El gobierno de Panamá abrió este lunes 11 de mayo un periodo de tres días para que los venezolanos indocumentados que deseen regresar voluntariamente a su país accedan a un vuelo gratuito. Esta iniciativa es financiada por Estados Unidos bajo un acuerdo suscrito por ambas administraciones hace casi dos años.
Los interesados tienen desde este lunes hasta el próximo miércoles 13 de mayo para comunicarse con el Servicio Nacional de Migración (SNM) y completar el registro de retorno. Según informó un portavoz oficial a EFE, los ciudadanos deben presentar su pasaporte, salvoconducto o cédula de identidad, junto con la documentación de sus acompañantes.
En caso de no contar con los documentos requeridos, el ciudadano permanecerá en un albergue migratorio mientras se tramita el salvoconducto y se gestiona el boleto comercial correspondiente. Este traslado se enmarca en el memorando de entendimiento de julio de 2024 para fomentar una migración ordenada, segura y regular.
El fenómeno del flujo migratorio inverso
Aunque no hay cifras exactas sobre el total de venezolanos indocumentados en Panamá, muchos han llegado en el último año debido al flujo migratorio inverso —de Norte a Sur— tras la imposibilidad de ingresar a Estados Unidos.
Al amparo del convenio con Washington, Panamá ha realizado decenas de vuelos de repatriación. Anteriormente, estos viajes debían triangularse con Colombia debido a la suspensión de vuelos directos entre el país centroamericano y Caracas, situación que se mantuvo entre julio de 2024 y mayo de 2025.
Impacto de las políticas migratorias
El acuerdo de repatriación voluntaria coincide con una drástica caída del flujo irregular a través de la selva del Darién. El tránsito de personas por esta zona fronteriza pasó de superar las 500.000 en 2023 a aproximadamente 3.000 en 2025.
Este descenso se atribuye a la estricta política inmigratoria del gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, basada en deportaciones masivas y restricciones internas. A esto se suman medidas panameñas como el cierre de pasos en la selva. En este contexto, el flujo inverso hacia el Sur se sitúa en torno a las 22.000 personas, en su mayoría venezolanos que buscan regresar a su nación de origen.