Desde hace tiempo la frase “el fin justifica los medios” ha cobrado un nuevo sentido para el dirigente político Stalin González. A pesar de las críticas que ha acumulado en los últimos años en redes sociales, e incluso por antiguos compañeros en la oposición venezolana, insiste en la necesidad de usar mecanismos como el diálogo y las elecciones para resolver la crisis política del país. Aun cuando ello implica sentarse a hablar con los responsables del gobierno, ahora encabezado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
Esto lo llevó a participar en las elecciones parlamentarias de mayo 2025, desconocidas por la oposición mayoritaria liderada por María Corina Machado, donde resultó electo como diputado bajo una igual de controvertida “lista nacional”. Desde la Asamblea Nacional, a la que se incorporó el 5 de enero de 2026, forma parte de la bancada Libertad, una de las facciones parlamentarias opositoras integrada por su partido, Un Nuevo Tiempo (UNT), junto a Unión y Cambio (UC) y Alianza del Lápiz.
En entrevista para El Diario, reconoce que el momento político que vive Venezuela cambió por completo después del 3 de enero de 2026, cuando Estados Unidos bombardeó objetivos estratégicos en territorio venezolano, capturando a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores. También cree que este nuevo escenario, bajo una aparente apertura con iniciativas como la ley de amnistía, justifica la presencia de su bancada en el Parlamento. No solo para abogar por temas como la liberación de los presos políticos y el rescate de las instituciones públicas, sino por lo que considera su gran objetivo: la reconciliación nacional entre opositores y oficialistas para avanzar hacia una alternancia pacífica del poder.
“Son demasiados años que incluso los diputados que estamos discutiendo la ley de amnistía y los diputados de la otra bancada solo se conocían por las declaraciones que algunos tienen en los medios. Este país está muy frágil y han sido demasiados años de polarización, de discusión, de desconocimiento del otro, de errores de lado y lado. Creo que quienes están en el poder tienen más responsabilidad en lo que ha ocurrido, pero no toda. Todos hemos cometido errores, y yo creo que hay que ver la ley de amnistía como un compromiso para avanzar hacia la reconciliación”, declara.
Amnistía
Uno de los temas que en este momento despierta grandes expectativas en el país es el proyecto de ley de amnistía, que se aprobó en primera discusión por unanimidad el 22 de enero de 2026. Sin embargo, para la segunda discusión que se realizó el 12 de febrero, el Parlamento solo logró la aprobación de los primeros seis artículos, difiriendo el debate de los restantes para una próxima sesión.
En un primer momento, el proyecto de ley fue cuestionado por expertos y organizaciones defensoras de los presos políticos, que consideraron que el texto contenía varias omisiones y sesgos en su contenido, excluyendo de su proceso a una gran cantidad de víctimas, además de no ofrecer ninguna garantía de memoria histórica, reparación y no repetición. González señaló que para la segunda discusión lograron cambios significativos en materia de redacción, eliminando el lenguaje revictimizante, pero no pudieron ponerse de acuerdo con el artículo 7, donde el oficialismo incluyó un apartado que obligaba a los beneficiarios de la amnistía a “ponerse a derecho” de las autoridades.

“La discusión se paró en el artículo 7 porque no le da confianza a una parte de la oposición que está sobre todo en el exilio la frase de ponerse a derecho, el cual desde el punto vista legal es cierta, pero no da la certeza jurídica y la confianza para tu hacerlo. Tenemos que buscar una solución para que esa desconfianza se resuelva”, asegura.
—¿Cuándo tuvieron acceso a los primeros borradores de la ley? También juega en contra el hecho de que se les está entregando muy poco tiempo antes de la discusión.
—Sí bueno, recuerda que aquí hubo una modificación del reglamento (interior y de debates) y anteriormente 24 horas antes debías recibirlo. Ese tiempo se cambió, por “lo oportunamente”. Entonces, ¿cuándo es oportunamente? Pero nosotros hemos ejercido nuestros reclamos. Las cosas han mejorado un poco, no el 100 % como quisiéramos, como debería ser, y se está dando el debate con base al informe. La discusión de esta ley ha sido muy distinta como fue la Ley de Hidrocarburos, por ejemplo. Esta propuesta, aunque llegó del Ejecutivo, el informe que fue a segunda discusión, todos los diputados de la comisión lo conocieron. Se distribuyó en la plenaria al momento de comenzar la sesión, pero todos los diputados de la comisión conocían el borrador.
