elevado. Por supuesto, no podemos compararnos con el circo cubano, con el circo ruso; pero nuestra formación, que además viene de la escuela cubana, está bastante elevada con relación a países latinoamericanos. Desde hace más de 10 años se ha generado una movida que ha promovido también el circo en Ecuador, donde estuvimos ayudando con la formación de artistas en Quito, en Nicaragua. Somos como referencia para algunos países en los que el circo no se ha terminado de consolidar o de mínimo arrancar. Hemos tenido muchos logros en Venezuela, nosotros somos el primer país latinoamericano que montó un clásico de la ópera en clave de circo: Carmen en el Teatro Teresa Carreño, con la que agotamos todas las funciones. Somos la primera agrupación que fue a Cuba a montar una ópera allá, jamás se había hecho circo contemporáneo y nosotros llegamos con Carmina Burana, y se mezcló con el  talento cubano. Entonces sí ha habido logros. Hemos tenido banderas que han marcado, solamente que hace falta escribir sobre ello. 

Jericó Montilla, creadora 

Jericó Montilla: “No nos vamos a detener por nada”

—En marzo presentó el V Encuentro de Mujeres Creadoras en Escena. ¿Cuál fue el principal aprendizaje de esta edición?

—Es un encuentro que se dedica anualmente a una de nuestras maestras, mujeres que han marcado pauta en el país, no solamente en el teatro sino también en la danza. El principal aprendizaje es que juntas siempre se va a avanzar muchísimo más, que nosotras las mujeres tenemos muchísimo que dar no solamente en el ámbito de la cultura, sino en todos los espacios de acción en la sociedad. Que tenemos un poder organizativo increíble y una voluntad de hacer inmensa y que no nos van a parar. No nos vamos a detener por nada.

—¿Por qué hacer un teatro por y para la mujer?

—Porque soy una mujer, es lo que más conozco. Nuestras realidades, nuestras preguntas, nuestras inquietudes. Sin embargo, siento que todavía nos falta profundizar más en muchos temas. Pero ya nos estamos atreviendo a hablar al respecto y eso es valiosísimo.

—Actualmente dirige el Teatro Nacional, ¿qué línea artística propone desde este espacio?

—Tengo el honor, el privilegio, el orgullo de estar en el Teatro Nacional, pasando por apagones, por manifestaciones, por pandemia. Ha sido un trabajo titánico tratar de subir nuevamente el telón, la afluencia de personas, tal como cuando funcionaba allí la Compañía de Teatro Nacional. Y esa es la idea, más o menos: que el Teatro Nacional se llene de artistas y de púbico. Que ocurran cosas, que ocurran cosas a diario, que el sector cultural sienta que ahí hay un refugio para ellos, que lo sientan como su casa, que esté abierto para todas y todos los creadores, eso es lo que queremos. Que sea un templo sagrado del sector donde siente la libertad de crear bajo cualquier concepto, bajo cualquier ideología, estilo, estética. Ahorita la política del Teatro Nacional es que esté abierto para todas y todos los venezolanos.

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