- Las razas recomendadas para este tipo de ayuda son labradores, golden retrievers, akita inu, flat coated retriever y pastor alemán
Esta nota se publicó originalmente el 26 de abril de 2023
Los perros guía son una ayuda fundamental para las personas con discapacidad visual. Estos canes están entrenados para ayudar a sus dueños a esquivar obstáculos y peligros, convirtiéndose así en los ojos de los que no pueden ver.
Estos animales facilitan la movilidad y la independencia de pacientes con limitaciones de visión. Entre las tareas que desempeñan están alertar a su dueño de un sonido; ayudarlo con el equilibrio; recordar la toma de un medicamento; marcar el botón del ascensor; levantar cosas del suelo o empujar una silla de ruedas.
“El trabajo o las tareas realizadas por un animal de servicio deben estar directamente relacionados con la discapacidad de la persona”, destaca la Escuela de Perros Guía en su página web, la primera organización en Latinoamérica dedicada al adiestramiento de estos animales conjunto con el entrenamiento de y también de sus dueños.
¿Cómo se certifica a un perro guía?
Para que un perro pueda ser certificado como un animal guía o de servicio, se requiere que debe cumplir con un entrenamiento que tiene una duración de entre 2 y 5 años.
Los certificados son entregados por escuelas de adiestramiento para perros guía que deben, además de formar al animal, capacitar al dueño.
Una de las recomendaciones que ofrecen organizaciones como la Escuela de Perros Guía de México es educarlos desde que son cachorros, a partir de las cuatro semanas de edad.
“Los cachorros son elegidos en sus primeros meses de vida siguiendo una serie de protocolos que le indican al entrenador la respuesta social del animal al hombre y a los estímulos a los que probablemente esté expuesto como perro de servicio”, explica la ONG.
Superada esta etapa, el canino iniciará un entrenamiento de obediencia básica en el que aprenderá a dar la pata, caminar con correa, echarse en el suelo, ladrar y hacer sus necesidades en los lugares indicados.
Los perros guía también deben aprender la “desobediencia inteligente”, esto consiste en no hacer caso a las órdenes de sus dueños si estas los ponen en peligro. Otras habilidades que adquieren al ser adultos es encontrar salida de emergencia, abrir puertas, subir y bajar de autobuses.
Una vez aprendidos todos los comandos, el centro de entrenamiento gradúa al perro otorgándole un certificado y entregándolo a una persona que necesite de sus servicios. En el caso de los humanos, también reciben un entrenamiento conjunto para optimizar la integración del can y él.
¿Qué pasos seguir para solicitar un perro guía?
Las personas con discapacidad visual que deseen recuperar la independencia y la movilidad fuera de sus viviendas pueden solicitar un perro guía siempre y cuando cumplan con varios requerimientos, entre ellos, rellenar un formulario de estudios socioeconómicos y someterse a una evaluación médica.
La persona debe hacer un curso de orientación y movilidad; además, tiene que utilizar un bastón blanco, herramienta especializada para personas con discapacidad visual.
El último requisito es culminar el curso de varias semanas de capacitación para el manejo del perro guía. Este empieza primero en las instalaciones de la escuela canina y posteriormente en la vivienda del solicitante.
¿Cuáles son las razas de perro recomendadas para servir de guías?
Para que un animal califique como un perro guía debe cumplir con ciertas características físicas y psicológicas. Los perros aspirantes deben tener un nivel alto de socialización, inteligencia y ser de raza grande.
Los perros deben ser sociales con las personas y otros animales; tener la habilidad de seguir órdenes e instrucciones; además, tienen que ser ágiles, dóciles y fáciles de adiestrar.
“A la hora de buscar un perro de servicio debemos enfocarnos en las características que lo definan como un buen asistente, que en este caso serían una alta tolerancia a los estímulos exteriores”, afirmó la organización en su página web.
Los perros guía no deben ser protectores, ya que podrían complicar la relación o desenvolvimiento de la persona con discapacidad y su entorno.