• Desde que comenzó el diálogo, la delegación oficialista ha planteado una serie de exigencias con el fin de dilatar el proceso. El más reciente es su solicitud de cambiar a Noruega como mediador, el cual se suma a su petición de liberar al empresario Alex Saab. Condiciones que, además de improbables, ponen en riesgo la reanudación de las conversaciones

Con una foto, Jorge Rodríguez y Gerardo Blyde pusieron al país a la expectativa. La promesa de reanudar el proceso de negociación entre el régimen de Nicolás Maduro y la Plataforma Unitaria Democrática después de siete meses sin conversaciones aún sigue en pie, aunque ninguna de las partes ha dado señales hasta el momento de su regreso a México. Por el contrario, ahora parece que, desde el lado del oficialismo, nuevamente se intenta dilatar el encuentro.

“Nuestro hermano Alex Saab, secuestrado desde hace 704 días, es miembro pleno de la delegación de Venezuela y es nuestro delegado ante la mesa social que estamos discutiendo. En ese sentido Venezuela ha exigido, exige y exigirá, la participación de Alex Saab en cualquiera de las iniciativas de trabajo que eventualmente se acuerden”, escribió Rodríguez poco después de compartir la foto de su reunión con Blyde.

Precisamente Saab, quien está preso en Estados Unidos y con un juicio abierto por lavado de dinero, fue la razón por la que se suspendieron las negociaciones en octubre de 2021. También se ha convertido en un punto de honor para el chavismo, que se rehúsa a participar nuevamente hasta que el empresario colombiano sea liberado. Sin embargo, este no ha sido el único argumento utilizado por Rodríguez para abandonar la mesa cada vez que surge la oportunidad. 

De hecho, desde que comenzaron los encuentros entre el oficialismo y la oposición en Ciudad de México en agosto de 2021, la delegación del régimen ha tratado de imponer una serie de condiciones y exigencias, que, además de interrumpir el proceso, han buscado demorarlo. Blyde, quien encabeza la delegación opositora, reconoció tras la firma del memorándum de entendimiento que para llegar hasta allí, tuvieron que ceder “parte de su narrativa para lograr un punto medio de inicio, teniendo la convicción de que el proceso es más que necesario”.

Nuevo mediador

Las trabas que ha puesto el régimen de Maduro al proceso de negociación con la oposición en México
Foto: Cortesía

Además de la liberación de Saab, Rodríguez parece haber sumado una petición más a la lista antes de volver a México. De acuerdo con la agencia estadounidense Reuters, la delegación oficialista recientemente solicitó excluir del diálogo al Reino de Noruega, país que hasta entonces había ejercido como mediador.

Fuentes cercanas a ambas delegaciones informaron a la agencia que en Miraflores no están satisfechos con el desempeño de Noruega, y en cambio desean que Rusia sea el nuevo garante. Ya en las primeras conversaciones de 2021 se había barajado a Moscú como acompañante internacional, además de otros siete países, pero su participación nunca se concretó. Por su parte, para la Plataforma Unitaria no es negociable la presencia de Noruega en el diálogo. “Son nuestro único aval para que las cosas salgan bien”, aseguró una de las fuentes a Reuters.

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Justo antes de iniciar la tercera ronda de conversaciones, en septiembre, se presentó un impasse entre Noruega y el régimen de Maduro que retrasó su viaje a México. Durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, la primera ministra noruega, Erna Solberg, expresó su preocupación por las violaciones sistemáticas a los derechos humanos en Venezuela. Esto hizo que la delegación oficialista no se presentara a la reunión pautada el 24 de septiembre.

“Lamentamos que la reciente declaración en la ONU pueda afectar la confianza en nuestro papel. Es fundamental que este proceso y negociación sea entre los propios venezolanos sin ninguna interferencia indebida”, aclaró días después el representante de la delegación noruega, Dag Nylander. Luego de esta rueda de prensa, Rodríguez dio por “superado” el impasse y su equipo acudió a la cita.

La piedra de tranca

Foto: Cortesía Luis Guillermo Morillo/Crónica Uno

Cuando la delegación del régimen finalmente aterrizó en Ciudad de México para la reunión postergada, sus miembros mostraron afiches con el rostro de Alex Saab. El 14 de septiembre, desde la Asamblea Nacional, Rodríguez nombró al empresario miembro pleno de su equipo, integrándolo a la mesa de temas sociales. Esto fue rechazado por la delegación opositora, que exigió respetar la normativa del diálogo; al igual que Noruega, que aseguró que era un nombramiento unilateral.

En un comunicado, la Plataforma Unitaria acusó al régimen de intentar distraer a los interlocutores de la agenda establecida. “El anuncio de la solicitud [de] incorporación realizada hoy, corresponde a una estrategia de defensa del régimen ante el proceso judicial entre dos países con separación de poderes y democracia, cuyos órganos jurisdiccionales siguen un proceso de extradición”, expresó.

Durante años, Saab fue uno de los principales contratistas del régimen de Nicolás Maduro, con cuantiosas asignaciones para proyectos que van desde la construcción de gimnasios verticales y edificios de la Misión Vivienda, hasta la importación de comida de dudosa calidad para los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). No obstante, también fue señalado de ser uno de los mayores testaferros de altos funcionarios del régimen, razón por la que fue solicitado por la justicia tanto de Colombia como de Estados Unidos. El 12 de junio de 2020 fue detenido en la República de Cabo Verde, luego de que se emitiera una alerta roja de Interpol en su contra.

