• En El Diario conversamos con dos especialistas para conocer las realidad de los niños con el Trastorno del Espectro Autista en las escuelas de Venezuela

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) afecta a 1 de cada 100 niños en el mundo. Aunque en Venezuela no existen cifras oficiales sobre esta condición, organizaciones independientes indican que al menos 1 de cada 45 niños en el país nace con algún tipo de autismo. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que las intervenciones psicosociales basadas en evidencias pueden mejorar las aptitudes sociales y de comunicación, lo que representa un impacto positivo en el bienestar y la calidad de vida de las personas con autismo. 

De acuerdo con la OMS, la atención a las personas con autismo debe ir acompañada de medidas en el ámbito comunitario y social, lo que podría iniciar con la atención y escolarización oportuna de los niños con TEA.

Skeilly Castellanos, psicóloga educacional especialista en el espectro autista, precisó que dependiendo del nivel de la condición, algunos niños y niñas con Trastorno del Espectro Autista pueden asistir a escuelas regulares. No obstante, indicó que para que eso suceda los docentes que imparten clases deben tener los conocimientos para saber manejar algunos de los rasgos de esta condición.

En entrevista para El Diario, la especialista destacó que existen niveles del TEA que perfectamente permiten cursar escolaridad regular, debido a que el autismo no es una condición que esté absolutamente ligada a una alteración cognitiva o intelectual. Por otra parte, señaló que la escolarización especial se recomienda en el caso de que el autismo esté asociado a un déficit intelectual. 

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El reto en las escuelas regulares

Castellanos aseguró que, sobre todo en Venezuela, el reto parte de la formación y capacitación de los docentes en las aulas. “He escuchado con mucha frecuencia que las maestras no tienen las herramientas, debido que en su formación profesional no les enseñan sobre el autismo, no les dicen a menos que hagan alguna especialización”, agregó.

En este sentido, sostuvo que debido a esa situación, se piensa que la responsabilidad de la adaptación y desarrollo del niño debe recaer en profesionales externos (psicólogos, o terapeutas de conducta), cuando en realidad debería ser un trabajo conjunto partiendo de la formación de las docentes.

A su juicio, las docentes deben estar entrenadas para hacer adaptaciones curriculares debido a que aunque el niño no tenga un compromiso intelectual, a nivel sensorial puede tener algunas dificultades o en el desarrollo motor, como problemas para escribir o colorear.

Hay algunos contenidos y objetivos que se pueden adaptar, hay otras estrategias que se pueden usar con otros tipos de materiales o evaluación, que les permita a los niños con TEA poder incorporarse y aprender lo mismos que sus compañeros”, explicó.

Destacó que parte del trabajo es poder flexibilizar y comprender las necesidades de los niños con autismo. Aseguró que con frecuencia, esas adaptaciones benefician a todos los niños del aula, debido a que los ejercicios y refuerzos de atención que necesita el niño con autismo no serán perjudiciales para sus compañeros, sino por el  contrario, resultarán beneficiosos.

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En este sentido, señaló la importancia de que todos los institutos escolares deben contar con la suficiente disposición a aprender, a capacitar a su personal y a flexibilizar los pensum académicos y los objetivos que se esperan de acuerdo al año escolar. 

Escuelas semana Venezuela
#TeExplicamosLaSemana | Domingo 14 de febrero

Escolarización de los niños con TEA

La psicopedagoga Betsabe Lemus coincide que los niños con la condición se pueden adaptar a las dinámicas de la educación regular, pero hace hincapié en que los docentes realicen ciertas adaptaciones curriculares para que los contenidos académicos sean aplicados acorde a sus necesidades.

Aunque ellos aprenden de forma distinta, el nivel I tiene un nivel cognitivo alto, incluso se ha visto que niños con TEA tienen un coeficiente intelectual que supera el promedio. Si pueden funcionar en un aula regular”, aseguró en entrevista para El Diario. 

No obstante, acotó que los padres de niños con autismo siempre van a necesitar apoyo terapéutico. ”Aunque puedan incorporarse y adaptarse a un colegio regular y sus dinámicas, los niños con TEA suelen ser sensibles con temas emocionales, lo que puede incidir en el desarrollo de su desempeño escolar”, agregó.

La especialista comentó que los niños con TEA no tienen filtros emocionales, por lo que es importante que los padres tomen en cuenta el apoyo terapéutico, el cual brindará las herramientas para poder lidiar con las situaciones que se puedan presentar en el colegio.

Escuelas especializadas

Por otra parte, indicó que los niños con autismo nivel II y III si necesitan de una escuela especializada, debido a que esos espacios cuentan con docentes preparados en educación especial que tienen las herramientas y la formación necesaria para ofrecer a esos niños una atención individualizada.