—¿Y eso pasó también con el primer borrador? Ya que hubo ciertos rumores de que no estaba listo en el momento de la sesión y realmente salió fue un día después.
—Recuerda que en la primera discusión no había comisión, o sea, la ley llegó de una iniciativa del Ejecutivo y se repartió en el momento de la plenaria, ese fue el tema. Y que la primera discusión de las leyes tiene que ver con la exposición de motivos, una propuesta articulada de cuál es el objeto y fin de la ley y un impacto económico. Lo que sí no acompañaba el proyecto era el impacto económico y la justificación era que no generaba gastos al Estado porque toda esa estructura ya existe. Pero evidentemente no llegó con el tiempo que debió haber llegado y se distribuyó ahí en la plenaria.
—Sabiendo que todavía existe una gran mayoría del oficialismo dentro del Parlamento y tiene un largo historial de ser intransigente y usar los procesos de diálogo como una forma de distender el tiempo, ¿cómo pueden hacer para que todo eso cambie y esta vez su voz sea escuchada?
—¿Crees que desde el 3 de enero estamos en las mismas circunstancias que antes? El país cambió. Por mil cosas, por una en específico, pero cambió. No estamos en las mismas circunstancias y creo que hay que asumir esta etapa con responsabilidad y hacer lo necesario para que este país pueda resolver sus problemas entre venezolanos, y para que la democracia vuelva.
Yo creo que en el gobierno saben el paquete en que están metidos y la responsabilidad que tienen. Evidentemente yo creo que su plan es quedarse en el poder, y el plan nuestro tiene que ser cómo acceder a él. Por eso cómo construimos un proceso donde esté en juego la alternancia, y quien gane, quien pierda, tengan las garantías suficientes de no pensar que el otro lo va a perseguir.
Mesa de diálogo
El 4 de febrero de 2026, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que sostuvo una reunión con representantes de los partidos que hacen vida en el Parlamento, como UNT, UC, Alianza del Lápiz o Fuerza Vecinal, entre otros. El encuentro, en el que González participó, se realizó en el Hotel Eurobuilding de Caracas y de acuerdo con Rodríguez, tuvo como objetivo “avanzar en un diálogo” por la paz y estabilidad del país.
Al respecto, González acota que no han ocurrido nuevas reuniones desde aquella fecha, por lo que todavía es muy pronto para adelantar pronósticos. “Esa oportunidad que tenemos de construir y de hablar, más que diálogo o negociación, yo todavía no creo que esté en esa fase. En esta fase donde estamos es de buscar cuáles son esos puntos coincidentes a discutir y empezar a buscar esas soluciones y el tema económico, el tema social tienen que ser la prioridad, acompañado de que tenemos que construir las garantías suficientes, la arquitectura institucional que le dé a este país la confianza de votar de nuevo”, comenta.
En los últimos 12 años han sido muchos los procesos de diálogo y negociación sostenidos entre el chavismo y la oposición. González fue miembro de la delegación opositora en muchos de ellos, incluyendo la que logró en 2023 firmar el Acuerdo de Barbados para lograr garantías para las elecciones presidenciales de 2024. Sin embargo, aunque reconoce que muchos de estos procesos han sido incumplidos reiteradamente por el gobierno, considera que en este momento la oposición ha aprendido de los errores del pasado para hacer que en esta ocasión las cosas sean diferentes.
“Es una nueva oportunidad en un contexto político distinto. Querer seguir haciendo análisis de Venezuela y de lo que está pasando después del 3 de enero como si no hubiese pasado nada también es no entender dónde estamos. Uno tiene que aprender del pasado. Tú no manejas viendo por el retrovisor, tú estás concentrado hacia el futuro”, comenta.
