Burnout digital, el síndrome de agotamiento social que puede provocar la desaparición en redes sociales

El Diario consultó varios estudios y especialistas para conocer cómo la presión por mantener una vida en línea puede terminar por aislar a los usuarios de redes sociales
Fiorella Tagliafico
Fiorella Tagliafico - Redactora
8 Min de lectura

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El concepto de Burnout, o síndrome de estar quemado, tradicionalmente asociado al entorno laboral, ha evolucionado hacia una variante en la era de la tecnología: el burnout digital, de acuerdo con varios estudios consultados por El Diario

Este síndrome se define como un estado de agotamiento mental, emocional y físico que puede resultar de la sobrecarga constante de interacciones digitales, la presión de observar una imagen de perfección idealizada y la tensión por mantener una presencia digital incesante en redes sociales.

De acuerdo con un informe de la Universidad Cesuma de México, a diferencia del agotamiento social general, esta condición se centra en la fatiga generada por la gestión de la identidad y las relaciones a través de plataformas en línea.

En ese sentido, el psicólogo Eduardo González afirmó que el impacto de este fenómeno trasciende el ámbito profesional en el que se conocía este síndrome de cansancio crónico que provoca ciertos síntomas en quien lo padece.  

El burnout laboral es la punta del iceberg, pero el digital es el cemento tóxico que lo une todo. No se trata solo de estar cansado de trabajar, sino de sentir una fatiga profunda y paralizante ante el mero acto de revisar notificaciones, de actualizar nuestro perfil o de sostener la ilusión de una vida perfecta en línea. Es la renuncia a la conexión por el peso que implica sostener una identidad para las redes sociales”, explicó González en entrevista para El Diario.

Causas y síntomas del burnout digital

Un estudio publicado por la Red de Revistas Científicas Redalyc señaló que el agotamiento digital se manifiesta con estos síntomas: 

– Drenaje constante de energía tras el uso de plataformas

– Irritabilidad al recibir notificaciones

– Evitación activa de interacciones en línea

– Sensación de desapego hacia el entorno virtual

Una de las causas que produce este síndrome es la presión por mantener una presencia constante, así como la respuesta inmediata, en múltiples plataformas (Instagram, TikTok, Facebook, X).

González mencionó que otro factor que puede incidir en el hastío de las redes sociales tiene que ver con la exposición continua a vidas percibidas como idealizadas, lo que suele generar en algunos usuarios sentimientos de frustración o insuficiencia.

“La socialización se ha transformado en una economía de la atención digital. Antes, una conversación era un intercambio; hoy, cada interacción en línea es una demanda por validación”, agregó el experto.

El psicólogo acotó que el individuo percibe cada falta de validación digital como una deuda pendiente que consume su paz mental. 

“El simple acto de existir en la esfera digital se vuelve un trabajo de tiempo completo sin descanso para lograr los likes, vistas, comentarios que la persona cree merece su publicación”, añadió.

Impacto biológico y psicológico

Un análisis de la Universidad de Florida, en Estados Unidos, indicó que el agotamiento digital tiene estas implicaciones biológicas y psicológicas, frecuentemente vinculadas a patrones de adicción conductual: 

– La sobreexposición a las redes sociales genera una fuerte asociación con el aumento de los niveles de ansiedad. 

– La despersonalización se presenta como una actitud de desinterés o irritación hacia la interacción virtual. 

– El burnout digital también se relaciona con la desregulación del sistema de recompensa del cerebro, ya que la sobreexposición provoca una liberación constante de dopamina con cada notificación o interacción. 

Esta activación constante agota los receptores, lo cual implica que el individuo necesita un estímulo digital cada vez mayor para obtener la misma sensación de satisfacción. 

“Cuando el sistema de recompensa está constantemente sobreestimulado por los destellos de la pantalla, el cerebro no sabe cómo gestionar el placer genuino. El resultado es un desgaste físico y cognitivo tangible”, indicó González. 

La persona, dijo el especialista, no solo se siente agotada mentalmente; sino que el cuerpo somatiza este estado con síndrome de fatiga visual, dolores de cuello, y la incapacidad de concentrarse fuera de los impulsos de la red, ya que el cerebro busca la dosis rápida de dopamina.

Problemas en las relaciones personales

Los estudios consultados por El Diario coincidieron en establecer que el agotamiento crónico digital tiene un efecto expansivo hacia la vida fuera de Internet, lo que puede llegar a afectar las relaciones interpersonales.

En ese sentido, los investigadores del estudio de Redalyc describieron que el burnout digital disminuye la capacidad del individuo para ofrecer atención y soporte social en la vida real, debido a que reduce el tiempo que dedica a quienes lo rodean, lo que a su vez contribuye al desarrollo de aislamiento. 

Los síntomas como la irritabilidad y la necesidad de revisar el teléfono durante conversaciones presenciales generan un desequilibrio en el hogar, en el trabajo y en las relaciones cercanas con amigos o conocidos.

“El burnout digital no solo provoca que la persona quiera desaparecer de las redes sociales sino que convierte al individuo en un fantasma emocional en su propia vida. Está físicamente presente, pero su mente reside en otra parte. Su energía afectiva está drenada por la necesidad de estar en línea, aún cuando ya haya cerrado sus redes”, explicó González. 

En relación con las afectaciones a la salud física, el experto detalló que la somatización del agotamiento digital incluye trastornos del sueño como el insomnio, dolores de cabeza y una fatiga crónica que el descanso no evita. 

“Mentalmente, la comparación social intensifica el riesgo de síntomas depresivos y el temor a perderse eventos (FOMO), lo cual retroalimenta el ciclo de adicción y agotamiento”, dijo el psicólogo consultado por El Diario.

Estrategias de prevención

Para el especialista, la prevención de este síndrome exige modificar la relación del usuario con la tecnología junto con una red de apoyo social que le permita una desconexión consciente de las redes sociales y el establecimiento de límites para cuando se sienta listo de regresar a las plataformas.

“La clave no es prohibirse la tecnología, sino establecer una higiene digital. Un detox de 24 horas cada mes, silenciar grupos, usar horarios específicos para revisar mensajes, ese tipo de estrategias ayudan más que la radicalización a desaparecer”, sugirió el psicólogo. 

Otra medida de prevención se centra en la adaptación de las expectativas y el control del contenido que se consume, por lo que en los estudios sobre el burnout digital, los expertos sugieren que los usuarios dejen de seguir cuentas que promuevan la comparación social o les generen ansiedad.

González señaló que poner límites digitales es un acto de preservación de la identidad, que le permite a las personas recargar su batería y volver a ser agentes activos de su propia vida, en lugar de pasivos consumidores de la de otros.

Fiorella Tagliafico
Fiorella Tagliafico - Redactora
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