El arresto de Saab significó un duro golpe para el chavismo, que emprendió una intensa campaña propagandística para exigir su liberación. Los esfuerzos no se quedaron en lo mediático, contratando al reconocido abogado Baltazar Garzón para su defensa. Ante la inminente extradición del acusado a Estados Unidos, el régimen intentó otras maniobras como nombrarlo embajador plenipotenciario ante la Unión Africana, con el fin de darle inmunidad diplomática. Todo sin éxito. Por ese motivo, para la delegación opositora su incorporación a la mesa fue un intento más de forzar su liberación, poniendo en juego la estabilidad del diálogo.

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Efectivamente, el 16 de octubre Saab fue extraditado a Florida tras un largo proceso judicial en Cabo Verde. Ese mismo día, Rodríguez anunció el retiro de la delegación oficialista de las negociaciones, alegando “el secuestro” de uno de sus miembros. Expertos como la internacionalista Lauren Caballero aseguran que la extradición fue la excusa perfecto para que el régimen abandonara las negociaciones, especialmente en fechas cercanas a las elecciones regionales del 21 de noviembre de 2021.

“Esta jugada la tenían planificada desde hace rato, al haber incluido a Saab como parte de la delegación. Tenía como principal objetivo detener o chantajear a los actores del diálogo. No les funcionó y el resultado fue el que vimos”, dijo en una entrevista al portal Voz de América.

Invitado indeseado

Delegación de la Plataforma Unitaria. Foto: Cortesía

A pesar de que Rodríguez insiste en que sin Alex Saab no se puede retomar el diálogo, la delegación oficialista no tuvo problemas al comienzo del proceso en condicionar quiénes debían participar por el lado de la oposición. Tal es el caso del embajador del gobierno interino de Juan Guaidó en Estado Unidos, Carlos Vecchio.

Desde la primera reunión en el Museo Antropológico de la Ciudad de México el 13 de agosto, el chavismo se opuso tajamente a la presencia de Vecchio en la delegación. De hecho, el encuentro estuvo a punto de suspenderse por poco por esta razón. Su vinculación con el gobierno interino de Guaidó fue uno de los detonantes. También su posición abiertamente a favor de que el proceso sirviera como base para una transición política sin Maduro en el poder.

Mis acciones a favor de la libertad de Venezuela han molestado mucho al dictador, por eso, una vez más, como ya lo ha hecho en todos los procesos de negociación anteriores, ha pedido este veto para que no integre la delegación de la Plataforma Democrática Unitaria que asiste al proceso de negociación en México, al punto de paralizar el proceso”, respondió Vecchio en una carta pública.

Para no entorpecer el proceso, Vecchio decidió hacerse a un lado y retirarse de la mesa. En su lugar se acordó incluir al diputado Freddy Guevara, quien al igual que él, era parte del partido Voluntad Popular. Para ese momento Guevara estaba detenido por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin); sin embargo, lo liberaron el 15 de agosto. Luego de unas semanas de reposo por su condición de salud, el dirigente de la tolda naranja se incorporó a las negociaciones en la segunda ronda.

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Interés mutuo

Las trabas que ha puesto el régimen de Maduro al proceso de negociación con la oposición en México
Foto: Cortesía

A pesar de que el régimen abandonó abruptamente México sin acuerdos, la Plataforma Unitaria mantuvo su postura abierta a retomar el diálogo en cualquier momento. Ello promovido por Estados Unidos, que en múltiples declaraciones afirmó que este era el único modo de resolver pacíficamente la crisis política y humanitaria que enfrenta Venezuela.

Tal fue la insistencia de la Administración de Joe Biden en volver a sentar al oficialismo en la mesa, que en marzo de 2022 envió a un equipo de diplomáticos para reunirse con Maduro en el Palacio de Miraflores. De ese encuentro, el dirigente chavista lanzó su primer mensaje en meses a favor de retomar el proceso de México, aunque sin dar pasos concretos. No fue hasta el 17 de mayo, que la Casa Blanca dio otro incentivo para el régimen, flexibilizando algunas sanciones al otorgarle una licencia a la petrolera Chevron para sostener reuniones con la estatal PDVSA. También se levantaron las sanciones individuales a Carlos Malpica Flores, sobrino de Nicolás Maduro y Cilia Flores. El mismo día que se tomaron esas medidas, Rodríguez y Blyde publicaron su foto anunciando el regreso de las conversaciones.

Sin embargo, hasta el momento el régimen sigue sin mostrar voluntad de querer dialogar. A la par que insiste en la incorporación de Saab a la mesa (y la desincorporación de Noruega), también toma otras medidas que no contribuyen al ambiente conciliador, como la reciente salida de la Cancillería de Félix Plasencia, quien favoreció la reunión con los enviados estadounidenses, a cambio de Carlos Faría, embajador en Rusia. De acuerdo con Reuters, las delegaciones podrían reencontrarse en México tentativamente para la primera quincena de junio. Pero en la medida que pasan los días, solo quedará esperar a que no ocurran nuevos impasses o retrasos.

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