González está seguro de que ese futuro pasará por la realización de nuevas elecciones, aunque desconoce exactamente cuándo podrían ocurrir. Señala que es necesario primero trabajar en reformas para la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) y de crear condiciones para elecciones democráticas, competitivas y verificables. “Necesitamos instituciones que nos den confianza a todos y dé las garantías necesarias a todos, al que gana y al que pierde, para ir a ese proceso electoral. Y eso necesita tiempo”, acotó.

—Como mencionó, las reglas del juego han cambiado por completo y ahora precisamente Estados Unidos ha hablado de un plan de tres fases que parte de la reinstitucionalización, la transición y nuevamente elecciones. ¿Se puede decir que desde las fuerzas que ustedes representan en esa mesa están en sintonía con esta visión para el país?
—Yo creo que a eso hay que agregarle un tema que es la reconciliación. El país necesita la reconciliación, la reconciliación es necesaria y entender que el otro existe es necesario. Yo creo que aquí hay que empezar a hablar de democracia, o sea más que de transición, hay que hablar de democracia plena en el país, que la gente sea libre para decir lo que quiera, sea libre para desarrollarse como personas, sea libre para ejercer el derecho al voto, confiar en sus instituciones. Creo que dentro de la democracia el punto irrenunciable es la posibilidad de alternancia en el poder, que es lo que no hemos tenido durante 27 años.
Yo no soy defensor de la Cuarta República, pero había alternancia en el poder. La gente tenía la posibilidad de votar por otros si no estaba de acuerdo con el partido que gobernaba. Ese valor de la alternancia tenemos que recuperar. Creo que es democracia, alternancia y libertad en lo que debemos concentrarnos.
—¿Qué responde de las críticas se han hecho a la instalación de esta mesa de diálogo, donde dicen que no hay una verdadera representación de la mayoría de la oposición venezolana?
—Yo siempre digo que hay que buscar el máximo consenso y reunificar a la oposición. Aquí nadie es dueño de la verdad, porque todos sabemos lo que pasó el 28 de julio (de 2024), cómo enfrentar el 28 de julio y también lo que iba a pasar el 28. Entonces aquí se cree que gritando más por las redes, queriendo ser más populares se va a ser más y la política no se mueve así. Y aquí hay que reunificar a la oposición, pero con un objetivo claro, que es la democracia.
Aquí el objetivo no puede ser que le toca a fulano, mengano o sutano. Y para rescatar la democracia necesitamos instituciones. Necesitamos tener un contrapeso, una dirección política unificada y aquí se ha dinamitado la dirección política de la oposición utilizando el mismo esquema que el chavismo, es que alguien es el dueño de la verdad y es el dueño de la imposición, y esa no es la democracia.
Reconciliación y reconocimiento
—¿Cree que el primer paso a la reconciliación tiene que empezar dentro de la propia oposición?
—Yo creo que la posición, más que la reconciliación, es entender que el otro existe también. Aquí nosotros exigimos y reclamamos cosas al poder, y siempre lo hemos hecho, pero cuando le toca dentro de la posición, parece que se comportan igual o peor que el chavismo. Por eso yo estoy en desacuerdo con esos dos polos.
Nunca en mi vida he estado de acuerdo con el chavismo en términos de votar, de estar de acuerdo con esa opción política. Y también tengo mis diferencias, lo digo, con la oposición mal llamada radical, yo no creo que sean radicales, yo creo que son intransigentes, no les gusta nada, quieren imponer. No estoy de acuerdo con esa visión y lo he dicho. El gobierno interino era un error y siempre estuve en desacuerdo con eso. Creer que se iba a ser el gobierno desde el Parlamento y ahí están las consecuencias cinco años después. Creer que construir un proyecto político basado en la popularidad y basado en que iban a acabar al otro, que el mensaje al chavismo era que los íbamos a acabar, terminamos donde estamos.
Cabe destacar que González en un primer momento sí tuvo un rol dentro del gobierno interino al ser el segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional durante su primer periodo 2019-2020. También fungió como su representante en el proceso de diálogo con la mediación de Noruega. Después de entregar la vicepresidencia en enero de 2020, sustituido por Carlos Berrizbeitia, se distanció del gobierno interino, teniendo un punto de quiebre en septiembre, cuando Guaidó se desligó de las conversaciones que González y Henrique Capriles sostenían con el gobierno de Nicolás Maduro bajo mediación de Turquía, y que allanaron el camino para las elecciones regionales de 2021, en las que la oposición sí participó.
