Descontento en La Guaira tras la desaparición del voluntario que denunció el abandono gubernamental en las zonas de desastre

Vecinos denunciaron que Wilmer Antonio Cruz se fue con un grupo de supuestos funcionarios vestidos de negro para buscar un martillo neumático y no regresó. Horas antes había peleado con un sujeto que lo amenazó y actualmente está bajo custodia policial
Jordan Flores
Jordan Flores - Redactor
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Una situación tensa se vive en Caraballeda, estado La Guaira, por la aparente desaparición de Wilmer Antonio Cruz la noche del 1° de julio. El voluntario, apodado “El topo de La Guaira” por su trabajo removiendo escombros dejados por el doble terremoto que devastó la entidad, había ganado notoriedad en redes sociales por sus videos denunciando la actuación de funcionarios militares y policiales durante la emergencia, así como el abandono del gobierno en las labores de rescate de sobrevivientes.

El Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) confirmó la desaparición de Cruz y denunció que podría tratarse de un posible arresto arbitrario por parte de cuerpos de seguridad. La situación ha generado un profundo descontento en los habitantes de la urbanización Caribe, donde el hombre residía y tenía ya una semana tratando de rescatar personas de las torres colapsadas.

De acuerdo con el testimonio de los vecinos, Cruz participaba en las labores para acceder a uno de los apartamentos de la OPP26 donde habían personas atrapadas, pero no pudieron avanzar debido a que una viga bloqueaba su paso. En ese momento un grupo de aparentes funcionarios vestidos de negro se ofrecieron a prestarle un martillo neumático. Los acompañó y no regresó.

“Mi cuñado fue a hablar con ellos. Y les dijo que iba con él, pero respondieron que debía ir solo. Él se fue con ellos y, desde ese momento, no sabemos más nada”, relató una familiar a Clippve.

Señaló que los hombres no poseían ninguna insignia o identificación visible, por lo que se desconoce a qué cuerpo de seguridad pertenecen o si son realmente funcionarios. No obstante, su descripción coincide con denuncias previas que la organización ha recogido de presuntos agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) que han sido vistos vigilando otras zonas de rescate y hostigando a los voluntarios.

Incidente previo

Descontento en La Guaira tras la desaparición del voluntario que denunció el abandono gubernamental en las zonas de desastre
Foto: cortesía

Horas antes de su desaparición, Cruz sostuvo una pelea con un par de hombres no identificados que supuestamente habían sido acusados de hurtar unas herramientas. La situación escaló a los golpes, y uno de los señalados amenazó al voluntario antes de irse diciendo: “Tú no sabes con quién te metiste”.

En un video difundido en redes sociales, se aprecia una situación irregular en la que el hombre que supuestamente amenazó a Cruz era detenido por funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y sacado del lugar entre los gritos y golpes de la multitud enfurecida. Los policías aparentemente debieron intervenir ya que los acusaban de estar tras la desaparición de “el Topo” y tenían intenciones de lincharlo.

Clippve acota en su publicación que no han podido esclarecer la identidad del sujeto o si realmente guarda relación con la desaparición de Cruz. No obstante, reportes en redes sociales señalan que desde entonces el descontento en los vecinos ha aumentado, responsabilizando también a las autoridades.

Sin rendirse

Descontento en La Guaira tras la desaparición del voluntario que denunció el abandono gubernamental en las zonas de desastre
Foto: Captura de video

Cruz era residente de la OPP30 de Caribe, un complejo de torres de la Gran Misión Vivienda Venezuela, en el sector La Llanada. Al ocurrir el doble terremoto del 24 de junio que destruyó gran parte de La Guaira, toda su familia que vivía en el piso 12 quedó atrapada en la montaña de escombros en la que se convirtió su edificio.

A partir de allí, Cruz se dedicó a remover escombros para encontrar a sus familiares. Aunque ha reconocido que ya podrían estar muertos, aseguró en un video viralizado en redes sociales que no se detendrá hasta encontrarlos y poder darles una sepultura digna. Allí mismo, denunció que ha tenido que hacer su trabajo sin guantes ni equipos, apenas con un martillo y un cincel, debido a que toda la maquinaria pesada estaba “acaparada” por los rescates en las zonas más pudientes.

“Tengo mucho odio, así se lo digo al pueblo. Tengo demasiado odio porque aquí tienen que ayudarnos y no nos han ayudado. Miren cómo estamos aquí. ¿Cómo puede ser posible que esta es la máquina que uno tiene? Estas pobres manos, mira cómo las tengo, todas destrozadas”, reclamó.

En varias entrevistas que realizó posteriormente, incluyendo una para El Diario, señaló que ha participado en la extracción de al menos 60 personas, entre vivas y muertas, de los bloques Caribe, metiéndose en los túneles y boquetes abiertos sin ningún tipo de equipo. En otro video, del 30 de junio, reiteró que la zona seguía sin ser visitada por los cuerpos de rescate ni organismos del Estado, a pesar de sus múltiples solicitudes de maquinaria pesada.

“No nos vamos a rendir, así nos falten los materiales. Tampoco vamos a perder la esperanza. Somos pobres, no tenemos real, porque sino yo busco la manera, pero no tengo la fuerza ni el dinero que necesitamos, pero aquí están las máquinas de este país”, dijo señalando su pala.

Bajo amenaza

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Imagen referencial de los destrozos que provocó el terremoto en un edificio de Catia La Mar. Foto: EFE/ Miguel Gutiérrez

El mismo 1° de julio, funcionarios de la DGCIM habrían intentado detener a Nelson Molina, habitante de la urbanización José Antonio Páez de Catia La Mar, quien junto a otros vecinos, encabezó las labores de rescate en el bloque 3. Allí, el grupo había logrado sacar con vida a 48 personas del edificio colapsado, así como recuperar siete cuerpos.

Sin embargo, en un video difundido en redes sociales, Molina alertó que el trabajo de los vecinos y los rescatistas internacionales que los apoyan ha sido constantemente interrumpido por funcionarios que ordenan detener las excavaciones, a pesar de que aún quedan unas 98 personas atrapadas.

“Hay mucho cacique y poco indio. Aquí todo el mundo quiere venir a mandar”, reclamó un vecino al portal La Verdad de Vargas. Fue entonces cuando Molina, como líder del grupo de voluntarios, discutió con un grupo de agentes de la DGCIM que intentaron detenerlo, pero los mismos vecinos lo impidieron. Ahora sus familiares temen por su vida y libertad, por lo que hacen responsable al Estado venezolano de cualquier cosa que pudiera pasarle.

“Cada vez que avanzamos, viene alguien y nos paran el trabajo. Entonces ahorita vino el DGCIM y como no nos quedamos callados, me querían llevar preso. Tuvo que salir la comunidad enardecida a defenderme, porque yo creo que si venimos a trabajar, tiene que ser con un pico y una pala como lo hicimos nosotros”, relató el propio Molina a este portal.

Jordan Flores
Jordan Flores - Redactor
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