Han pasado más de tres años desde que Juan Guaidó salió de Venezuela rumbo a Estados Unidos. El expresidente interino, que en 2019 se convirtió en la principal figura de la estrategia impulsada por la oposición para desafiar el poder de Nicolás Maduro, asegura que quiere regresar al país, aunque evitó dar una fecha concreta.
- Respaldo a María Corina Machado
- “La salida de Maduro no es suficiente”
- “He llegado a los cargos de mayor representación”
- Reivindica el interinato y su rol en la política venezolana
- Auditorías, organismos multilaterales y rendición de cuentas
- La respuesta a Lester Toledo
- “Citgo y Monómeros siguen siendo de los venezolanos”
- “Quiero enseñarles Venezuela”
“Especular con el tiempo sería, digamos, generar expectativas que no son correctas. Pero por supuesto que tengo en mi expectativa, en la de Juan Guaidó, como estoy seguro que en la de millones de venezolanos, de volver a Venezuela de manera segura”, expresó en entrevista para El Diario.
Desde su exilio en 2023, ha mantenido actividad en foros internacionales, encuentros con líderes políticos, universidades y centros de pensamiento o think tanks vinculados a la defensa de la democracia y los derechos humanos. Ese tiempo, asegura, ha seguido trabajando en la causa venezolana mientras observa la evolución política del país desde el exterior.
El dirigente explicó que la experiencia también le permitió fortalecer relaciones con presidentes, cancilleres, académicos y otros actores internacionales vinculados a la situación venezolana. “Existe la paradoja diaria de estar vivo y en libertad, algo que enfrentando una dictadura casi puede considerarse un privilegio, aunque no estés donde realmente quieres estar”, expresó.
Además, agregó que el exilio también le permitió comprender mejor las experiencias de otros migrantes y refugiados latinoamericanos. “Cuando hablas con cubanos o nicaragüenses encuentras experiencias similares. Eso genera empatía y ayuda a comprender la lucha democrática como una causa global”, señaló.
Respaldo a María Corina Machado
El expresidente interino aseguró que respalda el liderazgo de la Premio Nobel de la Paz María Corina Machado y considera que la oposición debe mantenerse unida alrededor de su conducción política en esta nueva etapa. “Yo creo que tenemos que apoyar al liderazgo en este momento de María Corina Machado, sin duda alguna”, afirmó.
Consultado sobre el Manifiesto de Panamá, suscrito el 28 de mayo de 2026 por Machado, Edmundo González Urrutia, la Plataforma Unitaria Democrática y demás alianzas opositoras, aseguró que comparte plenamente los objetivos planteados en ese documento. “No solamente estoy de acuerdo, es, digamos, el paso cero para el resto de las acciones que tenemos que hacer en Venezuela”, señaló.
El documento ratificó el liderazgo de Machado dentro de la oposición democrática y planteó una hoja de ruta orientada a la celebración de elecciones presidenciales libres, el retorno de los exiliados y la liberación de los presos políticos.
“La salida de Maduro no es suficiente”
Aunque considera que la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 marcó un punto de inflexión en la política venezolana, Guaidó sostiene que el país apenas se encuentra en una etapa inicial de transición. “El objetivo sigue siendo el mismo: recuperar la democracia”, sostuvo.
A su juicio, los acontecimientos ocurridos durante los últimos meses representan avances importantes, pero no el final del proceso político que la oposición planteó desde 2019 durante el interinato. “Maduro está preso. No solamente Maduro, Alex Saab está preso de nuevo. Padrino López salió del cargo. El fiscal Tarek William Saab está fuera. Es decir, creo que hay avances”, señaló.
Sin embargo, advirtió que la salida de Maduro no resuelve por sí sola los problemas institucionales del país. “Evidentemente, la gran expectativa de todos era salir de Maduro. Y hoy vemos también que no es suficiente”, afirmó.
En ese sentido, recordó que la hoja de ruta planteada durante el interinato contemplaba tres etapas: cese de la usurpación, transición y elecciones libres. “No se trataba únicamente de sacar a Maduro, sino de completar un ciclo institucional”, acotó.
Por ello considera que Venezuela se encuentra apenas en el umbral de una transición democrática cuyo siguiente paso debe ser la celebración de elecciones libres y competitivas. “Completar la transición significa recuperar la democracia plenamente, que volvamos a confiar en las instituciones”, señaló.
En ese sentido, llamó a no interpretar el escenario actual como una garantía automática de cambio político y advirtió sobre la permanencia de figuras centrales del chavismo en el poder. “Hay un hito para generar confianza, que es la elección. No lo perdamos de vista. No nos confiemos, no podemos confiar en los Rodríguez”, afirmó en referencia a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y al presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.
