• Expertos consultados por El Diario coinciden en afirmar que hasta que no se dé un proceso profundo de reinstitucionalización del país, el dólar seguirá operando en el país como método de pago y ahorro

La desconfianza en el bolívar aún está presente en Venezuela por lo expertos estiman que podrían pasar años antes de que se retome su uso como principal método de pago y ahorro en el país. Ante este escenario y para frenar la dolarización transaccional, el régimen implementó en marzo la Ley de Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF) para gravar los pagos realizados en divisas y criptomonedas.

Sin embargo, el director de Econométrica, Henkel García, afirma que muchas personas -debido a sus malas experiencias con el bolívar- estarán dispuestas a pagar este impuesto para seguir operando en divisas hasta que existan medidas que generen más confianza.

“Hay personas que, desde una posición totalmente válida después de la hiperinflación, que no quieren saber nada absolutamente del bolívar y que están dispuestos a pagar ese 3 %, ya que lo ven como el precio que tienen que pagar por transar en una moneda que le ofrece seguridad”, explicó el analista financiero en entrevista con El Diario.

¿Es posible “desdolarizar” la economía venezolana?

No obstante, García señala que el comportamiento de la gente puede ser incentivado por la brecha que exista entre el dólar paralelo y el tipo de cambio oficial.

A mí me parece que el venezolano va a optar por pagar en lo que sea más sencillo, en lo que pueda ahorrar algo de costos, y eso sí ahorrar no lo va a hacer en bolívares en este corto o mediano plazo porque no hay la confianza suficiente como para que la gente se vea animada a ahorrar en bolívares; pero en lo que se refiere a gastos, muy probablemente, como ha sido la tendencia en las últimas semanas, se empiece a utilizar algo más al bolívar”, argumentó.

Por su parte, el economista experto en monedas e instituciones financieras, Luis Crespo, cree que, a pesar de la entrada en vigencia de este impuesto para gravar las transacciones en divisas, la ciudadanía tratará de seguir usando métodos de pago distintos al bolívar informalizando las operaciones.

“A pesar de que esta ley busca desincentivar los pagos en dólares encareciendo su uso, las condiciones monetarias y de desconfianza sobre el bolívar hacen que ese resultado no sea tan fácil de alcanzar y más bien hará que la gente busque informalizar o no dejar registro fiscal sobre las operaciones”, apuntó el también profesor de Economía en la UCV, en entrevista con El Diario.

Impuesto para todos

“Se pecha a todo el mundo en un impuesto que expone hasta a las familias de bajos recursos sin capacidad contributiva real, a tener que pagar un impuesto por el uso de otra moneda en el país”, indicó el economista.

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Asimismo, tildó este impuesto de “muy negativo” al afirmar que afecta la cadena de valor de bienes intermedios y finales, así como su comercialización, aduciendo que finalmente repercutirán en el precio final de los bienes y servicios.

Cuando la ley fue sancionada por la Asamblea Nacional oficialista, electa en 2020, sus miembros celebraron su aprobación y manifestaron que era un impuesto dirigido a los que más tienen; sin embargo, para el profesor Luis Crespo este impuesto afecta incluso a familias de bajos recursos, donde uno o más de sus miembros han tenido que emigrar para mantener a aquellos que se quedan en el país.

“Actividades que difícilmente puedan evadir el registro fiscal, simplemente lo que harán es pecharlo a los precios y eso tendrá un impacto en el precio final, como lo hemos estado viendo en los últimos días o semanas”, precisó.

Aumento de circulación del bolívar

Es obvio que para impulsar el uso de la moneda local, había que aumentar la cantidad de bolívares circulantes en el país, que durante 2021 fueron ampliamente superados por la cantidad de dólares.

No obstante, la reducción del encaje legal y la reactivación del crédito bancario aumentó significativamente la liquidez en bolívares, cuatruplicando su cantidad con respecto al año anterior, según estimaciones del director de Econométrica, Henkel García. 

“El año pasado el total de bolívares en circulación, en efectivo o electrónicos, equivalía a algo cercano a los 360 millones de dólares, mientras que hoy vamos por 1.500 millones, que ha sido un aumento importante, y a medida que el crédito empiece a reaparecer entonces vamos a ver cómo esa masa monetaria va a seguir en aumento, porque quizá la gente no lo sepa pero la principal vía de creación de dinero que tiene el planeta es a través de crédito bancario”, explicó el especialista financiero. A su vez, García se mostró confiado de que la actividad crediticia se afianzará con el pasar de los meses.

Por su parte, el profesor Luis Crespo considera que ese aumento de liquidez en bolívares es “asimétrico”, habiendo una mayor cantidad de piezas circulantes en Caracas, que en el interior del país, sobretodo en entidades fronterizas.

¿Es posible “desdolarizar” la economía venezolana?

“No es la misma cantidad de billetes y monedas que circulan en Caracas, a lo que puede estar ocurriendo en los estados Táchira, Zulia o en el oriente del país. Cuando vemos el debate en Caracas sobre los anuncios en esta materia, en el Táchira son prácticamente risibles y en algunas localidades del Zulia o en Trujillo, donde la magnitud de la presencia del peso colombiano, desde hace muchos años, supera al 80 %. Entonces mientras se puede observa en Caracas una mayor presencia de bolívares, en el resto del país eso no ocurre”, aseveró el economista.