“Son aulas con menos cantidad de alumnos (entre 8 a 10), para que la atención sea un poco más individualizada. Las herramientas que utilizan son mucho más adaptadas a niños con TEA. Dependiendo del canal de aprendizaje de cada uno de ellos, los docentes planifican las mejores formas de enseñanza”, puntualizó.

Lemus explicó que los colegios especiales no solo buscan desarrollar las habilidades cognitivas, sino que también tienen objetivos en cuanto a la enseñanza de autonomía y de las actividades del día a día que les permita ser independiente.

Inclusión de los niños y niñas con autismo en escuelas regulares: ¿cuáles son los retos?

La psicóloga Skeilly Castellanos indicó que no es lo mismo atender a 5 o 6 niños que atender a un grupo de 40 y que las escuelas especializadas hacen planes individuales tomando en cuenta el perfil de cada niño.

“En las escuelas especiales van más al ritmo de los niños intentado cumplir con los objetivos académicos de la educación regular, pero tal vez no con el mismo ritmo o el mismo nivel de exigencia. En los casos donde hay mayor compromiso cognitivo, la educación va orientada al desarrollo de habilidades de dependencia para garantizar que cuando llegue a la adultez se pueda desenvolver de forma autónoma y en la medida de lo posible productivo”, subrayó. 

¿Cómo se diagnostica el autismo?

Skeilly Castellanos detalló que el diagnóstico del TEA se hace a partir de una evaluación clínica y psicológica de desarrollo principalmente debido a que el autismo es una alteración del neurodesarrollo.

“Una de las primeras cosas a evaluar es el curso de su desarrollo, si es típico o atípico, en base a las escalas estandarizadas que indican lo que un niño de cada edad debería cumplir”,

Hay atipicidades en las conducta que son importante valorar, como lo relacionado a la interacción y la comunicación. Los niños con TEA podrían presentar formas del uso del lenguaje atípicas, intereses repetitivos (que siempre hagan las mismas actividades y rutinas), alteraciones sensoriales (percepción del gusto, olfato, oído y vista alterados) y falta de regulación emocional.

La especialista indicó que las características del autismo es común que se presente a partir de los 18 y 24 meses de nacido, cuando ya es evidente el tema de la falta de contacto visual, atipicidades en el lenguaje, dificultades para adaptarse a otros niños y a cambios en la rutina.

“Hablar del trastorno del espectro autista es complicado, debido a que como dice el nombre, es un espectro donde se encuentra que todos los niños con la condición son diferentes, algunos presentan características en común y otros no. Es complicado incluso el diagnóstico porque al no tener algunas características puede confundirse con otro trastorno”, indicó la psicopedagoga Betsabe Lemus.

Lemus London indicó que es importante que los padres estén alertas y que si observa algún comportamiento que les indique que algo está pasando, asistan con un especialista.

Señaló que el diagnóstico del TEA lo puede brindar un neurólogo, que es quien puede realizar la evaluación neurológica completa del paciente, la cual se hace a través de pruebas que miden las respuestas ante ciertos estímulos. Agregó que los psicólogos también pueden diagnosticar el TEA a través de unas pruebas estandarizadas que les permite, con una serie de preguntas a los padres, determinar si se tiene o no la condición.

“A través de esas pruebas se puede diagnosticar el nivel de autismo. Se sugiere que se trabaje con un equipo multidisciplinario de especialistas para que tengan una información integral y completa para determinar el diagnóstico”, precisó.

¿Cómo determinar si un niño con TEA puede ingresar a un colegio regular?

La psicopedagoga Betsabe Lemos explicó que por lo general, si se va a una escuela especializada, se realizan pruebas sencillas acorde con lo que el equipo disciplinario evalúe. Dependiendo de las evaluaciones, el niño es ubicado en un salón en el grado que consideren según los resultados de las pruebas.

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“Se puede tener un niño de 10 años, que aunque debería estar en 4to grado, cognitivamente por su condición, quizás tenga que estar en 3er grado. La idea es ubicarlo en un aula que esté un grupo de la misma edad, para que puedan desarrollarse y aprender uno de otro”, puntualizó.

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A su juicio, los niños con autismo deberían estar en un grupo variado donde se tengan niños con otras condiciones, debido a que se puede sacar provecho de que puedan socializar e intercambiar información. Agregó que los niños con TEA aprenden mucho a través de la imitación.

Inclusión de los niños y niñas con autismo en escuelas regulares: ¿cuáles son los retos?