Al ser consultado sobre las lecciones que dejó la fallida Operación Libertad del 30 de abril de 2019, Guaidó sostuvo que uno de los principales aprendizajes fue comprender el papel que sigue desempeñando la Fuerza Armada en cualquier proceso de transición democrática. “El sector militar sigue siendo un sector fundamental de cara a completar la transición”, afirmó.
Para el expresidente interino, la reconstrucción del país requerirá mucho más que una elección presidencial. “La política no solamente se ejerce desde un cargo de elección popular”, dijo. “La reconstrucción de Venezuela también pasa por el periodismo, las organizaciones civiles, los empresarios, las universidades y cada ciudadano que quiera aportar a la recuperación del país”.
“He llegado a los cargos de mayor representación”
Consultado sobre su futuro político, Guaidó aseguró que no concibe la política únicamente desde el ejercicio de cargos públicos y recordó que, a los 35 años de edad, pasó de ser diputado por el estado Vargas (actual La Guaira) a convertirse en jefe de la fracción parlamentaria de Voluntad Popular, posteriormente en presidente de la Asamblea Nacional y, finalmente, en presidente encargado de Venezuela.
Con ahora 42 años de edad, el dirigente agregó que ya ocupó posiciones que muchos políticos aspiran alcanzar a lo largo de toda una carrera. “Ya he cubierto todos los cargos que algún político en cualquier parte del mundo imaginaría alcanzar”, dijo, y agregó “políticamente hablando, pudiera decir que he llegado a los cargos de mayor representación”.
No obstante, aclaró que continuará participando en iniciativas relacionadas con Venezuela desde espacios internacionales. “Sí quiero ayudar. Sí voy a ayudar, y lo estoy haciendo también, por cierto, en muchos espacios, sobre todo desde el área internacional”, expresó.
Reivindica el interinato y su rol en la política venezolana
Guaidó fue juramentado como presidente encargado de Venezuela el 23 de enero de 2019, luego de que el Parlamento declarara ilegítima la reelección de Nicolás Maduro de 2018. Durante casi cuatro años, el llamado gobierno interino fue reconocido por más de 50 países y administró activos venezolanos en el exterior a través de juntas ad hoc, al tiempo que impulsó una estrategia de presión internacional para propiciar una transición democrática.
Sin embargo, el interinato llegó a su fin en diciembre de 2022, cuando los principales partidos de la oposición agrupados en el denominado G4 —Acción Democrática (AD), Primero Justicia (PJ), Un Nuevo Tiempo (UNT) y Voluntad Popular (VP)— aprobaron la eliminación del gobierno encargado. La decisión se produjo tras meses de diferencias internas sobre la utilidad de esa figura política y el manejo de activos venezolanos en el exterior.
Al ser consultado sobre los cuestionamientos que considera válidos respecto a su gestión, Guaidó señaló que uno de los mayores desafíos fue la construcción de consensos dentro de la mayoría opositora que respaldaba al gobierno encargado. “La construcción de consensos pudiera ser una de esas cosas. A mí me quitaba tiempo construir consensos. Había que ceder algunas cosas, había que avanzar en otras”, afirmó.
El dirigente recordó que el denominado G4 surgió de la necesidad de articular a los cuatro principales partidos que conformaban la mayoría parlamentaria en la Asamblea Nacional de 2015. Según explicó, mantener esa coalición requería negociaciones permanentes para sostener la unidad política y las decisiones del Parlamento. “Nos costó retrabajo. Nos costó tiempo”, reconoció.
Asimismo, aseguró además que ese proceso se desarrolló mientras sectores vinculados al régimen de Maduro intentaban fracturar a la oposición mediante el soborno de diputados, un fenómeno que posteriormente fue conocido como el de los llamados “alacranes”. “Se nos pedía tener mayoría en el Parlamento, pero a la vez estaban sobornando diputados desde la dictadura. Alex Saab, para ser más específicos”, sostuvo.
Por otra parte, rechazó la idea de que el balance de esos años deba medirse exclusivamente por la permanencia de Maduro en el poder. A su juicio, la presión diplomática, las sanciones internacionales al régimen venezolano, el reconocimiento obtenido por la oposición venezolana, la movilización ciudadana y la defensa de activos estratégicos formaron parte de una misma hoja de ruta que continuó desarrollándose incluso después del fin formal del gobierno encargado.
Asimismo, recordó que su estrategia contó con un importante respaldo internacional durante el primer mandato del presidente estadounidense, Donald Trump. “La hoja de ruta fue construida junto con actores de la primera administración Trump”, señaló. Sin embargo, sostuvo que el escenario cambió significativamente con la pandemia de covid-19 en 2020 y posteriormente con el cambio de administración en Estados Unidos tras la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca.
