• Existen unas pruebas en el mercado que prometen descifrar si tienes las células de un treintañero o de un sexagenario. Aquí te contamos lo que necesitas saber al respecto. Ilustración principal: Mike Ellis

Esta es una traducción hecha por El Diario de la nota What’s Your ‘Biological Age’?, original de The New York Times.

Si has asistido a una reunión de antiguos compañeros de secundaria, sabes que algunas personas parecen envejecer más rápido que otras. 25 años después de la graduación, un compañero de clase puede parecer una década más joven que el resto, mientras que otro parece una década más viejo.

“La gente lo sabe intuitivamente”, comentó Nir Barzilai, director del Instituto de Investigación del Envejecimiento en el Albert Einstein College of Medicine, “pero no entienden que es una biología que estamos tratando de descubrir”.

Los científicos están trabajando para cuantificar este fenómeno y asignar un número a la “edad biológica” de una persona al observar su salud celular en lugar de cuántos años han estado vivos. Algunas de estas mediciones se comercializan ahora como pruebas de sangre directas al consumidor. Pero antes de gastar cientos de dólares para descubrir cuántos años tienes realmente, asegúrate de saber lo que estás pagando. Los expertos advierten que, aunque estas pruebas son interesantes en teoría y podrían ser herramientas de investigación valiosas, aún no están listas para ser utilizadas de manera generalizada.

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¿Cómo se mide la edad biológica?

Los investigadores definen la edad biológica como “la acumulación de daño que podemos medir en nuestro cuerpo”, comentó Andrea Britta Maier, co-directora del Centro para la Longevidad Saludable en la Universidad Nacional de Singapur. Este daño proviene del envejecimiento natural, así como de nuestro entorno y comportamientos.

El concepto se atribuye a menudo al médico científico británico Alex Comfort (quizás más conocido por escribir El goce del sexo), quien publicó un artículo sobre esa idea en 1969. Pero durante décadas, los científicos no sabían cómo podrían medir la edad biológica de alguien.

Un avance importante ocurrió en 2013 cuando Steve Horvath, profesor de genética humana y bioestadística en la Universidad de California, Los Ángeles, propuso utilizar un “reloj” basado en el emergente campo de la epigenética. A lo largo de nuestras vidas, nuestro ADN acumula cambios moleculares que activan y desactivan varios genes. El doctor Horvath analizó estos cambios en miles de personas y desarrolló un algoritmo para determinar cómo se correlacionan con la edad.

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Estos cambios ocurren naturalmente a medida que envejecemos, afirmó Jesse Poganik, instructor en la Facultad de Medicina de Harvard que investiga el envejecimiento biológico; también pueden acelerarse por comportamientos que afectan la salud, como fumar y el consumo excesivo de alcohol. Como resultado, se ha demostrado que las estimaciones de la edad biológica están asociadas con cosas como la esperanza de vida y la salud, dijo.

Por qué deberías tener precaución con las pruebas 

Actualmente, varias empresas venden pruebas por alrededor de 300 dólares que utilizan esta tecnología para calcular tu edad biológica analizando tu sangre o saliva y comparando los cambios en tu epigenoma con los promedios poblacionales.

Sin embargo, los expertos advierten que los relojes epigenéticos no pueden decirte mucho sobre tu propia salud. Esto se debe a que fueron diseñados para evaluar a grandes grupos de personas, no a individuos. Por lo tanto, sus resultados pueden ser poco confiables.

En una conferencia reciente en la que Horvath habló sobre el tema, un miembro del público dijo que se había sometido a dos pruebas diferentes y había obtenido dos edades diferentes, con una diferencia de 10 años. Horvath le dijo al hombre que debería haberse ahorrado su dinero.

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“Creo que podrías decir que los mejores de ellos (en referencia a los relojes biológicos) no son completamente inútiles”, dijo Daniel Belsky, profesor asociado de epidemiología en la Universidad de Columbia, quien desarrolló un reloj epigenético. “Pero aún no son herramientas clínicas probadas, así que son más para quienes sienten curiosidad”.

Otro problema con las pruebas es que no está claro qué hacer con los resultados. Los científicos no saben cómo revertir la edad biológica de alguien, o si eso es siquiera posible.

En parte, debemos preguntarnos por qué se desarrollaron los relojes epigenéticos en primer lugar. Los investigadores esperan utilizarlos en ensayos clínicos para intervenciones contra el envejecimiento y medir posibles cambios en la esperanza de vida de cientos o miles de personas a la vez.

Todo esto no ha impedido que las empresas vendan estas pruebas junto con recomendaciones personalizadas de salud y estilo de vida, además de suplementos que dicen revertir la edad biológica de un individuo.

Un nuevo enfoque para la información antigua

Los relojes epigenéticos no son los únicos productos en el mercado que prometen medir la edad biológica. Algunas empresas ofrecen un panel de pruebas de sangre convencionales que podrías recibir en la consulta del médico, como colesterol o hemoglobina A1C, un marcador para la diabetes. Afirman que, dado que muchos de estos números aumentan a medida que envejecemos, se pueden usar como un indicador de la edad biológica de una persona. Por ejemplo, si tienes 45 años de edad, pero tus niveles de colesterol se asemejan más a los de un promedio de 50 años, los resultados de la prueba podrían indicar que tu edad biológica es mayor que tus 45 años de edad.

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Todavía es motivo de debate el determinar si las pruebas de marcadores sanguíneos realmente rastrean la edad biológica en lugar de la salud general. Pero una ventaja de este tipo de prueba es que mide factores que pueden modificarse; por ejemplo, sabemos cómo reducir los niveles de azúcar en sangre mediante medicamentos y cambios en el estilo de vida. En contraste, la edad epigenética es actualmente más como una caja negra.

“Ampliar el acceso y realizar pruebas más frecuentes para optimizar la salud me parece bastante razonable”, detalló Poganik por correo electrónico. Pero, agregó, “cualquier afirmación de determinación precisa a nivel individual de la edad biológica debería abordarse con precaución”.

Traducido por José Silva.

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