• La representante estudiantil del FCU-ULA, Ornella Gómez, señaló que el monto requerido es para cubrir las necesidades de los núcleos de Mérida, Táchira y Trujillo

La Universidad de los Andes (ULA) ha sido otra víctima del abandono por parte del Estado, y pese a que sus autoridades, profesores y estudiantes han denunciado la falta de recursos para infraestructura, salarios, seguridad en todas las áreas correspondientes en las diferentes facultades y dependencias, entre otras necesidades, persiste el silencio ante la ineludible realidad.

Ornella Gómez, presidenta de la Federación de Centros Universitarios de esa casa de estudios, señaló que continúa la falta de interés por parte del Ejecutivo de invertir en educación. Al punto que actualmente las necesidades presupuestarias se han elevado hasta los 17 millones de dólares.

En una reunión con el Departamento de Ingeniería y Mantenimiento de nuestra casa de estudios nos manifestaron que habían hecho un estudio reciente, del cual se generó un informe que fue compartido al Consejo Universitario, donde se determinó que actualmente son necesarios 17 millones de dólares para reparaciones que incluyen impermeabilización, electricidad, sanitarios, e infraestructura general. Estamos hablando no solo de la sede en Mérida, sino que además los núcleos de Táchira y Trujillo”, explicó en entrevista exclusiva para El Diario.

La asfixia presupuestaria dificulta que la universidad pueda mantener los espacios en óptimas condiciones. Durante 2021 solo se recibió 4,3 % del presupuesto total que requería.

Un estudio previo, realizado hace dos años, determinó que la universidad necesitaba dos millones de dólares solo para infraestructura, cifra que ha crecido exponencialmente.

Gómez expuso como ejemplo el caso de la Facultad de Farmacia y Bioanálisis, donde el laboratorio Dr. Carlos Edmundo Salas, ubicado en el tercer piso del edificio principal, está colapsado debido a las filtraciones, afectando paredes y techo. La situación parece agravarse ante la imposibilidad de sustituir el ya deteriorado manto asfáltico.

La ULA requiere un presupuesto de 17 millones de dólares para su recuperación
Ornella Gómez, presidenta de la Federación de Centros Universitarios de la ULA. Foto: Cortesía

Para reparar el techo agrietado se necesitan alrededor de 200 rollos de manto asfáltico, de acuerdo con el informe técnico del personal de mantenimiento.

A su vez, los mesones de los laboratorios de Farmacognosia y Medicamentos Orgánicos están deteriorados por efecto de las goteras que caen constantemente, lo que hace imposible su uso para las prácticas educativas.

Techo de la Facultad de Farmacia y Bionanálisis Cortesía / Mariolla Delgado

Esta situación afecta directamente a al menos a 300 estudiantes de pregrado y posgrado de Química y Medicamentos.

Actos vandálicos

Durante los últimos tres años la ULA ha sido perjudicada por los robos, hurtos, desvalijamientos e invasiones, que incluye a la finca Judibana en el núcleo de El Vigía. 

La presidenta del FCU precisó que de acuerdo al registro las universidades venezolanas contabilizan 436 hechos delictivos, de los cuales la ULA ha registrado 40, sin que las autoridades hayan dado una respuesta efectiva.

“La realidad del país está abrumando también a la universidad. Estas situaciones han dificultado que los estudiantes y profesores desarrollen actividades en pro del crecimiento universitario”, dijo.

Edificio de posgrado de la ULA Táchira Cortesía / Diario Los Andes

Ornella, como estudiante regular de Enfermería, todavía ve oportunidades de seguir manteniendo las universidades operativas y reinventarse para no perder el legado de estas instituciones que tienen más de 200 años formando a profesionales del país.

Deserción galopante

Según los datos de la FCU, la deserción estudiantil en 2022 ha sido mayor al 30 %, mientras la de los profesores está por el orden del 20 %. La del personal técnico y obrero es mayor al 40 %.

“Hay algunos departamentos donde los mismos técnicos han tenido que asumir dos y tres responsabilidades porque el personal de esa dependencia ha renunciado. Incluso, departamentos donde contábamos con 15 o 20 profesores hoy solo están dos. Además, han tenido que asumir una carga horaria que realmente no les corresponde. Esto forma parte del voluntariado que hacen a nivel educativo”, explicó Gómez.

Actualmente, la cohorte del primer año de Medicina que inició con 336 estudiantes hoy solo cuenta con 70 que continuaron su formación.

Cuando vamos a clases donde están registrados entre 40 a 80 estudiantes solamente 10 asisten a las aulas. En ocasiones nos manifiestan que no tienen los medios para movilizarse, por lo que se ven obligados a abandonar”, dijo.

La situación económica ha hecho que los estudiantes abandonen sus estudios para conseguir dos o tres trabajos que le permitan cubrir sus requerimientos básicos.

No contamos con transporte, becas y mucho menos con un comedor. Son muchas las dificultades acumuladas, pero creemos que se pueden sumar esfuerzos. Necesitamos del apoyo de todos para recuperar las casas de estudio en todo el país, porque nuestras demandas no son ajenas a las de otras instituciones. Debemos seguir exigiendo el presupuesto justo porque esa es una competencia directa del Estado. El régimen de Nicolás Maduro tiene miedo a lo que representan las universidades”.