Según explicó, esos factores alteraron las prioridades internacionales y contribuyeron a que muchos de los objetivos planteados por la oposición no se concretaran en los tiempos que se esperaban. Aun así, insistió en que los acontecimientos ocurridos durante los años posteriores deben analizarse como parte de un mismo proceso político.
Sin atribuir esos resultados exclusivamente al interinato, Guaidó considera que hechos como el fortalecimiento del liderazgo opositor, la articulación de nuevas alianzas internacionales y, finalmente, la captura de Nicolás Maduro forman parte de una misma secuencia histórica cuyo objetivo era la recuperación de la democracia venezolana.
Auditorías, organismos multilaterales y rendición de cuentas
Al ser consultado sobre los cuestionamientos relacionados con la transparencia de su gestión, Guaidó aseguró que durante el interinato se realizaron auditorías externas y defendió los mecanismos de supervisión implementados.
“Ya se hizo”, respondió cuando se le preguntó sobre la posibilidad de una auditoría independiente. Según explicó, la documentación relacionada con esos procesos puede ser consultada públicamente y las auditorías fueron realizadas de manera periódica durante todo el funcionamiento del gobierno encargado.
“Cada año, año tras año se hizo una auditoría externa”, afirmó. Guaidó aseguró además que esos procesos fueron solicitados por su administración y contaron con revisión tanto de la Asamblea Nacional electa en 2015 como de instancias estadounidenses encargadas de supervisar las licencias que permitían ejecutar recursos vinculados al gobierno interino.
El expresidente interino sostuvo que existían varios niveles de control sobre esos fondos. Según explicó, cualquier asignación presupuestaria debía ser aprobada por la Asamblea Nacional, posteriormente era sometida a auditorías externas y, además, requería autorizaciones emitidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), adscrita al Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
“Había una auditoría externa solicitada por nosotros que también revisó el Departamento del Tesoro americano y, adicionalmente, se necesitaban licencias de la OFAC para poder ejecutar cualquier fondo”, señaló.
Guaidó también rechazó la idea de que el gobierno encargado manejara de forma discrecional los recursos destinados a programas de asistencia humanitaria. En ese sentido, aseguró que buena parte de esos fondos eran canalizados directamente a través de organismos multilaterales y agencias internacionales con experiencia en la atención de emergencias humanitarias.
“Las autoridades americanas dijeron muchas veces que el gobierno interino no manejaba esos fondos, que se canalizaban directamente a través de multilaterales, ONG y otros actores”, afirmó.
De acuerdo con su versión, organismos como la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), Acnur, Unicef y el Programa Mundial de Alimentos participaron en la implementación y supervisión de programas destinados a atender a poblaciones vulnerables dentro y fuera de Venezuela.
Por eso, aseguró que los recursos de ayuda humanitaria estaban dirigidos principalmente a migrantes, refugiados y personas en situación de alta vulnerabilidad, y que en muchos casos ni siquiera ingresaban a Venezuela porque eran ejecutados directamente en países receptores de migrantes venezolanos como Colombia, Ecuador y Perú.
“Cada centavo de eso se puede rastrear en el sistema de Naciones Unidas, en OCHA, Unicef, Acnur o el Programa Mundial de Alimentos”, sostuvo.
Incluso afirmó que parte de las críticas sobre el destino de esos recursos provienen de una confusión entre los fondos administrados por organismos internacionales y los recursos presupuestarios del gobierno interino. “Se ha utilizado precisamente para atacar a la oposición y confundir a la gente”, dijo.
Aun así, aseguró que no tendría objeciones frente a nuevas revisiones. “¿Quieren otra auditoría? ¿Quién la quiere? Claro que sí”, afirmó. “Ya están hechas, son públicas y están a disposición de quien quiera revisarlas”.
La respuesta a Lester Toledo
La discusión sobre la transparencia del interinato volvió recientemente al debate público luego de que el dirigente opositor Lester Toledo, quien regresó a Venezuela el 21 de mayo de 2026 tras permanecer una década en el exilio, afirmara que durante las labores relacionadas con la ayuda humanitaria en 2019 no recibió financiamiento proveniente del entonces gobierno encargado.
En declaraciones públicas, Toledo aseguró que Guaidó nunca le brindó “ni una Coca-Cola, ni un almuerzo, nada”.
Al ser consultado sobre ese punto, Guaidó explicó que Toledo trabajó “de manera voluntaria” durante aquella etapa y señaló que los recursos administrados posteriormente por el gobierno encargado comenzaron a aprobarse en febrero de 2020 y a ejecutarse a partir de septiembre de ese mismo año, es decir, varios meses después de los acontecimientos relacionados con la ayuda humanitaria de 2019.