Escenarios que permitirían una desdolarización

Ambos expertos coinciden en la necesidad de cambios institucionales profundos para lograr que la gente recupere la confianza en el bolívar y pueda darse un proceso de desdolarización en el país.

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“La desdolarización será posible solo si se hacen políticas correctas, es decir si tenemos estabilidad monetaria, disciplina fiscal, si la confianza empieza a recuperarse, si vemos cambios más profundos en Venezuela, sobre todo en lo institucional; donde se ofrezca estabilidad política y realmente un sistema que la gente pueda considerar una democracia liberal”, indicó el director de econométrica Henkel García.

“En ese escenario, esa desdolarización es posible y se puede avanzar de una manera quizás rápida. Pero hasta que no lleguemos a ese punto o que estemos en ese proceso, puede ser que se recupere algo del uso del bolívar, pero jamás a un óptimo uso como lo fue en el pasado”, agregó.

Luis Crespo, por su parte, considera fundamental la incorporación de los distintos actores para presentar un plan creíble que genere confianza en la economía nacional y su moneda, debido a que las políticas financieras de los últimos años han sido escogidas solo por el sector oficialista, lo que ha alejado la inversión privada. 

“Si no hay credibilidad institucional y reglas claras, si no hay consenso entre los actores y sectores, si no hay un plan de reformas creíble en lo macroeconómico y microeconómico, discutido con los sectores, no a cuentagotas y al margen de la sociedad, y si no existen incentivos para producir y seguir operando en la economía venezolana, será muy difícil revertir el tema de la dolarización”, sentenció.

Aparente estabilidad del mercado cambiario

Al ser consultados sobre la sostenibilidad del precio del dólar, que ha estado todo el año entre los 4 y 5 bolívares, ambos coinciden en que es “imposible” predecir el comportamiento del mercado cambiario; no obstante, creen que esto dependerá de la capacidad del Banco Central de Venezuela (BCV) para intervenir y mantener el valor de las divisas, apoyado por los ingresos que genere el Estado venezolano.

¿Es posible “desdolarizar” la economía venezolana?

Para Henkel García el tamaño de la economía venezolana, aproximadamente ocho veces más pequeña que en el 2012, favorece al BCV que no debe inyectar grandes cantidades de divisas para mantener estable el tipo de cambio.

A mí me luce que todavía tienen como para alimentar el mercado cambiario, que por los momentos tampoco son montos muy grandes los que tienen que inyectar allí para contener el tipo de cambio, y que no solamente está interviniendo el BCV, sino también hay exportadores que están vendiendo partes de lo que están recibiendo por exportaciones no tradicionales, que también ayudan a alimentar el mercado cambiario”, señaló.

Pero García detalló qué que pasaría en un escenario en que PDVSA  aumentara sus ingresos y vendiese en el mercado cambiario lo necesario para cumplir con sus compromisos en bolívares.

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“Allí no habría sobrevaluación del bolívar, o sea no estarían artificialmente mantenido el tipo de cambio bajo. No sé si esto es así, pero es una de estas realidades que hay que tomar en cuenta”, expresó.

Por su parte, Luis Crespo opina que sin la intervención del BCV es difícil que este tipo de cambio sea sostenible en el tiempo, debido a la distorsión que existe entre la “economía real” y las constantes intervenciones del régimen para mantener a raya los indicadores financieros.

“Es evidente que existe esa gran incertidumbre y preocupación sobre la sostenibilidad del tipo de cambio en el tiempo, que dependerá de los ingresos extraordinarios que tenga el país o de la cantidad de dólares que posea el Banco Central para poder realizar esas intervenciones. Esto nada tiene que ver con el desempeño de la economía real ni la fortaleza de las capacidades productivas del país”, apuntó.

Asimismo, consideró que las intervenciones semanales del BCV en el mercado cambiario ha generado una sobrevaluación del bolívar con respecto al dólar, lo que ha incidido en el aumento de los precios en el país en moneda local, pese a la aparente estabilidad cambiaria; sin embargo, no cree que mantenga esos valores sin dicha intervención.

Convivencia del dólar y el bolívar

Para los expertos consultados, mientras no se logre el escenario antes descrito se estima que la convivencia entre el dólar y el bolívar presente en el país se extienda por mucho tiempo.

“Yo creo que en el caso venezolano va a existir esta convivencia por muchos años, quizás hasta décadas como pasa en Perú, y es algo que vamos a tener que aceptar. El gobierno quiere desdolarizar, pero esos son procesos muy lentos”, expresó Henkel García al respecto.

El profesor Luis Crespo, por su parte, considera que la alta penetración del dólar en la economía venezolana, que estima en un 65 %, va a generar dificultades para impulsar un proceso de desdolarización debido a los “traumas” que dejó en las personas la devaluación del bolívar y los más de dos años de hiperinflación que vivió el país.

“En definitiva hay que generar acciones, valorar el contexto, la actuación del gobierno y las instituciones son fundamental en todo este escenario para que se desdolarice o para que se profundice la dolarización; porque si no están presentes los elementos  de credibilidad, consenso y planes creíbles, el fenómeno persistirá”, pronosticó el especialista.

Por ello, los expertos estiman que la desdolarización puede ser un proceso de muchos años, debido a la gran desconfianza en el bolívar y en las políticas económicas del régimen, lo que augura que la convivencia de ambas monedas podría extenderse, incluso por décadas.   

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