Precarización salarial

En este momento el personal ulandino no cuenta con un salario que le garantice una vida digna.

Salario de un vigilante

$ 5

mensuales es el ingreso que ofrece la Universidad de Los Andes

“El salario mensual de un vigilante al mes era el equivalente a cinco dólares, por esa razón ya no contamos con personal de seguridad. Con esa cantidad es imposible tener la motivación de ir a laborar cuando no alcanza ni para comer diariamente”, comentó.

Siendo la ULA un recinto con un perfil académico elevado, el personal docente no recibe la remuneración acorde a los méritos exigidos.

Cuando un profesor universitario que ha hecho doctorado, maestrías, que está totalmente capacitado no le alcanza su salario para comprarse una harina de maíz, garantizar el alimento de su hogar, simplemente porque su sueldo es mísero. Ante esa realidad, nosotros creemos que nuestra lucha por las universidades no solo es desde la comunidad estudiantil sino una iniciativa colectiva”.

Considera que las universidades son fundamentales para el desarrollo del país y deben continuar operativas.

“ULA tiene 237 años formando profesionales para Venezuela y para el mundo porque muchos ulandinos se encuentran en diversos países dejando nuestra universidad en alto. Para tener un país en desarrollo necesitamos profesionales bien capacitados”, indicó Gómez.

Rezago tecnológico y de los servicios públicos 

Buena parte de los equipos tecnológicos que posee la institución se encuentran en estado de obsolescencia. Incluso en las áreas operativas que requieren constante actualización tecnológica.

“Hay laboratorios de computación que tenemos con un cementerio de equipos caducos que no funcionan. Incluso se han tenido que desarmar unos para poder arreglar otros y no reducir aún más la operatividad de esos espacios (…) Hablamos que esto incluye también a la oficina de registros estudiantiles que posee cada facultad, la oficina central donde llegan los nuevos alumnos a matricularse, la oficina de admisión estudiantil, entre otras”.

Detalló que la región andina padece alrededor de 14 horas diarias en promedio sin servicio eléctrico.

“El pasado 15 de mayo protestamos en la Facultad de Farmacia y Bioanálisis. Los estudiantes de séptimo y octavo semestre están en pleno proceso de prácticas de laboratorio trabajando con cepas altamente contagiosas y necesitaban energía eléctrica para utilizar los implementos, pero la tarea fue imposible debido a los cortes eléctricos”. 

La universidad carece de plantas de energía a gasolina y tampoco posee una dotación de combustible que permita garantizar el funcionamiento de estos sistemas alternativos.

Violaciones a los derechos universitarios

El Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes (ODH-ULA) presentó este jueves 19 de mayo su más reciente informe semestral de los estados Mérida, Táchira y Trujillo, dedicando un capítulo a la situación de los derechos universitarios.

El se refiere específicamente a las graves violaciones de la libertad académica,  los derechos a la educación y a la ciencia, cometidas por el Estado venezolano a través de reformas legislativas, irrespeto a la autonomía universitaria, así como la asfixia presupuestaria, entre otras acciones violatorias. 

Cáritas Universitaria

Como aporte voluntario de los estudiantes a la comunidad el 20 de mayo iniciaron las jornadas de atención médica por parte de Cáritas Universitaria.

En esta primera jornada se brindó atención médica gratuita al personal obrero, empleados, profesores y estudiantes que tuvieron la oportunidad de asistir a consultas de Medicina General, Medicina Interna, Ginecología y Obstetricia, Otorrinolaringología, Cirugía General, Cardiología, Traumatología y Urología.

“Esto ha sido iniciativa del profesor Virgilio Castillo, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad de Los Andes, APULA, la iglesia católica, y el padre Alexander Rivero que es nuestro párroco universitario. El proyecto piloto inicia en ULA con 200 pacientes registrados y estoy como voluntaria por ser estudiante del cuarto semestre de enfermería”, dijo Gómez.

Reveló que ante las dificultades se ha precarizado la atención médica, sobre todo a sectores de de la comunidad universitaria vulnerables, quienes encontraron en esta jornada de atención la posibilidad de una consulta especializada totalmente gratuita.

Estas han traído como consecuencia el progresivo deterioro de los espacios para el desarrollo académico, incremento de la deserción de profesores, trabajadores y estudiantes; así como un retroceso en los derechos laborales que ha impactado sobre todo a los adultos mayores jubilados o empleados activos de las universidades públicas del país.

Matrícula reducida 

Autoridades de seis universidades públicas del país revelaron que entre el 20 % y el 50 % de los profesores han renunciado. Mientras que el retiro de estudiantes alcanza el 70 %, como ocurre en la Escuela de Enfermería de la Universidad de Carabobo (UC), cuya matrícula pasó de 1.000 a solo 300 estudiantes inscritos para el año 2022.

En materia de sueldos y salarios del personal universitario, las tablas salariales impuestas de forma unilateral por el régimen de Nicolás Maduro, en marzo de este 2022, establecen que el sueldo base de un profesor titular a dedicación exclusiva es de Bs. 522,16, aproximadamente 120 dólares mensuales a la tasa de cambio del Banco Central de Venezuela (BCV). 

Para el mes de febrero de 2022 el costo de la canasta alimentaria se ubicó en USD 454,93; esto significa que un profesor del más alto escalafón apenas puede cubrir con su sueldo el 26 % de dicha canasta”, refiere el documento.

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