El expresidente interino aseguró además que no interpretó las declaraciones de Toledo como un ataque personal. “Eso sería estar, además, a la defensiva. Las formas siempre importan, sin duda, pero el cumplir un trabajo voluntario y no recibir paga es distinto a no recibir órdenes y direcciones claras de lo que fue el proceso del gobierno interino”, afirmó.
Al referirse al intento de ingreso de ayuda humanitaria realizado en febrero de 2019, argumentó que aquel episodio no debe evaluarse únicamente por lo ocurrido ese día en la frontera colombo-venezolana.
Según explicó, antes de ese proceso el gobierno de Nicolás Maduro negaba la existencia de una emergencia humanitaria en Venezuela y rechazaba la necesidad de asistencia internacional. A su juicio, la presión generada por aquella iniciativa contribuyó a que la comunidad internacional “reconociera, por primera vez”, la existencia de una emergencia humanitaria compleja en el país y ampliara los mecanismos de atención a migrantes y población vulnerable.
En ese sentido, señaló que, a partir de entonces, organismos multilaterales y agencias internacionales incrementaron su presencia en la atención de venezolanos dentro y fuera del país, incluyendo programas de asistencia para migrantes y caminantes que atravesaban las fronteras de la región.
“Citgo y Monómeros siguen siendo de los venezolanos”
Entre los aspectos que Guaidó reivindica de su gestión al frente del interinato figura la defensa de activos venezolanos en el exterior, particularmente Citgo y Monómeros, dos empresas que durante años estuvieron en el centro de la disputa política y jurídica entre la oposición y el gobierno de Nicolás Maduro.
Citgo, filial de PDVSA en Estados Unidos, ha sido considerada durante décadas el activo más importante de Venezuela fuera de sus fronteras. La empresa opera refinerías, oleoductos y una amplia red de distribución de combustibles en territorio estadounidense. En los años del interinato, su control quedó en manos de juntas administradoras designadas por la Asamblea Nacional electa en 2015, controlada mayoritariamente por la oposición, una decisión que buscaba evitar que la compañía quedara expuesta a embargos o decisiones tomadas por la administración de Maduro.
Monómeros, por su parte, es una empresa petroquímica con sede en Colombia dedicada principalmente a la producción y comercialización de fertilizantes e insumos agrícolas. Su administración también pasó a manos de directivas vinculadas al gobierno interino, una medida que posteriormente fue objeto de controversias y cuestionamientos dentro de la propia oposición.
Consultado sobre las críticas que recibió la gestión de ambos activos, Guaidó defendió los resultados obtenidos. “Hoy Citgo sigue siendo de Venezuela”, afirmó.
El expresidente interino sostuvo que, pese a los litigios internacionales que continúan afectando a la empresa y a los reclamos de acreedores internacionales contra el Estado venezolano, el principal objetivo fue impedir la pérdida inmediata del activo.
La misma lógica utilizó para referirse a Monómeros al asegurar que “sigue siendo de los venezolanos”, aseguró. Durante la entrevista, Guaidó comparó ambos casos con otros activos venezolanos en el extranjero que, según señaló, terminaron perdiéndose durante los años de gobierno chavista.
Entre ellos mencionó la participación accionaria que PDVSA mantenía en la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa), ubicada en República Dominicana. En 2021, el régimen de Maduro vendió su participación de 49 % en la empresa al gobierno dominicano por aproximadamente 88 millones de dólares, en medio de la crisis financiera que atravesaba la estatal petrolera venezolana.
Para Guaidó, la diferencia radica en que Citgo y Monómeros permanecieron bajo control venezolano a pesar de los litigios, las presiones políticas y los cuestionamientos que enfrentaron durante los años del interinato.
Su posición contrasta con la de sectores que consideran que la administración de esos activos se convirtió en uno de los principales puntos débiles del gobierno encargado y que cuestionan algunas de las decisiones tomadas por las juntas ad hoc.
“Quiero enseñarles Venezuela”
Aunque buena parte de la conversación estuvo centrada en el balance político del interinato y en los desafíos que enfrenta Venezuela tras la salida de Nicolás Maduro del poder, el tema del regreso apareció varias veces durante la entrevista.
El dirigente sostuvo que la reconstrucción institucional de Venezuela requerirá tiempo y el esfuerzo de distintos sectores de la sociedad. A su juicio, el reto no corresponde únicamente a los actores políticos, sino también a ciudadanos, organizaciones, gremios, universidades y demás espacios que forman parte de la vida democrática del país.
El expresidente interino también se permitió una reflexión más personal sobre los años que ha pasado fuera del país. Recordó que su familia vivió de cerca las consecuencias de la crisis venezolana y del exilio que afectó a millones de ciudadanos durante la última década. “Mis hijas (Miranda y Mérida) tuvieron que salir caminando a mucho riesgo de Venezuela”, comentó.