Indicó que los colegios regulares aplican evaluaciones o exámenes escritos sencillos acorde al grado que el niño debería cursar, y depende de los resultados es aceptado en la institución. Sin embargo, sostuvo que para los niños con TEA no deberían de realizar pruebas escritas, debido a que para algunos “podría ser muy estresante”. Considera que es mejor realizar una prueba de observación, es decir, que el docente evalúe el desenvolvimiento del niño en el aula de clase y realice algunas preguntas.

Por otra parte, señaló que en las escuelas se hacen pruebas psicológicas y de contenido académico, sobre todo enfocadas en las áreas de matemática y lenguaje. 

Los padres que tengan hijos con TEA, deben ser sinceros con los directivos del colegio sobre la condición del niño, debido a que eso permite dar apertura a una inclusión verdadera donde los colegios estén dispuestos a recibirlos, brindándole el apoyo para que puedan desarrollarse a nivel escolar y sean niños felices”, agregó. 

Diferencias entre integración e inclusión

La especialista Betsabe Lemus destacó que la integración es tener al niño con TEA en el aula, hacerlo presente a que escuche la clase y que el docente le dé instrucciones específicas para que realice las actividades, pero no lo hace partícipe de las actividades en sí, a diferencia de la inclusión.

“La inclusión es cuando se hace al niño con autismo partícipe de cada actividad, el docente lo invita a que resuelva un problema en la pizarra, lo invita a una actividad en el laboratorio de biología y a cada uno de los juegos educativos que diseñe como estrategia para enseñar algún compendio académico”, precisó.

Además, señaló que inclusión también tiene que ver con darles la facilidad de acceso a los colegios, si es un niño que quizás tenga dificultades para desplazarse por alguna patología; el respeto a la parte sensorial, debido a que algunos tienen dificultades con el procesamiento sensorial y son sensibles al ruido, a las luces y al clima.

Inclusión de los niños y niñas con autismo en escuelas regulares: ¿cuáles son los retos?

“Si en un aula de clases hay un niño con autismo que tenga un problema con el tema del ruido, que no pueda escuchar gritos, el docente podría explicar a los otros alumnos sobre la condición. Cuando se les explica y se les hace partícipe de esa inclusión, ellos dan el apoyo y se vuelven niños empáticos” , explicó. 

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La especialista resaltó que la inclusión hará que el niño o niña con TEA se sienta cómodo en el grupo, valorado y respetado con sus diferentes.

La importancia de una atención oportuna y adecuada

Betsabe Lemus indicó que en función de la atención que reciban los niños con esa condición por parte de sus docentes y todo el grupo terapéutico, se van a obtener mejores resultados en el desempeño académico y emocional.

“Si un niño con TEA tiene una atención terapéutica adecuada en donde pueda desarrollar un autoconcepto y autoestima adecuada, que se le de herramientas en cuanto a habilidades sociales que le permita compartir con sus compañeros y resolver situaciones en el colegio sin que se afecta su autoimagen, se obtendrá un resultado positivo”, añadió.

Destacó que el trabajo no debe ser solo del colegio, sino en equipo con la familia y los especialistas, ya que eso le permitirá desarrollar habilidades en todas las áreas. A su juicio, cumpliendo esos parámetros, se logrará el objetivo de tener un niño con TEA que esté en un colegio con una adecuada inclusión.

Los niños con autismo tienen potencial, tienen habilidades y una cantidad de cosas maravillosas que pueden enseñarnos. Nos muestran que nos hacen ser mejores seres humanos, porque son seres brillantes y muy transparentes. Nos dan lecciones de vida”, aseveró.

La especialista Skeilly Castellanos resaltó que aunque existen en el país instituciones especiales, las que conoce en su mayoría son privadas, lo que limita el acceso de las familias que tienen escasos recursos y no pueden costear ese tipo de educación.

En este sentido, puntualizó que si dentro de las políticas públicas se incluyen la creación de más escuelas especiales va a ser beneficioso. Sostuvo que aunque no se conocen las estadísticas actuales en el país, las cifras promedio de otros países muestran como la incidencia de los niños con TEA ha aumentado, por lo que la idea es que existan suficientes instituciones para atenderlos. 

“Las políticas públicas no solo deben incluir la creación de los colegios, sino también la capacitación de los profesionales que van a laborar ahí y que se tenga acceso a todos los materiales que se puedan necesitar. Es poner el interés en que esos niños, que luego serán adolescentes y posteriormente adultos, estén atendidos a lo largo de su vida”, reiteró.

A su juicio, intervenir durante la infancia de los niños con TEA es de suma importancia debido a que se debe garantizar que después sean adultos independientes y productivos para la sociedad, a pesar de su condición.  

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