Una mujer llegó con tres gatos, dos de ellos recién nacidos, a una carpa improvisada para la atención de animales lesionados o abandonados tras los devastadores terremotos del 24 de junio que azotaron el estado La Guaira, donde miles de mascotas desamparadas ya están causando el colapso de refugios.
«Encontré a estos gatitos en una casa vecina y me quedé con dos, pero no puedo quedarme con más. ¿Los pueden revisar?», dice la mujer a la médico veterinaria de turno en la carpa de la organización de voluntarios Brivet (Brigada Veterinaria), ubicada en una avenida de la localidad de Los Corales.
«No podemos hacer esto más, estamos a máxima capacidad. Lo que le pido es si los puede dejar con usted mientras nosotros ubicamos un espacio para ellos, pero vamos a revisarlo», le responde la veterinaria Irene Tejera.
Detrás de la mujer, decenas de personas llegaban a la carpa solicitando ayuda, alimentación o atención para sus mascotas. Llegaron, incluso, tres rescatistas de El Salvador con tres gatos, uno de ellos con una herida que fue inmediatamente atendida por el equipo veterinario, y más atrás un grupo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) con otras mascotas.
Atendieron a distintas especies de mascotas
Además de perros y gatos, «hemos recibidos conejos, morrocoyes, un loro, la mayoría en estado crítico», explicó a EFE Tejera, una de los 170 miembros de Brivet, organización que se conformó de manera espontánea un día después de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, en medio de la ola ciudadana de ayuda que se volcó a llevar asistencia a La Guaira.
Explicó que la atención que brindan en la carpa es primaria y que luego los animales son trasladados en vehículos particulares a Caracas, donde reciben atención en centros veterinarios.
«Los refugios están colapsados (…) no podemos acoger a los animales porque no tenemos la infraestructura y no tenemos la capacidad tampoco a largo plazo», añadió Tejera.
Según cuenta, los perros y gatos que ha recibido están «bastante afectados».
«Si nosotros los humanos estamos en estado de shock, ellos también porque ellos no comprenden lo que pasa en su alrededor», añadió la miembro de Brivet, que había atendido solo el miércoles a unas 49 mascotas.
El doble terremoto ha dejado hasta ahora 2.595 fallecidos y 12.400 heridos, con una cantidad aún no determinada de desaparecidos.
«No me puedo ir de aquí»
Tejera señaló que muchas mascotas han llegado en estado de shock, agresividad y miedo. Los ladridos de los perros y los gatos ensimismados allí presentes así lo reflejaban.
Boby, un perro de 4 años, aguardaba en fila junto a Edward Chávez, de 32 años, para ser atendido por el grupo veterinario. Su dueño lo había llevado también para buscarle comida entre los montones de bolsas de alimento para perros que se aglomeraban en la tienda.
Chávez además dijo a EFE que luego llevaría a otros cuatro perros que tenía en su casa para que fueran evaluados, uno de ellos con una lesión en una pata por un bloque que le cayó encima.
El hombre sufrió afectaciones en su vivienda y envió a sus hijas a otra ciudad, pero decidió quedarse cuidando a sus mascotas, según contó.
Sin embargo, no todas las mascotas corrieron con la misma suerte. Al refugio estatal Misión Nevado en La Guaira han llegado varios animales tras los terremotos.
Un perro fue hallado con vida en las ruinas del Hotel Eduard's en Macuto, La Guaira, Venezuela, la tarde de este viernes #3Jul pic.twitter.com/7W7hx0iRAE
— José Marcano (@josefco27) July 3, 2026
«Realmente no tengo un registro ahorita, porque mira cómo estamos, todos estamos como desubicados, esto parece una pesadilla», dijo a EFE Tania Molina, encargada del refugio, al referirse a la cantidad de mascotas que ha recibido.
Se quiebra en llanto al hablar y tiene los ojos hinchados de tanto llorar. «Pero estamos bien, han venido todos los del refugio a alimentarlos, a cuidarlos, están tranquilos, están bien, están comiendo, está un poquito nervioso, pero de resto están bien», insiste.
Molina perdió su casa y amistades, y sus hijas decidieron abandonar La Guaira tras el terremoto. Ella no. Decidió quedarse porque además tiene «una ruta de animalitos en la calle que siempre» la esperan.
«Así que no me puedo ir de aquí», afirma. El llamado de los rescatistas y refugios es a adoptar mascotas.
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