—Pero es innegable que hay un sector de la oposición que el gobierno ha estado persiguiendo brutalmente y con el que definitivamente no quiere dialogar y ni siquiera quiere permitir el regreso de María Corina Machado al país. Entonces, ¿sienten que desde ese espacio que están construyendo en la mesa de diálogo y el Parlamento, quizás una forma de articularse y entender entre sectores opositores pudiera ser llevar su mensaje y sus exigencias a la palestra de lo que se está hablando con el gobierno?
—A los que se les apodan los alacranes, mi diferencia profunda con ellos, yo no sé si lo que se dice es verdad o no, pero mi diferencia con ellos es que tú no te puedes poner de acuerdo con el gobierno para avanzar dentro de la oposición. Con eso yo no estoy de acuerdo y por eso nuestra posición con el tema de los partidos judicializados. No te puedes poner de acuerdo con el gobierno para tener los símbolos y la estructura de los partidos.
Nosotros no nos vamos a poner de acuerdo con el gobierno para cerrarle la puerta a fulano, mengano o a zutano. Nunca ha sido nuestro objetivo. Cuando en el 2020 intentamos ir a la elección parlamentaria, que fue un error no haber ido a esa elección, y trabajamos juntos, convencimos al gobierno en ese momento y dieron un indulto donde estaban incluidos todos y trabajamos por las generalizaciones del máximo posible.
Al final son los del gobierno los que deciden. Hoy, nuestra discusión en la ley de amnistía es la posibilidad de volver todos. Con las diferencias que podamos tener en la visión, tienen el derecho de estar en Venezuela, hacer vida política y poder expresar lo que piensan. Esa es nuestra visión. Si ellos no quieren volver o si el gobierno no los va a dejar, ese es un tema que yo no tengo cómo involucrarme ahí. ¿Qué sí estoy haciendo? Lograr la posibilidad de que esa ley de amnistía responda a la mayor cantidad de venezolanos en que puedan volver, y por eso la discusión se paró en el artículo 7.
La lucha política desde la oposición la seguiremos dando, pero creer que nos vamos a poner acuerdo con el gobierno para cerrarle la puerta a alguien, están juzgando como son ellos y yo eso no lo compartimos, no lo vamos a hacer y estamos luchando por la vuelta de todos, así como hemos luchado por la salida de la cárcel de todos.
El camino de la lucha
—Prácticamente les tocó iniciarse en un pedido legislativo completamente anormal y diferente al quizás esperaban cuando fueron electos diputados. ¿Cómo han sido para ustedes adaptarse a este cambio en la agenda parlamentaria?
—Yo en lo personal creo que la agenda parlamentaria iba enmarcada hacia donde estamos yendo. Evidentemente nadie pensó que esto iba a ir tan rápido y pensar que la Ley de Hidrocarburos se iba a cambiar el primer mes de 2026, nadie lo tenía en su expectativa. Yo creo que hablar del reencuentro, de la amnistía, de buscar una salida política nadie lo veía tan rápido, y lo que va a venir, porque yo creo que hay que ver la ley de amnistía como un primer gran paso hacia la reconciliación y lo que va a generar.
Es evidente que cuando tú ves la ley de amnistía y la discusión que se da, el primer análisis que se hace es que en este país no hubo justicia. ¿Y quién administra la justicia? ¿Quién tiene el monopolio de la acción penal en Venezuela? Hay que necesariamente, después del examen de la ley de amnistía, cambiar los poderes públicos del país, y eso tiene que ser gradual. No esperemos que esto sea de un día para otro, pero es evidente que esto cambió y esa es la agenda que tenemos planteada.
Nunca pensamos que se iba a lograr tan rápido en el tapete, pero por eso lo hicimos, ¿Por qué nosotros fuimos contra la corriente en esa elección? Nosotros sabemos lo que pasó el 28 de junio, lo tenemos claro, o sea, yo voté por Edmundo González con la tarjeta de Un Nuevo Tiempo. Yo sabía lo que pasó, ahora, ¿cómo enfrentabas eso? Porque para nosotros hubiera sido el camino más fácil irnos para Madrid o Miami y decir “Maduro dictador, se robó las elecciones”. Alternar es quedarse aquí, cómo aprovechar las pequeñas ventanas que había de democracia y meternos en el Estado.
