- Grandes empresas en el mundo ya trabajan en herramientas que potencian el uso de la inteligencia artificial | Foto: iStock.
La inteligencia artificial (IA) generativa ha dado un nuevo salto para adaptarse a entornos cambiantes y dinámicos y evoluciona ya hacia una tecnología con una capacidad de acción completamente autónoma y al margen de la intervención humana.
La nueva forma de IA, bautizada como Agentic (agente), supone una evolución de la más conocida y empleada hasta ahora. De acuerdo con expertos, esta herramienta requiere, en la mayoría de los casos, de la participación humana, autonomía, adaptabilidad y autoaprendizaje, «agentes» que multiplican las posibilidades de colaborar con terceras personas o máquinas para aprender de forma continua la manera de mejorar los procesos productivos. Además de resolver problemas de negocio muy complejos.
Ante la nueva evolución de la IA, los expertos consultados por la agencia de noticias EFE inciden en que la clave está en la responsabilidad, en una aplicación ética, segura, equitativa y transparente; en que cualquier innovación tecnológica esté al servicio del progreso social y económico. Además de la trascendencia de delimitar los márgenes para clarificar lo que se puede hacer y lo que no y diferenciar entre «poderes y deberes».
Empresas que han tomado posición ante el avance de la IA
Algunas grandes empresas han comenzado a tomar posiciones ante lo que se considera una «nueva era» de la inteligencia artificial, y han empezado a surgir consorcios y colaboraciones para exprimir las potencialidades de la nueva tecnología.
Es el caso de las multinacionales Nvidia, especializada en computación e inteligencia artificial, y Accenture, dedicada a la consultoría y servicios tecnológicos. Estas empresas han constituido un grupo de trabajo, conformado con casi 30 mil profesionales, para agilizar la implementación de la nueva forma de inteligencia artificial. Estas corporaciones han instalado sus equipos especializados en los centros tecnológicos y de innovación ubicados en Europa (Málaga y Londres), Asia (Bangalore, Singapur y Tokio) y América (California).
Por otro lado, la alemana Celonis, especializada en desarrollo de software para mejorar la eficiencia empresarial, desarrolló y presentó en Munich una herramienta AgentC basada en «agentes de IA» equipados con grandes conocimientos empresariales y sobre el funcionamiento interno de una empresa para comprender cómo trabaja, así como tratar de mejorar todos sus procesos.
Una IA para mejorar la toma de decisiones
El presidente del laboratorio We The Humans, Juan Ignacio Rouyet, ha observado que ya existe una IA capaz de tomar decisiones, pero la agentic puede hacerlo en tiempo real y no responde solo en función de sus datos de entrenamiento, sino que utiliza también datos actualizados. Puede además planificar y crear nuevas acciones para conseguir un objetivo «sin que ningún humano le haya dado esa secuencia de acciones».
En declaraciones a EFE, Rouyet señaló que esta IA está «en fase exploratoria». Explicó que entre sus funcionalidades para el sector salud, se apunta la posibilidad de monitorizar a un enfermo para tomar las decisiones más adecuadas sobre el tratamiento más idóneo, o de mejorar las decisiones de un ejecutivo porque puede sopesar mejor los riesgos y optimizar los recursos. También tiene la posibilidad de crear un policía «incansable» que vigile de forma permanente los ciberataques y responda al instante.
Pero, a su juicio, la herramienta está “en la fase de la hipérbole», como hace años estuvieron los modelos de lenguaje basados en la inteligencia artificial, como el ChatGPT.
Rouyet apostó por poner límites para definir con nitidez lo que se puede y lo que se debe hacer, además de diseñar una IA “en la que todos confiemos” por ser segura, robusta, equitativa y transparente. Aunque cree que habrá países donde no se establecerán esos límites, piensa que en Europa sí se debe hacer e insistió en que «nunca» se debería prescindir de la supervisión humana en ningún tipo de tecnología.
La inteligencia emocional
Alberto García Arrieta, responsable de Data e IA en Accenture España, explicó que esta «evolución» de la inteligencia artificial generativa permite colaborar con humanos o con otros «agentes» para especializarse y aprender de forma continua. Subrayó la utilidad que pueden tener ante problemas complejos que requieren una agilidad de ejecución combinada con el uso de mucha información o en procesos donde intervienen varias entidades, departamentos u organizaciones.
Arrieta incidió en que la IA permite aumentar las capacidades de las personas, “pero no las diluye”. Aseguró que la toma de decisiones, el conocimiento que aporta la experiencia y la capacidad de gestionar la complejidad y las relaciones personales desde la «inteligencia emocional» de las personas «es más importante que nunca».
Coincidió en la trascendencia de que existan marcos regulatorios y éticos que guíen el desarrollo de la inteligencia artificial, y de garantizar la transparencia en los algoritmos, la rendición de cuentas de los desarrolladores y la incorporación de valores humanos en el diseño de estos sistemas, con el objetivo final de que la autonomía de la IA esté siempre alineada con los principios y los valores de la sociedad.
Con información de EFE