A pocos días del 24 de diciembre, muchas familias ya han preparado los regalos que entregarán a sus hijos como parte de los obsequios del Niño Jesús, una tradición que, a pesar de la crisis económica que ha enfrentado Venezuela durante varios años, muchos mantienen para sostener la ilusión de sus hijos.
Diversos padres consultados por el equipo de El Diario coincidieron en que enseñan a sus hijos que estas fechas de Navidad son para compartir en familia, recalcando que, aunque existan regalos, la prioridad siempre será el encuentro entre los seres queridos y otras actividades que se alejan de lo material, pero que permanecen como recuerdos.
La crisis económica ha modificado la forma de celebrar, pero para muchos padres no es un motivo para romper la magia que representa la llegada del Niño Jesús.
María José González contó que en su hogar se mantienen los rituales que ella recuerda cuando era niña y que ahora le enseña a su hijo, quien tiene 10 años de edad.

“En mi casa mantenemos el detalle de la carta del Niño Jesús, la espera de las 12:00 am, la cena en familia. Nos preocupamos por mantener esa ilusión a pesar de las dificultades”, contó González.
En el caso de su hijo,ella sabe que él conoce la realidad sobre el Niño Jesús; sin embargo, así como lo vivió en su infancia, mantiene la tradición de los regalos y da mayor peso a la experiencia que implica la Navidad en Venezuela.
“Él sabe, pero son más niños pequeños en mi familia, entonces explicarles la verdad es complicado, aún más cuando los regalos van siendo menos en cantidad. Uno intenta hacerlo con tacto. Lo esencial es la unión, adornar juntos y compartir”, insistió.
González comentó que para este año destinó un total de 300 dólares para comprar el regalo del Niño Jesús y los estrenos para el 24 y 31 de diciembre.
“Busco comprar en donde venden en tasa oficial (del dólar), porque hay negocios que incrementan el valor y en dólares termina siendo muy costoso”, comentó.
“Crear experiencias no cuesta dinero”
Al igual que González, Sthepany García apuesta por que en su casa se le dé más valor a prácticas como armar el nacimiento y escribir la carta al Niño Jesús no solo para pedir regalos, sino para enviar deseos, además de la tradicional cena en familia.
“Crear experiencias no cuesta dinero. Sí damos regalos a los niños, gracias a Dios tenemos las posibilidades, pero nos preocupamos porque mis hijos no esperen esta fecha por los regalos, sino porque estarán con su familia”, comentó García.

Sus hijos tienen 6 y 8 años de edad respectivamente, y cuando preguntan quién es el Niño Jesús, García aseguró que les explican cómo los padres intervienen para que los regalos que envía el Niño Jesús lleguen a todos, y así —a su juicio— tampoco se pierda la inocencia.
“Para nosotros, lo más importante es que los niños sigan sintiendo la emoción de la Navidad”, agregó.
La realidad de los padres que están en el exterior
La migración venezolana también ha redefinido la tradición navideña. Para padres que emigraron, como es el caso de Luigi Mendoza, mantener viva la ilusión implica nuevos desafíos.
“Desde que salí de Venezuela mi propósito ha sido sostener económicamente a mis hijos. En la situación en la que estaba era sí o sí sacrificarme y salir por el bien de ellos. Gracias a este esfuerzo he podido ayudar a mantener la tradición de comprar sus estrenos y sus regalos, pero el trabajo mayor lo hace su mamá y toda la familia, que les está enseñando el verdadero valor de la unión familiar”, relató Mendoza, quien vive desde hace cuatro años en Chile.
Contó que su familia mantiene los rituales: la carta al Niño Jesús, armar el árbol de Navidad juntos, escuchar la música tradicional de esta época y cenar todos juntos.
“Puede que en el resto del año no pueda mandar lo que me gustaría porque acá estoy solo y mi empleo permite cubrir lo básico y ahorrar un poquito para poder algún día volver. Eso mi familia lo entiende y se lo han transmitido a mis niños que, para sus edades, han sido muy maduros e inteligentes. El año pasado me preguntaron por qué el Niño Jesús no trae lo que piden, y sí, me dolió, pero les dije que él hace lo que puede con la ayuda de los papás y lo entendieron muy bien”, contó.
Indicó que este año pudo enviar 500 dólares a Venezuela solo para la compra del regalo del Niños Jesús de sus dos hijos.
Los testimonios de Mendoza, González y García se asemejan entre sí y son el reflejo de muchos padres venezolanos, dentro y fuera del país, que se esfuerzan para que sus hijos puedan disfrutar de una Navidad centrada en la unión familiar, donde los regalos del Niño Jesús son vistos como un detalle extra y no como la prioridad de la celebración.
“La situación del país nos ha transformado y creo que el mayor esfuerzo de nosotros como padres es mostrar lo mejor que podamos a nuestros hijos, que son inocentes, no tienen culpa de nada y no tienen por qué cargar con nuestros problemas. Lo que sí podemos es educarlos y hacer ver que los regalos en Navidad son parte de la festividad, un detalle, pero no la prioridad”, agregó García.
