Un nuevo atentado violento se registró en Colombia el 22 de agosto, el tercero en menos de 24 horas, cuando un artefacto explosivo detonó durante la madrugada en el centro de Florencia, capital del departamento de Caquetá.
De acuerdo con los reportes de medios de comunicación colombianos, la explosión ocurrió en una zona de alta actividad comercial ubicada a una cuadra de la sede de la alcaldía. El atentado no causó muertos ni heridos, pero sí dejó daños materiales en al menos 10 locales comerciales de la zona.
A través de los videos captados por cámaras de seguridad, se observó el momento de la explosión, así como la onda expansiva que generó los destrozos en fachadas, vitrinas y estructuras cercanas, además de provocar la rotura de vidrios y daños en rejas.
El comandante de la Policía de Caquetá, César Pinzón, informó a los medios locales que los expertos calificaron el artefacto explosivo como de “bajo poder”, y las investigaciones iniciales sugieren que presuntamente fue abandonado en un contenedor de basura en la vía pública.
No obstante, las autoridades siguen con las labores de recolección de evidencia para determinar los detalles y esclarecer este nuevo atentado en Colombia, por lo que hasta ahora no descartan ninguna hipótesis.
Las fuerzas de seguridad del departamento de Caquetá trabajan en coordinación con las demás autoridades de la fuerza pública, la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo, para intensificar los controles en vías, operativos de registro e identificación de personas.
Además, reforzaron la presencia de grupos especializados y unidades motorizadas en el área para controlar la situación y reducir los riesgos de un nuevo incidente.
Atentados violentos en Colombia
El suceso en Florencia se produjo horas después de que se registraran dos atentados en la ciudad de Cali y un ataque contra un helicóptero de la Policía en Antioquia.
En Cali, se registraron dos explosiones cerca de la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez que dejaron al menos siete muertos y 70 heridos. Mientras que en Amalfi, Antioquia, un ataque contra un helicóptero policial provocó la muerte de 13 funcionarios y dejó al menos 8 heridos. Ambos hechos fueron atribuidos a disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
En los videos publicados en redes sociales tras el atentado, se ven personas cubiertas de sangre en el piso, algunas de las cuales fueron atendidas por los organismos de socorro que llegaron hasta allí.
También se observa un camión incendiado, que al parecer estaba cargado de explosivos; varios vehículos completamente destruidos por la explosión, y la fachada de un supermercado caída.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, catalogó como “reacción terrorista” el hecho y lo atribuyó al Estado Mayor Central (EMC), la mayor disidencia de las FARC, debido a una ofensiva del Ejército en la región del Cañón del Micay, en el vecino departamento del Cauca, contra ese grupo armado.
“Tenemos la lamentable noticia de ocho miembros de la policía muertos y ocho heridos, en el helicóptero cuya misión era llevar personal para erradicación de cultivos de hoja de coca en Amalfi”, expresó Petro en una publicación en su cuenta de X el 21 de agosto.
El 10 de junio, hubo siete atentados en el Valle del Cauca, varios de ellos en Cali, y 12 en el vecino departamento del Cauca que se cobraron la vida de ocho personas, entre ellos dos policías.
En esos departamentos tienen presencia las disidencias de las extintas FARC, bandas herederas del paramilitarismo y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
En total, los atentados de junio dejaron más de 40 heridos en distintos municipios de los dos departamentos y fueron atribuidos al EMC.