Intentemos hacer la hipótesis, si pasando lo que sabemos que pasó el 3 de enero, si no estuviéramos en el Parlamento, ¿cuál fuera la dinámica de esa discusión? Dependerías completamente de lo que el poder decidiera. No tuvieras ninguna capacidad de incidir ahí. Nosotros no tenemos hoy la capacidad de parar esa ley, pero tenemos una capacidad de incidir, de proponer, de hablar con la gente, de promover que se escucharan a las víctimas, a las familias de los presos políticos, que se escucharán a las ONG que el gobierno tanto detesta en los medios, logramos que ellos pudieran ir y dar su opinión. Algunas opiniones se recogen, otras no, ¿pero todo eso lo hubiéramos logrado si no estuviéramos ahí?
Entonces yo creo que también es tiempo de reflexionar todos de las decisiones que se toman. Las cosas no se cambian por Twitter y desde lejos. Se cambian en el terreno, la política es el arte de lo posible y es para hablar y para conversar. El negarse a hablar niega la política.

—¿Y cree que una forma de mantener precisamente esa incidencia es mantener también la presión desde la calle, como lo han hecho la familias de los presos políticos o el movimientos estudiantil?
—Yo siempre estoy de acuerdo con la presión con la protesta, pero la protesta tiene que tener objetivos claros. Yo siempre recuerdo en las marchas contra la reforma constitucional de 2008 que había una discusión con mis compañeros que decían vamos a trancar la autopista y yo siempre estaba en desacuerdo. ¿A quién dañas trancando la autopista?¿A Chávez o al que va a pasar por la autopista? Bajemos, tranquemos un solo canal, repartimos volantes, que la gente pase y nos vea. Porque trancaban la autopista y el gobierno te trancaba con la policía allá en Parque Central y Bello Monte y te quedabas solo.
La protesta tiene como primer objetivo decir lo que no te gusta, porque no tiene los canales institucionales para eso; pero también que crezca, que la gente se incorpore porque comparte tu demanda, pero si la gente no sabe por qué estás protestando, y ojo, no digo que esté ocurriendo, sino como reflexión. La protesta siempre es una herramienta, no es el fin, igual que la negociación. El fin de la negociación, no es la negociación en sí misma, es conseguir un acuerdo y en este caso conseguimos un acuerdo en el que los venezolanos podemos resolver nuestro problema nosotros mismos y que podemos ejercer el voto libremente y tener derecho a la alternancia en Venezuela.

—¿Cree entonces el camino que pudiera seguir la oposición sería jugar varios tableros con la presión externa que está ejerciendo María Corina Machado y los que están en el exilio; la presión interna que está ejerciendo la sociedad civil a través de la protesta y la negociación que está llevando su bancada, como parte de una misma fuerza articulada?
—Los que saben en escrito del tema siempre comparan la política con el ajedrez, y el ajedrez se juega en un solo tablero. Y cada quien tiene una manera de cómo se juega en el tablero. Una de las cosas del ajedrez es la estrategia. Si tú mueves una pieza, tienes que pensar cuáles son las piezas que te van a mover e intentar adelantar dos o tres jugadas de lo que piensa el otro.
No puedo hablar por los que están afuera cuál es el plan y qué es lo que están buscando, ni sé cuál es su real incidencia en lo que está ocurriendo ahí, porque si te dejas llevar con lo que pasa en los medios, no parecieran tener incidencia en lo que se está pasando. Lo que sí creo es que la lucha es en Venezuela, que la comunidad internacional evidentemente tiene un papel importantísimo de lo que ocurre, pero somos los venezolanos los que tenemos que avanzar y entender que hay que tener estrategia, hay que tener un objetivo y que si jugamos juntos es mejor.
Ahora también nadie se va a parar por el otro, y esa confrontación estéril, y además de inventar cuentos, de decir cosas, es como que es más importante quién dirige a la oposición, a que los venezolanos salgamos de esta crisis, y yo en ese juego no estoy.