• Un estudio publicado en The Lancet Psychiatry analizó las trayectorias de riesgo neurológico y psiquiátrico de 1.284.437 pacientes después de la infección por el virus

Las personas que han padecido covid-19 tienen riesgo de desarrollar algunas dolencias psiquiátricas y neurológicas, como brotes psicóticos, demencia, niebla mental o epilepsia, hasta dos años después del diagnóstico, de acuerdo con un estudio liderado por la Universidad de Oxford.

Los investigadores analizaron los registros médicos de 1.284.437 pacientes de Estados Unidos, Australia, Reino Unido, España, Bulgaria, India, Malasia y Taiwán, que habían padecido covid-19. Estos fueron comparados con otro grupo del mismo número de personas que presentaron otras afecciones respiratorias.

De acuerdo con la investigación, publicada en la revista The Lancet Psychiatry, en el grupo que tuvo covid-19 se observó que, después de dos años, hubo más casos nuevos de demencia, accidente cerebrovascular y niebla mental en adultos y epilepsia y trastornos psicóticos en niños, aunque los riesgos generales fueron pequeños. 

Algunos trastornos se volvieron menos comunes dos años después de haber padecido de covid-19, como la ansiedad y la depresión en niños y adultos, así como los trastornos psicóticos en adultos.

El estudio reveló que el mayor riesgo de depresión y ansiedad en adultos dura menos de dos meses antes de volver a los niveles normales.

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Depresión en pandemia

Casos de demencia en adultos

Max Taquet, miembro clínico académico del Instituto Nacional para la Investigación de la Salud y la Atención (NIHR) en psiquiatría de la Universidad de Oxford y autor del estudio, destacó que el hallazgo de que el exceso de riesgo de depresión y trastornos de ansiedad desaparecieran en dos o tres meses fue “muy tranquilizador”. 

Sin embargo, indicó que la noticia más preocupante es que otros trastornos, como confusión mental, demencia, trastornos psicóticos y epilepsia y convulsiones, siguen siendo elevados, y aún se diagnostican más casos nuevos dos años después de la infección por covid-19.

El estudio encontró que en adultos mayores de 65 años de edad la incidencia de demencia fue del 4,5 % en personas después de una infección por covid-19 y del 3,3 % en personas con otra infección respiratoria. 

“Está claro que esto no es un tsunami de casos, pero es difícil ignorarlo dada la gravedad de las consecuencias de un diagnóstico de demencia”, aseveró,

Riesgo de desarrollar epilepsia o convulsiones

Los investigadores señalaron que las trayectorias de riesgo posteriores al covid-19 difirieron en niños en comparación con adultos. 

“En los seis meses posteriores a la infección por covid-19, los niños no tenían un mayor riesgo de cambios en el estado de ánimo o trastornos de ansiedad, pero tenían un mayor riesgo de déficit cognitivo, insomnio, hemorragia intracraneal, accidente cerebrovascular isquémico, trastornos de los nervios, raíces y plexos nerviosos, trastornos psicóticos, y epilepsia o convulsiones”, destacaron.

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Se descubrió que 260 de 10.000 niños desarrollaron epilepsias o convulsiones dentro de los dos años posteriores a la infección por covid-19, en comparación con 130 de 10.000 niños después de padecer otras infecciones respiratorias. Además, también mostraron un riesgo tres veces mayor de que se les diagnosticara un trastorno psiquiátrico en los dos años posteriores a la infección por el virus, aunque los casos fueron pocos (18 en 10.000).

Las secuelas psiquiátricas y neurológicas pueden desarrollarse hasta dos años después de haber padecido covid-19

No obstante, la probabilidad de que los niños sufran la mayoría de los diagnósticos neurológicos y psiquiátricos después de covid-19 fue menor que en los adultos, y no se encontró que tuvieran un mayor riesgo de ansiedad o depresión que los niños que tenían otras infecciones respiratorias, incluso en los primeros seis meses. 

Según la investigación, la variante delta se asocia con más trastornos que la alfa, debido a que se observaron mayores riesgos de accidente cerebrovascular isquémico, epilepsia o convulsiones, déficit cognitivo, insomnio y trastornos de ansiedad, agravados por una mayor tasa de mortalidad. La variante ómicron se relaciona con riesgos neurológicos y psiquiátricos similares a los delta.

Una proporción considerable de adultos mayores que recibieron un diagnóstico neurológico o psiquiátrico, murió posteriormente, especialmente aquellos diagnosticados con demencia, epilepsia o convulsiones”, sostuvieron los investigadores.

Los datos no son alarmantes pero no deben descuidarse

El autor principal del estudio, Paul Harrison, explicó que los resultados tienen implicaciones importantes para los pacientes y los servicios de salud, ya que sugieren que es probable que ocurran nuevos casos de secuelas neurológicas relacionadas con el covid-19 durante un tiempo considerable después de que la pandemia haya disminuido.

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Sin embargo, destacó que no están hablando de un “tsunami de enfermedades” neurológicas y psiquiátricas. 

“Los riesgos no son dramáticos y difieren sustancialmente según los grupos de edad. No se trata de un riesgo 10 o 100 veces superior”, detalló.

En el estudio, los investigadores señalaron que si al paciente no se le ha diagnosticado ningún trastorno de ansiedad dentro de los dos meses posteriores al diagnóstico de covid-19, puede estar seguro de que su riesgo ya no es mayor que después de otra infección respiratoria. 

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“Si un paciente había desarrollado un accidente cerebrovascular isquémico dentro de los dos meses posteriores al diagnóstico de covid-19, es plausible que el diagnóstico del virus haya contribuido (ya sea directa o indirectamente) a su aparición, pero más allá de los dos meses, se deben considerar activamente otras causas”, agregaron.

Aunque los resultados de la investigación no significan que se espera una ola de casos de demencia o el incremento de trastornos psicóticos crónicos, los especialistas sugieren que no se debe descuidar el potencial incremento de diagnósticos. 

Limitaciones del estudio

Los científicos puntualizan que una de las limitaciones de su estudio es que desconocen la gravedad o el curso de cada trastorno después del diagnóstico, o si estos son similares o no después del covid-19 y posterior a otras infecciones respiratorias.

Indican que también es probable que el estudio subrepresenta a las personas con covid-19 leve o asintomático y, en algunos casos, es posible que no se haya registrado el estado de vacunación.

Los investigadores enfatizaron que sus hallazgos son relevantes para comprender los riesgos de trastornos neurológicos y psiquiátricos a nivel individual y poblacional después de la infección por covid-19, lo que puede ayudar a mejorar la respuesta a ellos. 

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